Obsolescencia programada; Comprar, tirar, comprar…

Por Herr Direktor

La obsolescencia programada nos pone en un juego de radicalidades odiosas. El consumo como práctica legitimada en las sociedades contemporáneas y la validación de prácticas que atentan seriamente contra la integridad del “consumidor” (nuevo tipo de sujeto contemporáneo)…

Una ampolleta que dure 25 años, no es lo mismo que aquélla que tiene 2 meses de duración.

La obsolescencia programada, en sencillo sería: Usted compra un celular, el celular se echa a perder a los 18 meses, usted debe por obligación, entonces, comprar otro celular. La vida útil del producto es insignificante, y la producción de éste, tan masiva como se pueda imaginar.

El tema es ¿adónde van los residuos, los desperdicios, los relaves  plásticos de los materiales tecnológicos programados para errar y ser desechados como si no interesara más que incrementar la fidelización (controlada/obligada) de los seres humanos consumidores?

Lejos de dar cuenta de la complejidad del asunto, “Comprar, tirar, comprar” el documental que dejamos con ustedes, puede quizás, aproximarnos al fenómeno y su historia.

La pregunta siguiente es precisamente la que debería hacerse cualquier sujeto responsable de la información que recibe: ¿qué hacer ahora que me entero de todo esto?

Fabricados para no durar (Comprar, tirar, comprar) from ATTAC.TV on Vimeo.

2 thoughts on “Obsolescencia programada; Comprar, tirar, comprar…”

  1. Tengo una apreciación sobre el video, ya que cuando comienza afirma “la absolescencia programada es el motor secreto de nuestra sociedad de consumo”.

    Alarmante y relevante, pero me gustaría agregar algo siguiendo tu pregunta, ¿que hacer ahora que me entero de todo esto?. Complicado responderla si se ve el fenómeno como lo observa el video. Claramente una respuesta podría ser consumir menos, reciclar, etc, aunque me parece que esa no es una respuesta completamente satisfactoría. Por lo menos para mí

    Es necesario pensarnos en el fenómeno como parte del problema de origen y no como las víctimas de la máquina de consumo. Somos consumidores, fetichisamos, nos distinguimos con los objetos, llenamos expectativas del resto, nos definimos; nos acercamos o distanciamos del resto según lo que consumimos. Ahora me lleno de interrogantes ¿Cuánto necesitamos consumir para distinguirnos?, ¿cuánto necesitamos producir para satisfacer nuestra necesidades?¿Cuánto necesitamos comprar para sentirnos cómodos y seguros?.
    Nuestra necesidad de consumir es tmb el motor de la sociedad de consumo, nuestra búsqueda de realizarnos en el comprar/tirar/comprar.Si nuestra humanidad encontrará otro forma y lugar de realización y socialización que no sean dentro del imperio del consumo quizás encontraríamos una solución concreta para cada uno de nosotros.

    Un abrazo

    1. En alguna medida, todas estas respuestas requieren de digestión, porque si bien la revolución comienza por casa, es muy importante tener en consideración que a nivel político ciertos cambios de lógicos son muy complejos de realizar. Yo creo, personalmente, que el modelo de desarrollo es errado, y tal como su basura para el medio ambiente, es insostenible. Al final del video, un francés amigo, nos dicen algunas recomendaciones sobre el proceso necesario para invertir estos procesos. Propuesta ambiciosa, pero en ninguna circunstancia se puede pedir menos, si se trata de modificar en alguna medida nuestra relación con la industria, y por supuesto, la relación de la industria con el medio que habita. Eso es tema de participación ciudadana, utilización de la política como lógica reguladora, y la información como catalizadora de las frustraciones. Yo le recomiendo amiga mía, que compre celulares de calidad, que aseguren su durabilidad, y que la tecnología la elija bien, para no caer en la dinámica de consumo innecesaria, y maniquea que nos promueven. Por lo demás, le recomiendo compartir esta información, mire que la red se expande, y uno nunca sabe hasta adónde llega…ni lo que podemos conseguir.

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