La Teletón y el desfile de los monstruos.

Breves, Infancia y Niñez — By on diciembre 4, 2010 at 09:21

Por Charol

El pueblo chileno está de fiesta. Autos pintados, calcomanías en cada ropaje que pasan por la calle relleno de carne. Se respira la solidaridad, se respira el amor por el prójimo. Todos caminan más felices sabiendo que estarán frente a la caja electrónica que nos dará algo para sentirnos orgullosos. Orgullosos que somos chilenos, orgullosos que pensamos en el otro. Y así, en cada historia que nos muestran caemos en la identificación; lloramos, reímos y pensamos ¿Y si esto nos hubiese pasado a nosotros?

La Teletón es “La Fiesta” de la solidaridad. Se juntan todos los “famosos” de la tele sin pedir nada a cambio. Llegan los políticos explicitando que también son sensibles y sufren por otro que sufre. Y aquellos músicos que con sus instrumentos donan una sinfonía de esperanza. Todo esto con el objetivo de entregar lo que tenemos en nuestros bolsillos. Dar hasta que duela es la consigna, aunque primero debe doler.

Lloramos, reímos y pensamos. Se goza con los niños y niñas que aparecen frente a nuestros ojos, en la intimidad de nuestro hogar mientras comemos pizza, nos tomamos unas piscolas o simplemente compartimos en familia.

Esta fiesta es para la familia chilena. Una fiesta que exacerba la monstruosidad. Somos sensibles frente a una monstruosidad que se impone como una imagen indeseable y deseable a la vez. Nuestros cuerpos reaccionan cuando observan a estos otros cuerpos reconstruidos, armados y desarmados por el poder humano. Androides, Cyborgs, bestias que se agrupan y clasifican, justamente para dar cuenta qué es lo que no queremos ser y frente a qué sentimos lástima. Para explicitarnos la desviación.

Mescla de carne, fierros, plástico, goma, silicona, tecnología, niñez. Ni personas ni máquinas, ni sujetos ni objetos. Un rizoma con cuerpos que no son completamente humanos, sino que sólo poseen algunas partes que se intentan aglutinar para conservar cierta simetría, y siguen desarmándose.  Lloramos, reímos y pensamos.

Es esta monstruosidad la que se nos aparece en la televisión y nos sensibiliza para entregar nuestro dinero.  Nos compadecemos del sufrimiento de este otro, de este cuerpo deforme si es que pudiésemos llamarlo cuerpo.

Niños androides que terminan siendo nuestros espejos, revelándonos lo bestiales que somos. Lloramos, reímos y pensamos. No podemos romper este espejo, no podemos hacerlos desaparecer porque se nos imponen morbosamente. Niños Monstruos que se ocupan como objeto de satisfacción, para expiar nuestras culpas con la excusa solidaria. Y así sentirnos orgullosos de los que somos, justamente porque no somos como ellos.

Se construye un escenario donde desfilan todos los monstruos sociales. Un cabezón operado que nos dice cómo somos los chilenos, famosos llenos de maquillaje y botox, modelos echas según una cirugía deseable, presidentes que transforman sus rostros. Se conjugan y paradojean estas bestias. Por un lado los cyborg ideales y por otro los indeseables. Sólo así es posible entregar lo que tenemos y sentirnos solidarios porque somos chilenos. ¡Viva Chile!

zp8497586rq
Tags: , , , ,

16 Comments

  1. montserrat muñiz dice:

    Las famosas 27 horas de amor son caldo de cultivo para el ego…palestra para mostrar que tan lindos son los rostros de la farandula y que tan desprendidos y buenas personas son los empresarios que donan su dinero…pero la teleton no es un show de television que dura 2 dias..es una fundacion que ayuda a superarse a muchas familias en la dura realidad que les ha tocado vivir… que por lo visto jamas te ha tocado vivir ni medianamente cerca..creo que es una FALTA DE RESPETO ENORME que trates a los niños con discapacidades como mounstros y muchas otras formas que no voy a mencionar…segun tu la gente que hace este programa cree o trata a estos niños como tales pero si no fuera por este show, por mas que sea una palestra de egos, no se podria otorgar a todas esas familias toda la ayuda que se da…..
    Cada cual tiene el derecho a tener su propia opinión sobre lo que quiera, pero creo también que hay algo que se llamam respeto, y personalmente creo que los sociologos tenemos una responsabilidad con nuestra sociedad, ayudando a aportar elementos que ayuden a una sociedad mas integrada, cooperativa menos violenta y mas acogedora….o por lo menos ese es el mundo en el que me gustaria vivir a mi…y por el que voy a trabajar..

  2. charol dice:

    Estimada Monserrat:
    Antes que todo, mis más sinceras disculpas si te ofendí con este texto, ya que posiblemente estás viviendo de cerca la llamada “discapacidad”. Pero me gustaría responderte de varias formas, porque son muchas las ideas a las que te refieres. Voy a partir de atrás para adelante.
    No dudo de tus buenas intenciones al querer una sociedad más integrada, cooperativa, menos violenta y más acogedora. Pero me parece que dices algo clave: “por lo menos ese es el mundo en el que me gustaría vivir”. El que quieras vivir en una sociedad así termina siendo un proyecto personal que quizás podría llegar a ser colectivo, posiblemente desde un ideal marcado en tu experiencia, lo que considero totalmente válido.
    Ahora no puedo validar que esto sea tanto ética como políticamente parte de las ciencias sociales. No me remitiré a la sociología, ya que no puedo hablar qué significa esta disciplina y lo mejor sería que aquel que se defina como sociólogo o socióloga pueda opinar algo al respecto.
    Pero tengo la opinión que tanto las ciencias sociales como humanas tienen un papel ético de comprender los fenómenos y sucesos que emergen en la sociedad. Levantar interrogantes y otorgando cierta sospecha frente al velo imaginario que se nos presenta. En este sentido, la intención de este texto no es ser “destructivo”, sino “deconstructivo” de los conceptos dados y que nos pasan por el lado sin siquiera la posibilidad de hacernos preguntas.
    Estoy de acuerdo contigo que la teletón como fundación otorga un espacio a aquellos que no pueden acceder a un tratamiento que los servicios públicos y las políticas locales no logran entregar. Por comodidad, por costos o simplemente porque no les importa. Por lo tanto que emerja una institución con estas características durante tanto tiempo, podría implicar a un cuestionamiento frente a lo que entendemos por sociedad.
    Cada acción es política, y la teletón me parece que tiene su política relativamente clara, entregar una oportunidad para aquellos que no las tienen y al mismo tiempo definir quienes son los excluidos a partir de su decisión sobre quienes atender. ¿Eso significa que la responsabilidad sea sólo de una fundación? ¿Quién decide sobre qué tipo de tratamiento necesitan estos niños? Lo extraño termina siendo que se vende como un lugar de todos los chilenos. Pero por lo menos yo, no voto sobre qué tipo de intervención necesitan estos niños… y más aún no sé si los mismos niños y familias que se encuentran sumergidos en esta lógica institucional pueden definir el tipo de tratamiento que desean. Posiblemente esto es parte de mi ignorancia sobre cómo funciona por dentro esta fundación. Pero que se llame “Teletón” no es casual, y que mediante a una imagen presentada en televisión se sostenga la intervención.
    En este sentido, cuestiono la forma, ya que no puedo tener un pensamiento maquiavélico argumentando que el fin justifica “los medios”.
    Respecto al concepto de monstruosidad, el juicio como un concepto negativo lo pones tú. Aunque me imagino que la carga conceptual es parte de lo que los sociólogos llaman “socialización”. El concepto de Monstruosidad que ocupo es principalmente de la teoría de Donna Haraway. Donde justamente mezcla la idea de los cyborg con lo monstruoso, situando al cuerpo desviado como un lugar de resistencia. En la cultura, el poder trazaría las líneas del cuerpo, definiendo lo que es normal o anormal. Y es justamente en la monstruosidad donde se ponen en tensión estos trazos.
    Ahora, lo interesante es que el cyborg y su aplicación monstruosa, es un elemento que compartimos todos aquellos que pertenecemos a esta cultura. Nuestros cuerpos serían un producto de aquellas líneas. La tecnología termina siendo una extensión de nuestra corporalidad. Las intervenciones desde los alimentos, las operaciones o cualquier forma de transformación que ponga nuestros cuerpos en sintonía con el deseo cultural.
    Por esto la teletón termina siendo el desfiladero de la monstruosidad, tanto de los niños como de los adultos que gozan con estos niños, los cuales tampoco son muy distintos. Por eso estos famosos que se presentan luchando con sus propios egos como lo denominas, están igual de intervenidos que los niños que intentan ayudar. Lo que ocurre es que la intervención cyborg en los que se hacen llamar “normales” creen que es menos evidente.
    Me parece que la teletón en parte es el espejo de nosotros mismos, es el reflejo porque somos nosotros los monstruos y no los niños de los cuales se ocupan como objetos para justificar una acción solidaria. Todo lo que no es “normal” termina siendo un espejo indeseable que se quiere desaparecer. Vuelvo a recalcar un espejo de nosotros mismos. Niños de la teletón, cizarros, niños marginales, o cualquiera que no represente lo que la sociedad desea de un niño. Mi pregunta sería cómo entregar una subjetivación a aquellos niños.
    Te invito a leer “Ciencia, Cyborgs y Mujeres: la reinvención de la naturaleza” de Donna Haraway. En el texto donde dice “Cyborg” puedes pinchar y te llevará a los libros de google, aunque no aparece entero. Además te recomiendo la película “Acción Mutante” de Álex de la Iglesia, donde notablemente juega con estos conceptos.

  3. charol dice:

    aaa. muchas gracias por tu opinion

  4. ANDRES dice:

    Hablemos en plata como dicen los gallegos. Primero, ¿es un festival de monstruos la teleton?, sin lugar a dudas. Segundo, ¿es la implementación desde finales de los 70 de una determinada lógica de entender y institucionalizar la salud y el bienestar social ya no como derechos si no mercancías de acceso en el marcado, se convierte en dádiva a los sectores marginados, y prima la ciudadanía de mercado según acceso a un bien mas de consumo como lo es la salud (las famosas en USA HMO, o isapres en chilito) que remplaza el accionar del estado? lo es. Tercero y fundamental, en esta caravana orgiástica de 27 horas de amor, se plantea una causa ecuménica, apolítica, humanitaria, a la cual todos van a lavar sus pecados y sancionar sus legitimidades, empresarios, políticos varios, etc… Se trata de limpiar llagas con la mano izquierda, las cuales se abrieron con la derecha.

    Y queda absolutamente relegado en este carnaval de monstruos, el hecho de que la salud en Chile esta concentrada en tres grupos económicos, y que los señores que donan un par de millones de pesos se quedan con casi el 40% del PIB del país. Que instituciones como la teleton no deberían existir si graváramos la excesiva renta de estos grupos.

    Por ultimo y fundamental, ¿acaso estas 27 horas de amor, no son una comunión a nivel nacional, que logra manufacturar eso que la sociología espontánea llama “opinión publica” alrededor de los principios básicos de la doxa dominante?

  5. Para Foucault, el marco de referencia de lo que él llama el “Monstruo Humano” es la Ley. La noción de monstruo entonces, es una noción esencialmente jurídica. Así, lo que define al monstruo es el hecho de que ” en su existencia misma y su forma, no sólo es violación de las leyes de la sociedad sino también, de la naturaleza misma” (los anormales; Foucault).Su campo, es el campo jurídico biológico. El monstruo entonces, es el que combina lo imposible y lo prohibido.
    La Teletón funciona bajo este precepto, es decir; impide la noción de niños sin brazos, como niños normales. Los evidencia en su monstruosidad, abusando precisamente de esta desviación que los diferencia. En una conversación con mi compañera de vida, ella recalcó lo discriminatoria q le parecía la Teletón. Niños envueltos en pena, tanto así, que daban pena: “están tan cagados, ellos y sus familias (míralos llorar, mira cuánta pena tienen ¿lo viste, triste no?, ahora vaya al banco “levántate papito” y deja un par de lucas, es un acto de responsabilidad moral!!”). Sitúan al televidente como benefactor de una causa que debiese tener asidero y responsabilidad social real, sin maniqueísmos ni manipulaciones monstruosas.
    Yo dejé de ver el show hace años, sólo veo la Vedetón cuando vuelvo del carrete, y el partido de fútbol de los famosos.
    El resto, me abruma. Me perturba. Me sitúa en complicidad con una manera de ver la “discapacidad” que me revuelve la guata.
    Lamento que Monserrat se haya ofendido, pero no se puede dejar de hablar de estas cosas poniéndole o sacándole nombres a las perspectivas.
    Kramer hizo una imitación de Piñera y de Don Francisco, llena de lucidez. En un momento, imitando a “Don Mario” dejó entrever lo que hace la Teletón para extorsionar las voluntades, Kramer (Don Francisco)dijo; “tienes un deber moral con los niños Estefan, ¿¿estás o no estás con la causa??”. Eso es una pràctica anual de esta campaña mediática. Y eso es preversión.

    pd: la fundación ayuda, sí, nada q decir (para la paz de los ofendidos).

  6. El “rol del sociólogo”. Pregunta que ha convocado seminarios, conferencias y cuanta cosa permite definir el camino de la ciencia. Yo creo que como todo mecanismo de comprensión del mundo legitimado por las “esferas de validez”, a lo Weber, el sociólogo tiene una responsabilidad ética que lo convoca a hacerse cargo de sus conocimientos y permitir que éste no se reduzca a la pura academia y que sirva para potenciar procesos de transformación, quizás(el miedo al utilitarismo aparece otra vez, a las tecnologías del yo. Ahora, ¿qué transformación?, ése es un tema que ya no le compete a la sociología sino al ser humano. Pero eso es opinión personal. Al menos yo no creo que el sociólogo tenga un rol específico que cumplir en la sociedad. Tampoco que hayan sociólogos buenos o malos (hablando de lo moral). Pienso que es una perspectiva que le permite a los sujetos situarse, y desde ahí, promover el mundo que quieren. También es una historia compleja, llena de discursos que te permiten comprender el mundo.
    Hay quienes desarrollan perspectivas más activas. La sociología crítica es una. Particularmente me sitúo con ella en muchas ocasiones, pero eso no habla de mi responsabilidad ética como sociólogo. La primera ética es no utilizar bajo ninguna circunstancia los discursos legitimados para plantar ideas que no tienen un sustento que sea corroborado(aunque estemos expuestos al falsacionismo)por estudios seriamente desarrollados. La disminución del welfare (estado benefactor) y la ampliación del Estado Penal, fue confirmado, corroborado, explicitado, y justificado por investigaciones fundadas ideológicamente por Think Thank como el American Enterpise Institute, el Cato institute, y la Heritage Foundationm y fundamentalmente el Manhattan Institute. Centros de estudio del tipo Libertad y Desarrollo Chilensis, que fundaron métodos, y prácticas desde investigaciones tendenciosas y manipuladas. Eso es feo.
    Ahora, si queremos una sociedad “más integrada, cooperativa y menos violenta” deberíamos ser capaces también de sacarnos los eufemismos de la boca, y hablar de las cosas sin temor a confrontar conceptos con morales particulares. Ahí entramos al orden del discurso, y ahí el sociólogo debe sospechar, creo, e insistir en la autonomía como práctica. Enfrentar los propios monstruos para frenar tanta patraña moral, que al final, impide que nos comuniquemos sin pelos en la lengua condenando al que mira por donde no nos atrevemos a mirar.

  7. charol dice:

    Los monstruos comienzan a desaparecer cuando hablamos de lo social. Lo particular termina siendo una responsabilidad colectiva. Y las ciencias sociales modos de control epidérmicos para que discutamos y gocemos de nuestras propias discusiones.
    A lo mejor lo monstruoso tine eso… que cuando hablamos de aquello terminamdo hablando de todos.

  8. Raúl dice:

    La srta. Muñiz tiene toda la razón en que es del todo inapropiado poner la categoría de “monstruo” con esa ligereza, y también lo es afirmar que ni siquiera son completamente humanos.

    A diferencia de lo que el columnista cree, la valoración negativa sobre la palabra “monstruo” no la pone Montserrat, sino que es una construcción social. Lo mismo sucede si se afirma la incompletitud de su humanidad.

    Imputarle esos predicados a una persona a causa de su discapacidad física es de una violencia impresentable aun en el más crítico de los ensayos filosóficos. Hay que tener mucha precaución con las categorías que nuestros estudios nos llevan a utilizar con demasiada ligereza.

    Lamentablemente el potencial intelectual de la columna fue saboteado por un discutible rigor ético al momento de escoger los conceptos.

  9. charol dice:

    Estimado Raúl:
    Comparto contigo que lO monstruoso es una construcción social. De hecho en mi respuesta a la srta. Muñiz fue esta:
    “el juicio como un concepto negativo lo pones tú. Aunque me imagino que la carga conceptual es parte de lo que los sociólogos llaman “socialización”.”

    Y a esto la linea siguiente dice:
    ” El concepto de Monstruosidad que ocupo es principalmente de la teoría de Donna Haraway”

    Quizás un error principal del texto fue que link teórico lo puse en el concepto CYBORG y no en el concepto de Monstruos… te invito a leer el link y si puedes libro entero que está muy interesante.

    Ahora.. tu dices: “Imputarle esos predicados a una persona a causa de su discapacidad física es de una violencia impresentable”

    Yo no sé si es más violento decirle a una persona que es “discapacitada física” o decirle “monstruo”. Me preguntaría ¿por qué un concepto está mas validado moralmente que otro? o ¿por qué suena mas bonito? ¿Porque lo dice la medicina?

    Creo que tenemos que ver frente a qué moralidad nuestro lenguaje se arma, para entender qué palabras rechazamos. ¿Nuestra moralidad será medica?

    En la RAE hay muchas definiciones de esta palabra, y aunque la mayoría tiene una carga negativa.. hay una que llama la atención:
    “6. m. coloq. Persona de extraordinarias cualidades para desempeñar una actividad determinada.”

    Creo que al final del texto, cuando hablo del concepto del espejo, justamente intento resaltar que los monstruos somos todos nosotros, donde nuestro cuerpo está igual de sometido a todas las teconologías y aún así nos atevemos a llamar a estas “personas” como “discapacitados”.

    Ahora.. si te impresiona que además diga que no son completamente humanos.. te preguntaría ¿Cuando las personas son completamente humanas?

    Saludos y muchas gracias por tu comentario.

  10. La determinación negativa o positiva de apelativos y rótulos, que siempre por lo demás son construcciones sociales, como el lenguaje, las pone cada cual en donde cree que corresponde hacer la valoración.
    Lo mismo, exactamente lo mismo, pasa con la delincuencia. Dónde pones la letra?? Desde dónde nos conviene comprender los fenómenos?
    No hay insolencia veo yo, en lo que plantea Charol, pero su análisis y prosa está expuesta deliberadamente a la susceptibilidad humana…Esto de la misericordia exacerbada puede ser un arma de doble filo.

  11. charol dice:

    hay que haces algo con este atentado…