The Great Pretender

Diapos, Escritos, Seguridad y Vigilancia — By on enero 27, 2012 at 08:53

Por Dante Bravo

En este artículo, que es la continuación de spin doctors, saldremos de la generalización y entraremos al detalle de qué han sido las grandes manipulaciones de masas. Muchas de ellas tienen la piel dura y resisten aún a la lógica del desmantelamiento.

Muy poco hemos avanzado sobre el “”affaire Dreyfus”, sobre el incendio del Reichstag en 1933, sobre la masacre del bosque de Katyn en Polonia, sobre el ataque de Pearl Harbour, o sobre el asesinato de presidente Kennedy. Las autoridades de la época (francesas, alemanas rusas o norteamericanas), disimularon pruebas, o disfrazaron la verdad. A pesar de que la prensa o la apertura de archivos históricos ha dado pábulo a restituir ciertas verdades históricas, las zonas opacas son aún considerables.

Es casi una certeza que todo aquello que ha sido martillado por años, a veces logra calar profundamente en el inconsciente colectivo, generando, con el tiempo, mecanismos de defensa que impiden enfrentarse a una lógica de reposicionamiento de la verdad.

Aquí trataremos 3 casos de desinformación, simulación o mistificación de la realidad a carácter masivo. De casos como éstos la historia de la humanidad está repleta. Por razones didácticas aquí sólo trataremos casos actuales, « clásicos » y conocidos.

  1. La llegada al poder de Adolfo Hitler en Alemania

Durante años se propagó por el mundo la idea de que Hitler llegó al poder por medio de la fuerza. De hecho, cuando se evoca esta época sólo se habla de la Dictadura Nazi y Hitler es tratado como dictador, jamás como canciller.

Buscando la razón de esta mistificación, me di cuenta de que a los pueblos y las naciones del mundo había que darles un culpable que justificara, de una u otra manera, la devastación de casi toda Europa y de los 55 millones de muertos que dejó esta conflagración mundial. Pero aparte de eso, este culpable ideal sería el objeto y el resumen de todo lo diabólico e inicuo y los aliados que lucharon contra él representarían el resumen de lo humano, de lo generoso y lo democrático.

Políticamente e históricamente era un muy buen cálculo, sin contar que mientras más los aliados levantaran y exhibieran las infamias e iniquidades de la dictadura o “camarilla” nazi, mejor se disfrazaban y se disimulaban los apetitos conquistadores del capitalismo arrogante de los aliados.

El término Dictadura (o dictador) comenzó a emplearse de manera casi refleja a tal punto que a nadie se le ocurriría cuestionar este concepto. Ahora bien, si quisiéramos apegarnos fielmente a la historia deberíamos decir (siguiendo la lógica de la democracia parlamentaria burguesa actual) que Hitler llegó al poder “democráticamente.” Y si quisiéramos ser aún más rigurosos deberíamos decir que de los tres casos que trataremos aquí, Hitler fue la personalidad política más legítima y la más apoyada por su pueblo.

Efectivamente, después de una ascensión electoral fulgurante entre Mayo de 1924 (6,6%) y Noviembre 1932 (33,1%), el NSDAP (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei[1]) se instala definitivamente en el poder triunfando en las elecciones del 5 de marzo de 1933 donde obtiene 17 millones de votos, vale decir: 43,9% de sufragios.

El 23 de marzo, gracias a los votos de los parlamentarios de las agrupaciones políticas de centro-derecha, el Reichstag[2] vota la ley que entrega plenos poderes a Hitler durante 4 años. El gobierno de Hitler fue siempre constitucional y la Constitución de Weimar nunca fue abolida por el gobierno nazi.

El comportamiento del gobierno de Hitler durante la guerra y sus anhelos de construir un “Reich de mil años”, se podría asimilar a una Dictadura autocrática militarizada, no más (ni menos) de lo que era en esos momentos el Japón imperial, la Francia de Vichy y/o la Unión Soviética de Stalin.

Las acciones bélicas traen siempre como consecuencia la militarización de la sociedad, (el comandante en jefe asume los plenos poderes) y la mayoría de los derechos individuales del pueblo son abolidos o suspendidos. Lo que sucede en realidad en casi todos los países en estado de guerra.

El régimen nazi, nos guste o no, llegó al poder por medio de las urnas y su ulterior rotulación de Dictadura sería una denominación imaginada y elaborada por la propaganda aliada, que a pesar que en esta época aún no tenia la importancia que tiene hoy día, ella ya se comportaba como un vector importante del engranaje de guerra. Ese concepto, inventado en esos años, ha tergiversado la historia y disimulado la verdad y si él sigue vivito y coleando es porque la historia la cuentan los vencedores y no los vencidos.

A manera de ejemplo aquí tenemos dos elementos de muestra para puntualizar el fenómeno complejo de la comunicación y de los efectos que tiene esta simulación o mistificación de realidades en la opinión pública. Esto significa que con el mismo caldo de cultivo se pueden obtener resultados diferentes.

En Suiza por ejemplo, el derecho a huelga no existe, como tampoco existe, en algunos cantones (regiones administrativas), el derecho a voto de la mujer. Más aun, Suiza no es un país en guerra (puesto que es un país neutro). Pero a nadie se le ocurriría tratar a Suiza de Dictadura. ¿Por qué?

En Estados Unidos la ley llamada “USA Patriot Act II” (adoptada bajo el efecto de la emoción, los días que siguieron el ataque del 11 de septiembre), suprime una gran parte de los derechos individuales “constitucionales” de los ciudadanos norteamericanos y entrega a las agencias federales poderes extraordinarios para realizar perquisiciones y allanamientos en propiedades privadas,  incautarse de documentos confidenciales e intervenir las llamadas telefónicas  de la población civil, sin ningún mandato judicial. En 2005, la cámara de representantes vota la prolongación de esta ley haciéndole algunas modificaciones que podríamos calificar de “cosméticas”. A nadie se le ocurriría tratar a los norteamericanos de Dictadura ¿no?

2.     El plan Zeta en Chile

Pinochet, por el contrario llegó al poder por la fuerza, el 11 de septiembre de 1973. En un sangriento golpe militar, denominado en esa época “pronunciamiento militar”[3]. Los 4 comandantes en jefe de las fuerzas militares chilenas, bajo las órdenes de Pinochet, derribaron al gobierno constitucional del Socialista Salvador Allende.

En el primer bando emitido por la junta de gobierno, se nos estaba dando el tenor de lo que sería la dictadura militar en los años venideros:   “las F.F. A.A. y el cuerpo de carabineros de Chile están unidos para iniciar la histórica y responsable misión de luchar por la liberación de la patria del yugo marxista y la restauración del orden y de la institucionalidad. Los trabajadores de Chile pueden tener la seguridad que las conquistas económicas y sociales que han alcanzado hasta la fecha no sufrirán modificaciones en lo fundamental. “[4] El pueblo y los trabajadores de Chile se darían cuenta muy rápidamente que las conquistas económicas y sociales no sufrirían modificaciones en lo fundamental. En lo fundamental no… pero en lo particular sí. Y en ese cúmulo de particularidades los trabajadores de Chile perdieron todas sus conquistas económicas y sociales durante la Dictadura.

Lo que los militares y la derecha chilena no se esperaban en ese entonces, fue el rechazo brutal e implacable de los gobiernos y la opinión pública mundial ante tan ignominioso hecho. En las grandes capitales del planeta se realizaron importantes e imponentes manifestaciones, los gobiernos de todo el mundo señalaron su rechazo y muy poco países reconocieron al gobierno de Pinochet. El régimen se vio aislado de la escena política internacional y los primeros meses fueron “diplomáticamente” muy duros para la junta de Gobierno. Esto provocó muchas dudas en altos círculos militares y financieros, llegando unos a pensar que quizás el remedio fue peor que la enfermedad.

Como diría Aylwin más tarde, “los militares tenían que justificar lo injustificable”. La lucha contra el “yugo marxista” era una buena justificación para algunos países, pero no para todos. Se necesitaba algo más determinante, más incuestionable. Es en estos momentos que surge el famoso y controvertido Plan Zeta.

El 30 de octubre de 1973 fue dado a conocer el “Libro Blanco del Cambio de Gobierno en Chile”. El “historiador” Gonzalo Vial (autor del libro), bajo la supervisión de los altos mandos del ejército, construyó eventos históricos que no existieron. Uno de ellos fue el Plan Zeta.

¿En qué consistía globalmente este plan?

Z-A: Iniciación de un Golpe de Estado para conquistar el PODER TOTAL e imponer LA DICTADURA DEL PROLETARIADO contra la acción de una parte o la totalidad de las FF.AA. apoyada por grupos civiles”.

“Z-B: Muerte de Allende por un atentado“.

“Z-C: Invasión externa”.

“ Será fundamental eliminar físicamente los Altos Mandos y los oficiales jefes de las unidades de las fuerzas enemigas”. ¿Cuándo ejecutarlos? “Simultáneamente, los GAP de La Moneda e Intendencias procederán a dar de baja a los Generales, Almirantes y otros oficiales que estarán reunidos asistiendo a un almuerzo oficial que ofrecerá el Gobierno con motivo del Día del Ejército”. El general (r) Alejandro Medina Lois estima que, además, habían 600 líderes civiles de derecha destinados a correr la misma suerte.

Este plan fue elaborado con el objetivo de satisfacer y persuadir a dos destinatarios principales:

  • El gobierno norteamericano y sus aliados. Más que convencer al gobierno de Estados Unidos, la dictadura necesitaba argumentar frente a sus aliados, entregándoles herramientas que sirvieran para defender, frente a la  opinión pública de sus propios países, la tesis de que el golpe de Estado era inevitable y que los militares no sólo cumplieron con su deber sino que salvaron la constitución chilena y alejaron el peligro marxista.
  • Las fuerzas armadas chilenas. En los tres primeros meses los generales golpistas necesitaban un hecho “concreto” consistente y sólido para galvanizar las tropas detrás de sus jefes. Según los documentos desclasificados de la C.I.A. fueron los spins doctors de dicha agencia los que susurraron a la oreja de los servicios secretos chilenos la posibilidad de generar un “buzz” que desviara la atención de un hecho para fijarla sobre otro hecho[5]. La existencia de este plan jugó un papel determinante en la radicalización de los militares y civiles partidarios del Régimen Militar, que temiendo ser víctimas de crímenes alevosos por los izquierdistas, impusieron la lógica de “ellos o nosotros. Ellos nos iban a matar, pero nosotros nos adelantamos y le dimos el trato que nos tenían preparado[6]

Y dos destinatarios secundarios:

  • La derecha chilena. Esta esfera (que comprendía las clases altas tradicionalistas y la Iglesia Católica), necesitaba un electroshock justificativo bastante fuerte para integrarlas al proceso de cambios económicos y sociales que se venían encima. El objetivo fundamental era implicarlas en el nuevo proceso haciéndole aceptar la represión y la violencia contra el pueblo chileno.
  • El pueblo de Chile. Sobre todo los sectores pobres ligados a la Iglesia y a la Democracia Cristiana. A pesar que en su gran mayoría el pueblo chileno no creyó en esta fábula, a los militares les bastaba que algunos creyesen.  Y así fue. Una parte del pueblo chileno (a fuerza de bombardeo informativo) se tragó esa historia.

Fue una gran maniobra de guerra sicológica. Yo no sabía la existencia del Plan Zeta y era funcionario de la Junta de Gobierno y, por lo tanto, tendría que haber sabido. Cuando vi el Libro Blanco que contiene el Plan Zeta, no me interesó mirarlo porque reconocí que eran papeles y fotos que había visto con posterioridad al 11 de septiembre en el Ministerio de Defensa. Eran todos los documentos que se habían juntado en todos los allanamientos en las sedes de los partidos políticos en Santiago. Estaban en una pieza llena de fotos de actas de los partidos marxistas. De allí se debe haber seleccionado un material especial… Yo tengo la impresión de que la gente encargada de las operaciones de inteligencia discernieron que era conveniente generar un elemento de justificación del pronunciamiento militar para convencer a la población civil que los habían salvado. Entonces, se hizo este libro y se produjo —incluso— un efecto social. Había gente que decía con cierto orgullo: “Ah, yo estaba en la lista de los que iban a matar”, y eso generaba un cierto estatus… Este libro, le repito, es producto de una campaña de guerra sicológica”[7].

3.      El ataque al World Trade Center en Estados Unidos

Hablar del ataque aéreo a las torres del WTC sin basarse en la versión oficial es participar, según las autoridades norteamericanas, en “la teoría del complot”. Es lo que los spin doctors y los servicios de inteligencia llaman, “to cure in advance” (ponerse el parche antes de la herida). De esta manera se le quita toda validez a cualquier crítica u opinión contraria.

Quisiera confirmar, sin querer participar en ninguna teoría de complot, que la cantidad de videos y libros publicados sobre esta mistificación es hoy día enorme y significativa y que han sido los propios norteamericanos los que más han aportado pruebas sobre la fabulación de este dramático hecho.

En efecto, el proceso de encuesta e investigación sobre los eventos del 11 de septiembre no tiene precedente en la historia norteamericana. Por primera vez un movimiento auto organizado contando con el esfuerzo de ciudadanos norteamericanos y de otros países logra hacer avanzar una investigación con una pericia y una tecnicidad excepcional y que pone cada vez más en jaque a las autoridades competentes.  A pesar que la versión oficial sigue en pie, estos “activistas/ciudadanos” hay logrado desmitificarla y la tesis oficial comienza a desmoronarse poco a poco.

¿Por qué se usó esta mistificación para engañar a toda la opinión pública mundial? No tenemos pruebas para afirmar o rechazar categóricamente los móviles que incitaron a este hecho, sólo podemos suponer, siguiendo la lógica de uno de los generales del Estado mayor de Rommel en Normandía (el 5 de junio de 1944), cuando los aliados a la víspera del desembarco, lanzaron miles de muñecos paracaidistas falsos como maniobra de diversión… “Si alguien se da tanta molestia en generar una maniobra de diversión, es porque tiene muy buenas razones para ello”.  El lector deberá imaginar y analizar por qué el gobierno norteamericano (u otro poder desconocido) se dio tanto trabajo en prepararnos un show tan macabro ese 11 de septiembre.

Todo comienza el 11 de septiembre de 2001 a las 08:13 cuando la oficina de control de la aviación civil norteamericana señala el secuestro de un avión. A esa hora precisa el avión cortó su “transponder” (lo que está prohibido) y cambió de itinerario. 32 minutos más tarde este avión se estrellaría contra la primera torre gemela. En la hora que sigue, otro avión se estrellaría contra la otra torre, otro contra el pentágono y un cuarto avión se estrelló sobre el territorio de la comuna de Shanksville.

Los medios de comunicación masiva (MCM) norteamericanos calificarían este evento como un ataque y a partir de ese momento comenzaría la amalgama de “ataque terrorista contra el pueblo norteamericano”. Una emoción intensa recorre la fibra patriótica norteamericana, alimentada por una prensa partidaria, febril y enceguecida, que con una actitud profesional muy poco ética participó en la cortina de humo levantada frente a este hecho. En septiembre 2001, no estar de acuerdo con la tesis del ataque terrorista era “ser antipatriota”. Eso acalló muchas críticas y posiciones disidentes o detractoras en el seno de la sociedad norteamericana. Este sentimiento impidió además a mucha gente de buena voluntad percibir la gran mistificación organizada.

¿Es que formaba parte de la manipulación masiva el hecho que el gobierno norteamericano hiciera de pies y de manos para negarse a una encuesta oficial sobre este ataque?… Eso no lo sabemos.

Pero lo que sí sabemos es que esta encuesta fue deliberadamente retardada y obstaculizada por la administración Bush. En efecto, fue bajo la presión mediatizada de familias de las victimas que una comisión fue creada el 27 de de noviembre del 2002, vale decir 441 días despues de los ataques.[8] El presupuesto inicial que la casa Blanca designa a esta encuesta fue de 3 millones de dólares. Suma irrisoria que provoca una reacción de la mayoría demócrata del senado que lo consideró una burla. [9] En cuanto al tiempo impartido, la Casa Blanca deseaba realizar la encuesta en 12 meses. Con la presión de las familias este lapso fue llevado a 16 meses. Esta negativa de realizar una encuesta, sumado a ello la falta de presupuesto y de tiempo, condujo al presidente y al vicepresidente de la comisión a afirmar que la encuesta fue realizada para que no diera resultado.[10]

No me detendré aquí a analizar las imágenes de lo que aconteció ese día porque creo que han sido vistas y revistas por todo el mundo. Internet abunda en videos, comentarios, artículos, notas o libros sobre este evento. Si escribo 11 de septiembre del 2001 en el buscador Google obtengo más de 67 millones de respuestas en 0,10 segundos.

Lo que me gustaría tratar aquí es revisar de manera sucinta las tesis que se enfrentan hoy día frente a este hecho y tratar de percibir la manipulación a gran escala.

  • La teoría oficial es el escenario original de un secuestro de aviones efectuados por Al Qaeda. Esta versión atribuye los atentados a 19 piratas aéreos “árabes” que, secuestrando 4 aviones, los lanzaron contra edificios e instalaciones militares norteamericanas. Es la versión que se encuentra en el reporte “THE 9/11 COMMISSION REPORT”.
  • La teoría LIHOP (Let it happen on purpose), que podríamos traducir como “dejar hacer intencionalmente” (a los terroristas). Esta teoría acusa al gobierno norteamericano de haber estado al corriente del ataque y haber cerrado los ojos para obtener beneficios políticos.  Varios elementos contribuyen a sostener esta teoría.
    • El conocimiento de los servicios secretos europeos de la preparación de un atentado en territorio europeo.
    • 4 ejercicios aéreos de los grupos de aviones de intercepción llevados a cabo el mismo día.  Esto perturbó la dirección de la aviación civil que pensó que el secuestro del primer avión hacía parte del ejercicio.
    • Los seguros contraídos (un mes antes) por los propietarios de los edificios destruidos. Estos seguros dejaron ganancias de más de 3 mil 500 millones de dólares a sus propietarios.
  • La teoría MIHOP (Make it happen on purpose) que podríamos traducir como “provocar los atentados de manera deliberada”, es decir un complot montado del interior (inside job), con medios colosales y modernos: como los aviones hologramas, explosivos thermite, drones y misiles de crucero. Se piensa demás que este ataque fue elaborado al más alto nivel del Estado norteamericano, negando con esto la posibilidad de implicación de Al Qaeda en este ataque.

Esta tesis se divide en 3 subtesis.

  • MIHOP 1: El ataque del pentágono fue efectuado por un misil de crucero, un avión caza o un misil tirado por un avión caza.
  • MIHOP 2: El ataque del pentágono fue realizado por un experto en explosivos y con preparación en tierra.
  • MIHOP 3: el ataque fue efectuado con control remoto, dirigiendo el Boeing 757 con el propósito de estrellarlo contra el pentágono. Con una tecnología nueva conocida con el nombre de “Global Hawk”. La explosión haría desaparecer el avión.

Para mí existe un hecho extraño en todo esto.

¿Ben Laden y la Nebulosa Al Qaeda…de qué están acusados?

El líder máximo de la organización Al Qaeda, acusado de contribuir al terrorismo mundial y cuyas acciones generaron la entrada en guerra de Estados Unidos contra dos países soberanos (Irak y Afganistán), nunca fue acusado oficialmente por el gobierno norteamericano de los ataques del 11 de septiembre 2001. ¿Por qué?


[1] Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei = Partido nacional socialista de trabajadores alemanes. Partido fundado por Adolfo Hitler y conocido como el Partido Nazi.

[2] Reichstag= Parlamento Alemán.

[3] Pronunciamiento militar. Este concepto « eufemístico » fue copiado al Caudillo Francisco Franco que denominó al Golpe de Estado contra la Republica española, “pronunciamiento militar”.

[4] Primer bando emitido por los militares el 11 de septiembre a las 8 de la mañana, llamada también « primera proclama de la junta militar de gobierno »

[5] Los oficiales del ejército chileno con quienes la CIA tenía contacto antes del golpe de 1973 participaron en la redacción del “Libro Blanco”. En el que las alegaciones de la existencia del “Plan Z” constituían una pieza central.

[6] El Plan Z: La mentira que ensangrentó a Chile. Raúl Sohr. The Clinic 11 de septiembre de 2003 págs. 54, 55.

[7] Federico Willoughby, primer vocero del Régimen Militar en entrevista con The Clinic 11 de septiembre de 2003

[8] CBS News afirmó el 23/05/02, “a título de comparación, 9 días se demoró la encuesta oficial por Pearl Harbour, 7 días por el asesinato de Kennedy, 7 días igualmente por la explosión de la nave Challenger y 6 días por el hundimiento del Titanic.”

[9] El presupuesto inicial que la Casa Blanca asigna a esta encuesta fue, según la   Associated Press, 27/01/03 de 3 millones de dólares. Más tarde lo ascendería a 14 millones. A título de comparación el Wall Street Journal, 8/07/03) afirma que la explosión de la nave Challenger y Columbia beneficiaron de un presupuesto de 75 y 50 millones de dólares respectivamente, y más de 40 millones fueron asignados al “affaire” Clinton-Lewinsky.

[10] T. Kean et L. Hamilton, 2006, chap.1: Without Precedent.

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4 Comments

  1. El gran juego que se juega, es, al final del día, hacer creer que los hechos reales, son inverosímiles. Que las versiones oficiales no pueden tener contrapelo, precisamente, porque son oficiales. Es decir, los argumentos son discursivos, y provienen de entidades, instituciones y gobiernos, los que política, y comunicacionalmente están legitimados. Lo terrible, ya no es sólo que sucedan estas cosas, sino que la realidad tras los procesos para que se lleven a cabo, sean tan escabrosos, macabros, y perversos, que no dan pie para ser creídos. La misión, entonces, para el ciudadano atento, es asimilar y digerir que en la era de la información, los menos informados, somos nosotros…

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