Zapatistas y la construcción de la comunidad “La realidad”: una historia de dignidad encantada.

Diapos, Escritos, Residuos — By on julio 27, 2012 at 03:47

*Marco Silva Cornejo

Desde Villarrica. Territorio del Llau Llau.


La imagen  de los zapatistas del EZLN, cabalgando en medio de la selva, liderados por el sub comandante Marcos, por un grupo de oficiales indígenas, y teniendo como  comandancia general al cuerpo de ancianos de las comunidades en conflicto, emergió en el imaginario de América latina como una granada surrealista, impactando la energética de las derrotadas utopías, y contagiando simpatías en las diferentes trayectorias revolucionarías de todo el cono sur.

Corrían los años de la guerra en la década final del turbulento siglo XX, los zapatistas habían bajado de las montañas del sureste mexicano para poner desde el rostro de los sin rostro la palabra nueva de la igualdad, justicia y ley.

Luego del asalto a San Cristóbal de las Casas y de la ocupación de varios pueblos y ciudades del Estado de Chiapas a inicios de la década del 90, los zapatistas dan al mundo entero una lección de resistencia militarmente poética.

Frente al levantamiento de las comunidades indígenas postergadas por siglos, el Estado mexicano reacciona militarizando la zona, trasportando pertrechos y artillería. Todo ello apoyado desde el aire por su fuerza área. En este contexto de asedio, y frente a la inminente acción militar sobre los diferentes destacamentos zapatistas que ocupaban las ciudades y poblados del Estado de Chiapas, los zapatistas vuelven a desplegar esa matriz encantada de diálogo con sus comunidades, validando el voto de mujeres, niños, y ancianos, resolviendo, como colectivo en condición de insurgencia, abandonar sus casas y volver a la selva a construir una nueva vida, como hace mil años, bajo el cuidado del ejército que reconocían como la milicia protectora: los del EZLN.

 

En el año 1996 cuando el ejército federal del Estado de México entra a retomar San Cristóbal de las Casas, se encuentra con un pueblo desierto: las instalaciones del municipio, las instalaciones hospitalarias, las casas, el correo, el pueblo entero estaba abandonado.

El ejército supuso que sus ocupantes habían sido asesinados o reclutados por los zapatistas, sin embargo, el correr de los días y la contingencia nos darían una nueva explicación, una explicación al estilo zapatista.

La comunidad entera, en conjunto con los ancianos de la comandancia general y del sub comandante Marcos, habían resuelto volver a la selva, desde donde salieron en Enero de 1994. Volver para que el ejército ocupara un espacio vacío, y ellos pudieran construir un nuevo pueblo en la montaña, un pueblo habitado por el respeto, la justicia y la igualdad frente al mal gobierno, que ellos decían, les daba muerte, milicia, y destrucción.

Así, los zapatistas y sus comunidades, inauguraron una nueva ciudad en medio de las montañas, este nuevo pueblo lo nombraron “la realidad”, ahí formaron el buen gobierno y desde ahí comenzaron a sumar voluntades en México y en el mundo entero, para dar continuidad a sus luchas y demandas.

Frente a este acto de dignidad encantada de los zapatistas y las comunidades indígenas de Chiapas, el mundo entero reaccionó. Músicos de todas las latitudes se organizaron en un concierto que se realizó en La Realidad el año 1999, editándose el disco “Chiapas”, donde se puede encontrar a Fito, Charly, Los tres, Manu Chau, León Gieco, entre otros. Las ganancias de difusión de este disco sirvieron para comprar un generador que diera luz eléctrica a los habitantes de La Realidad.

Los niños y niñas que se han criado ahí, comprenden el sentido más aplicado de la dignidad, y asumen con profundidad la necesidad de continuar la lucha de sus padres, que es la misma que dieron sus abuelos y tatarabuelos. El sentido de la resistencia permanece en lo más profundo de sus habitantes, enseñando en el cotidiano, y desde esta historia desconocida de periferias miserables, que más allá de las derrotas contextuales, las utopías están ahí para hacernos avanzar, como decía Galeano, para soñar y construir en el cotidiano un mundo más justo y menos cabrón.

Transfórmalo es tarea de todos y todas, saludos pues desde esta tribuna palera a los dignos habitantes de este pueblo, y valga este pequeño texto como un homenaje de nosotros los que vivimos en Chile, para ustedes, nuestros hermanos y hermanas que transformaron la selva para mostrarnos la realidad.

Mg Ciencias Sociales Aplicadas. UFRO.

 

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