2 Comments

  1. len
    21/05/2010 @ 21:25

    Sí, me parece interesante algunas de las cuestiones teóricas tratadas, pero no me gusta (y digo “sí a los gustos”)el fin de tu viaje, a mi parecer, de turismo (con la fecha del pasaje de vuelta predicha), tendencioso en definitiva, el cual gana terreno, “soluciona”, valiéndose, por ejemplo, ingeniosamente de expresiones coordinadas para crear una naturalización linguística de la solución: “si hay una solución. (…) argumentación racional” (o sea, no hay soluciones no racionales).
    La pregunta es ¿realmente es deseable, en el contexto del desastre ecológico concreto, asumir una perspectiva constructivista y racional como ésta, que tiende a ser cada vez más excluyente en el debate, elitista, experta, literatosa? Por otro lado ¿Con esto realmente se pueden subsanar las múltiples racionalidades en juego bajo este contexto o algo de esta epopeya flemática, cansada, ayudará en las acciones concretas? ¿Es que acaso lo que mueve que hoy que se hable de naturaleza y sociedad pasa por una cuestión meramente semántica?
    Que puedo decir, me genera suspicacia esto, yo, que no soy una persona muy diligente y que vivo bastante en las “nubes”. Creo que el análisis, aún cuando tenga pretensiones sólo académicas, no puede dejar de lado los coyunturas y situaciones concretas; ahora, no afirmo con esto (por si estaba estimulando una coincidencia) que la solución concreta auspiciada implícitamente detrás de este alegato a pesar de mi voluntad pase por evaluar las decisiones ya tomadas al modo de un sistema luhmaniano (ver el texto “organización y decisión”)… lo dejo hasta aquí no más. De todas formas, me gustó como enfrentaste la parte de Durkheim.

    Reply

  2. nico
    01/06/2010 @ 00:28

    Len,
    Tus comentarios se agradecen. Esperamos tenerte nuevamente por lapala.
    Con respecto a las observaciones que das, poco puedo decir. Y es que el objetivo del artículo era y es mostrar en alguna medida las tensiones existentes en las ciencias sociales respecto a la distinción inicial entre naturaleza y sociedad.
    La primera parte de tu argumento se refiere a las posibles soluciones a la problemática planteada. No he logrado dar con ninguna forma de solucionar dicho problema que no sea por medio de la discusión racional en las ciencias sociales. Si crees que existe una otra forma de realizarlo, que reporte al menos los mismos beneficios que el debate racional y al menos los mismos problemas que dicho procedimiento, comunícanosla.
    La segunda parte de tu argumentación apunta a algo que, durante el período en que fue escrito el artículo (2007), no se tenía en mente, por lo que no se planteó como una necesidad responder. Si se me pregunta ahora como solucionamos “el desastre ecológico” tampoco tengo la más mínima idea. No es que sea inexistente la preocupación por la forma en que la especie se relaciona con el resto del ecosistema, es, simplemente, pereza.
    No obstante eso, creo que la solución viene del debate racional a la Habermas. Mi argumento al respecto está planteado en el apartado dedicado a la ecología profunda.
    Sobre qué es lo que mueve a hablar de naturaleza y sociedad ahora, bueno, creo que antes de eso hay que preguntarse nuevamente qué naturaleza y qué sociedad. Lo mismo con los portadores de dichos discursos, los claims makers, quienes son?, qué dicen? son preguntas que al momento de escribir este artículo no se tenían presentes. Sin embargo, luego de conocer los debates sobre controversias socio-técnicas, estas preguntas cobran bastante relevancia y atención en las ciencias sociales (bueno, en verdad no tanta atención, es más bien un misfit issue)
    Sobre tu último punto, no puedo sino estar en desacuerdo. Hay estrategias para responder preguntas. Si la pregunta es, digamos, teórica, se puede responder teóricamente, empíricamente o una mezcla de ambas estrategias. Hay preguntas teóricas que sólo pueden ser respondidas teóricamente.
    Algo que creo atraviesa todo tu comentario es la preocupación por la distinción entre conocimiento lego/ conocimiento experto. Si bien considero legítima esa preocupación, me parece desacertada. La demanda por equiparación de racionalidades es improcedente. No quiero decir que el conocimiento local, por ejemplo, deba ser rechazado. El problema es que la forma de explicar aquello en lo sistemas de conocimiento tradicional o lego si se quiere, utilizan una representación del mundo que la ciencia moderna no reconoce en sus códigos. Tu pregunta es “bueno, y vale la pena renunciar al conocimiento local, tradicional de la naturaleza?” mi pregunta es, bueno vale la pena renunciar al conocimiento científico? En realidad, la dicotomía no es tal. El primero opera en eso que se ha denominado mundo de la vida, mientras que el segundo no. Son formas de representar el mundo que, es cierto, a veces se ponen en disputa mutuamente, pero que no necesariamente representan polaridades interpretativas.

    Nuevamente agradezco los comentarios.

    Saludos
    Nícolas Soto D.

    Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.