La discapacidad no existe mi amor…

Breves — By on mayo 13, 2013 at 02:32

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Por Juan Carlos Aedo*.

“La discapacidad no es el problema de individuos que no son capaces de adaptarse al desarrollo de la sociedad moderna, sino, por el contrario, demuestra el fracaso de una determinada sociedad que no se ajusta a las necesidades y requerimientos de sus ciudadanos”.

En Discapacidad y Sociedad. Len Barton (Compilador)

Hay una afirmación de las más audaces que he escuchado; la idea de que la discapacidad es un mito, o sea, que no existe. Esta idea viene a refutar la perspectiva clásica de que la persona con discapacidad es un enfermo. Una crítica directa a las teorías de la desviación social y al enfoque biomédico o medicalista. ¿Pero qué hay detrás de esta afirmación tan audaz? ¿Es la discapacidad una tragedia personal o un tipo particular de relaciones sociales? Nos atrevemos a afirmar que existe un modelo de producción social de la discapacidad.

Ahora, ¿por qué la discapacidad sería construida?

Partamos del individuo en estado de naturaleza. En esa relación el individuo no es ni capacitado ni discapacitado, ni normal ni anormal, ni integrado ni desintegrado, ni inclusivo ni exclusivo, simplemente el individuo es. Entonces, todas estas ideas de las diferenciaciones y desigualdades y otredades, de las diferencias, del déficit y de la dificultad, caen en el ámbito de las relaciones sociales. Por tanto, caen dentro de tipos de sociedades, de faces históricas, de momentos específicos.

Stephen+Hawking

En el caso del occidente cristiano, estas relaciones se producen en el ámbito de la sociedad capitalista y de un modelo económico, social, político y cultural, opresor, desigual y discriminador. Entendemos así a la discapacidad o al discapacitado, como alguien que es sometido a la acción de un tercero que lo discapacita, y ese alguien puede ser una persona, una institución, una estructura, una sociedad, un modo de producción, o un modo de traducción[i].

La discapacidad, entonces, es una acción externa al individuo. Al decir de Durkheim, un hecho social, y al mismo tiempo, un campo de disputa. Es decir, un fenómeno que cae en el ámbito de las relaciones sociales, por lo tanto, estamos hablando de un producto social. Hasta acá sólo de eso hemos hablado.

Detengámonos ahora en la idea del producto.

Hagamos el salto arbitrario para homologar producto con mercancía. Estamos avanzando hacia entender la producción social de la discapacidad como una mercancía. O sea, es semejante a la producción de salchichas y automóviles. Y como a cada producto, se corresponde una industria; en el primer caso la industria de comida rápida, y en el segundo la industria automotriz. En nuestro caso, la industria en cuestión sería la de los servicios humanos en general, a la que llamaré la industria benefactora.

Como toda industria, tiene su modo particular de producción, donde los controladores y dueños, tratan de mantener el máximo control posible sobre el proceso productivo, el mercado, y los consumidores finales. Entonces entenderemos a la industria benefactora como un conjunto de actividades destinadas específicamente a la producción de una mercancía: La Discapacidad. Ésta requiere de un conjunto de acciones políticas que permitan que tal proceso se lleve a cabo, y un discurso que la legitime.

Entonces la persona con discapacidad no es un enfermo, sino que es alguien que sufre un particular tipo de opresión social.

Esta nueva forma de abordarlo nos plantea el fenómeno de la discapacidad como un problema político pues entra en contradicción con el sistema capitalista y el modelo neoliberal de una manera tan simple, como que a la hora de la disputa por recursos o discursos, aquéllos que producimos poco mal o nada, vamos a ser siempre perdedores.

Referencias:

* Trabajador social y miembro del Colectivo Palos de Ciego. Coordinador de la Línea de investigación en Discapacidad y Política del Centro de Estudios abierto LaPala.



[i] Traducción: En el sentido de cómo conceptualizar a la persona con discapacidad.

 

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5 Comments

  1. Federico Holzmann dice:

    Juan Carlos Aedo creo que no sacaste lo mejor de tí. Creo que esta columna solo pertenece a al actual escuela sociologista que tiende a interpretar todo como una contrucción social, como un discurso, y que no considera la realidad material. Y eso en si es un error. Estoy deacuerdo en muchas de las ideas, pero los liciados (creo que es la forma mas correcta de llamarlos, perdon si me equivoqué), en si tienen una condición, QUE NO ES DISCURSIVA, si no material o fisiologica al tener miembros menos o disfuncionales. Y eso es un hecho. Ahora el tema es que la sociedad moderna toma esto como una discapacidad, y de en vés de integrar a un liciado, se ahorra los costos y lo excluye.

    Tampoco nos podemos hacer los tontos, los liciados necesitan tratos especiales, pero no caridad. Necesitan rampas, necesitan ascensores, algunos necesitan teclados especiales, necesitan programas de computador especial. Eso no lo tocas en el texto, y es importante, por que la sociedad tiene que solucionar como integrar a estas personas. La idea es que no sean discapacitados, ni sujetos de caridad, si no que sean integrables facilmente a todo. El problema está es que esa infractuctura es costosa, especialmente para las organizaciones pequeñas, como las familias, empresas pequeñas. Aqui tambien hay un tema economico.

    El humano de forma innata diferencia que existen personas con condiciones fisiologicas diferentes, por que el reconocimiento del cuerpo es innato en el humano. Un humano al ver otro humano sin una mano, o un pie, de forma innata va va saber de que el cuerpo de esa persona no esta en condiciones normales (en este caso me atrevo a usar la palabra normalidad). El tema es como lo valora el sujeto. En algunas culturas puede ser hasta un dios (suele pasar en india), o ser un divino castigo, o simplmente una discapacidad. Lo que debemos hacer el cambio cultural es en como vamos a interpretar y valorar a ese humano con un cuerpo diferente. Debemos peliar para que sea considerado un igual, y que se haga la infraestructura necesaria para que se desenvuelva como otra persona, por que vale como otra persona, y es necesario invertir para integrarlo.

    Comportato totalmente tu posición etico-moral, pero no la epistemologica ni teorica. En Chile la teleton y la caridad es una verguenza, pero por eso no vamos a negar que un liciado es una persona con un problema (que no es solo discursivo), que se debe de solucionar.

  2. lakar dice:

    Claro, y en ese sentido, quizas lo que se “necesita” no es integrar discapacitados con computadores, rampas, y micros especialmente equipadas, o todo un aparataje prostetico- la típica solución del tecnocrata civilizado. Si no todo lo contrario, reducir complejidad, como dirian los neo darwinistas ciberneticos, y desmantelar y abandonar la estúpida idea de las metrópolis, sus edificios, sus sistema de transportes, sus oficinas, sus casitas y comidita de mierda, y todos esos trabajitos mas o menos dignos con los cuales la gente gusta de sentise útil o importantes, abandonar toda esa supesta sofistificación y refinamiento con la cual se esconde la movilización total de la servidumbre voluntaria, y el hecho bien evidente de que todo esto no hace mas que perdurar en una agonia retardada.
    Bueno quizas no nos sea “necesario” ser tan drasticos, quizas simplemente sirva con un buen paquete de políticas públicas, con un buen concenso de políticos buena onda, unas buenas piscolas y su parrillada.

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