Viraje a la derecha. La miseria como chivo expiatorio.

Breves — By on julio 14, 2010 at 04:11

Por Herr Direktor

Caminando por el centro de Santiago me topé de frente con un kiosko que mostraba un titular de La Nación (23/06/2010), donde Sebastián Piñera, Presidente de la República de Chile, destacaba los avances de la intervención policial en barrios críticos de Santiago. watermelon viagra Lo compré de inmediato. Entre otras cosas, porque mi trabajo actual es, en el papel, generar condiciones para evitar vulneraciones de derechos a niños y niñas precisamente en estos llamados “barrios críticos”. Trabajé en La Legua Emergencia, y hoy, en La Pintana y Puente Alto.

Al abrir el diario en la página indicada me encontré, sin espacio para la sospecha, cialis print ad con la siguiente afirmación del Presidente; “No hay un centímetro cuadrado en Chile donde las fuerzas de orden y seguridad no puedan entrar”. Definitivamente una sentencia que por lo menos debe alertar a tu paranoia.

Recordé entonces Las Cárceles de la Miseria (2000), libro donde se argumenta que las posiciones neoconservadoras en torno al combate contra la delincuencia contemplan el paso del Estado providencial al Estado penal, según las palabras del sociólogo francés y autor del libro, Loïc Wacquant, cuestión que implica un proceso de persecución y control social más acentuado, en beneficio de la disminución de la delincuencia (en el discurso) y en desmedro de los ciudadanos habitantes de barrios pobres, segregados, “vulnerables” o “sensibles”, a los que se dirigen las políticas penales.

La idea de base tiene como consecuencia (o fin latente) neutralizar (o excluir) a los elementos disociadores, y potencialmente peligrosos para la “estabilidad social”. El modelo, es de los llamados “Tolerancia Cero”, donde el incremento de la tasa de encarcelamiento es proporcional a la sensación (ficticia) de seguridad. Un juego de índices.

El mecanismo que usan Piñera y Hinzpeter, es lo que cialis originale online llaman holliwoodensemente “El escuadrón Centauro”, grupo armado que ejerce en las poblaciones (119 a la fecha) el uso de la fuerza del Estado para su control y vigilancia.

Pero hay un problema mayor que atañe a los profesionales que intervienen socialmente dichas poblaciones.

Según Wacquant, el panoptismo social es el proceso por el cual este control como penalización de la miseria (se penaliza, vigila, y controla las posibilidades del pobre y marginal; figura potencialmente peligrosa) “se efectúa principalmente por medio de la policía y los tribunales, más que por la cárcel” (1). Proceso que a su vez busca convocar a los servicios sociales (donde actualmente trabajo) a participar activamente de él, ya que estas instituciones disponen “de los medios informáticos y humanos para ejercer una vigilancia cercana de las poblaciones consideradas difíciles” (idem). Bien sabido es que los programas sociales de la Red de Protección Social, (el mediático Chile Solidario), manejan los datos, y antecedentes agrupados por poblaciones y peligrosidad, canadian pharmacy (click here versia 2) no sólo de los delincuentes, sino además, de sus hijos, sus familiares, y toda su red cercana. Los niños, por supuesto, ingresan a programas financiados por el Estado que ejecutan ONG`S, cuyo rol en estas poblaciones es validado y a veces, sustantivamente útil.

Se está virando a la viagra abuse derecha con peligrosa permisividad de la sociedad civil. El discurso, para peor, es digerido sin información. Cuando tengamos que privatizar las cárceles de tanto preso, el negocio se va a acrecentar. Habría que preguntarle a Piñera a quién le dará la concesión.

(1) Wacuant, Loïc, Ed. Manantial, Buenos Aires, 2000.

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