SENAME y la Susceptibilidad de adopción. De muestra un botón. Un caso para mirar a los ojos de un sistema fallido. Parte II.

Escritos, Infancia y Niñez — By on julio 24, 2013 at 05:35

Por Claudia Hernández del Solar

Para leer la primera parte cliquea acá.

Habiendo pasado dos semanas sin noticia de algún profesional de la Unidad de Adopción de SENAME, los llamamos para solicitar una reunión, la cual se lleva a cabo cuatro días antes de la fecha de audiencia. Allí conversamos tanto con la abogada de la causa como con la coordinadora de la Unidad, en una reunión que no se extendió por más de 20 minutos. Estando ambas al tanto del caso, nos dicen que tomaría más tiempo desistir de la demanda que propiciar que sea la Jueza quien la rechace. Agregan la siguiente pregunta: “¿No sería mejor para ustedes asegurarse con una evaluación de habilidades parentales en vez de descartar la demanda?”. Nuestra respuesta fue categórica: según lo evaluado en la actualidad estos padres y abuelas amaban a estos niños y estaban realizando lo que estaba a su alcance para revertir la institucionalización de ambos, y de la pequeña Amelia que no era siquiera parte de esta demanda. Enfatizamos además que no es este caso el que más nos preocupa, sino que todo el resto de los niños y niñas que han pasado por evaluaciones negligentes y con falta de ética que provienen de Casa Nacional del Niño, sumado a la irresponsabilidad por parte de esta Unidad al considerar válidas informaciones precarias, sesgadas y fuera de tiempo, con el fin de declarar a niños susceptibles de ser adoptados, invisibilizando, es más, anulando a las familias que se encuentran tras éstos. La respuesta final fue “lo conversaremos con el equipo”.

Tres días más tarde se lleva a cabo la audiencia preparatoria. Nuevamente estábamos presentes el equipo técnico del hogar, los padres y las dos abuelas de los niños. Un abogado de los padres con una practicante, el abogado de la abuela materna con dos practicantes y el abogado de la abuela paterna. Total 13 personas. Sola, se encontraba la abogado de la Unidad de Adopción.

La consejera técnica nos llama puntualmente a las 12. Ella, inmediatamente y habiéndose leído el informe de principios de Marzo (que no contaba con las últimas gestiones hechas: visita domiciliaria y las movilizaciones que la familia hizo en la Municipalidad, incluyendo carta entregada directamente al alcalde para pedir materiales para arreglar su casa) le pregunta a la abogada cuál era la finalidad de esto. Ella responde que no tiene “la facultad” para desistirse de la demanda y que es “más fácil” que sea la jueza quien en audiencia la rechace. Esta vez entonces, ella alude a que hay una orden de no desistirse de la demanda ejercida desde “otro lugar”.

Esperamos más de hora y media antes de iniciar la audiencia. Al entrar, faltaban sillas. La abogada de SENAME simbólicamente se sienta en el lugar donde los testigos declaran, el resto de las sillas eran ocupadas por todos los ya mencionados, con quienes habíamos conversado afuera de lo burdo de esta causa y que, sin embargo, ellos tantas veces ya habían visto; es más, el abogado de la abuela materna,  nos dice “SENAME roba niños (…) les hace la cama a las familias”.

La consejera le presenta muy sintéticamente la explicación del caso (demanda iniciada el 29 de diciembre de 2011 por SENAME Casa Nacional del Niño con informe de agosto de 2011, teniendo en cuenta que los niños habían sido traslados a Casa Catalina el 28 de diciembre y que según lo reportado por nosotras, el escenario actual era absolutamente diferente). La jueza impactada por la escena en sí dice: “así me niego a hacer esta audiencia”. Le pregunta nuevamente a la abogada de SENAME qué es lo que pretende y ésta vuelve a reiterar que no puede desistirse de la demanda. La jueza le pregunta al resto de los abogados, quiénes solicitarán el rechazo a la demanda. Sin audio aún, la jueza con un notorio malestar, resume que dada esta posición, la abogada de la Unidad de Adopción ratificará la demanda y el resto de los abogados solicitarán su total rechazo por falta de criterio. Comenta que no es posible pretender dar curso a la petición de pruebas que solo harán perder tiempo y  el consecuente desperdicio de recursos estatales, sumado a que en vez de que “le hagan a la madre decir qué ve en las manchitas que le presentarían (test de Rorschach), se puedan reforzar sus capacidades”. 

Comienza la audiencia. Luego de individualizarnos todos, la abogado de la Unidad de Adopción impresionantemente dice: “solicito Magistrado la suspensión de la audiencia ya que hay una notificación fallida…”.  Todos nos mirábamos atónitos, la jueza mira a la consejera técnica y le murmura: “¿esto es una broma?”. Ya en otro tono le pregunta que de quién se trata: la abogada da el nombre, luego John -el padre de los niños- especifica que se trata de su hermana. La jueza  agrega que deja sin efecto dicha notificación ya que con la familia presente basta. Cabe destacar que esta solicitud, por error en el sistema de notificación, -que vale recalcar, es responsabilidad delTribunal- había sido lo que determinó la suspensión de las dos anteriores audiencias. La abogada continúa y lee la aberrante demanda (que incluso apela textualmente a la “deprivación sociocultural del padre”); la jueza la vuelve a interrumpir y le solicita información actual sobre la situación de los niños. La abogada responde que no la posee, que para eso estábamos los profesionales de la residencia y que ella debe ratificar la demanda con esos antecedentes.

Prosigue el abogado de los padres, quien tomándose de la ley ya que los antecedentes que dieron pie a la demanda no son coincidentes con lo que actualmente ocurre, rechaza la demanda; sumado a que ésta había sido interpuesta el día 29 de diciembre de 2011 cuando los niños habían sido trasladados ya a nuestra residencia, ergo la jurisdicción no le correspondía a este Tribunal. El abogado de la abuela materna agrega algo que la jueza no sabía: existen diferencias entre el Informe de Visita que Casa Nacional del Niño envió como documento con los Carnet de Visitas que los padres nos presentaron; discrepancia en números que estaba despejado en nuestro informe y que daban cuenta que el período de abandono puesto como uno de los argumentos de la causa no era tal.  En la carpeta del caso estaban ambos documentos. Se los hacemos llegar a la jueza. Por supuesto, solicita el rechazo de la demanda. El otro abogado que quedaba, no tiene ya más nada que agregar y solo adhiere a lo solicitado por el resto de los abogados defensores de la familia.

La jueza me pide la declaración. Agrego a todo lo que ya se sabía, ciertos detalles de las acciones que la familia había realizado sin el apoyo de ningún profesional durante los meses que los niños estuvieron en Casa Nacional, como por ejemplo, que la ausencia de la madre a las visitas durante un par de semanas fueron por encontrarse con reposo absoluto por complicaciones en su embarazo. Insistíamos, no había abandono alguno. Es más, había una extensa familia presente. Existía sin duda un vínculo entre los niños y sus padres, que han llevado a cabo diversas movilizaciones para cambiar su situación social y también psíquica en el caso de la madre. La jueza me pregunta si conozco la ley 19.620 y su artículo 12 donde se describen los 7 criterios de la “inhabilidad física o moral” que son desplazados en nuestra legislación sin fundamento teórico a la base, hacia el concepto de “Inhabilidad Parental”. Conociendo dichos criterios, aseguro que ninguno de ellos aplicaba, ya que si bien se podía mencionar la problemática de adicción de la madre, ésta se encontraba actualmente abstinente y en tratamiento, todo demostrado por certificados enviados por profesionales a cargo del COSAM de su comuna.

La jueza pide receso. Salimos todos: los abogados defensores estaban impresionados por el actuar de la representante del Estado y por la buena impresión del trabajo por nosotras realizado, ya que ellos estaban acostumbrados a que los equipos técnicos de los hogares trabajaran “pal otro lado”. Entramos nuevamente y la jueza lee una resolución para enmarcar: se rechaza la demanda. Frases  como “datos no fidedignos”, “en búsqueda de la verdad”, “impresentable”, “rechazo de plano y sin más trámite” son parte de la sentencia. Culmina ésta instando “fervientemente” a SENAME a ser más diligente en las causas y su tramitación.

Este caso y esta audiencia pone en escena un “estado de excepción”. Un momento donde además de nosotras, que llevamos más de 4 años viendo este modo de funcionamiento que el organismo estatal a cargo de la protección de la infancia mantiene, estaba siendo visto por otros. Otros con una mayor relevancia, ya que son quienes terminan ejecutando sentencias que marcan el devenir de estos niños y de sus familias. Hubo allí la mirada de todos los demás actores sociales por sobre quienes el Estado delibera. Es este Estado quien apeló al mayor rigor de la ley, al pensar que era más relevante extender este proceso al considerar pertinente la opinión de un tío paterno que la opinión de los padres y las abuelas.  Dilatando la angustia que significaba para esa familia encontrarse en dicho lugar; una abuela que no entendía silo que allí estaba sucediendo le era a favor o en contra, y unos padres que sentados uno tras el otro, se tomaban las manos por la espalda. Eso no lo ven. 

En la sentencia, la Jueza, que al plasmar argumentos basados en el despilfarro de recursos estatales parece tampoco verlos del todo. Sin embargo, lo que se vio, bastó al menos para apuntar la mirada a esta institución y su consecuente “máquina” de causas: Casa Nacional del Niño. Porque no hay que olvidar que esta “casa” es supervisada única y exclusivamente por el mismo SENAME. Al ser así, se permitió entonces iniciar una causa como ésta, con una idea de lo que ocurría en la vida de esa mujer, de ese padre, de esos niños y de toda esa familia en agosto del 2011 estando en marzo de 2012. Quedando fijada la mirada en ese tiempo, se podía creer que había allí una familia fragmentada, ausente, pobre y enferma. No habían visto nada. No habían visto que era ése solo un momento de sus vidas, ya que luego de que otra integrante de la familia anunciara su venida al mundo, la madre vio su vida removida y el resto de la familia también, siendo ellos solos y autónomamente quienes decidieron exigir sus derechos: abogados que los representaran, asistencia en salud, recursos de la municipalidad; todo esto, escrito en certificados que acreditaban su decir. Porque sin duda, que desde esta perspectiva, sus palabras no bastan. No habían visto que si bien esa pobreza económica existe sin duda -por responsabilidad de todo el sistema y, a la vez, de cada uno de nosotros por perpetuarlo- la pobreza de ética estaba en ellos. 

Es solo agudizar la mirada un poco más y ver que, tal como me lo manifestó uno de  los abogados defensores allí presentes, casos como éste se repiten en esas salas. Casos en donde  se define el devenir  de un niño en base a documentaciones y, por ende, a desempeños profesionales más que cuestionables, que a la vez, se ven  obligados a cumplir con las órdenes provenientes de jerarquías superiores.

¿Qué ocurre cuando no se hace justicia como en este caso? Los niños que son declarados susceptibles de ser adoptados, son desgarrados de sus familias e insertados en otra. Otra familia cuya diferencia no es que si los aman o los desean, sino que tienen el nivel socioeconómico suficiente y, por extraña consecuencia, la supuesta capacidad subjetiva de ser padres o madres. Son desgarrados bajo un concepto legal que les permite proceder llamado “Inhabilidad parental”, concepto inventado, que solo existe en Chile, para legalmente considerar que ese hombre o esa mujer no pueden ser padres de ese niño. Ese niño, que al crecer, preguntará sin duda cuál es su origen y que, al buscarlo, se encontrará con que su familia lo quiso y no lo abandonó, sino que según lo evaluado y sentenciado por profesionales de diferentes disciplinas, fueron arrebatados. 

Este caso lo relato con el fin de dar cuenta de un modo de funcionamiento, de cómo los actuales lineamientos técnicos son utilizados en el sistema jurídico, para legalmente interferir en el  destino de un niño/a y su familia. Estamos frente a una Unidad de Adopción de SENAME cuyas bases teóricas han sido construidas con el fin de poner el esfuerzo en los cuidados concretos que una cuidadora en la institución ha de otorgarle a estos niños y, por sobre todo, en el trabajo que la familia adoptiva ejerza sobre estos niños cuando ya han sido desligados legalmente de su familia de origen. A ésta, a la familia de origen no se le toma en cuenta. Familias que puedo asegurar casi en la totalidad de los casos son parte del nivel socioeconómico más bajo de nuestro país. 

A modo de ejemplo, en una presentación online titulada “Programa de Adopción: subprograma de Orígenes”  del Departamento de Adopción del Servicio Nacional de Menores con fecha noviembre del 2011, se define que el propósito de la adoptabilidad es “Determinar la imposibilidad de disponer de otras medidas que permita la permanencia del niño/a con su familia de origen”. Se sitúan entonces desde un lugar que intenta encontrar lo imposible; determinar que un hombre o una mujer, aún deseándolo, no pueden ser padres. La psicología, “ciencia” a la que se le solicita opinión para determinar esta “inhabilidad”, no cuenta con la posibilidad de contestar esa pregunta. No hay que olvidar que el principio en juego consiste en el largo trabajo que ha de desempeñarse junto a la familia de origen de un niño/a que ha sido gravemente vulnerado en sus derechos,trabajo que debe acompañar tanto al niño como a su familia en el trayecto en el que se concreta su retorno o se disipa un deseo de cuidado.

Culmino enfatizando que el mayor problema lo tendrá cada uno de estos niños a los que se les intenta proteger: niños y niñas que viven con un bache en su historia de vida, vida  que es manipulada en las cuatro paredes de una sala de un tribunal entre personas que dicen y se enorgullecen por trabajar por la Infancia, pero que sin embargo, muchos de éstos, funcionan como lo hizo esta abogado, quien refirió “obedecer órdenes”. ¿Quién manda entonces? Si es posible responder  a esa pregunta, si hay un alguien que mande, entonces el derecho no se respeta. A cambio, los niños y niñas parecen ser reducidos a números que se transforman en casos “ganados”. Vuelvo a la pregunta ¿a quién se protege? ¿a qué interés se responde?

Referencias:

Foto (1): Walker Evans. Foto (2): Lewis W Hiner. Foto (3): Friedrich Seidenstucker.

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2 Comments

  1. Paulina R dice:

    Excelente tu columna Clau, gracias por darte el tiempo de transcribir experiencias reales de injusticia y dolor. Que necesitan nuestros niños…?

  2. tamara tenhamm dice:

    gracias claudia por la claridad y valentia nuevamente, la daré a conocer