4 Comments

  1. ANDRES
    26/07/2010 @ 21:47

    La verdad el encuentro verso sobre cualquier cosa excepto sobre el tema, Esperaba alguna conversación en relación a la circulación de la obra de arte como mero bien de consumo/distinción. De verdad somos un país chico, todos se conocían!!!

    • Herr Direktor
      27/07/2010 @ 08:22

      Bueno, yo hice mi tesis en el tema. Se llamaba “orientaciones hacia la creación de escritores chilenos”, una lectura de campo. Una de mis principales conclusiones es que efectivamente el campo literario se nutre de sí mismo para permitir, a lo Luhman, su viabilidad. Algo parecido pasa en Ciencias Sociales, sospecho. Poetas se leen entre poetas. Eso provoca una carencia latente de autorreflexión, ya que la poesía se asume como arte fuera de cualquier condición social. Y la escritura (novela, cuento), como un oficio que hay q sostener (se tiene que vender). Pero más allá de eso, los escritores se miran la punta de los zapatos y el ego. Eso pasa en varios campos.
      Una alternativa es realizar una conferencia sobre el tema autogestinada. Podríamos organizarla si hay interesados en colaborar.

      • ANDRES
        27/07/2010 @ 11:33

        Claramente el valor intrínseco de un campo como diría Bourdieu es la “illusio” por la cual jugamos, ergo la cual raramente es cuestionada, eso si la circulación de las obras de arte como lo plante antes es algo que me llama profundamente la atención. Como muy bien planteas tanto para poetas como para los seres de esta disciplina llamada sociología cabe la misma reflexión.

  2. Herr Direktor
    27/07/2010 @ 18:56

    La circulación es un tema que nos compete especialmente a quienes componemos Lapala, porque somos editorial.
    Precisamente la idea de base de este proyecto, es asumir que las condiciones que propone el campo de las ciencias sociales para la legitimación de sus producciones es incómodo desde el punto de vista del estudiante. En Chile, al menos en algunas Universidades, la vinculación entre profesor y alumno es lejana, y casi “iluminadora” y eso redunda en lo que se publica, y quién lo hace.
    Así nació la cosa. Como una maquinaria de producción de conocimiento con cierto optimismo por la autolegitimación, y el micro clima.
    Pero eso no nos aleja del campo en su radicalidad. Sino que nos permite dentro de él, pero con una pata afuera.Al menos eso espero.
    y, claro, eso tampoco nos exime de la responsabilidad (y conflicto) de preguntarnos qué publicar y qué no. Sobre todo cuando el proyecto es pensado como un espacio. Esos son los criterios de la circulación. ¿Qué es lo que se puede o se debe publicar?….Qué poder es ése?

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