Religión y política en el discurso Obama

Escritos, Residuos — By on marzo 16, 2012 at 08:31

Por  Carlos Bassaletti Q./Canadá

Estados Unidos no es país de fundamentalismo religioso, no obstante, la variable religión es quizás demasiado importante en el discurso político de los líderes de esta nación.  Uno de cada tres estadounidenses o “americanos” como se les ha habituado a reconocerse o llamarse, creen palabra por palabra lo que la Biblia dice.  Por ejemplo: este grupo no cree en los dinosaurios pues “no está escrito en la Biblia”; uno de cada cinco estadounidenses va a uno u otro tipo de reunión religiosa una vez a la semana (generalmente los domingos), y es muy raro que un presidente americano efectúe su discurso de ascensión sin nombrar a lo menos dos o tres veces a Dios y la Biblia y para qué seguir. Sólo añadiré que en el dólar, su moneda, está escrito: “In Good we trust”.

            El presidente Barack Hussein Obama, esto lo sabe, y muy bien.  Él como político cultivado y evaluado como de centro-izquierda en la política interna americana, no desea dejarle el campo de los votantes con religión, enteramente libre a los republicanos, menos a los fundamentalistas religiosos, tradicionalmente de la derecha dura del país; tales son los casos de los evangelistas de las iglesias conservadoras como Jerry Falwell, Pat Robertson o Alan Keyes.  Él es consciente que en repetidas oportunidades, diversos políticos liberales estadounidenses han sido calificados de agnósticos o ateos, redundado ello en no elecciones o no reelecciones.  Obama a su turno, ha sido catalogado desde fundamentalista musulmán, pasando por agnóstico prosocialista, hasta llegar a decir la prensa sensacionalista, que simplemente, el candidato a presidente era ateo… epítetos que en una nación como Inglaterra, Italia o Francia no reviste gran impacto, en Estados Unidos: ¡Sí!  Esas mismas  alegaciones revisten una impronta de importancia capital para  un político que se precie de cuidar su futura carrera.  Quizás ello es lo que motivó a Obama a escribir dos de sus vendidos libros en donde se esfuerza de demostrar -entre otras cosas- su apego a una fe profunda. Tales libros son “Los sueños de mi padre” (1995) y “”La audacia de esperar”(2006).

            Para desvirtuar definitivamente todo “escándalo” en el sentido de si él fuera agnóstico o musulmán.  En varios de sus remarcables discursos, Obama subraya que en “América” la religión es parte profunda de la identidad de su gente; que el sistema político de  “América” reposa sobre el principio de la separación de la Iglesia y del Estado, con el fin de proteger a las personas contra toda persecución que se derive de sus creencias religiosas… pese a que la historia de Estados Unidos está plagada de contra ejemplos en este tenor.  Lo que sí es novedoso e importante de parte del presidente Obama, es que él no oculta su deseo de que el Evangelio sea reanimado de lo social, aspirando a una lectura más atenta de la Biblia (no literal) e interpelando a los cristianos estadounidenses sobre la necesidad de luchar contra la pobreza.  No podía ser de otra manera, pues Obama no nació rico y es hijo de padre musulmán (no practicante, pero musulmán) y de madre agnóstica. Su esfuerzo loable, va por el camino de proponer “quebrar” el monopolio ejercido por la contumaz derecha religiosa sobre el discurso político y de interpretar los textos bíblicos a la luz de los principios de justicia social; cuestión que manejó con pulcritud en su campaña en favor de una nuevo sistema de salud para la gran mayoría de sus compatriotas.  A pesar de lo bien fundado de su propósito, éste se obtuvo parcialmente.  Ello da cuenta de lo arraigado que está en el votante de la nación del norte, el individualismo en lo social y lo dogmático en asuntos de fe.

            Obama ganó una gran batalla en su primera elección presidencial, empleando magistralmente bien los útiles de Internet, sobre todo para recaudar fondos para su campaña.  Con un mensaje de ruptura total  con la administración Bush, consiguió lo que en rarísimas ocasiones otro político estadounidense había logrado: que votaran poco más del 60% de ciudadanos con derecho a sufragar.  Además, obtener que buena parte de esos votantes fueran menores de 25 años  e incluso, que proporción de la izquierda -que de costumbre son reacios a participar en los procesos eleccionarios del país- lo hiciera votando más que por su persona por su avanzado programa.  La prueba es que personalidades como Michael Moore y Noam Chomsky, llamaran a votar por Obama.

            En el discurso del presidente Obama,  amén de lo bien estructurado (ejemplo muy notable es su Discurso de El Cairo/ 4 de junio de 2009), no deja de tener influencia -al menos en sus comienzos-, la huella ideológica-religiosa del pastor Jeremías Wright, quién “convierte” públicamente a este abogado de Chicago al cristianismo militante.  Es el reverendo Wright que lo bautiza en 1988 en la Trinity Church y quién oficia en su matrimonio y en el bautismo de sus dos hijas.  De este -a veces- polémico reverendo, el actual presidente Obama hereda la energía para hacer frente al respandido egoísmo individualista de la sociedad norteamericana transformándose, después de haber terminado sus estudios de leyes en la elitista Harvard, en un activo participante de la Iglesia de la Trinidad de Chicago durante dos décadas.  Pero dado que el discurso de Wright tiene matices abiertamente confrontacionales y polarizantes en lo político, Obama decide separarse de su pastor.  En 2007 y 2008, a raiz de presiones de su propio Partido Demócrata y los numerosos artículos de prensa, él se ve constreñido a condenar públicamente  y en términos inequívocos a su mentor espiritual: Wright.  Distancia que le procuró una mejor imagen en los círculos de las altas finanzas, militares y la prensa estadounidense.  Lo medular de esta posición y de los discursos del primer presidente negro en la historia de Estados Unidos, es que él logra desvirtuar inteligentemente las acusaciones infundadas de ser musulmán, agnóstico y otros golpes bajos que son moneda corriente en la política del país al norte del río Bravo.  Por eso se dice que cualquier político que desee llegar a ser senador o presidente de esta poderosa economía, debe estar dispuesto a que su vida se analice y reanalice de “pe a pa”, tener la piel dura y, especialmente, ser capaz de reunir una caja de al menos siete cifras para su campaña, puesto que el grueso del electorado estadounidense vota según la publicidad y no según los programas, pues éstos (según sondeos) no son conocidos ni por el 2% de los electores.

            Cuando Obama se refiere a religión en sus escritos y discursos, lo efectúa de manera ponderada, con detalles interesantes (no con consignas como su antecesor), aplicando con su ejemplo personal libre de escándolos (hasta el presente), que es posible de estudiar, profundizar y aplicar los preceptos del Evangelio de un modo más liberal y no sólo doctrinario.  Entre sus frases donde se mezcla religión y política, se pueden destacar algunas que reflejan su personalidad valiente e idealista, he aquí una sucinta muestra de estas frases:  “decir que la guerra es a veces necesaria, no es un llamado al cinismo, es el reconocimiento de la Historia”, (al recibir el Premio Nobel de la Paz. Oslo/10.12.2009); “Yo me comprometo a que América busque la seguridad en el mundo sin armas nucleares”, (discurso en la OTAN, Praga/05.04.2009); “América no será jamás en guerra en contra del Islam” (Discurso en El Cairo, 04.06.2009) o esta última citación que ha sido una de las de mayor y mejor acogida en el votante americano: “Mi fe me recuerda que somos todos pecadores”( 1° dic. 2006).  Todas estas frases tienen  por objetivo el que entre el 35% a 50% del total de personas que votan en la más significativa de las democracias, no sólo voten por los republicanos, sino también ir salvando la imagen de que a los demócratas la religión no les interesa.

            Obama es consciente que toda la historia americana descansa en la paradoja de la plaza de la religión en la vida política americana.  América es excepcional entre las naciones, porque su historia sería, según muchos creyentes, el resultado de la obra del Señor.  Obama al igual que Lincoln, Martir Luther King y antecesores, sabe que la vida política de su país reposa precisamente en esa paradoja.  Sus discursos lo reflejan.

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Fotografías

1. One White Duck
2. Now the end begins 
3. Boing Boing
4. CS Monitor
5. Bossip 

 

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