Un encuentro con los Niños Políticos, o el debate de la participación infantil y la reproducción de los discursos.

Breves, Diapos, Infancia y Niñez — By on septiembre 3, 2010 at 12:25

Por Herr Direktor

En un seminario convocado por el Servicio Nacional de Menores (SENAME), realizado en un hotel central de Santiago, se reunieron varias instituciones que trabajan en la protección y promoción de los derechos de la niñez, para hablar de la participación infanto-adolescente.

La idea era hacer una revisión de lo que aquellos Estados que firmaron la convención de los derechos de los niños y niñas vigente hace aproximadamente 20 años, han hecho para promover la participación. O sea, una especie de cuenta pública no tan pública.

Estaban invitados los “SENAMES” de Ecuador y Paraguay, países que llevan la vanguardia en “empoderamiento” (término técnico muy manido en este campo) de la niñez, cuestión que se vio reflejado en la impresionante intervención de un niño que me confrontó a un fantasma (ni positivo ni negativo) que no había aparecido aún en mi horizonte; Los niños políticos.

Cuando exponían algunos representantes de Unicef, Save the Children y SENAME, apareció en los power point (cada vez más frecuentemente) una serie de frases que las instituciones decían haber recogido directamente de los niños. Demostrando (como pseudo-cuenta pública que era) que sí se les pregutaba a los niños lo que pensaban, que sí habían metodologías para aproximarnos a sus discursos, que sí se promovía la participación infantil desdela “institucionalidad pública”. Algunas de estas frases me alertaron de algo que sospecho desde que trabajo con infancia; en el proceso de “empoderar” a los niños y buscar instancias para hacerlos participar mediante la entrega de información acerca de sus derechos, se suele influir, adultizar y generar la reproducción de discursos institucionales. Y claro, también sus rabias y prejuicios.

Algunas frases de los niños y niñas y adolescentes (término técnico que se resume en la sigla NNA) eran del tipo: “queremos un mundo que respete nuestro derechos y permita nuestro pleno desarrollo psico-social”, “una institucionalidad pública coherente con los principios de la convención de los derechos de la infancia”,”un mundo menos adultocéntrico”,”un desarrollo de políticas sustentablesque respete nuestro pleno ejercicio de derechos”, y así.

Mi sospecha afloró y pregunté cuánto de este discurso tan carente de la frescura de la niñez, podía ser reflejo de mi hipótesis. Y cómo, por supuesto, enfrentábamos la disyuntiva de ser adultos, y promover la participación de los niños haciéndolos jugar el juego adulto de la política.

Encontré voces de apoyo y algunas de disconformidad. El representante de Uniceff se sacó los balazos ofreciéndome metodologías para que aprendiera a relacionarme con los niños (me referiré sólo a niñosal hablar de la infancia para resumir las frases; con perdón de feministas, infanticistas, funcionarios del estado, iglesias, save the children y todas las instituciones que hablan de NNA) y alguien del panel esbozó un argumento que dio rienda a la apertura de un debate bien prudente; “ya basta, dijo, de estos adultos que piensan que los niños no pueden usar vocabulario técnico, ellos están capacitados para eso y más”.

Luego apareció la voz de los niños, que para mi sorpresa fueron los más indignados con mi pregunta. Uno de ellos fue Joffre Vélez, presidente del Consejo Consultivo Nacional de Niños, niñas y adolescentes del Ecuador. Algo así como el presidente de todos los niños del país. Un joven de 15 años aconstumbrado a dialogar con la ONU, el parlamento, y amigo del mismo presidente Correa, que incide directamente en la política pública de su país, y que, indefectiblemente, habla como político adulto.

Si eso está bien o está mal, si refleja o no la participación de los niños en la sociedad, lo dejo a la discusión. Pero Joffre dijo algo así: “hay que parar con esa mirada adultista que nos dice que si no hablamos como bebes estamos siendo manipulados”, “los niños podemos hablar como se nos da la gana”.

Pero lo que me despertó la cabeza en algún sentido fue lo que dijo una compañera de su consejo que aseveró más profundamente que “así como hay niños, niñas y adolescentes deportistas, así como hay niños, niñas y adolescentes periodistas, malabaristas, futbolistas, también hay niños, niñas y adolescentes políticos. Niños, niñas y adolescentes a los que nos interesa incidir en la política pública, niños, niñas y adolescentes que no quieren representar a la burguesía, sino al pueblo, para cumplir el sueño bolivariano de una américa unida, en donde los niños, niñas y adolescentes tengamos la posibilidad de construir un mundo, como siempre digo, del tamaño de nuestros sueños”.

Plaf! Me quedé en una pieza mientras la audiencia de niños aplaudía a rabiar y entonaba su nombre con la consigna, “se siente, se siente, Lidia presidente!”. Notable.

Y yo pensé. Inédito. Real. Posible.

¿Quién no ha jugado a pensar qué sería si los niños se tomaran el poder? Hasta un réclame había al respecto. En Ecuador, desde los 16 años, los niños pueden votar. En chile, desde los catorce, son imputables penalmente.

Hablé con Joffre mientras tomaba un café. Un niño muy inteligente. Preparadísimo. Hablamos de política exterior, de Rafael Correa, de sus reuniones en Barcelona, la ONU, la represión de Estado chileno y de educación. También le pregunté, ¿tú estás haciendo carrera política? Sí, me respondió.

Ahora, si algo me llamó la atención, fue la claridad con que manejaba el discurso, y lo bien que le sentaba. Mientras me comentaba sobre el poco tiempo que tenía y lo feliz que era, unas niñas se acercaron y me pidieron que les tomara una foto con el presidente de los niños del Ecuador. Joffre accedió gustoso, sonrió con calma y posó para la foto como un experimentado político.

Es de esperar que compartir el juego no implique compartir también sus vicios.

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7 Comments

  1. charol dice:

    Me quedo con tu frase: “inédito, real, posible”.
    El empoderamiento es un concepto lo bastante conflictivo para resaltar las relaciones políticas.

    El empoderamiento como conepto viene del “empowerment”, capacidad incluida en los procesos de mercado neoliberales. El Empoerment es individual, autonomo, poder en la decisiones y capacidad de competencia.
    Alguna vez escuché en una conferencia que ese “empowerment” es nefasto para trabajar en una sociedad de derechos. Y la redifinición tenía que ver con que el Empoderamiento, en la medida que signifique tomar un poder social, necesariamente debe ser de forma grupal.

    Lo que dice el niño político y la niña política son discursos notables. Pero me preguntaría si estos niños tienen un objetivo personal (hacer carrera política) o un objetivo de incluir a la niñez en las dinámicas de poder.
    Está bien que digan que los niños deben hablar como bebes para que no los manipulan los adultos. Pero yo me preguntaría, ¿que pasa con esos bebés que no hablan como adultos? ¿pueden “empoderarse?.
    En este sentido me parece catastrofico la imposición de que los niños deben hablar de política para ser escuchados. Y ahí me preguntaróa. ¿Cuando los niños no hablan de política? y extiendo la pregunta ¿Cuando las personas en general no hablan de política?

    Saludos compañero y una muy buena experiencia.

  2. Xime dice:

    Muy bueno el comentario, creo que la tarea esta no tanto en hacer niños politicos, sino tambien en hacer niños reflexivos, niños que cuenten con iniciativa de reflexionar sobre lo que les pasa en la vida, en su entorno, en sus familias.. que piensen, que las familias se empoderen mas para poder educar. En realidad, que educar no sea solo mandarlos al colegio sino algo mas integral.
    Desde ahi podremos pensar en incentivar la reflexion y tambien poder incentivar estos niños politicos. Te lo digo que estuve tambien en ese lugar, impactante como hablaban esos niños, sorprende, mueve, invita, motiva…
    Esperemos ser claros en nuestros quehaceres, poder empapar a nuestros colegas tambien y que podamos transmitir y mover a una comunidad…

    un abrazo!

  3. Gracias Xime por el comentario.Mi argumento se basaba en la incógnita que propone la “politicidad” de estos niño/as. Son formados como adultos para combatir, en el medio de los adultos, con herramientas de adultos, y lenguajes de adultos. Es decir, se les invita a participar sometièndose a còdigos y lenguajes que no les pertenecen, para así, ser validados. No sè si èsa sea precisamente la integración más oportuna, y prudente. A mì, particularmente los niños polìticos me parecieron más una impostación verborreica de ideologías heredadas que una efectiva participación política de los niños. Es como escuchar a pequeños Hugos Chavez o Correas…

  4. charol dice:

    Actualmente esta en boga el dispositivo politico para dogmatizar a los niños y niñas. Los niños (y recordando ademas la propia infancia)tienen reflexibilidad (que no es lo mismo que tener “palabras”), el problema es que en la medida de que discipina aparece, la reflexibidad desaparece. La modelización de la infancia, también aparece en estos dispositivos seudo políticos… ahora habrá que pensar que tanto de disciplinamiento se presenta y qué tanto de la propia subjetividad de esos niños y niñas
    Saludos.

  5. adriana dice:

    no me sir bio para na la ber adas ok
    \\

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