Programa 12 de Ni Tontas Ni Perezosos: La Infancia, la Niñez, el Estado y la intervención social. Entrevista a Francis Valverde; “estamos lejos de encontrar al sujeto niño en la intervención”.

Escuetos, Infancia y Niñez, Ni Tontas Ni Perezosos — By on enero 11, 2013 at 11:31

Por equipo de NTNP y LaPala.

La ley, los organismos colaboradores, el Estado, y las redes.

El primer programa del año 2013 de NTNP inaugura una nueva estructura: desde hoy trabajaremos un tema durante cada mes del año. En este caso, Enero es el mes de la Infancia.

Se inicia entonces la apertura a pensar y discutir cómo es que funciona y desde dónde se sostienen los derechos de niños y niñas y su implementación por parte de todo un aparataje institucional. Para esto, en este primer programa invitamos a Francis Valverde, Coordinadora Ejecutiva de ACHNU -Asociación Chilena Pro Naciones Unidas- y actual actora activa en la construcción de redes entre las diferentes ONG´s, Fundaciones, Corporaciones, etc. colaboradoras de SENAME.

Es ACHNU una de esas asociaciones de privados que colaboran con el Servicio Nacional de Menores al ejecutar –y muchas veces diseñar- diversos proyectos que buscan ó prevenir la vulneración de derechos ó restituirlos en caso de que ya haya ocurrido algún grado de vulneración.

Esto implica ser parte de este lado privado que se responsabiliza de poner en acción las prácticas directas de intervención sobre estos niños, niñas y sus familias, sobre quienes el Estado, al menos en el papel, es responsable de velar, toda vez que ha ratificado su adherencia a la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CIDN) el año 1990. Sin embargo, esta práctica está lejos de ser consecuente con su intención; por ello algunas redes (MOVILIZÁNDONOS, Asociación chilena de ONG ACCIÓN) de las que nuestra invitada es parte, han elaborado un proyecto de ley que  permitiría demandar al Estado cuando sus políticas fallen; ley de la cual solo Chile carece a nivel latinoamericano (¿o mundial?): la “Ley de Protección Integral de la Infancia”, dice Francis Valverde. “no viene a solucionar una forma de hacer política, pero sí sirve como un instrumento legal para hacer que el Estado asuma su responsabilidad”.

Esta Ley busca la protección universal de derechos de todo niño o niña que esté en territorio del Estado chileno, debiendo éste protegerlo de modo general. Si este intento falla, entonces se protegerá de forma especial toda vez que el Estado no ha logrado impedir la vulneración y debe entonces velar por su restitución y “reparación”, concepto clave para comprender la formar en que el Estado entiende el modo de intervenir sobre los niños, niñas y sus familias a través de un profesional -generalmente psicólogo o trabajador social- que lo encarna y busca “restituir condiciones” que propiciaron la vulneración. Una de las discusiones del programa, también se centró en los conceptos utilizados, quedando críticamente expuesto que el concepto de reparación puede ser discutido, ya que “los seres humanos no son reparables”, y no estamos hablando de máquinas a las cuales hay q normalizar. A pesar de ello, este concepto -reparación- está muy legitimado y aceptado dentro de los procesos de intervención estatal.

Los derechos, SENAINFO, Estado penal y Vigilancia:

“Hablar de derechos, es hablar de relaciones de poder” dice Francis Valverde, en tanto le pone un límite al poder que el Estado ejerce sobre los sujetos. Poder de seres humanos sobre otros seres humanos que se constituye en un gran aparato de control social y, por ende, de vigilancia. Un ejemplo de esto es la plataforma virtual que SENAME ha construido para mantener un registro de todo niño o niña y familia que haya pasado por este “sistema de protección”. El programa en cuestión se llama SENAINFO y según Herr Direktor, uno de los conductores de NTNP, representa un seguimiento histórico y persecutorio de las lógicas y dinámicas propias del trabajo de intervención estatal. O sea un “panoptismo social” en palabras de Loic Wacquant que termina constituyendo una cartografía de la pobreza, ya que quienes necesitan este sistema proteccional, son los niños y niñas de las poblaciones más segregadas. Este sistema a la vez, como plantea Gabriela Barco en un texto recientemente publicado por revista laPala llamado ¿Derechos de los niños o perpetuación de modelos?, perpetúa estas lógicas de segregación, contribuyendo no sólo a la estigmatización, sino además a la rotulación de los sujetos, y por tanto, a su constitución como elementos pauperizados de la sociedad.

Este modo de pensar la protección como forma de control, ha devenido en un modelo de criminilización de la pobreza y se ha construido bajo el discurso de la Seguridad Pública. Así, se “protege” al niño para evitar que se transforme en un delincuente, no por pensar en su dignidad, como dice Francis Valverde, sino como un ejercicio de control que normalice las “potenciales” actividades delictivas a futuro, discurso que se hace coherente en la medida en que toda política social hoy debe ser visada por el Ministerio del Interior y la Subsecretaría de Prevención del Delito.

¿Qué se hace entonces?

Los procesos de Intervención Estatal mantienen una cierta distancia de este ejercicio de poder, donde el Estado plantea las matrices y lógicas de intervención, y la ejecución de los programas y los proyectos quedan en manos de organismos colaboradores, que intentan (aunque “no todos los organismos colaboradores son iguales”) mantenerse críticos a este modo de entender la “perspectiva de derecho”. Organismos colaboradores que constituyen a su vez, el actual Mercado Psicosocial, Mercado de trabajo que alberga a un espectro enorme de profesionales de las ciencias sociales cuyo trabajo muchas veces también se mantiene en las lógicas de condiciones precarias y desregulación laboral, un conflicto severo que pone a los propios trabajadores muchas veces en condiciones pauperizantes, tal como sucede en ocasiones con los profesores. Un mercado que se sostiene con subvenciones estatales, y se reproduce con la adjudicación por parte de ciertas instituciones que aplican los respectivos programas sociales.

La técnica en la intervención; el sujeto niño. Las rotulaciones; La Inhabilidad Parental.

Otro punto tratado fue la técnica en la intervención, donde el sujeto niño desaparece en la burocracia y la papelería de la intervención, además de la ineficiencia muchas veces de la interconexión entre los sistemas y redes del propio sistema. ¿Dónde aparece el sujeto niño en todo esto? según Francis Valverde, “no estamos ni cerca”.

Uno de los efectos de esta forma de comprender la infancia y sus derechos, es la construcción de categorizaciones y conceptualizaciones que intentan rotular las conductas de los niños, niñas y sus familias. Una de ellas, la Inhabilidad Parental, entendida también como competencias parentales, recae directamente sobre los padres y las madres de los niños que han sido vulnerados en sus derechos. Esta categorización es utilizada en los Tribunales de Familia para fundamentar que es preciso separar definitivamente a un niño o niña de sus padres y ser declarado susceptible de ser adoptado –lo que implica  desafiliarse y quedar “susceptible” de ser integrado a otro linaje- a pesar, muchas veces, de la oposición de éstos.

Para Francis Valverde la construcción de este concepto da cuenta de la judialización de la protección –característica que por lo demás también es propia de nuestro país-, y que sitúa una desviación del ideal  de la familia tipo a la que en Chile “por lo menos más del 80% no responde”, pero que sin embargo le ha permitido a los jueces determinar el devenir de aquellos niños y niñas cuyos padres quieren cuidarlos, pero no pueden hacerlo dado que no cumplen con aquel ideal. Constructo que surge desde el intento clasificatorio de toda ciencia. El problema, es que se olvida en este intento que nuestro objeto es un sujeto, un ser humano, que al ser rotulado y comprendido en esa rotulación, es sometido a clasificaciones que lo limitan y determinan, es decir, lo construyen.

La Casa de la Palabras, una alternativa a las lógicas de control y registro de la intervención en infancia.

Queda expuesto entonces, que existe una lucha constante entre lo técnico y lo político, pero que finalmente queda en manos de quienes ejecutan dicha técnica por sobre los sujetos en donde el sistema interviene. Se hace uso de un lugar de poder que ha de ser sostenido en una ética que si no visualiza al otro como un semejante, se le objetiviza y anula. Ahí mismo, por las condiciones de trabajo y las propias lógicas del sistema, el sufrimiento de quienes ejecutan los programas en terreno, que son quienes toman contacto con las múltiples realidades que viven los sujetos, se hace sentir.

Como dice Viviana Maldonado, trabajadora social y parte del proyecto Casa de las Palabras: “somos profesionales inquietos que sufren y que buscamos cómo pararnos; pero que cuando encontramos un espacio crítico y nuevo, nos quedamos fuera del sistema”. Ante este contexto, Casa de las Palabras se instala como un dispositivo preventivo que brinda un espacio de socialización y humanización a niños y niñas de 0 a 5 años que acompañados por un adulto responsable se acercan voluntaria y anónimamente a este lugar. Se busca que sea la escucha desde donde se reconozca al sujeto; no mediante su control. Este proyecto, trabajando desde el anonimato, y sin los antecedentes de cada sujeto y su familia,y comprendiendo la importancia de la construcción psíquica del niño o niña, “considera que los vínculos individuales son tan importantes como los vínculos sociales en su conformación dialéctica. Es decir, el sujeto se metaforiza por el lenguaje, y es constituido en y por los discursos”.

Actualmente en Francia hay más de 120 Casas de este tipo. Además se han extendido por varios países del mundo, llegando aproximadamente a 200. En consideración a estas nuevas perspectivas, se recomienda la lectura del libro La Prevención Especializada, del Dr en Sociología Dante Bravo publicado por nuestra editorial (LaPala), y a seguir los próximos programas de Ni Tontas Ni Perezosos, en www.radiotierra.cl, los lunes a las 20.00 hrs.

ESCUCHA EL PROGRAMA COMPLETO ACÁ!!

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2 Comments

  1. Que, en el imaginario colectivo, las niñas y los niños sean considerados ciudadanos y ciudadanas del presente. a veces hay cierta resistencia adulta a aceptar a los niños y a las niñas como sujetos sociales activos de pleno derecho. Se es más consciente de la necesidad de atender sus derechos básicos pero cuesta reconocer sus derechos de expresión, políticos o de participación.

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