Mentes enfermas y el control del cuerpo: Un documental sobre Fármacos y la vida diaria.

Breves, Documentales, Seguridad y Vigilancia — By on agosto 18, 2012 at 09:29

 Por Charol

¿Qué nos tragamos cuando ingerimos una píldora? ¿Cuál es la historia política, económica, social que circula por nuestros cuerpos cuando metabolizamos algún medicamento esperando que nos entregue un estado de bienestar?

En nuestra sociedad aparecen los sujetos “enfermos mentalmente”, pero casi todos padecemos de algún tipo de “enfermedad”, cada uno puede ser clasificado en un trastorno. Antiguamente este grupo estaba compuesto sólo por unos pocos. Los locos, los anormales dirá Foucault, eran excluidos del mundo y encerrados en instituciones totalizantes. Dejaban de ser parte de la ciudadanía y su producción era controlada.

Las instituciones psiquiátricas han ido desapareciendo, posiblemente perdiendo su fuerza como dispositivo disciplinar. Actualmente el control es ingerido, tragado, digerido y corporizado. Los muros del psiquiátrico ahora son los límites de nuestro propio cuerpo. El cemento se transforma en químicos, carne, hueso y sangre. El dispositivo disciplinar actual es la pastilla.

Los que hemos trabajado en estas instituciones podemos dar cuenta de cómo se estructura una demanda política y social, que pretende controlar los cuerpos a través de los medicamentos. En este ejercicio, en primer lugar, aparecen los diagnósticos; manuales psiquiátricos que tratan de modernizarse para atrapar cualquier escape a la norma. No se desea lo particular, lo diferente entre un sujeto y un otro, porque irrumpe en el orden establecido, porque no respeta las reglas y porque no se puede adaptar a las ordenes de los que pretenden ser sus Amos.

Son estos Amos, que fantasean en un lugar de Poder, los que demandan una homogenización de los sujetos. Son los que desean que todos sean iguales, para ser (re)productivos y adaptados al sistema; para “vivir en paz”. El problema es que nosotros mismos nos transformamos en Amos, y nos damos vuelta en una Esquizofrenia donde perdemos la propia ética: ¿Será que este niño necesitará medicamentos para estar mejor? ¿Será que este “loco” necesitará dejar de delirar?

Es en este punto donde confundimos la necesidad y el deseo, porque cuando aparecen los síntomas de un sujeto, el sujeto se transforma sólo en síntomas, en clasificaciones imparables, y ahí desaparece. ¿Quién desea que los locos dejen sus delirios? ¿Qué desea el loco de su delirio?

Los Colegios se llenan de medicamentos para niños y niñas hiperactivos/as. Los programas de intervención psicosocial los derivan a los Centros de Salud Mental para que los evalúen y les entreguen fármacos psiquiátricos. Los Centros de Salud Familiar primaria, es decir el primer lugar público donde va una persona cualquiera a atenderse, tienen médicos generales que recetan Clonazepam y Sertralina, sólo basta con un par de síntomas “depresivos”.  Y nadie quiere atender a una persona que no se encuentra debidamente medicada según su Trastorno de Personalidad  –diagnósticos que abunda especialmente en los colectivos excluidos socialmente-

Estas recetas se traspasan de persona en persona, de familia en familia, de vecino/a en vecino/a, y se habla de una pastillita milagrosa que los hace dormir tranquilos, sin la preocupación de su propia pobreza. Se trafican en las ferias libres, se regalan en las instituciones de salud, y los fármacos se transforman en una adicción, en un consumo de nuestra sociedad consumista.

 

 

Años atrás escuchaba de una especialista en “historia de la familia en Chile”, que en tiempos de la dictadura se entregaba Clonazepam a las mujeres pobladoras en los sectores de mayor revuelta social. Estas pastillas eran entregadas bajo otro tipo de recetas, y eran engañadas para poder dejarlas somnolientas, sin el ánimo que implica la lucha política. En vez del mazo, de la luma que pertenece a la fuerza policial, la técnica era más sutil y silenciosa.

Hace algún tiempo se realizó un documental llamado La Psiquiatría, Industria de la Muerte, que trataba sobre estos temas, quizás algo de ejercicio conspiracional puede haber; un retrato gringo del fenómeno, pero lo interesante es que cada pastilla que ingerimos tiene una historia, una genealogía y una arquitectura que es posible rastrear. Nos tomamos una Cadena de Significantes, nos tomamos nuestro propio Control.

Duración. 1 hora 48 minutos.

 

Tags: , , , ,

0 Comments

You can be the first one to leave a comment.

Leave a Comment