Hegemonía y memoria.

Breves — By on junio 4, 2010 at 08:32

Por Herr Direktor

Para nadie

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es un misterio que Israel perdió el rumbo y cometió un error político, histórico, y fundamentalmente humano, sin proporciones (es abismante la brecha entre el marco de acción de los poderosos, y el tiempo y espacio para la reacción del mundo sometido) . Tampoco resulta muy extraño, o difícil, juzgar un abordaje tan macabro y lleno de miseria como lo que sucedió hace un par de días atrás.

Pero lo que me parece más odioso, y siempre ha sido igual, es la poca memoria. Hoy, Israel está en evidencia. Su terrorismo de Estado es sólo comparable a las abominaciones del señor Bush y su séquito de imbéciles sin alma. En silencio. Con la cara llena de risa. Excusándose como si el mundo fuera una acumulación de retardados. Estados Unidos fue capaz de invadir un país, instalar su propaganda sin cautela ni respeto, y despreciar vidas humanas con un descaro que ni la inoperante Organización de Naciones Unidas pudo sostener. Hoy, Bush pasea por el mundo en campañas de paz.

Pues bien, me pregunto qué va a pasar con todo esto. El Estado y su poder se escapa como el agua entre los dedos. Maquinaria gigante que se escurre siempre porque está legitimado. Y las prácticas amorales (o inmorales) en beneficio de “la vuelta a casa” del pueblo Judío siempre primarán como legítima manifestación de la causa de los pueblos. Y eso que no tengo nada contra los Judíos. En serio, nada contra ellos. Pero hay algo sospechoso en el miedo y la paranoia. En fin, quizás los propios Judíos debieran encargarse de hacer la distinción entre sionismo y judaísmo.

Piñera, y el Sr Falabella de Relaciones Exteriores se aunaron al repudio general. Pero más allá de las cartas “valiosas” para manifestar con decoro el rechazo a la aniquilación humana, todo esto va a quedar en la memoria sólo como un severo error político de la administración Israelí.

Las instituciones permanecen sólidas. La memoria es frágil. El alma humana abúlica. La sociología impertérrita. Las ciencias sociales, analíticas.

Mi pregunta es cómo, en un mundo en donde los poderes fácticos y religiosos hacen y deshacen, uno como sujeto, más allá de la marcha por el paseo ahumada y el grito en el alma, puede consolidar una práctica efectiva que remueva, por último, al Campo específico al que pertenece.

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