La vida secreta de los actores

Breves — By on agosto 5, 2010 at 14:41

Como cualquier estudiante airoso y egocéntrico, tengo la necesidad de adoptar un autor algo olvidado por la historia oficial y otorgarle un status de culto. Ese autor ha sido, desde hace tiempo, Erving Goffman y su teoría de la dramaturgia. Goffman afirmaba que nuestras acciones son actuaciones que se adaptan a un contexto dado, y buscan dar una impresión asociada a la ejecución idealizada del rol que se representa.

Parte vital de una actuación es el entretelón, donde es posible abandonar el papel representado y reflexionar acerca de lo sucedido. Si representamos estudiantes responsables que pasaron de largo leyendo para un examen, el entretelón es la salida del mentado examen, donde se comentará la maratón de House que se vio en lugar del estudio propiamente tal; si representamos miembros ejemplares de la industria de servicios en un restaurant, el entretelón será la cocina o la salida trasera donde fumarse el cigarrito, donde se comentará el parecido de ese último cliente con el Comegato.

Dramatización

El punto de todo esto es: ¿Qué hubiera pensado Goffman de Youtube? El tubo es una zona neutra, un quizás no-lugar donde se puede acceder como por acto de magia a los entretelones de estudiantes, médicos, generales, cocineros… todo puede ser filmado; todos pueden ser filmados. Todo lo que usted diga puede ser usado en su contra (y para su humillación y el deleite de desconocidos). Es la posibilidad de ser, en cualquier momento,  grabado y reproducido para la vista de millares. La vista, por supuesto, de cosas que no fueron pensadas para ser vistas.

Como ejemplo tomaré un caso un tanto radical, pero inexorablemente famoso, además de que sería del agrado del difunto Goffman. Para proteger la honra de la persona involucrada y evitar desmadres en este blog, diremos este fenómeno es conocido popularmente como el… “seca Paty”. La Paty es una adolescente corriente que debe manipular impresiones en donde le toque: hija amorosa en casa, estudiante modelo (o al menos regular) en la escuela, flor virginal a la hora de buscar pareja. Después de la salida del video, cualquier intento de generar una impresión se verá arruinada por ese trozo de información disonante: en el hogar, en la escuela, en cualquier lugar público… cualquier impresión que quiera, que necesite transmitir para funcionar correctamente en sociedad será eventualmente irrumpida, denegada, por el conocimiento del público de información que pertenece a lo privado (su afición por la gelatería).

Y sí, es un caso extremo, pero sirve para entender a nivel masivo el problema: que los entretelones ya no nos sirven para cobijarnos de lo oficial, para ventilar desaíres y seguir adelante con nuestras tareas. Como Goffman lo demostraba, los lugares extraoficiales al escenario son necesarios para reforzar la identidad individual y de equipo. Pero la posibilidad de terminar en Youtube, injuriando a nuestros superiores o avergonzándonos en público por el exceso de vino en caja, nos niega la formación de un límite seguro. Y mientras más se masifique la distribución de las escenas de la esfera privada, más tendremos que abrazar la ansiedad de ser descubiertos fuera del papel. Comparado con esto, el panóptico es un moco.

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5 Comments

  1. Definitivamente la evidenciación de una “pará ante el mundo” o ante el día, puede ser la antesala de la concretización de los temores a ser visto como no quieres ser visto. Cuestión que implica también verse como uno no se quiere ver.
    La intimidad tiene esa característica; mantener un secreto consigo mismo.
    La actuación puede derivar de ese secreto. Y claro, la performance no sólo la induce el rol (conducta esperada), sino además el temor a que ese secreto aflore y tú mismo tengas q ver las consecuencias de aquello q relegas a tu espacio privado porque, definitivamente, a estas alturas es lo único realmente tuyo. Cuando se rompe eso, la incertidumbre y la desconfianza vuelven a condicionar la performance y el disciplinamiento ahora es personal. Temeroso. Autoinflingido.
    Ya no puedes tener secretos ni contigo mismo.

  2. es una especie de disciplinamiento de la verguenza.

  3. Otro nico dice:

    ¿Sartre? ¿O era Malraux? ¿O era Drácula?

    A veces pasa también que lo que consideramos sacro resultaba familiar para los terceros. El mayor miedo posible debería ser quedar atascado en la indiferencia de los otros, que la bolsa que nos gusta conceptualizar como “mi verdadero yo” es una bolsa de plástico del Jumbo.

    ¿Porque me insistirán en que esto no es tan interesante como una regresión logística?

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