Palabras actuales de la Infancia: un juego en la participación política.

Breves, Infancia y Niñez — By on julio 19, 2011 at 07:35

Por Charol

Los niños no son agentes activos, determinantes ni eficientes en la historia de los adultos… Si queremos mirarlos con la mirada histórica calibrada y entrenada en los sucesos de los adultos, no los veremos. Estarán al margen de ella. Carecen de historicidad en este particular sentido”[1]

Me ha parecido importante reflexionar sobre la infancia y la niñez. Principalmente porque me parece que entender estas categorías es hacerse en algo responsable de uno mismo. Es hacerse responsable de la propia historia, y hacerse responsable del deseo sobre una pregunta política en el origen.

Pienso importante distinguir estos dos conceptos por lo menos inicialmente:

La etimología de la palabra infancia se basa en el latín infans, es decir: el que no habla. La infantia es equivalente a una incapacidad de hablar. Aquel que aún no accede a la palabra, aquél que aún no ha accedido al orden del discurso. La infancia puede ser entendida como ese momento por el cual el ser humano debe pasar para constituirse en sujeto de habla. Ese momento de experiencia muda, sin palabras pero lleno de lenguaje en el cuerpo.

En cambio la niñez, podría entenderse como una grupalidad que suma a los niños y niñas, es decir una infancia encarnada. Un concepto pragmático que ayuda a comprender que en nuestra sociedad e historia hay un grupo definido sobre estas características, y a la vez definido en sus relaciones de lucha con el mundo de los adultos.

Es decir, la infancia es semántica y la niñez es contextual; diacrónica y sincrónica. Construcción cultural-histórica con rostro, e invisible a la vez. Definida como tal según rango etario. A partir de la Convención Internacional de Derechos de los Niños, desde los años 90 en Chile, los niños y niñas se definen como cualquier persona desde los 0 hasta los 18 años de edad, y más aún los define como sujetos de derechos.

Me parece que este primer criterio es para distinguir desde qué edad las personas son consideradas ciudadanas, o para ver hasta qué edad deben ser protegidos por el Estado, comprometidos como seres débiles o vulnerable en sus derechos.

Demás está decir que en nuestra sociedad son pocas las personas que después de los 18 años se convierten en adultos. El Instituto Nacional de la Juventud distingue esto, y como categoría de trabajo denominan joven a cualquier persona entre los 15 y los 29 años. Por otro lado, según la actual Ley de Responsabilidad Penal Juvenil chilena, los niños y las niñas son “responsables” de sus actos –o sus delitos- desde los 14 años. Así, la adultez en Chile, al parecer imaginariamente, se instala en los 30 años, aunque se pueda “votar” y ser ciudadano a los 18 años, y aunque se es responsable de los delitos a los 14… valga la contradicción.

Además es innegable que se presenta una división de clase extremadamente marcada donde seguramente la adultez llega tempranamente en los sectores más excluidos de nuestra sociedad.

Personalmente me gusta denominar como infancia a todo ese período del ser humano que no es un adulto. Esto puede ser discutible, pero la diferencia que creo importante marcar, entre una y otra posición, es la posibilidad de adquirir la palabra, lo que no es una adquisición real sino simbólica, ya que adquirir palabra no significa sólo tener la capacidad biológica para hacerlo, sino también la disposición social de ser escuchado. Cuándo se validan sus discursos, cuando somos considerados ciudadanos y pertenecemos a la Polis, y por tanto se puede hacer política. A qué edad se permite es discutible, pero nos podemos hacer alguna idea.

Actualmente los movimientos estudiantiles en Chile han marcado una paradoja en todos estos preconceptos, y desde ahí, el Estado entra en jaque y no logra soportarlo. Claramente se desvían los temas, se criminalizan las protestas violentas, se aplauden las protestas no violentas, pero al parecer lo menos tolerable ha sido que este movimiento se idealice. Tremendo concepto que traducen en algo así como “los jóvenes no pueden hacer política, ¡que se preocupen de la educación y de estudiar!”. Más aún, en una de sus últimas acciones don Piñi llama a rectores, apoderados y representantes de centros de formación técnica para resolver el “conflicto estudiantil”, como si el problema sólo puede ser resuelto entre adultos. Es innegable además como los partidos políticos ocupan a “estos niños y jóvenes” para hablar de lo negativo del gobierno actual.

Como ya lo mencioné, en la infancia el cuerpo es el lugar donde se sitúa el lenguaje. Un cuerpo que requiere escucha e interpretación para validarlos en su construcción subjetiva.

Los niños y jóvenes actuales están prestando su cuerpo para mostrar un malestar social, un malestar que nos corresponde a todos y que claramente no tiene que ver únicamente con la educación. Hacen performance, hacen destrozos, sacan ministros, desesperan a las autoridades, y así, todos cargan en su cuerpo un caos social que ya no se logra soportar. Que esto se ideologice, puede representar a una sociedad que desea olvidar la ideología… pero la verdad punza. ¿Será que los niños, niñas y jóvenes son un síntoma de la sociedad? ¿Será que la sociedad goza con el cuerpo de esta infancia, ocupándolos para no hacerse responsable de sus propias cargas históricas? ¿Será que la infancia misma es política?

 


[1] Salazar, G. (1990) Ser Niño Guacho en la Historia de Chile (Siglo XIX). En Revista Proposiciones Nº 19. Santiago, Chile: Investigador de Sur, Centro de Estudios Sociales. p. 82

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3 Comments

  1. charol dice:

    Hablando de esto, se realiza la siguiente CONVOCATORIA
    Estimados y Estimadas
    La reciente publicación de SENAME de sus bases técnicas para el trabajo con niños institucionalizados que han sido declarados susceptibles de ser adoptados (http://www.sename.cl/wsename/licitaciones/p12_19-07-2011/Bases_TEC_PRI.pdf) no nos puede dejar indiferentes, nos fuerza a exigir una mayor participación en sus lineamientos. No es una licitación más, pues pone por escrito de una forma clara y evidente los problemas y falencias del organismo del Estado respecto a su labor de protección de los niños.
    Respecto a las bases técnicas, se observa aquí con claridad las falencias históricas y estructurales de SENAME respecto a cómo se enfrenta a su labor con los niños y además explícita la manera en cómo entiende la relación con sus “colaboradores acreditados”.
    Estas bases ponen de manifiesto la consideración de los problemas cruciales del SENAME y que lo llevan a entender al niño de la siguiente manera:

    § Incapaz para comprender lo que se le dice y hacer de ello una elaboración propia, se lo concibe como un ser sin lenguaje (con las consecuencias éticas, ideológicas y política que esto implica). Por lo tanto hablar a un niño para “reformular su vida” no solo es ineficiente sino también innecesario:
    o “en niños/as pequeños, los procesos de reparación no ocurren necesariamente a nivel simbólico/narrativo, sino que a través del restablecimiento de una seguridad y predictibilidad emocional de unos pocos adultos estables y significativos (Berlin, Zeanah & Lieberman, 2008). Además, debido a la capacidad emergente en el desarrollo de la memoria autobiográfica, no es claro que un niño pueda reformular su vida antes de los 7-8 años (Nelson, 2008).)

    § A-histórico o fuera de la historia. Se considera que tratar la historia con un niño pequeño no sólo no es una intervención proritaria sino de la cual se puede prescindir. Se señala con toda claridad que un niño no tiene por qué ser protagonista de su historia, y en cambio que sólo podrá participar en forma “marginal”. Se señala además que el trabajo con la historia es circunstancial y muy delimitado en el tiempo (“un evento único”) y que, más aún, se podrá prescindir de contarle la historia al mismo niño si se lo considera incapaz por una estimación del terapeuta. Vemos con claridad como el Estado se adueña y administra la historia de los niños.
    o “que el 100% de los niños atendidos cuenten al momento de integrarse a la familia alternativa a la de origen, con su libro “Mi Historia”, el que deberá ser confeccionado por el propio terapeuta, de modo de no re-traumatizar al niño con su historia de abandono, vulneración y/o abusos en sus distintas manifestaciones. En la medida en que el niño/a cuente con más de 7 años, podrá participar en forma marginal en la construcción del libro, siempre que ello se evalué como favorable. Es importante señalar que con este grupo de niños/as, el terapeuta trabajará el libro con ellos/as una vez que esté listo y, en un evento único, le relatará la historia que ese libro contiene. Esto es sólo para que el niño tenga una noción general de ella, no para su elaboración, dejando en manos de sus nuevos padres, la necesaria profundización y análisis posterior. En casos de niños menores de esa edad, se podrá prescindir de contarles la historia y el material se prepara expresamente pensando en que sean los papás quienes lo usen después.”

    § Pasivo ante su sufrimiento: el niño no será el protagonista del cambio, no será quien se verá asistido para hablar de sus ansiedades y vivencias de separación derivadas de la medida de protección y luego la declaración de su susceptibilidad de adopción. Frente a un dolor o malestar (“desregulación emocional”) se le invitará a calmarse pero no ha iniciar una búsqueda de las razones que generan en él ansiedad y angustia. No se realizará con el niño un trabajo terapéutico propiamente tal sino de “entrenamiento”.

    Todo lo anterior pone en entredicho la posibilidad de este programa de consagrar el derecho a la identidad que todo niño tiene y que está contenido como uno de los derechos fundamentales planteados en la Convención sobre los Derechos del Niño.

    Debemos sumar a lo anterior un lineamiento programático de SENAME que tiene al menos 5 características:

    § Desconocimiento de la realidad de los niños institucionalizados. El estudio desconoce profundamente la razón por la que los niños viven en instituciones no aborda las temáticas propias derivadas del maltrato y la de la separación afectiva. En el perfil que se propone construir del niño lo hace sin referencia a esta situación que es específica de los niños institucionalizados.
    § Desconoce la realidad de los padres adoptivos o bien no entiende o no comprende las dinámicas propias de la familia adoptiva que le hacen particularmente difícil abordar la historia de los niños. La tarea de reparación sin duda, debe realizarse antes del enlace sino se expone con mayor probabilidad a que el niño reproduzca las situaciones o vivencias traumáticas asociadas a la violencia o separación afectiva en la familia adoptiva y en otros significativos.
    § Desconoce y desconfía que las instituciones puedan tener un papel privilegiado en la elaboración de las vivencias de violencia y separación por las que un niño debe pasar previo su ingreso a una institución, como si las instituciones fuesen en sí mismas dañinas y no se dejara ningún espacio para que estas se vuelvan reparadoras, aunque sea en un escenario ideal.
    § Desconfía de la psicoterapia y a cambio se propone el entrenamiento del niño, perdiendo la particularidad y especificidad propia de la rama clínica de la psicología, cualquiera sea su vertiente teórica.
    § No atiende ni rescata experiencias nacionales e internacionales derivadas del tratamiento de esto niños, dejando a sus colaboradores acreditados en un papel secundario y de subordinación. No establece espacios de colaboración pues el principal problema de este lineamiento es que propone una sola forma de intervenir con los niños.

    En definitiva esta licitación trasluce y pone de manifiesto el conflicto de SENAME con algunas consideraciones éticas, políticas e ideológicas que se traducen, primero, en una concepción de niño que lo dejan expuesto y aún más vulnerable, (o incluso derechamente vulnerado) y, segundo, en una relación de subordinación con sus colaboradores que no deja espacio al cuestionamiento y reflexión.

    Por todo lo anterior es que se convoca a todos los que se sientan tocados y llamados a realizar un cambio en las políticas públicas relativas a la infancia a conformar mesas de trabajo para que luego puedan reunirse en una agrupación de la sociedad civil que exija una mayor participación y reflexión en ámbitos cruciales de nuestra sociedad.nvocatoria:

  2. charol dice:

    Y la Carta a enviar por esto será la siguiente:
    En relación a la última licitación del SENAME del día 19 de julio de 2011 llamada “Programas de intervención y reparación de niños institucionalizados con proyecciones de integración a una familia alternativa a la de origen” denominados PRI que se encuentra en http://www.sename.cl/wsename/licitaciones/p12_19-07-2011/Bases_TEC_PRI.pdf, y cuyo decreto de publicación se encuentra firmado por Doña Angélica Marín Díaz directora nacional (s) del SENAME, señalamos lo siguiente:
    1. Manifestamos nuestra más profunda preocupación por el contenido de esta licitación dado que las bases antes señaladas vulneran un derecho esencial de niños y niñas. Este es el de la protección de la identidad consagrado en el artículo 8º de la Convención Internacional de los Derechos del Niño. En lo esencial esta licitación desecha la idea de trabajar en profundidad la historia de los niños y niñas mientras se encuentran en las residencias y desestima las acciones que puedan ayudar a la protección de su identidad así como la importancia que tiene para el niño y niña la comprensión de las razones por las que se han rotos los lazos filiales de origen para luego ser declarados susceptibles de ser adoptados.
    2. Desde el punto de vista técnico son bases que dan cuenta de la consideración de los niños y niñas como objetos de cuidado y no sujetos de derechos activos frente a su realidad y presente; tratados como un ser deficitario más que un humano de pleno derecho, que en vez de hablarle y explicarle de su historia e identidad, se lo entrena y se lo invita a autoregularse.
    3. La licitación y las respuestas a las dudas publicadas en el sitio web del SENAME afirman que la historia de los niños y niñas a quienes está dirigido el programa puede ser manipulada, administrada, recortada e instrumentalizada por razones diversas, lo que implica una apropiación indebida por parte de las agencias del Estado encargadas de trabajar con niños y niñas que han sido gravemente vulnerados en sus derechos fundamentales.
    4. Las bases desconocen los aspectos más básicos que caracterizan a los niños y niñas que viven en instituciones y opera como un discurso que niega las condiciones fundamentales que implicaron el ingreso de éstos al sistema de protección, y las razones por las cuales fueron declarados susceptibles de ser adoptados (en este caso, se trata de procedimientos
    de inhabilidad parental que corresponde, al menos, al 77% de los casos, según estadísticas del propio servicio). Esto no es tomado tan solo como un olvido o una confusión, sino como el reflejo de un problema persistente del SENAME para poder abordar las temáticas de los niños y niñas relativas a su pasado y su historia. Se debe recordar que los niños y niñas a quienes se aplican estas tecnologías y entrenamientos provienen de las familias más pobres y vulneradas de nuestro país, y no reconocerlo es desconocer la realidad nacional y las desigualdades socioeconómicas por todos y todas sabidos.
    5. El documento de la licitación, más allá de toda intención y voluntad, desconoce en los hechos (hay afirmaciones muy explicitas), el trabajo con la historia y la memoria perteneciente a los niños y niñas. Esto no puede considerarse sólo como un grave problema técnico sino más bien como una concepción ideológica y política de severas consecuencias que un organismo público no puede sostener, ni tampoco olvidar, bajo ningún punto de vista.
    6. Las bases no reconocen ni incorporan los importantes avances tanto de los programas de psicoterapia exitosos implementados en el pasado y presente en nuestro país, así como la variada experiencia internacional sobre el tema.
    7. La licitación presenta un modelo de intervención único, que opera como una imposición teórica de una sola visión. Cabe destacar que los firmantes de esta carta reúnen diversas sensibilidades y posturas teóricas. Incluso pueden haber algunos que, sintiéndose afines a la teoría que representa esta licitación, expresan su rechazo al reduccionismo determinista que se presenta en ella. El modelo propuesto se propone como una ortopedia que anula la idea del niño como un sujeto de pleno derecho.
    Por todo lo anterior es que demandamos lo siguiente:
    1. La licitación debe ser cerrada hasta una nueva reformulación que no adolezca de las fallas encontradas y descritas anteriormente. Mientras tanto, para no perder la intervención que hoy en día los PRI aplican a lo largo del país, se propone que se renueven automáticamente sus convenios por al menos un año más.
    2. Se debe conformar una mesa de trabajo para construir nuevas bases, recogiendo, esta vez, tanto la experiencia nacional como internacional con todos los agentes interesados en la materia, esto es, una formulación de los lineamientos programáticos que sean construidos pública y transparentemente, y que sean transversales a las distintas posturas teóricas existentes. Se debe destacar la necesidad de la inclusión en los
    lineamientos programáticos de la experiencia nacional y latinoamericana pues corresponde a la realidad más cercana a nuestros procesos culturales marcados por contextos de violencia institucional, represión y olvido.
    3. En los distintos programas del SENAME se debe realizar un reconocimiento explícito a la defensa del derecho a la identidad de los niños y niñas, y que esto quede reflejado en todos sus lineamientos técnicos en cada una de sus áreas de intervención.
    4. Se debe hacer una revisión exhaustiva de los lineamientos programáticos del SENAME con todos sus organismos colaboradores, generando una mayor democratización de su gestión, mejorando la participación y comunicación entre los distintos actores interesados con las metas de este servicio, con el fin de avanzar hacia una política efectiva de garantías y protección de los derechos de la infancia en Chile, abriendo el debate a la totalidad de la sociedad. Este servicio debe tener un lazo democrático con todos los actores de la sociedad civil implicado en estas materias.
    5. El SENAME debe diseñar una estrategia, a la brevedad posible, junto con los organismos colaboradores y personas interesadas en la materia, para difundir la realidad de la infancia y la vulneración de derechos de los niños y niñas de nuestro país, con el fin de sensibilizar a la sociedad entera, y de este modo plantear la protección y garantía de los derechos de los niños y niñas como una tarea prioritaria a nivel local y nacional.
    6. Esperamos su respuesta a la brevedad posible al correo infanciaypolitica@gmail.com y así comunicárselo a los firmantes

  3. charol dice:

    Si desean firmar esta carta las modalidades pueden ser:

    1. Papel: pegando o dejando la carta con hojas en la universidad o
    instituciones.
    2. Correo electrónico: enviando al correo infanciaypolitica@gmail.com

    diciendo que apoyan la carta dejando su nombre, rut y profesión.
    3. Firmas virtuales: En esta dirección pueden
    firmar virtualmente. Les recomiendamos que este link lo puedan compartir
    http://www.petitiononline.com/inf2011/petition.html

    4. Es muy importante que si alguna institución, organización u ONG, se quiere sumar, deberá mandar su logo a: infanciaypolitica@gmail.com

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