4 Comments

  1. pancho g.
    19/11/2010 @ 08:47

    en lo personal, las últimas veces que me he asombrado de tanta belleza, ha sido fuera de la urbe y sus publicidades.
    En ocaciones te encuentras con espacios de naturaleza “insertados” en medio de nuestra rutina visual, no olvidar…

    • Herr Direktor
      19/11/2010 @ 21:35

      Sí, como colgajos de piel….

  2. Herr Direktor
    19/11/2010 @ 21:30

    A mí me perturba una sensación contradictoria. Efectivamente hay que ponerle comillas al concepto de “belleza” si pretendemos sacarle provecho. Y sí, la naturaleza es otra cosa. Los paisajes olvidados, desiertos, sin huella humana me encantan. Pero no puedo dejar de sorprenderme cuando paisajes atiborrados de carteles, publicidad, cemento, edificios, gente y movimiento aparecen ante mis ojos. Es eso bello?. Sin duda que sí. La belleza no puede estar cargada de valoraciones, o moralina. No procede. Aún así, no quiero que se expanda esa belleza como única por sobre otras bellezas ni mucho menos. Pero por ejemplo, la fotografía que sale en este Breve me parece magnífica, y así he visto varias. Luces, carteles, publicidad, el consumo y su ficción en pleno. Lo bello de esto no puede ser discutido. Lo que sí debe serlo es su propagación como forma, modelo y lógica en todos los rincones de la sociedad humana. Prefiero un lindo bosque eso sí…pero me cautiva la luz de ciudad contemporánea, con todo el vicio que carga. Sería un mentiroso si dijera que o me cautiva tb el vicio…

    • len
      22/11/2010 @ 01:30

      Por supuesto que hablar de “belleza” es referirnos a una noción que poco tiene que ver, para nuestra época concienzuda y habituada a experimentos estéticos rupturistas, con un valor o canon… etc. Sin embargo, creo que en la desproporción sin respiro que inunda a gran número de espacios de nuestra experiencia urbana, donde las cosas son una extensión de otras cosas, se vive en una oposición a lo bello… en la ausencia o falta, digamos, de un entorno que nos dé perspectiva, del cual parapetarnos en dirección al más acá, que es en su mero contraste, potencialmente bello. Tal bordado, en términos absolutos, no existe en lo concreto de nuestros bastidores (como se sugiere en lo pancho), pero bien parece una amenaza lantente en la horripilante composición de Santiago centro, y de otras zonas comerciales. Es interesante, en este sentido, el potencial que tienen las galerías del centro, como nos pueden introducir en ambientes distintos renovándonos la mirada (algunas). Por ejemplo, si estás en el sector plaza de armas calle Estado, una vueltita por la galeria españa es bastante recomponedora y buena estrategia para proseguir tu camino sin una jaqueca.