Sobrepoblación carcelaria y la tolerancia cero a la chilena….

Breves, Seguridad y Vigilancia — By on diciembre 13, 2010 at 05:39

Por Herr Direktor

No hay que olvidar, por decencia, que nos enfrentamos a un momento mediático que tendrá un auge político hasta que se decida que ya no es noticia, y que las 81 familias de quienes murieron en el incendio de la cárcel de San Miguel ya no son tema de la agenda pública. Aún cuando sea uno de los mayores desastres carcelarios de toda la historia.

Hoy, nos enfrentamos a una sarta de discursos que posicionan el tema de la sobrepoblación carcelaria como prioritario. Así, aparece Piñera (sin sonrisa) hablando “tristemente” acerca de la realidad del sistema carcelario de nuestro país y “haciéndose cargo” de problemas heredados de administraciones anteriores. Luego, aparece Lagos, ofendido porque no se le reconozcan sus logros, y luego Felipe Bulnes cantinflenado respuestas a entrevistas amarillas y condescendientes de los medios  de turno.

Hasta acá, todo queda en el ámbito de los discursos, y cada discusión planteada esboza levemente el problema; la instalación progresiva de un Estado Penal, amparada en el argumento frío y sin solidez  de la demanda ciudadana por mano dura coherente con su “sensación de inseguridad”, de la cual el gobierno “se hace cargo”.

El problema de este problema, está en la base de la política penal del Estado, que en línea con los postulados del modelo norteamericano de la Tolerancia Cero, centra el combate contra la delincuencia en las poblaciones de mayor “riesgo”, y señala como chivos expiatorios de este proceso de disminución de la “sensación de inseguridad”, a quienes son, fácticamente, los sujetos más vulnerables de la sociedad, y también, en el papel, quienes portan el germen de la desviación y desarticulación del orden social que todos anhelamos; los pobres.

Pero estos procesos no son únicos en Chile. La sobrepoblación carcelaria, heredera de mecanismos represivos contra la pobreza, que rotulan a los “responsables” del miedo de la población, es a su vez sólo un síntoma de procesos macro, que ya ha sido puestos en marcha en otras latitudes como en el Estado de Brasilia en 1999 llamado “Tolerância zero”, o como el dispositivo de seguridad instalado en Buenos Aires por León Arslanian, Ministro de seguridad y Justicia de Argentina en 2007, o la Null Toleranz en Francfort, y la “Tolleranza Zero” en Nápoles Italia en 1997 llamada “la moda repressive”, o bien, la tolerancia cero a la francesa tras el gobierno de Jospin en 1998 (1).

En Nueva York, el crimen fue combatido fervorosamente por el alcalde Rudolf  Giuliani, bajo los postulados del Manhattan Institute, y la Heritage Foundation, que propugnaba la anulación del Estado económico, el debilitamiento de Estado Social y la glorificación y fortalecimiento del Estado Penal, teniendo como consecuencia una disminución en los índices de delincuencia, y un explosivo aumento de la población carcelaria, todo ello, fundado en un “nuevo sentimiento penal que apunta a criminalizar a la miseria – y por esta vía a normalizar el trabajo asalariado precario” (2).

Un proceso, que por lo demás se ha expandido a los países más importantes de Europa y América Latina, donde William Bratton, jefe de seguridad municipal de la administración Giuliani, se ha paseado desde hace años, impartiendo lecciones de cómo implementar el modelo de Tolerancia Cero, argumentando un giro radical que tiene como objetivo “calmar el temor de las clases medias y altas -las que votan- mediante el hostigamiento permanente a los pobres en los espacio públicos (calles, plazas, estaciones, buses, etc…)”, empleando para ello tres medios; “la multiplicación de efectivos y equipamientos de las brigadas, la reasignación de las responsabilidades operativas a los comisarios de barrio con la obligación de tener resultados cuantitativos y un relevamiento informatizado (con un archivo central señalético y cartografiado que puede consultarse en las microcomputadoras instaladas en los patrulleros) que permite el redespliegue constante y la intervención casi instantánea de las fuerzas del orden y redunda en una aplicación inflexible de la ley contra infracciones menores como la ebriedad, el ruido, la mendicidad, los atentados a las costumbres, las meras amenazas, y “otros comportamientos antisociales vinculados a las personas sin techo” (3).

Para el criminólogo Adam Crawford, “el concepto de tolerancia cero es una designación errónea. No implica la rigurosa aplicación de todas las leyes, que sería imposible – por no decir intolerable- sino más bien una imposición extremadamente discriminatoria contra determinados grupos de personas en ciertas zonas simbólicas. ¿Dónde está la tolerancia cero de los delitos administrativos, el fraude comercial, la contaminación ilegal y las infracciones contra la salud y la seguridad? En realidad, sería más exacto describir las formas de actividad policial realizadas en nombre de la “tolerancia cero” como estrategias de intolerancia selectiva” (4).

En Chile, por si a alguien le cabe duda, el Presidente Piñera y su Ministro estrella Rodrigo Hinzpeter, asumen éste como modelo de intervención del Estado, imprimiendo fuerza al discurso al hablar de “terminar con la puerta giratoria”, tener “mano dura”, y acabar “con la fiesta de los delincuentes”. A principios de año, recordamos que el propio ministro viajó a Nueva York  para entrevistarse con Giuliani. Antecedente de base para tener en consideración cuando o se concesione la seguridad (privatización carcelaria; segundo paso), o se llene de  cárceles modulares para combatir el hacinamiento y seguir acumulando chivos expiatorios.

Pero esto no es un problema efectivamente sólo del gobierno de Piñera. El año 2009, el ministro de justicia Carlos Maldonado justificó ridículamente el hacinamiento diciendo que la sobrepoblación se debe al “buen funcionamiento de la justicia”, cuestión equivalente a legitimar la política de represión penal contra la pobreza.

Hoy, se habla de esta catástrofe con pena. Y se busca profundizar en los culpables de acumular tanto preso, sin poner énfasis en las políticas que promueven la detención por sospecha, y la represión injustificada en barrios vulnerables, situando a la pobreza, ya no como víctimas de los procesos desvergonzados de acumulación de capital, sino además, como responsables efectivos de la inseguridad social, que se traduce, a opinión de Bulnes, en la demanda espontánea de la ciudadanía por más seguridad, más vigilancia, y más control focalizado contra una porción de Chile.

Las crisis son equivalentes a mirar bajo la alfombra y reconocer el polvo acumulado,  cuestiones que en gobiernos como el de Piñera, son solucionados parcialmente matizando este discurso tan rabioso contra los delincuentes, reconociéndolos, también parcialmente, como seres humanos, e implementando medidas que permitan mantener esta lógica que propugna la entrega de bonos a destajo, y la instalación de módulos por doquier, para generar otra vez, la sensación de que el Estado se preocupa.

Y claro, se preocupa de generar miedo, identificar un enemigo, aclarar el panorama sosteniendo su represión en la demanda espontánea de la ciudadanía asustada, y permitiendo réditos económicos efectivos que sitúan al pobre en la dicotomía del excluído; entregar su fuerza de trabajo y todo su tiempo con sueldos precarios y miserables a quienes les “dan la posibilidad” de trabajar, o definitivamente delinquir y morir hacinados, calcinados, y olvidados en alguna cárcel del país, hasta que alguien recuerde que efectivamente los mayores culpables son los que nos quieren mostrar  a su vez, la solución. Paradojas de la vida en sociedad.

Referencias Bibliográfícas:

(1)  Löic Wuacquant, Las cárceles de la miseria, 2000, Manantial, pp 32-44

(2) IDEM, pp 17.

(3) IDEM, pp 29.

(4) Adam Crawford, Crime Prevetion and Community Safety: politics, policies, and practices, Londres, Longman, 1998, pp 155

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30 Comments

  1. charol dice:

    No me parece que el concepto de “tolerancia cero” estè oculto en el discurso. Se presenta como enunciado repetitivamente legitimado.
    Lavín lo ha dicho, Piñera lo ha dicho, Hinz Potter, el diretor de gèndarmería lo dice. Un gobierno que tiene en su enunciado explìcícito ese concepto y lo promulga como idelogía
    No podemos pensar que esto sea casual, posiblemente es algo que Piñera y sus aliados han pensado durante años. Cómo algo que ha funcionado para desaparecer la delincuencia, y obviamente desaparecer a los delincuentes que cargan con este rótulo.
    La idea de realizar una isla cárcel da cuenta de esto.
    Ahora habría que poner en cuestión si efectivamente estamos en una transformación hacia un Estado Penal. Elmento que no estoy seguro que a un gobierno con un interés explicitamente económico le convendría.
    A lo mejor se intenta una combinación de los tres Estado: Economía libre, Social Benefactor (con medias aguas, teletón, mineros y todo) y Penalidad Sancionadora (uno de los paises con más presos por cantidad de habitantes). Hay que pensar cómo se podrían combinar a la chilena.

    En la lucidez de Foucault nos dice que la cárcel es un reflejo de la sociedad. Es decir todo lo que está afuera se maximiza en el encierro. Es importante considerar esto, porque el hacinamiento, la quemadura de delincuentes y la sanción normalizadora no es algo que se encuentre exclusivamente dentro del dispositivo carcelario. La disciplina y los efectos de esta, está por todos lados.
    Y si nos hacemos los estúpidos estamos socialemente enfermos.

  2. Efectivamente Piñera es evidente. Pero no queda nunca en evidencia. Ésa es la trampa que permite hablar de “Tolerancia Cero” y “mano dura contra la delincuencia” sin dejar en claro las consecuencias de esta persecución. Efectivamente las estadísticas delictuales disminuyen (ésa es la meta), pero aumenta la legitimación de esta idea de la policía como “fuerza monopolizada del bien”, y efectivamente se incrementa la sobrepoblación carcelaria y la persecución a los toxicómanos (ahí cagamos tú y yo..jaja).
    La ficción que Bratton plantea: “nosotros sabemos dónde está el enemigo”, es la ficción que Piñera matiza repitiendo los discursos neoconservadores norteamericanosos (para parecer un progresista de derecha)haciéndolas aparecer como soluciones definitivas.
    Sobre el advenimiento del Estado penal, yo no lo pondría tan en cuestión, sino más bien, bajo evaluación; existe una economía libre, pero lejos de un Estado Social Benefactor, el Estado de Piñera ya no busca apoyar a los pobres, sino más bien, tenerlos bajo control. Esto se ve en la implementación sustantiva de Programas de Intervención Especializada (PIE 24 hrs) para “pequeños delincuentes” que rotulan a los niños y a las familias de los niños que delinquen interviniendo correctivamente su situación bajo la tutela y el sapeo directo de Carabineros y la PDI.
    La lógica que conviene a un Estado económico en estos términos, a decir de Wacquant, es la de la imposición del trabajo asalariado precario (como única alternativa) y desregulado (flexibilidad laboral le llaman). La flexibilidad en este sentido, junto a la precarización del trabajo y sus sueldos, la segregación espacial, su control punitivo y su vez la persecución de los delitos menores, implica el control absoluto de las condiciones precarias de los más afectados, y la posibilidad de mantenerlos en esas condiciones.
    Eso es en último término el resultado del experimento neoliberal. La precarización de las condiciones de vida. Su naturalización. El incremento comunicacional de los temores, la “venta” de los dispositivos de seguridad que arreglan esta situación, y posteriormente la condena a trabajos indignos que sólo le convienen a quien contrata.
    Feo cierto?
    Bueno, económicamente eso es muy viable. Todo este juego, al final, es a saber de Wacquant; “un sistema de fuerzas materiales y simbólicas (…) de relaciones entre el campo político burocrático, el campo económico, el campo mediático, y el campo intelectual” (representado por los think thank gringos).

    No quiero vender apostolados. Lo que me interesa más bien es el seguimiento del proceso chileno, para dilucidar si la lectura de estos teóricos, tan cara de maniqueísmos conspirativos a veces abrumadores, calza con lo que hasta ahora hemos observado. A mi absoluto pesar, el camino es redondito. Lineal. Y la única diferencia con otros procesos como el colombiano es que acá no es evidente la guerrilla, ni el terrirismo, por lo qu se hace urgente además crear esa sesación, o si no, pregúntenle al paquistaní de Hinzpeter, a los mapuches terroristas y a todos los inculpados por el caso bombas. Estado penal?, Estado policial? quizás más adelante gracias…pero el camino se vislumbra.

    Gracias compadre como siempre por leer atento…

  3. Nico Soto dice:

    A esta, y otras discusiones que han aparecido en esta web, le hacen falta urgente-urgente evidencia empírica. Hasta el momento sólo nos hemos dedicado a establecer hipótesis, muchas interesantes hasta buenísimas, pero son hipótesis. Nada que pueda ser reconocido como evidencia empírica ha sido entregado por los intervinientes, inlcúyome. A ver si logramos levantar datos, nos beneficiaría a todos (menos, sospecho, a la derecha).

  4. jaja, lo hemos hablado harto, pero jamás hemos desarrollado un plan estratégico y estratagémico para destruir “el sistema”. Sobre deconstruir, para mí es un ejercicio continuo de desarticulación y descomposición; mostrar cómo se ha construido un concepto cualquiera a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas. Esto es necesario si se quiere evitar entender un proceso social sin que éste sea comprendido únicamente como algo lineal.
    La deconstrucción en este sentido, tb es una práctica.

    Yo creo que la gangrena es parte de un proceso de descomposición, donde evidentemente hay una herida. Ya hay herida compañero. Sangra y late. Estoy más cercano a la segunda idea entonces…La gangrena en sí misma es herir.

  5. jorge dice:

    He leído detenidamente sus valiosos comentarios.
    Si UD pudieran aclararme una inquietud se los agradecería.
    Me refiero al aporte que a realizado la iglesia católica en el este tema.
    Porque he podido comprobar con un amigo que estuvo preso, que la Iglesia católica esta al debe en este tema. No ocurre lo mismo con la Evangélica que ha reclutado entre sus filas a innumerables reos para abrirle una ventanita de esperanza contribuyendo a su rehabilitación y posterior reinserción en la sociedad.
    Me gustaría saber lo que piensan al respecto. Muchas gracias

  6. Ése es un temón. Te gradezco mucho la pregunta. Según un estudio que leí (diagnóstico comunal de infancia que se hizo en la comuna de la pintana) El porcentaje de evangélicos es de 16.8% , porcentaje sobre la media nacional de 11.2 %(INE). Lo interesante es que los evangélicos practicantes en las cárceles no sólo son mayoría sino que además cuentan con un régimen diferente. Están en sectores exclusivos. Esto al final, termina siendo un beneficio. Pertencer a la religión evangélica como beneficio carcelario. Es mejor que cualquier otra cosa no?…
    La iglesia Católica hace poco promovió el indulto carcelario, y cuando murieron los 81 salieron al ruedo diciendo; “se los dijimos y nos cerraron la puerta en la cara”. Eso tb está en el orden del discurso. Donde la iglesia católica juega su juego. Es eminentemente política.
    Habría q preguntarse si por parte de la iglesia evangélica existe alguna estrategia de evangelización intracarcelaria. Me da la impresión que se posicionan como iglesia de redención. En poblaciones los evangélicos son re-potentes, pero más que preocuparse por los presos lo que hacen es ver en ellos a feligreses fieles, que a propósito de su “mala vida” buscan en Dios el perdón y la rectificación…
    Es digno de un estudio. Tengo ua colega q hizo algo, quizás podría conseguirlo y publicarlo en lapala. Me voy a mover con eso…

  7. Lo que Charol pregunta es pregunta vieja…y Bourdieu y otros ya la contestaron. Método, alcance cartesiano, etc…lo importanmte ahí, es no creer q lo presentado por Nico, es un sociologismo idiota. Es oficio, y rigor a una búsqueda…La sociología la permite. Te acerca a lo concreto. A los hechos…Wittgenstein lo que plantea es q la filosofía enreda la madeja porque tras la palabra perro, no hay nada más que “un perro”, porque para eso fue creada la palabra, para designar eso. El resto es no entender q perro significa perro. Hay una película sobre el autor dirijida por Derek Jarman, muy wena. La voy a subir como video, hay una escena específica q habla de esto.
    En sociología, lo que se requiere es que al hablar de políticas de Estado, se lea la constitución, se compare, y se establezcan criterios para la comparación y etc….eso no es religión, es un método. Una manera, y Nico la considera la mejor para explicar el mundo. Yo, no sé, pero me intriga su facticidad.
    Sobre lo de la religión, me parece que el ímpetu de Comte en un minuto, orientó una escuela hacia una especie de secta o conocimiento pseudo religioso del mundo. Positivista a mango, descarnado. Reduccionista, pero eso es cuento viejo.
    Hoy por ejemplo, en psicología las disputas casi ideológicas entre Lacanianos y Freudianos, y conductistas o transpersonales, que son casi morales, me parecen más religiosas que las discusiones metodológicas o teóricas entre sociólogos. Pero está bien…
    Al final, el delirio de aprehensión de la realidad es contínuo y tanto una como otra ciencia, si te metes a pensar en la carne, el vicio del ojo, y toda faramaña del conocimiento (esferas de validez, lenguaje y teoría de cuerdas etc…) mientras te comes un hongo, sabremos que siempre y nunca sabemos nada (como dijo Sócrates que no sabía ni una weá). El misterio perdura. Y ahí entra la poesía, la música, y la religión aimará….necesarias tb.

  8. Taaan de acuerdo no sé si estamos, pero comprendo los puntos en que te basas para creer eso. Por lo general, en todo caso siempre estamos cerca, y construímos. Ésa es una ventaja en nuestra relación. Lo único q extraño es ver cargarte de la risa mientras conversamos porque por internet eres un wn muy desagradable. jaja…Gracias compadre, y feliz año para usted tb.
    Suerte el 2011 carajo!!

  9. charol dice:

    mmm.. llegamos al meollo del asunto… aunque preferiría no hablar de “la relación” por este blog, sino que del “contenido”…

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