La historia es terca: reflexión sobre el conflicto estudiantil en Chile.

Escritos, Infancia y Niñez — By on noviembre 7, 2011 at 09:26

Por Profesor Carlos Bassaletti Q.*

  • Que la educación es un apropiado factor de movilidad social.
  • Que educación implica el aprender a conocer, a vivir y hacer.
  • Que la educación comienza ya en el vientre materno mismo.
  • Que el actual sistema educativo chileno no plantea la interrogante: estudiar ¿para qué?

Todo eso el mundo político-educativo chileno lo sabe o al menos aparenta saberlo. Mi artículo será mas modesto, lo enfocaré tan sólo a una reflexión del actual conflicto estudiantil que está pariendo nuestra, cada vez más inconformista, sociedad chilena.

En uno de mis libros (“Temas de economía y sociedad”), incluí una investigación acerca de “Sistema económico y Educación superior”, realizada entre junio y diciembre de 1998, vale decir, hace trece años… En el desarrollo de este vital tema, escribía (pág. 39) :  “… la crisis que se vive en el campo de la educación superior en Chile, Latinoamérica y el resto del mundo, no es otra cosa que la manifestación de la no superación de contradicciones que nos vienen del paradigma de estructura económica en que se ha desarrollado la educación en general, y la educación superior en particular”… Es justamente este paradigma de estructura económica engendrado por el neoliberalismo, lo que este gran movimiento cívico-estudiantil pone en tela de juicio. Pues no sólo en Chile, sino en diversas geografías, el sistema utilitarista de explotación del hombre y la naturaleza está agotado, siendo imperioso buscar senderos innovadores basado en principios humanistas de solidaridad-cooperación, más que de competición; para asegurarnos incluso, nuestra sobrevivencia como especie en esta preciosa bóveda celeste.  Y es ello lo que es arduo de aceptar por la clase política tradicional, las altas finanzas y las empresas multinacionales o nacionales, vale decir, la educación (idem salud y vivienda), es un derecho y no un privilegio.  No un asunto de mercado, en que unos pocos se enriquecen a costa de las múltiples crecientes necesidades educativas de las personas.

El año 2011, será muy posiblemente recordado en Chile como el año de las movilizaciones estudiantiles, cuestión que será patente verla expresada en las próximas elecciones chilenas.

¿Cúando se genera esta crisis? Sociólogos, historiadores y expertos educacionales no concuerdan en fecha; mas sí globalmente, en uno de los detonantes relevantes del problema que ya está pasando de ser meramente estudiantil, para ser controversia de la sociedad chilena en su conjunto, con profundas características políticas. No admitirlo sería una hipocresía.  El detonante de esta crisis, no es responsabilidad primaria del gobierno actual del presidente Sebastián Piñera.  El detonante, lo encontramos en el, tristemente célebre, año de 1973 en nuestro país; fecha en que la Dictadura decide per se, disminuir drásticamente (dramáticamente según ex rectores de universidades), el aporte fiscal a la educación; cuyo nivel más afectado, lo fue de inmediato, la Educación Superior. A ello se agregaría el desregulamiento educacional, hasta ese entonces privilegio del Estado a través del Ministerio de Educación, para abrir el camino a la privatización no sólo de la educación universitaria, sino de todo el espectro (mercado según los Chicagos boys de la época), de los otros niveles educativos.  De parte de estos otros espectros – léase educación primaria y secundaria –  se encargaría la municipalización y, en ciertos casos, la innoble privatización de ciertos Institutos Comerciales y ciertos colegios técnicos o escuelas industriales.

La gran mayoría de la ciudadanía chilena está de acuerdo con el movimiento estudiantil, particularmente con sus postulados de base, aunque no necesariamente con algunos excesos callejeros producidos que, lamentablemente, es muy difícil o imposible de obviar.  El alrededor de 83% de apoyo a la gratuidad educativa y al mejoramiento de su calidad, lo atestiguan inequívocamente; si eso no fuera suficiente, tenemos la cifra del magro 22% del universo encuestado, que apoya al gobierno chileno actual.

Indudablemente existen muchas inquietudes, preguntas e hipótesis respecto al masivo movimiento estudiantil chileno que pese a ya cinco meses de lucha, éste no demuestra ni el cansancio ni la rutina a que apostaba la derecha chilena.  Tampoco el gobierno ha tenido la astucia (como sí la tuvo la Concertación bajo la conducción de Michele Bachelet), de postergar, desvirtuar o simplemente poner paños fríos, a las legítimas demandas, vía el díalogo que finalmente condujo a demasiado poco o como diría un indignadose cambiaron algunas cosas para que todo continuara igual”… Pero esta vez, los estudiantes ya no se tragan ruedas de carreta por aspirina y reclaman acuerdos transparentes, por escrito y que se satisfagan los puntos esenciales de sus justas peticiones.

No me inmiscuiré en detalles de cuánto es lo que el Estado de Chile destina a educación y cuánto a gasto militar, pues ello lo saben de sobra los extremadamente bien remunerados políticos chilenos… Sólo un dato:  según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (siglas en inglés: ISSS) con sede en Londres, idem Dépenses Militaires, Production et Transfert año 2010 (GRIP/Francia), también el Instituto de Estocolmo/Suecia, coinciden en señalar al Estado chileno como uno de los tres Latinoamericanos que más recursos destinan a armamentos (los otros dos son Brasil y Colombia).  Decía que no me inmiscuiré en detalles de ese tipo, pues interrogantes respecto al movimiento mismo ya lo han esquematizado con sólido fundamento el “Manifiesto de Historiadores” chilenos, en el que apoyan desde la primera a última frase, a este revindicativo movimiento de expresión de indignación popular.

En esta reflexión trataré además de contestar a los excesos que se han producido por situaciones de violencia tanto de estudiantes como de las fuerzas represivas, para terminar con la posibles salidas que se visualizan a este conflicto.

En relación a brotes de violencia registrados… primeramente, esto se ha manifiestamente magnificado, con caja de resonancia incluída, por las dos grandes cadenas monopólicas de la prensa patronal criolla y exacerbado-incentivado, por ciertos encapuchados policiales o no, que best online casino son los incrustados de piedra en todo proceso rupturista.  No obstante, preguntémonos y entrego ejemplos al vuelo: ¿habría sido posible la independencia política de los países Latinoamericanos sin mediar un proceso insurreccional?; ¿habría sido posible el derecho a sufragio universal o a sindicalización, sin valientes y consecuentes que arriesgaran el pellejo por estas legítimas causas?; ¿habría sido posible el fin de la esclavitud o de la discriminación hacia los negros, por ej. en Estados Unidos de América, sin revolucionarios que ofrendaran sus vidas por estas loables demandas?; ¿habría sido posible mayores espacios de igualdad y libertad para la mujer, sin que mediaran desórdenes, arrestos, luchas, provocadores infiltrados y dosis de violencia?… Y no sigo, pues me faltarían páginas.  Recordemos que Jesús, Gandhi, Martir Luther King y un ectétera factorial de seres humanos, fueron asesinados precisamente por quienes pretendían defender el Estado de Derecho. Ellos, fueron tachados en su tiempo de revoltosos, forajidos, bandoleros y panoplia de epítitetos descalificadores por quienes en su momento ostentaban las granjerías del Poder…

La historia es terca, pero es nuestra madre que nos dice que:  toda lucha del hombre por mejores condiciones de vida ha tenido un costo social – a veces – desgraciadamente altísimo, pero debido a estos intrépidos que, como el poeta, querían verlo todo sin mirar, es que hoy vivimos un mundo algo mejor y que lo podemos con valentía, inteligencia, sabiduría, solidaridad y altruísmo, mejorar mucho más aún.

Ahora, con relación a la represión de este movimiento:  la policía, tanto uniformados como infiltrados, hacen lo mejor que pueden el oficio para lo que han sido tradicionalmente entrenados.  Ellos como pueblo, no son ajenos a desear una educación gratuita y de calidad para sus hijos y al efectuar la represión a que el gobierno les ordena, no hacen otra cosa que obedecer a las consignas de las autoridades en plaza, ¡nada más y nada menos!… Seguro que hay carabineros (especialmente oficiales), como lo condena taxativamente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que han actuado comprobadamente con saña y violencia extrema; pero cambiar mentalidades, es usualmente un proceso generacional que escapa al objetivo de mi reflexión.

Ahora la segunda interrogante, ¿cúales son las posibles salidas de este conflicto?

La primera, es que el movimiento estudiantil-ciudadano se desinfle…  levantar otro éticamente similar será una quimera en nuestra geografía Sudamericana por quizás unos largos, largos años.  Sin embargo, igual se levantará, pues como lo dijo Benito Juárez, “el triunfo de la reacción es moralmente imposible”.

La segunda, es que el gobierno logre llevar nuevamente al movimiento estudiantil hacia conversaciones vía los políticos del Congreso.  Pero como se escribió, ello pareciera un sendero minado, pues desde el Grito de Córdoba en 1918, cada vez que los estudiantes negocian con políticos avezados en el arte de las medias verdades y las medias mentiras, sus medios logísiticos inferiores y hasta cándidos, como que anticiparan una derrota. Puede que aquí cobre validez la sentencia de los grafittis de los negros estadounidenses de la no violencia activa:  “desconfía de todos aquellos que tienen más de 30 años” o lo que rayaron los indignados de Mayo del 68 en las poéticas y épicas calles de París:  “Lenin, despierta, todos se han vuelto locos”.

La tercera (es la vencida), es que el movimiento ciudadano-estudiantil triunfe y con ello es posible que de una vez por todas se “abran las grandes alamedas”.

Sí cabros, la gratuidad en educación es posible y necesaria, el estado chileno está en condiciones de financiar esta loable iniciativa que beneficará a la inmensa mayoría de las familias chilenas, para ello basta con una más equitable y urgente Reforma Tributaria, menos armas y una renacionalización del cobre.  Ojo:  sobrará plata para mejorar, además, previsión y salud.  Otros países ya consagran constitucionalmente la educación gratuita para todos, ¿por qué nosotros no?

No debemos olvidar, ni por un segundo, que el sistema neoliberal actual es el que tiende a transformar a un médico en un comerciante de la salud; a la inteligencia de un ingeniero usada en provecho de proyectos que  – a menudo –  poco se condicen con la ecología; a un profesor en un trabajador de remuneraciones injustas para hacer más rentable una Universidad que funciona bajo premisas de sociedad Anónima (si éste es profesor part time, mejor aún según este sistema); en suma: en la vivencia subhumana de “nacer, consumir y morir”.  Sí, el neoliberalismo nos presenta hoy ideas de ayer como si éstas fueran del mañana. No quiero dejar pasar esta reflexión, sin enunciar otras informaciones que respaldan lo que he expuesto:

  • De los pilares de la globalización en que nuestro país parece ser más afectado que beneficiado, es transformar en un negocio toda actividad humana, de manera tal que la salud y la educación, pueden obedecer a idénticos parámetros de rentabilidad que un casino o la industria del ocio.
  • A fines de dic./2010, el Servicio de Información de la Educación Superior del Mineduc (SIES), publicó que las 58 casas de estudios que entregaron sus datos, obtuvieron ingresos en 2009 por más de US$ 5.000 millones; cifra que ni la industria farmaceútica chilena puede ostentar.
  • Más del 60% de las familias chilenas acumulan deudas que sólo pueden pagar sacrificando en gran medida su calidad de vida. Entre estas deudas, las por razones educacionales de hijos, es una de las más relevantes.

Amados estudiantes:  lo que ustedes con sacrificios lideran hoy día será la herencia agradecida de futuras generaciones.  Ello no oculta que “hay que arar con los bueyes que hay”, ya que muchos por comodidad, indiferencia, cobardía o razones varias, mas raramente válidas, aspiran también a una mejor educación y gratuidad de ésta, pero no mueven un dedo por esta lucha que es de principios.  También existen otros, como ciertos políticos oportunistas, que ocupan tribuna para apoyar, pero de los dientes para afuera, pues apoyan siempre y cuando ello no les afecte a su peculio.

¡Chile de pie, firme y sin miedo!, ¡Fuerza muchachos, juventud divino tesoro!

 Sherbrooke-Canadá, 2011.

* Escritor, filósofo, sociólogo e historiador canadiense, de origen chileno.
** Fotografía principal de Euterpe_27
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