La perspectiva Sociológica.

Por Nicolás Soto

Se me ha preguntado en qué consiste una obra de carácter sociológico, y creo que no tengo forma de establecerlo. Cuando le hago esta pregunta a mis amigos y compañeros, recibo una tautológica respuesta del tipo: “aquella que utiliza la perspectiva sociológica”. Ok, entiendo, pero sigue incólume el cuestionamiento inicial, a saber: ¿qué es lo particular de la obra sociológica para ser valorada? Aquella pregunta sobre cuál es la característica que nos diferencia de politólogos y periodistas, de antropólogos y economistas, ronda mis macilentas cavilaciones desde hace ya un tiempo.

Si bien existen diferencias epistemológicas de base entre la sociología y las disciplinas antes mencionadas, guardamos notorias similitudes con algunas de ellas. Es el caso de la antropología, al menos en sus vertientes social y cultural. Por esto, la práctica sociológica toma una centralidad tan importante al momento de la definición disciplinaria. Si nos centramos en establecer las diferencias (si es que no aporías) entre la práctica sociológica y la antropológica, no me es posible (al menos sencillamente) diferenciarlas. Me pregunto en qué difiere un antropólogo cultural de los mundos contemporáneos, y un sociólogo cualitativo de la cultura. Ambos trabajando dentro de la misma tradición Durkheimiana, digamos, al momento de abordar los movimientos anti-globalización. Quien me diga que la diferencia radica en las técnicas que utilizan para acercarse al fenómeno, no es sólo iluso, sino también profundamente impreciso. Así, se llega nuevamente a la inquietud por la esquiva perspectiva sociológica. El punto fundamental es que, como señala Bourdieu, la sociología no posee un estatus epistemológico exclusivo de ella, por lo que en esta área es donde con más fuerza se presenta la dificultad de diferenciar doxa de episteme.
A partir de esta problemática pregunta, quisiera sugerir algunas otras en la misma línea. Claro está, no se pretende dar respuestas a tamaña problemática, sino sólo tematizar aquellas que considero centrales (más bien las que he imaginado).

La primera dice relación con el oficio de sociólogo. Una forma de aproximarse a lo que constituye la perspectiva sociológica es refiriéndonos a las prácticas laborales que realizan los sociólogos. Si entendemos las prácticas de los estudiosos de una disciplina científica como una suerte de reflejo de aquello en que consiste su perspectiva analítica, deberíamos entender a la sociología y su punto observacional, como constituida, al menos en parte, por las prácticas en las que incurren quienes aseguran ser sociólogos. Si aceptamos esto, labores tan alejadas de lo que intuimos que es nuestra disciplina, como son los estudios de mercado, deberían ser considerados como conocimiento sociológico. Lamentablemente, no puedo estar de acuerdo con ello. De hecho, difiero rotundamente con dicha percepción. Ninguna disciplina con pretensiones científicas (o al menos de trabajo y producción de conocimiento riguroso y particular), puede sustentarse en lo que quienes son sindicados o se auto-identifican como lo que realizan sus practicantes. De lo contrario, un gran número de distintas actividades, tanto práctico-laborales como intelectuales, serían peligrosamente consideradas como obras sociológicas.

No planteo un purismo acérrimo, ni mucho menos una crítica (directa) a todos aquellos que se desempeñan realizando estudios de mercado, análisis e implementación de políticas públicas u otras labores. Por el contrario, considero que poseen numerosas herramientas para generar grandes aportes en tales áreas. No obstante, lo que señalo es que dichos aportes deben ser incluidos en el acervo de conocimiento de la disciplina que usted juzgue más apropiada, mas no necesariamente (dado el rótulo de su ejecutante) en el campo de la sociología. Por lo mismo, considero adecuado no definir a la perspectiva sociológica en función de las actividades de sus practicantes.

Una segunda problemática, en conexión con el punto antes mencionado, tiene que ver con los actores que participan en el desarrollo de la sociología. Como se planteó unas líneas más arriba, lo que entendemos por sociología y su perspectiva no puede ser, ni necesaria ni convenientemente, derivada de las prácticas que realizan los sociólogos. Si esto es así, la realización de obras sociológicas (ya sean investigaciones empíricas y/o reflexiones teórico-conceptuales) ¿son de exclusiva competencia de los sociólogos?
Este cuestionamiento bien podrían formulárselo un(a) politólogo(a) o un(a) antropólogo(a) (o un estudiante de aquellas disciplinas, por cierto, para con sus respectivos campos.
Ante esto, la sociología y su perspectiva: ¿Poseen una autonomía relativa? ¿quiénes son o pueden ser sus practicantes?, y más específicamente ¿a qué nos referimos al hablar de obra sociológica?.

Tiendo a pensar que, y a pesar de lo evidente que pueda sonar, no cualquiera puede hacer sociología. Me refiero a que quienes practican el periodismo, por ejemplo, emiten en numerosas ocasiones juicios sobre “la realidad” que riñen con los planteamientos que teorías y/o investigaciones empíricas tenidas como referentes disciplinarios señalan. Pero insisto ¿es acaso eso suficiente para descartar de plano la posibilidad de que un periodista logre hacer sociología, si es que, eventualmente le interesase? Siguiendo el principio de no sustancialización propuesto por Weber, debemos plantearnos aquello siempre en términos de probabilidades. En cuyo caso, claro está, sea probable. Ahora bien, cuál es esa probabilidad es lo que se vuelve difícil de precisar, pero sospecho que si se pudiera calcular, sería cercana a cero.

Quisiera proponer, a modo de conclusión de este pequeño escrito, una tesis relacionada con todos los puntos anteriores. Aquella plantea que, al no existir nada más que la utilización de cierto conjunto de normas regulatorias para el establecimiento de proposiciones científicamente válidas (método científico) como mecanismo de distinción, no existe forma alguna de diferenciar a la Sociología de la Antropología que no se base en meras apreciaciones estilísticas y tendenciosas formas de entender la disciplina. Conmino a mis congéneres a entablar la discusión.


Noviembre 30, 2006 (N° 1 Lapala)

4 thoughts on “La perspectiva Sociológica.”

  1. “¿Cómo es posible el orden social?” Por Herder-Universidad Iberoamericana de México. El original está en esa colección llamada “Gesell-Schaftsstruktur und Semantik”
    Habermas en TAC plantea otro criterio distintivo, esta vez no en base a problemas sino a áreas. Yo me quedo con la del sociólogo. Ahí me dicen con cual se quedan ustedes.

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