Sociología del Grifo.

Antiguos — By on julio 9, 2010 at 02:20

Por Xaviera Abdul-Malak

Hace un tiempo atrás, en una de las tantas reuniones creativas con el staff de la revista, el Director me sugirió escribir un artículo sobre la “Sociología del Grifo” (Sí. Grifos. Esos artefactos amarillos instalados en las veredas de cada ciudad. No se confunda con los seres mitológicos o algo más trascendente). Al escuchar tan particular pero, sin duda, ingeniosa idea, no pude sino sentirme un tanto confundida y agobiada ante tal responsabilidad.

¿Sociología del grifo? ¿WTF? Está bien hacer sociología de lo cotidiano, pero ¿no será un poco exagerado? Además ¿por qué los grifos? ¿por qué no los paraderos o las alcantarillas? Seguro que ahí hay más vida que alrededor de un grifo ¿Qué puedo decir yo, o cualquiera, acerca de los grifos? Supongo que sólo el Director lo sabe.

Apelando a la libertad de expresión que existe en esta revista podría, perfectamente, haber descartado la sugerencia y escribir sobre cualquier otra cosa que se me ocurriera, sobre “Sociología del Picaporte” por ejemplo, pero no. Preferí acogerla y tomarla como un desafío. Si se puede “sociologizar” sobre el grifo, se puede “sociologizar” sobre cualquier cosa, me dije.

En palabras de Deleuze, yo sólo pedía un poco de orden para protegerme del caos en el que me encontraba. “No hay cosa que resulte más dolorosa, más angustiante, que un pensamiento que se escapa de sí mismo, que las ideas que huyen, que desaparecen apenas esbozadas, roídas ya por el olvido o precipitadas en otras ideas que tampoco dominamos” (Deleuze, 1993).

Entonces, empecé a pensar en los grifos. Una de las cosas que se me ocurrió, y posiblemente a usted también, fue los niños refrescándose en torno a ellos en el verano y en los inconvenientes que eso genera para los bomberos al momento de combatir un incendio. Como la idea era vaga y la información que tenía era escasa, recurrí al ser omnisciente por excelencia. No, no Dios… Google.

Según la Revista del Consumidor (Julio, 2004) en la página de la Superintendencia de Servicios Sanitarios, los grifos deben ser capaces de atender dos horas de incendio, lo que equivale a dieciséis litros de agua por segundo en poblaciones de hasta seis mil habitantes. Los únicos habilitados para manipular los grifos son los bomberos y las empresas sanitarias, por lo tanto sacar agua de un grifo es un delito que equivale a un hurto. Sin embargo, según Aguas Andinas, de los aproximadamente veinte mil grifos en Santiago, quinientos se abren diariamente entre los meses de diciembre y marzo.

Por esta razón, en el año 2003 la compañía entregó a todos los colegios de la Región Metropolitana un Manual Interactivo llamado “Jugar con grifos es jugar con fuego” en formato CD en conjunto con el Ministerio de Educación. El objetivo es educar a los niños y adolescentes sobre el peligro que implica para la comunidad abrir un grifo. Además, desde el año 2000 Aguas Andinas ha implementado surtidores recreacionales en comunas como La Pintana, Quilicura y San Ramón, para disminuir la apertura de los grifos y que los niños puedan paliar el calor.

Bueno, a qué va tanto dato rosa sobre los grifos se preguntarán. Pues bien, la clave para comprender esta situación la tendremos si recordamos a un señor llamado Robert K. Merton.

Si aplicamos los postulados de Merton a la situación expuesta más arriba, tenemos lo siguiente. Considerando que según este autor “los usos o los sentimientos sociales pueden ser funcionales para unos grupos y disfuncionales para otros de la misma sociedad” (Merton, 2004: 101) tenemos que un grifo es funcional para un grupo en caso de un incendio, ya que es la herramienta básica para combatirlo. Sin embargo, miembros de ese mismo grupo o bien de otro, le dan al grifo otra función, la de medio para combatir las altas temperaturas.

Como un hecho social puede a la vez contribuir al mantenimiento de las distintas partes de un sistema social y tener consecuencias negativas para éstas, ambas funciones otorgadas al grifo entran en tensión. Ahora bien, podemos decir que el grifo tiene una función manifiesta que es la de combatir un incendio, pero esta función conlleva consecuencias imprevistas. Merton divide las consecuencias imprevistas en las funciones y disfunciones latentes. La función latente del grifo, que es funcional para los niños, es la de refrescarse. Sin embargo, lo que se constituye como una función latente para los niños en un determinado momento, puede constituirse en una disfunción latente tanto para los bomberos como para esos mismos niños en caso de ser víctimas de un incendio.

Ahora, no todo está perdido. Merton da la salida a esta situación hablando de las alternativas funcionales: “como la misma cosa puede tener múltiples funciones, así puede la misma función ser desempeñada diversamente por cosas diferentes” (Merton, 2004: 107). Así, los surtidores recreacionales instalados por Aguas Andinas en algunas comunas se constituyen como alternativas funcionales a los grifos para los niños en el verano.

Ok. Se puede hacer sociologizar sobre el grifo, pero ¿cuál es el objetivo? No, no es sólo un capricho del Señor Director. Tal vez pueda considerarse como una expresión de la “imaginación sociológica” de la que hablaba C. Wright Mills (2004), que opera entre las inquietudes personales del medio y los problemas públicos de la estructura social. Aquella capacidad de pasar de las transformaciones más impersonales a las características más íntimas del ser, y ver las relaciones entre ambas cosas (Wright Mills, 2004).

Todo esto, exagerando un poco.

Dato rosa: ¿Sabías que los primeros grifos en Santiago se instalaron en el año 1909? (Aguas Andinas)

2007

Referencias:

  • Deleuze, G. y Guattari, F.; Del caos al cerebro, en ¿Qué es la Filosofía?. Disponible enhttp://caosmosis.acracia.net/?p=460
  • Merton, Robert K. (2004); Teoría y Estructuras Sociales. Fondo de Cultura Económica, México.
  • Wright Mills, C (2004); La imaginación sociológica; Fondo de Cultura Económica, México.
  • Superintendencia de Servicios Sanitarios; Revista del Consumidor nº5, Julio 2004.
  • Aguas Andinas: https://www.aguasandinas.cl
Tags:

1 comentario

  1. Alicia Galdames Cabezas dice:

    Me encantó tu artículo, bien documentado y fino sentido del humor. En realidad un grifo es tan efímero como “la l’insoutenable légèreté de l’être”, pero pudiste hasta “glamurisarlos” y es lo que yo intento cuando los fotografió.

Leave a Comment