Petronila Neira ¿desaparecida, víctima de femicidio, animita laica, leyenda urbana o rito pagano?

Escritos, Residuos — By on diciembre 17, 2011 at 05:35

Por Dante Bravo

El nombre de esta joven, de apenas 20 años, quizás no evoque nada para el común de los mortales. Yo tuve ecos de su presencia cuando tenía 16 años, durante mis andanzas “políticas” con gente del sector Lorenzo Arenas-Laguna Redonda en las afueras de Concepción.

Por esos barrios escuchaba a las señoras de edad hablar de Petronila, como si se tratara de una persona muy conocida. ”De que Petronila esto, de que Petronila aquello, de que voy a ir a verla, de que yo no he podido ir a verla”, etc.  Sin querer inmiscuirme yo siempre quedaba “cachúo” con lo de la Petronila. Hasta ese tiempo yo no sabía (imbécil de mí) que se estaba hablando de una muerta, pero no de cualquier muerta.

Un día no aguanté más y pregunté. Una señora de la calle Mencia de los Nidos de Lorenzo Arenas me contó la “verdad de la milanesa”. La verdadera historia de Petronila Neira. Su versión, que es un poco la que se ha vehiculado dentro de la tradición oral popular de la gente de Concepción, tiene que ver muy poco con la versión policial, pero qué importa. Lo importante es que el drama vivido por esta jovencita logró calar muy hondo en el corazón de la gente humilde y, por sobretodo, en las mujeres trabajadoras penquistas.

La Historia data del primer centenario chileno en 1910. Como dice el profesor  Eduardo Solís Álvarez[1]Cuando aún en la capital, y residualmente en el resto del país, no se acalla el estentóreo y “luminoso” festejo con que la aristocracia celebraba los cien años de independencia, de “su” independencia,[2] El Diario El Sur de Concepción informa sobre el descubrimiento de un cadáver de una niña o joven, no mayor de 20 años, flotando en la Laguna Redonda[3].

Qué decía el diario el Sur del 26 octubre 1910:

“Ayer en la mañana, poco después de las 10 y media, una mujer que lavaba, Mercedes López, notó que flotaban en las aguas dos pies calzados. Suponiendo que se trataba de un cuerpo humano, dio cuenta del hecho al mayordomo del fundo Laguna Redonda, Ramiro Henríquez.”

Hasta el 3 de Noviembre aún no se sabía quién era la víctima. El diario el Sur hizo un llamado a la población penquista para que se pudiera reconocer el cadáver. La segunda semana del mes de Noviembre se presentaron la hermana y la prima de la occisa.

Según el informe policial, Petronila Neira era una costurera[4] de 20 años, maltratada cotidianamente por su conviviente, Arturo Retamal. Éste junto a un cómplice, Pedro Carrillo, la degollaron a  orillas de la Laguna Redonda. Envolviéndola en un saco con piedras la arrojaron a las aguas y trataron de hacerla desaparecer. Nunca se conoció muy bien el móvil del homicidio y poco se sabe del  martirio que sufrió la víctima antes de morir en manos de sus dos asesinos.

Lo misterioso de este asunto es que a pesar de que sus homicidas trataron, a lo que diera lugar, de hacerla desaparecer, el cuerpo de Petronila salió a flote días después, lo que fue considerado por el pueblo de Concepción como un milagro.

Pero ¿por qué este homicidio perpetrado hace ya un siglo toma una fuerza tan grande en estos últimos años? ¿Por qué ese mito tan subterráneo celebrado o conocido solamente por un puñado de personas en Concepción y Lorenzo Arenas comienza a penetrar en el imaginario colectivo de manera tan profunda? ¿Por qué esa leyenda urbana, que se modifica día a día, arrastra tanto fervor y se convierte en una fiesta popular? ¿Qué hace que hoy día se escriban libros, artículos, piezas de teatro y se hagan procesiones masivas a la animita del cementerio general de Concepción? ¿Por qué un fenómeno delictual “clásico” se convierte en un hecho societal en el día de hoy? Aquí pareciera, como diría mi madre, “que hay gato encerrado”.

Pareciera haber “Gato encerrado”, pero en verdad no es así.  Lo que sucede, en realidad, es que decimos eso porque se nos hace cuesta arriba analizar el sinnúmero de variables complejas que intervienen en este fenómeno social y popular. Efectivamente, dándole vuelta a todo esto, me di cuenta que el  evento que envuelve el homicidio de Petronila Neira tenía muchas puertas de entrada. Cada puerta de entrada era un universo diferente, algunas llevaban a la  tristeza, otras la poesía contenida, una parte a la rabia acumulada, otro porcentaje al dolor reprimido, y una gran mayoría a la dignidad pisoteada.

Es probable que en todas esas puertas de entrada muchas personas (o corrientes de opinión) se reconocieron y se sintieron concernidas y atraídas no sólo por el personaje de Petronila sino también por todo el drama que se tejió en torno a ella.

He aquí varias de esas puertas de entrada.

  • La puerta de los desaparecidos. Petronila Neira es una desaparecida. A pesar que su cadáver fue encontrado, el objetivo de sus asesinos era hacerla desparecer para siempre. Mauricio Redolés, el cantante poeta de Valparaíso en su canción “El teniente Bello”,  nos cuenta que este oficial de ejercito, fue uno de los primeros desaparecidos chilenos, “desapareció cuando nadie desaparecía,  entre Culitrin y Cartagena cosa que se hizo después corriente un día”.[5] En realidad, y si quisiéramos ser rigurosos, Petronila fue una de las primeras desaparecidas chilenas que se conocen, ya que Alejandro Bello Silva desaparecería en 1914, vale decir 4 años después.

El trauma que genera en Chile el drama de los desaparecidos, es aún muy fuerte y cuando un evento despierta en el imaginario social, los miedos, desosiegos o perturbaciones colectivas, estos traumas se reactivan   y se canalizan de una u otra manera. El Drama de Petronila Neira es un catalizador de todos esos miedos que aún nos afectan.

  • La puerta del Femicidio. Petronila Neira es una victima del femicidio. Resulta significativo que el  grueso del contingente de personas que visitan “la animita” del cementerio general sean mujeres de sectores populares, seguramente muchas de ellas con historias de vida singularizadas por el maltrato físico, el abuso sexual y la violencia psicológica.

¿Por qué el femicidio es considerado hoy día un “fenómeno societal”?  Porque la lucha de las mujeres por sus derechos y el avance cualitativo que han logrado  de los derechos humanos en Chile, han hecho modificar las conciencias y han producido importantes cambios en la idiosincrasia nacional. El homicidio contra una mujer adquirió un concepto propio: “El femicidio” y la sociedad chilena debió asumir y admitir que  no se puede matar, castigar, destruir psíquicamente ni ejercer dominación sobre una mujer.  “El crimen de Petronila Neira, dadas sus características, se inscribe en la tipología “femicidio íntimo”, el que se define como  asesinatos cometidos por hombres con quien la víctima tenía o tuvo una relación íntima, familiar, de convivencia u otros afines”. [6]

Lamentablemente en el Chile del “Centenario” la vida (o la muerte) de una mujer no lograba suscitar el  mismo interés que puede representar hoy día. Petronila es como el símbolo de esas miles de mujeres mártires, simples y anónimas chilenas que desde el fondo de sus tumbas reclaman justicia.

  • La Puerta de una animita pobre y « laica ». La iglesia ha querido apropiarse de esta animita, pero, no ha sido fácil. El hecho que Petronila viviera, en esa época, en concubinato con un hombre casado, y fuera de toda regla de sumisión a la iglesia, era vivir “en el pecado”. Algunos curas usaron este símbolo para demostrar cuál era el destino de las almas nefandas que no se sometían a los designios de Dios. Beatificar una mujer ajena a la Iglesia y más encima “pecadora”, era como pedirle mucho a la curia chilena. Este vacío que dejó la  Iglesia fue ocupado por la gente desposeída, que se apropió del símbolo que ella representaba y se sintió aún más cerca de ella.

Del rango de “animita”, Petronila se convertiría (por referéndum popular)  en “Santa” y estos últimos años presentida y distinguida con el rango de “Santa Patrona”. Esta jerarquía propia del esquema mental humano hace que demos grados o rangos hasta en universos donde se supone que no deberían existir. Como si este universo  fuese un reflejo de nuestro propio mundo telúrico. Eso nos da una idea de la importancia que ha tomado Petronila Neira en los sectores populares.

“(..)Petronila no necesita ser canonizada, es santa para la gente, y les basta su historia cruel, y la milagrosa aparición de su cuerpo para sentir fe en ella. Personalmente me encantó investigar el tema, y me encariñé bastante con la historia de esta mujer violentada de hace un siglo, que corrió la misma suerte que persigue a muchas mujeres de la actualidad. Es preocupante que se repita su historia tantas veces al año en el siglo XXI.”[7]

El padre René Inostroza, a pesar de recuperar una gran parte del fervor popular de la animita en su parroquia, nos pone en guardia  que Petronila “no es santa, beata, ni siquiera bienaventurada (estado de aquéllos que están en estudio por la Iglesia para beatificación). No he sabido nunca de que alguien solicite a la Iglesia revisión para convertirla en beata. Yo creo que, si se pueden acreditar los milagros, es un trámite que se podría hacer. Pero la Iglesia es muy estricta al canonizar, es una gran investigación, un proceso largo y riguroso. Y no todos los propuestos terminan siendo canonizados”,[8]

 Los pobres, que en su desesperanza cotidiana se dirigen a ella, casino no viven preocupados si la iglesia la convertirá en Santa o no. Para muchos de ellos Petronila Neira es una Santa patrona, sin posibilidad alguna de discusión. Pero lo más importante es que “Petita, Peta o Pety” (sobrenombres populares dados a Petronila), trabajadora esforzada, no necesita el aval ni la garantía de ninguna institución para vivir en el corazón del pueblo.

  • La puerta de la leyenda urbana. Las leyendas son originadas por componentes reales pero no son obviamente traducciones del funcionamiento de la sociedad, sino de los deseos posibles de sus integrantes. Son condensaciones de lo que nos gustaría que acaeciera dentro de nuestro entorno. Cuando un evento, como el de Petronila, que tiene mas de un siglo y que logra franquear el estadio de “evento local” para convertirse en evento nacional e internacional, es seguro que entre el origen y el estado actual de la leyenda, el desfase a veces es considerable.

Y eso parece evidente puesto que las leyendas no son estáticas, son dinámicas, a veces se les acoplan elementos nuevos que se van originando con el cambio de mentalidades o de tecnología, o las dos al mismo tiempo.

Para que la leyenda pueda desarrollarse se necesita un caldo de cultivo importante (contexto) y un personaje (un vector) que levante el sentimiento popular y que plantee una alternativa diferente.  Estos dos elementos en 1910, se conjugaron y se acoplaron rápidamente.

  • Contexto de miseria y levantamientos populares a principios de siglo. Fuerte influencia del pensamiento religioso y mágico
  • Mujer joven, pobre, trabajadora, “pecadora” y mártir.

La leyenda urbana de la joven mártir inocente, pudiendo “quizás hacer milagros” nació en Lorenzo Arenas por “comentarios” de gente que la conocía que dijo que Petronila era muy humana y solidaria, y porque pudo desligarse de sus ataduras y salir a la superficie. Otra Leyenda popular antigua decía que la Laguna Redonda no devolvía los cuerpos. Conclusión: Si Petronila volvió a la superficie es porque era una “Santa”.

La leyenda se desarrolla y comienza a crecer cuando la animita cumple con los deseos solicitados y comienzan a aparecer en su tumba testimonios con el famoso “Por la gracia concedida”. En 1956 aparece  un testimonio “de Gracia concedida” de Buenos Aires Argentina. La animita había alcanzado estatura internacional.

No se puede luchar contra el pensamiento popular  ni contra el pensamiento mágico. Miles de personas atestiguan que Santa Petronila accedió a sus demandas. Saber si eso es autosugestión, cura natural o intervención divina no tiene mucha importancia para las personas que fueron beneficiadas por la compasión de “Santa Petita”, lo importante para ellos es que eso sucedió. Una señora, a la cual le pedí su opinión sobre “los milagros”, me dijo un día, que ella no analizaba ese hecho, ella lo aceptaba y dejaba que los intelectuales lo analizaran… ellos tienen tiempo que perder”, me dijo riéndose.

Con el tiempo, la gente empezó a desarrollar aún más la leyenda, incorporándoles cada vez más elementos. A cada momento que me aparezco por Lorenzo Arenas descubro algún comentario o algún rumor nuevo sobre “La Peta”. Muchos de eso rumores son quizás el sentir profundo de aspiraciones y anhelos de la gente común frente a la magia que encierra “La Santa” de la Laguna Redonda.

-A veces por la noche se le ve caminando (a lo lejos)  por la orilla de la laguna redonda.

-Se le apareció a una pareja de enamorados una noche cerca del lugar del asesinato.

-Alguien la vio un día caminando por la superficie del agua. (Seguramente sacado del mito de Jesús caminando en las aguas del  lago tiberíades).

-Si uno se queda un buen rato por las noches al borde de la laguna se escucha a lo lejos, el llanto de una joven.

-“La Peta” es una Santa muy cobradora. Ojo con aquél o aquélla que no pague las “gracias concedidas”. “La Peta” se hace pagar ella misma. Saca de las casa de los deudores lo que ella desea. Electrodomésticos, muebles, enseres de cocina desaparecen misteriosamente de las casas y aparecen misteriosamente sobre su tumba. Últimamente se han encontrado teléfonos celulares y cámaras de video en el lugar. (Esto confirmado por funcionarios del Cementerio).

-Petronila es la Patrona de los “Charlatanes”. Este apellido es nuevo y fue vehiculado por los teatros callejeros populares que se apropiaron de su vida y de su obra.

-Las procesiones “artísticas” tienen un claro tinte gitano. Este elemento también es moderno.

-Petronila siguió la misma suerte que otras mártires muertas por amor. Resulta sintomático en Concepción el fenómeno de las leyendas de las mujeres muertas en lagunas.  ¿Cuál es la relación que existe entre Petronila Neira, Las tres Pascualas  y Llacolen?  ¿Por qué las tres lagunas de Concepción han tomado el nombre de las victimas?

  • La puerta del rito pagano. Es sintomático ver en los grupos de teatro este efecto “laico” hasta “pagano” de la procesión en honor a Petronila Neira. Sacar el  Teatro de calle, confrontarlo con el público real, ferviente y creyente, con símbolos no católicos y con una obra de teatro que rescata los valores más profundos de la clase trabajadora y del sentimiento popular. Es algo nuevo en Concepción. El rito comienza el 2001 y se ha perpetuado hasta hoy. Fueron los artistas populares que rescataron este hecho tan sentido en el seno  la población que hicieron de él una obra y dentro de la obra una procesión pagana. Más que llorar por la muerte de Santa Petronila, los artistas ríen y escandalizan al público removiendo la vida cotidiana.

 Es probable que este rito pagano se desarrolle y cobre gran fuerza en los años. Todos los ingredientes están reunidos: Una joven mártir, un pueblo en busca de su Santa patrona y una creación artística voluntarista actuando como caja de resonancia del sentir popular.

Viendo el espectáculo callejero una señora, a la cual le presté mi pañuelo para que se secara las lágrimas de sus ojos, me dijo sollozando.

“Ay… si  La Petita pudiera ver todo esto”.


[1] Eduardo Solis Álvarez. Docente Escuela de Trabajo Social, Facultad de Educación y Humanidades, Universidad del Biobío Concepción.

[2] Es en 1910, que la oligarquía chilena, bajo el peso de una violenta crisis social y moral con un  trasfondo de sublevaciones populares,  decide infundir símbolos de identidad y de nacionalismo dentro del país; haciendo del primer centenario y de la primera junta de gobierno un elemento emblemático recordatorio clave de lo que podría llamarse el inicio del proceso de emancipación de la capitanía de Chile.

[3]La Laguna Redonda se encuentra en el sector de Lorenzo Arenas en la ciudad de Concepción, a aproximadamente 1 kilómetro de distancia del Río Biobío, y al oeste de las serranías entre el Cerro Chepe y los cerros al noroeste de la Laguna Lo Galindo.

[4] En realidad, según otros documentos cotejados,  ella era mas bien aparadora. Cosía zapatos.

[5] “El teniente Bello” Canción de Mauricio Redolés.  Aparecido en el Álbum, Química de la lucha de clases. 1991.

[6] Eduardo Solis Álvarez, ya citado.

[7]Petronila Neira, la santa del pueblo, Valenzuela Yessenia.

http://www.periodismoudec.cl/tiemporeal/petronila-neira-la-santa-del-pueblo/

[8] Padre Inostroza citado en http://www.santapetronila.blogspot.com/

Es importante destacar que la iglesia católica nunca ha beatificado y canonizado  a un «no católico»

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1 comentario

  1. Marisol dice:

    Muy interesante cómo se producen en algunos contextos esta canonización popular, en búsqueda del “milagro”.¿ Sabes que trato de recordar algún fenómeno similar en mi país y no lo encuentro? Son fenómenos extraños para mi cabeza oriental, no porque no se produzcan feminicidios, desapariciones y toda esta caterva de sucesos. El uso de los símbolos de los que se apropia la iglesia allá, (en nuestro país nos cagamos en la iglesia, en los curas y demás)
    es manifiesto desprecio del pobre, se usa, se abusa pero no se le reconoce ni siquiera la posibilidad de ser “beata”. Los sectores de los desposeídos construyen su propio panteón para adorar y depositar temores, esperanzas y deseos. Las clases dominantes dejan ser y hacer, total, no significa ningún peligro, mientras estén ocupadas en eso…agradecidas.

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