4 Comments

  1. x
    01/06/2010 @ 14:36

    Re-publico el comentario de Len que se borró cuando desactivé el plug-in para comentarios:

    Len, 21 de Mayo de 2010 dijo:

    Me gustó mucho tu tema. Mas tengo algunos resquemores sobre el último trecho del artículo en relación a la identidad: me es dificultoso pensar que ciertas personas configuren su identidad o el “núcleo” de su identidad, al punto de pensar en una tendencia al no-ser, según este fenómeno.

    Pienso que el proceso va como bien dijiste en relación a la necesidad de distinción contemporánea de ciertos sujetos de raíces más pudientes, pero mi apreciación, mi impresión más bien, en este sentido, es que instrumentalizan cierta fachada (utilizando un término goffmiano) para desplegar sutil y melindrosamente ciertos recursos que vienen dados por su capital cultural heredado o característico de su clase. De tal modo, a pesar de lucir “humildes”, logran fundar nuevas relaciones de poder bajo entornos que no les ponen mayor resistencia de acceso. Veo que más que irse a lo popular (que puede tener múltiples escenarios, algunos verdaderamente crudos), la “saben hacer” a su forma. Así, habría que ver que sucede, utilizando una frase popular, “en el momento de los que hubo”, cuando son por ejemplo, cuestionados o increpados dentro de esos ambientes.

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    • el otro nico
      07/06/2010 @ 19:56

      Ahora tengo una cuenta personal desde donde responder personalmente tus comentarios.

      Primero, la obvia agradecida a los comentarios recibidos. Es interesante igual volver a estos ejercicios antiguos.

      Lo segundo, mantengo una cierta posición defensiva frente a lo que dije. La cuestion que comentas en una de las complejidades cuando se habla de performance: ¿que se considera como lo “real”? Subproducto de tener ese sobrenombre nefasto de “dramaturgia”, las impresiones goffmaninanas son recibidas con la idea de un sujeto instrumental y mentiroso. Es un problema que suele darse con las sociologias orientadas hacia la experiencia. Resulta doblemente complicado entonces referirse a la manipulación de las experiencias como producto de un interés racional. Acá las producciones de identidad superan al contexto, reciclando los discursos para sus nuevos propositos. Por ejemplo, los flaytitos de mall que reemplazan la autoridad de ser una amenaza para la integridad personal por la autoridad de tener un papi con influencias. Los motivos cambian, pero los dos sujetos se comportan similar.

      Ahora bien, estoy contigo respecto al asunto del no-ser; concepto que terminé por abandonar con el tiempo, dado que es una postulacion que no tiene ningun reflejo en la realidad o al menos que se haya sustentado. En general, todos los “no-algo” deberian mirarse con desconfianza.

      Gracias por ts comentarios (¿cuando recibo mi cheque?)

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  2. Herr Direktor
    09/06/2010 @ 22:47

    Estamos pagando con sándwich de palta, y droga. Puede pasar por el cuartel general de Lapala. Bienvenido.

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  3. Crist
    17/08/2013 @ 18:05

    Tambien me gustó el tema pero mi pregunta es, ¿Tiene algo de malo el abajismo? tiene algo de malo que una persona cuica se harte de su burbuja social y tienda a tratar de ser mas humilde, que no le guste la ropa de marca o que le enoje la vida que sus papas quieren que viva?

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