Juegos Ordálicos y las Producciones de la Infancia

Diapos, Escritos, Infancia y Niñez — By on mayo 24, 2012 at 05:26

Por Rodrigo Robles

Desde los ideales construidos en la Ilustración francesa escritos en “El Emilio” de Rousseau, la infancia de nuestro país, aproximadamente desde principios del siglo XX, ha estado atrapada a aquellos imaginarios europeos que representan el porvenir de la humanidad. En estos ideales se concluye que el ser humano, desde su nacimiento, es bueno por naturaleza y contaminado por el medio social en donde se desarrolla.

A partir de aquellas construcciones, las instituciones educativas y familiares juegan un rol preponderante para el crecimiento de la niñez; los niños y niñas deben estar siempre vinculadas/os a alguna institución, generando un contexto donde se produce a la infancia que actualmente nos representamos, y a las instituciones como las principales responsables del futuro social.

La relación entre Nación e Infancia, se hace cada vez más fuerte en Chile desde el año 1929 –momento donde emerge la primera “Ley de Menores”-. Era una época en que el nacionalismo alemán estaba en pleno auge, transfiriéndose con rapidez la ideología de una Nación Fuerte a distintos países del mundo. En este escenario se comienza instituir una infancia producida y vigilada por las instituciones, donde el Padre Estado chileno juega un rol preponderante, clasificando o cosificando su desviación, y controlando su vuelta al mundo normal. Lo que podríamos pensar como una ideología que ha permanecido hasta el día de hoy.

El problema es, desde la óptica de la institucionalidad, que en los niños y niñas siempre aparecen señales de alerta, perversiones, factores de riesgo[i], donde los adultos se espantan frente al caos. Sus propios fantasmas de descontrol aparecen delante de sus ojos, localizados en una niñez que juega a no tener miedo de cara a la vida. Y ahí aparece la obsesión de querer tapar el sol con un dedo, de negar, encerrar y dejar de comprender que los juegos son simbólicos y reales al mismo tiempo, es decir, tienen significantes que circulan y son parte de la experiencia corporal.

En el libro Los Comportamientos Ordálicos que nos presentará Dante Bravo, transita hacia una compresión de los juegos ordálicos, los que tienen su origen desde principios de la humanidad y que ahora se repiten en una sociedad francesa que se espanta frente al hecho de que la infancia en su propio juego se acerque a la muerte.

Foucault la describirá como una sociedad que hace vivir y deja morir. Y es precisamente en la dicotomía entre la vida y la muerte, confrontándose a la dimensión de lo Real, donde Dante pone un ojo crítico retomando a David Le Breton para comprender a las conductas de riesgo como juegos simbólicos o reales con la muerte, enfatizando que lo que está en juego no es morir sino vivir.

Me atrevería a agregar una reflexión que propone el filósofo italiano Giorgio Agamben[ii]. Él dice que en nuestro Universo Simbólico se presenta una oposición de significantes de sincronía y diacronía, lo que genera pasajes que amenazan su estabilización. La diacronía pertenece al mundo de los vivos y la sincronía al mundo de los muertos; estos pasajes o bisagras que unen los dos puntos y dejan abierta la oposición entre significantes, son “la muerte” y el “nacimiento”. 

La muerte es entendida como ese momento intermedio donde se ubican los ritos fúnebres; los espíritus son larvas separadas del soporte corporal, están en ese lugar de espera. Por otro lado, el nacimiento, también entendido como significante inestable, no produce directamente hombres y mujeres, sino que niños y niñas y los ritos de pasaje van marcando el crecimiento, simbolizando y estabilizando la infancia del ser humano. Es decir, lo característico de los significantes –inestables- del nacimiento y la muerte, es precisamente su estabilización a través de los ritos culturales.

Pero mientras estos ritos no finalicen, estén en transición o proceso, o simplemente no existan, entonces las larvas están en el lugar de muerto-vivo o medio-muerto, y, contrarrestando con lo anterior, la infancia se ubicaría en el lugar de vivo-muerto o medio-vivo.

Tal como lo demuestra Dante Bravo, posiblemente los juegos ordálicos, aquellos juegos donde se juega con la vida, demuestran una infancia –o en este caso juventud- que se ubica en un mundo carente de reconocimiento y significantes hacia la niñez. Una infancia que se manifiesta en cada uno de los actos ocultos su propia inestabilidad; ¿desde qué lugar entonces esta infancia, que es nuestra propia infancia, puede fijar sus límites y referentes en una sociedad adultocéntrica que tiende a taparse los oídos?

Algunos y algunas dirán que los comportamientos ordálicos son responsabilidad de los padres y madres, otros culparán de los medios de comunicación, y otros más ingenuos, dirán que es por la escuela y la falta disciplina. Gracias a este libro aparecerán nuevas preguntas respecto a los referentes donde nuestra infancia se produce, y la circularidad de aquella responsabilidad.

El libro “Los Comportamientos Ordálicos” puede expresar los alcances concretos de la Prevención Especializada, tema que ya se expuso en el primer texto editado por Ediciones LaPala en el mes de enero del 2012.

Dante Bravo junto a su equipo, se acercan directamente hacia la infancia, toman contacto en un cuerpo a cuerpo, agudizando el oído y la vista en un conocimiento situado[iii]  en el contexto donde trabajan.

Las preguntas, los significados, las interpretaciones se dirigen sobre los actores principales. Y ahí el desafío para nosotros y nosotras será mayor, porque sabemos que es un conocimiento que no es posible generalizar. ¿Cómo se significan estos comportamientos ordálicos en la infancia chilena?, ¿hacia dónde se deben dirigir nuestras intervenciones e investigaciones para hablar de estos “juegos con la vida”?, ¿cuál es la subjetividad que se produce en nuestro país respecto a este vaivén social que se nos presenta?

No podemos desconocer que lo expuesto por Dante Bravo es también un síntoma social de Chile. La violencia, las agresiones, la ruptura del lazo social está presente en una sociedad globalizada y neoliberal que hierve desde su propio núcleo. Y la infancia hace cuerpo de esto, somatiza aquello donde los adultos no se logran hacer cargo. La invitación entonces es a devolver la mirada, a esperar mientras intentemos lograr un entendimiento -si es que algo podemos entender de esto-, y a ofrecernos como espejos de los niños y niñas con los que trabajamos, sin destruir a aquello que nos representan a nosotros mismos.


[i] Es interesante considerar el concepto “factor” desde una óptica matemática, en el sentido de su consideración como cada una de las cantidades o expresiones que se multiplican para formar un producto (Real Academia Española). Es decir, un elemento que se puede cuantificar y medir, y así realizar una proyección en el tiempo. Este mismo análisis lo podríamos realizar al concepto de “riesgo”, con un origen económico, que representa un conjunto de circunstancias o incertidumbres que se relacionan a una potencial pérdida.

[ii] Agamben, G. (2003). Infancia e Historia. (S. Mattoni, Trad.) Buenos Aires, Argentina: Adriana Hidalgo editora S. A. (Original publicado en 1978).

[iii] Se puede comprender este concepto desde Haraway, D. (1995) “Conocimientos situados: La cuestión científica en el feminismo y en privilegio de la perspectiva parcial”. En Ciencia, Cyborg y Mujeres. La Reinvención de la Naturaleza. Cap. 7, (págs. 313-346). Valencia, España: Ediciones Cátedra.

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2 Comments

  1. luciano velarde dice:

    me llamo luciano soy estudiante de trabajo social nivel 100 en instituto valle central la florida.
    En la expocision de ayer me pareció bastante buena y por cosas del tiempo no alcance a dar mi opinión.
    retomando el tema de la perversión del estado yo pienso y creo que el perverso no es el estado de Chile ni de Francia ni de ningún país; sino que el perverso en otro ente mucho mas grande que se llama CAPITALISMO y la transformación que debemos hacer es esa la concientizacion de masas. osea enseñemos expliquemos que es esa fuerza tan grande que no domina y si seamos violentos es porque el busca que seamos así. así tiene la escusa perfecta para justicificar su métodos de represión.
    y otro punto que si somos violento es cosa de mirarnos y preguntarnos como fuimos criados dentro de un sistema violento que a los dos 3 o 4 años ya jugamos con pistolas espadas y soldaditos osea tenemos instaurado el gen de la violencia desde muy pequeños entonces eso de los juego ordalicos no me sorprende mucho!!!
    saludos espero tener alguna respuesta que esten bien

    (A)

  2. Rodrigo dice:

    Estimado Luciano:
    Antes que todo muchas gracias por escribir. Nos alegra que te haya gustado la presentación.
    Respecto a lo que mencionaba Claudio sobre las perversiones del Estado, me parece que es de alguna forma concretizar el Poder.
    Como la historia lo ha descrito, difícil ha sido separar la noción de moderna de Estado con el Capitalismo, pongamos como fecha la Revolución Industrial.
    Es cierto que el Capitalismo funciona como Campo Contaminante, pero también es cierto que el Estado reproduce aquella idea de desigualdades violentas.
    Por lo pronto la violencia también termina siendo una repuesta, un síntoma de una sociedad que se siente violentada, y que encuentra en esta violencia además su propio origen.
    Como lo demuestra Dante en su libro, los juicios ordálicos y la violencia que significan, marca una cierta inscripción cultural. El vivir en la cultura es un acto violento en sí mismo…
    Krishnamurti dice: “no es saludable estar adaptado a una sociedad profundamente enferma”
    Quiero decir con esto, en resumen, que vivir en sociedad es violento, y claramente los juegos infantiles también lo demuestran, así como las innumerables guerras en que ha estado presa la humanidad.
    La pregunta sería si “concientizando a las masas” ¿dejaremos de ser violentos?

    Saludos