Desde la adopción irregular a la sociedad del espectáculo. ¿Cuán hondo es el agujero del conejo?

Breves, Infancia y Niñez — By on diciembre 9, 2014 at 08:11

Claudio Benavides Riquelme

Sociólogo.

Director del Centro de Estudios Abierto laPala.

Collage Kuczynski

Hemos transitado como medio de comunicación por la adopción irregular, que es lo mismo que plantear el secuestro estatal de los niñxs de familias pobres por parte del Estado de Chile. También hemos denunciado la criminalización de la infancia, y las tremendas consecuencias de la utilización de conceptos como la Inhabilidad Parental para determinar institucionalmente quién está en condiciones para ser padre o madre. La evaluación institucional, si no es favorable, puede, por burocracia, desencadenar una pesadilla; el secuestro por parte de la institución de ese niño o niña “condenado” a la pobreza que luego será condenado al desarraigo.

Pero el tema no empieza ni termina ahí. Existe actualmente en SENAME y en las instituciones de trabajo social del Estado una negligencia mayor, cuya base se establece en criterios técnicos muy alejados de la realidad social que pretende “intervenir”. Una intervención que busca a mí entender, generar condiciones que perpetúen la dependencia hacia el Estado, por parte de las poblaciones más “vulnerables” del país. Pero dígame usted, ¿quién no es vulnerable en este mundo? Pareciese ser una condición “normal” el hecho de que sólo en la pobreza se sufre, sólo en la pobreza se prohíbe errar, y sólo en la pobreza uno es incapaz de criar con amor cuando las condiciones materiales de existencia son precarias.

Informe Especial pone una alerta. Nos muestra datos sorprendentes que ya habíamos publicado. Los hace públicos. Hace pública también una serie de reflexiones sobre el supuesto abandono de los familiares cuando un niño o niña es internado en un hogar. Abandono que en la mayor parte de los casos no es cierto. Entonces, más allá de la nefasta organización, la paupérrima estructura institucional, el vetusto e irresponsable paradigma que gobierna el trabajo con infancia, ¿cuál sería el problema?

Es un problema también la consideración social, ya no simplemente estatal, de que los pobres merecen la condición que poseen, y que el Estado es el responsable de intervenir los espacios para “mejorar” esas condiciones. Una transparencia que promueve el menosprecio por las personas dada su condición material, y legitima una intromisión en su día a día, evaluando si las prácticas de vida, las culturas particulares y las condiciones en que viven estas familias son aptas para acoger a un niño o niña que no eligió nacer ahí, algo parecido a lo que pasa si pensamos en la obligatoria condición de segregación, miseria y olvido en la que viven miles de personas en nuestro país. El Estado, y también la sociedad en su conjunto, olvida que mejorar las condiciones de las personas no pasa por entrar en su hogar a decir cómo, cuándo y dónde debe ser criado un niño o niña. Menos aún por establecer los requisitos que harían viable que ese nuevo sujeto viva feliz. Como nadie puede asegurar eso, la ley simplemente lo determina. A priori castiga. A priori arrebata. Arrebata sin alma más que la legal afirmación de convicciones erradas, y sin más resistencia que el dolor y la angustia de quienes ven separados a sus hijxs por no poder ver más allá de la propia miseria que este modelo de sociedad promueve, mantiene y legitima.

Al ver Informe Especial uno queda con la sensación del deber cumplido, pero este deber, además, se convierte en un horizonte que involucra a todos quienes siendo parte de este sistema de adopciones e intervenciones sociales de trato directo, en OPDs, PPCs, PIBs PIEs, PAIs etc etc, y en todas y cada una de las siglas tecnocráticas del paupérrimo modelo de trabajo social, desarrollan el ingrato ejercicio de bajar políticas represivas de control y transparencia de la pobreza, hacia familias acostumbradas a la obligación de abrir sus casas para seguir siendo evaluados. Existe hoy secuestro estatal en familias pobres. La mayor negligencia. Existe criminalización de la pobreza, y existe muy poca tensión reflexiva y práctica por parte de quienes estando dentro del sistema del trabajo social sólo se dedican a replicar sus prácticas, por nefastas que sean.

Esta revista, una antología de textos publicados en lapala.cl, habla de todo eso. Pero fundamentalmente nos acerca de particular forma, a cada aspecto tratado en el programa Informe Especial emitido en TVN el día 8 de diciembre del 2014. Aspectos desarrollados por un grupo de profesionales que han canalizado a través de nuestro Centro de Estudios Abierto, y el sitio lapala.cl, reflexiones hasta hoy no escuchadas, y no atendidas por la sociedad en general.

El desafío es divulgar. Pero también el desafío es abrir los ojos a la vida que vive en el patio trasero de nuestras sociedades, y al peso de las instituciones en la manera en que se mira la infancia en Chile, más allá de los abusos y negligencias estatales. Informe Especial da una tribuna, pero no resuelve el problema. La sociedad del espectáculo nos acostumbra a hacer del morbo y la desgracia ajena, caldo de cultivo para expiar nuestras propias miserias. Pero no nos lleva más allá. Es muy probable que todo lo que en esta revista ha sido publicado, y todo lo que salió en televisión, se convierta en un espantoso mecanismo de rating televisivo al mismo tiempo que la sorpresa de la sociedad civil se desvanece ante la imposibilidad de hacerse cargo de una mirada más integral de lo que entendemos por nosotros mismos como nación, y como pueblo. Los niños y niñas pobres en Chile están bajo vigilancia estatal. Están siendo rotulados como criminales antes de los 16 años, sin entender las condiciones culturales y pauperizantes en que viven las poblaciones segregadas del país. Los trabajadores sociales ponen lo mejor que tienen para vincularse a estas familias, pero terminan, al no poseer espacios para la reflexión crítica, reproduciendo aquello que castigan en su discurso.

En esta revista se repasan temas tan importantes como ineludibles, pero es responsabilidad del lector, y de la sociedad en su conjunto, acoger las preguntas que aquí se deslizan. Lo contrario sería entender que nuestra sociedad vive en una psicosis que le da espacio mínimo a aquello que no quiere ver, y cuando lo ve, lo aplaude en pos de la ficción de creer que el problema se resuelve cuando se le puso un mínimo de atención. La sociedad del espectáculo hace del dolor ajeno un show, y si no se mediatiza y canaliza a través de medios que permitan reflexiones de fondo, todo programa televisivo que utilice nuestros argumentos para promover un cambio en la sociedad, será simplemente una función teatral que nos recuerda que la sociedad está mal, terriblemente mal, pero que nuestra memoria está peor.

Descarga la revista acá:

Revista_Infancia_y_niñez._Antología__LaPala.


[1] Edición del 8 de 12 del 2014.

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