Friedman contra la prohibición

Y no se aprobó la . Es horrible, pero era previsible.

Acá van dos videos en que Milton Friedman nos recuerda por qué la prohibición es una pésima idea.

Sólo el primero va con subtítulos.

httpv://www.youtube.com/watch?v=Swss80eDWZg&feature=player_embedded

httpv://www.youtube.com/watch?v=nLsCC0LZxkY

19 thoughts on “Friedman contra la prohibición”

  1. El yonki romántico quedó para fanáticos Beat, o drogadictos redimidos a la psicodelia. Por otro lado, uno sí puede hablar de filosofías de la vida, cuando hay adictos que vuelcan su voluntad a un campo de juego reducido, que se reduce a su vez, a la satisfacción de necesidades que definitivamente tb se reducen al placer. A todo costo. Quizás no tienen un discurso racionalizado al respecto, pero de que saben lo q hay en ese juego, saben…
    Aún así, creo que un problema mayor es someter al yonki como sujeto de análisis vulnerado, víctima, y sometido al yugo de la droga etc etc…
    El mismo problema de romantizar la figura, es el que tienen quienes asumen q son pobres hombres que no tiene voluntad. Y yo creo q algo de eso(voluntad) hay en el acto primigenio del consumo, y luego, a propósito de la carencia de aquel placer, la ANGUSTIA se manifiesta. La pasta y el crack tienen esa particularidad. Es placer inmediato. Corto y penetrante. Eso da lugar al deseo irremediable, por lo tanto, a la movilización de las voluntades particulares (conseguir más droga; una trampa perfecta y químicamente fundada). Y claro, son dependientes. Burroughs llora su droga. Ginsberg (otro beat) la alaba terapéuticamente. Burroughs no mató a la guagua, pero sí a su mujer al hacer el ejercicio de Guillermo Tell con una manzana sobre la cabeza de ella. Falló.
    Los drogodependientes son definitivamente drogodependientes, pero no existe un sólo tipo o categoría de drogo, sospecho, que nos haga pensar que esa drogodependencia se reduce a la pérdida de voluntad, y no por ejemplo, a la cesión de voluntades (tirar la esponja y jugar). Acto intrínsecamente voluntario. Hay drogos experimentadores, que se hacen dependientes, y hay drogos que creen tener bajo control la vida, pero no pueden salir de su dependencia. Y no sólo al crack o la pasta. Los fármacos son lo mismo.
    Igual que usted compadre, creo que es complejo ver la voluntad en el acto de depender, pero habría que evaluar profundamente si las dependencias tienen o no algo de voluntarias. Difícil saber…Habrá investigaciones, datos, antecedentes?
    Habría que distinguir entre dependencia y adicción quizás.
    Sobre la idea de medidas de sobrevivencia, creo q quizás sí, pero una vez q el consumo se acrecienta. La dependecia no es inmediata.
    Por otra parte, lo mío y la pornografía no es una tesis, es, definitivamente una hipótesis. Una idea que sería interesante discutir en otra ocasión.
    Un gusto como siempre…

  2. jaja, claro po Nico,no hay fumadores sociales de pasta. Y probablemente, si es que no, seguramente, ninguno esté en condiciones de armar su laboratorio y sostenerlo. De hecho, la filosofía del yonqui es la reducción de la vida a la búsqueda del placer. Un hedonismo perdido. Todo se reduce a orientar tus esfuerzos a la satisfacción de UNA necesidad inmediata y única. La Droga. Trainspotting, es un buen ejemplo. Yo hablo básicamente de laboratorios financiados. Ellos, quienes pueden financiarlos, en última instancia no buscan su satisfacciòn de droga, sino la venta.
    Y sí, hay consumos que no están legitimados socialmente. El de la droga es uno. El de pornografía, es otro. La pornografía, creo, pierde un poco el sentido que la sostiene si sale de la intimidad. Pero la droga, lo puierde si deja de ser ilegal?…como dice Burroughs, si no hay yonquis no hay industria.
    ah, y la medicina de la que el compañero Beatnik habla se llama APOMORFINA. Googléala haber qué encuentras. Me pasa que a los literatos no sé qué creerles…jaja.
    En fin, me encanta la idea de organizar un seminario. Podría ponerse como prioridad 2011, y movemos todo hacia allá. Con todo el encanto…

    1. Debo reconocer que esas figuras romantizadas del yonki, que le otorgan filosofías conductoras de la vida, me molestan harto. Partiendo por los beat (no soporto la bohemia!!!!). Pero el problema que le veo a la identificación del yonki, del drogodependiente, es eso mismo: son dependientes. Me cuesta aceptar que haya voluntad en su búsqueda del placer. Son más bien, creo, medidas de sobrevivencia. El problema de no fumar para los drogodependientes, no es la continuación de la vida con falta de niveles de placer que según mi criterio son necesarios para vivir la buena vida. Si no fuma, insisto, sufre y muere. Muere. Muere de verdad, no de mentiritas (o matan a la guagua por negligencia…).
      Yo estaría mega de acuerdo con políticas que crearan y regularan un mercado para las sustancias ahora ilegales. Puede haber un negocio más atractivo que ese?. Digo, ahí de verdad que tienes un segmento de consumidores cautivos. Enserio cautivos.
      No comento sobre tu tesis sobre la pornografía porque es demasiado largo.
      La Apomorfina funciona imitando a la dopamina. Al parecer no cura la adicción, solo que permite lograr sentir la saciedad con otra sustacia que, se supone, es menos dañina. Es como la metadona para los heroinómanos o adictos al cristal.

  3. 1. Hasta el momento, respecto al debate en torno a la despenalización y legalización de éstas, encuentro que se otorgan dos tipos de estrategias argumentativas. Llamémoslos marcos interpretativos, como se les conocen en la literatura de movimientos sociales.
    Por un lado, se movilizan aquellos argumentos que podemos considerar morales, es decir, sobre si es justo o injusto, bueno o malo (en sentido moral) que las sustancias ilegales pasen a ser sustancias legales controladas (como las ya existentes). Por otro lado, me encuentro con aquellas de índole científicas. Movilizan expertice. Por cierto, como varios ya se adelantarón, hay que utilizar el cliché arguementativo buena onda, y decir que son tipologías que usualmente se hibridizan. jmvl se acerca más, creo yo, a un frame ligado a los argumentos éticos y morales (y distingo aquí ambos). Lo mismo hacen casi todos los otros posteadores.
    Me parece una medida moralmente buena el permitirle a los individuos decidir cómo habrán de conducir sus vidas, en tanto dañen o beneficien sólo sus vidas. Así, queda la libertad para los cristianos o con una moral con tufillo cristiana, de responder como mejor les plazca a la pregunta “¿y donde está tú hermano?”. En particular, me parece moralmente mejor preocuparme por mi hermano que no hacerlo. Y la primera medida de aquello, sospecho, es obligarlo a conducir su vida conforme a como mejor disponga de ella.

    2. No conozco la experiencia de la prohibición de la década del ’20 del siglo pasado en USA, pero me parece que asumir que con la legalización de la producción y consumo de las drogas, todas ellas, sin distinción, se erradicarían las guerras entre carteles, al tiempo que mejorarían los productos ofertados producto de la competencia, es un error. Delirio liberal por excelencia. La sociología, antropología y psicología cognitiva y económica han demostrado hasta decir basta que, en las decisiones donde hay dinero de por medio, no siempre, no la mayor de las veces, los individuos actúan conforme a lo que un observador exterior describiría como su mejor interés. Y aún sí lo hicieran, no logro ver cuál es el beneficio para el líder del cartel de sinaloa, por ejemplo, de “go legal” en vez de “breaking bad”. Hasta ahora, el estado mexicano a sido incapaz de detener la escalada las matanzas entre carteles y que significan una proporción importante de ciudadanos muertos que no se vinculaban con el narctotráfico. Mi pregunta es, por qué pagar impuestos, subir mis estándares de calidad, lo que implica desembolsar más dinero, si ahora tengo tanto dinero y tanta tranquilidad como cualquier, o incluso más, que un empresario agricultor de mi Guanajuato? Me adelanto a algunas posibles respuestas: evitar muertes. Primero, qué les hace pensar que los narcotraficantes son sólo empresarios en un mercado en el que no les queda más alternativa que utilizar la amenaza plausible del uso de la fuerza para obligar a un agente X, de manera que actúe aun contra su voluntad? Qué les hace pensar que no son individuos, qué duda cabe, pero cuyo nivel de abyección a varios nos parece irreparable? Lon incentivos que se conocen aun me parecen débiles. entonces se podría decir, hagámosles una oferta que no podrán rechazar: prometámosles que las ganacias como negocio dentro de la normativa serán mayores que las que obtienen actualmente. No hay una puta forma de prometerle eso. Es pura proyección, modelación de mercados. Todo el tiempo lo hacen. Es, como ya sabemos gracias a las puntocom y las casas de 1.5 millones de dólares, una burbuja. Y explotan.
    Hay varias otras respuestasa las preguntas que planteo, pero me da lata seguir describiéndolas. Ojala alguien pesque y responda.

    1. La lógica me hace sospechar que si hubiese algún proceso de legalización, los últimos en entrar al juego (al menos bajo la tutela política o comercial), serían los “chicos malos” de los carteles. Por lo general, el argumento nunca es; “si legalizamos, y conseguimos (convencemos) que los malos jueguen el juego legal, el problema de la droga se soluciona”. Nunca. Más bien, todo contrario. El argumento que arguyen los “liberales”, está más ligado a la posibilidad de erradicar a los carteles quitándoles el negocio. Es decir, poner las reglas del juego a nuestro favor.
      Y claro, al final, como en casi todas las discusiones de este tipo, sobre prohibiciones me refiero, la cuestión es moral. Y sí, hay legitimaciones que abruman. El eterno debate de las drogas se ciñe a la peligrosidad con que se asumen. Como daños en sí mismos. Hay quienes, como en CONACE tienen una postura abolicionista, y hay quienes, muy pocos, que elaboran una postura más reduccionista, que asumiría en el caso de esta discusión, la legalización de algunas drogas de baja peligrosidad. O llamadas blandas. La mariguana en Chile es droga dura, o sea, a la altura de la cocaína.
      La discusión al final, es quién se queda con el negocio. Y quién por supuesto captura más fácilmente (con la tutela o no de los marcos legales) al consumidor, que en el caso de la droga es más susceptible que cuando hablamos de la venta de lavalosas etc…
      No hay nada que se pueda ofrecer a los narcos, y no hay quien quiera tranzar con ellos.
      El negocio de la droga es el más grande del mundo. Estados Unidos, el país más consumidor es el que más lucha contra ellas, y el que ha instalado la lógica abolicionista en todos lados. Lo mismo que sucede con la venta de armas. Todo se trata al final, de monopolios.
      Williams Burroughs, un yonki por excelencia, comenta en el prólogo de Almuerzo Desnudo (una novela de yonkis por excelencia)que la solución al problema de la droga ya existe, y es una medicina. El argumento, planteado así parece descabellado, pero lo que intenta sostener (Burroughs, por cierto)es que si no existen adictos, no existe negocio. Y por eso, tal vez,la droga no se ha legalizado. Pues si lo hiciera, el negocio se regula y ya no puedes someter a las “individualidades vulnerables” al arbitrio del monopolio de la distribución de las necesidades. Uno puede prescindir de lavalosas, pero un vez yonki, no puedes prescindir del papelillo.
      Una lógica similar se plantea en el consumo. Algunos le llaman falsa consciencia. Otros adicción.

      1. No logro ver cómo la legalización de la meta-anfetamina o el crack, les quita el negocio a los actuales productores y distribuidores de dichas drogas. Hasta con la marijuana me parece que es medio peluo. Vas a instalar un laboratorio en el patio de tu casa para tener cristal para tu uso recreativo? Quienes quieren sueñan con quitarle el negocio, sospecho, son más bien libertarios. Como Herr dice, la figura del adicto es la central aquí. Si alguien pudiera decirnos cuánto del % total de consumidores son adictos, cruzados por edad-sexo-sustancia-nse sería grandioso. Y es que por puro prejuicio basado en la tv, me tinca que los consumidores de pasta base o crack no son precisamente usuarios recreacionales. No fuman, no viven. Corta. Y estaría bien que fuera así, si es que informada y voluntariamente decidieran volverse drogodependientes. En un escenario así me negaría fuertemente a que el estado gastara un solo peso en alguien que, a sabiendas de las consecuencias, decidió proseguir. Por supuesto que no estamos ni remotamente cercanos a un escenario tal.

        No conozco cuál es la medicina a la que Burroughs hace referencia, la única forma de medicina contra la adicción que se me ocurre son las terapias.
        No entiendo a qué te refieres con “abolicionista”

        1. Hay ciertas corrientes dentro de las políticas públicas que buscan aproximarse teóricamente, mediante una posición cuasi-moral, al tema de la droga. Están quienes piensan que al trabajar con la figura del adicto, es recomendable no quitarles necesariamente la droga, sino, disminuir su consumo, o pasar del crack, y la pasta, a consumir verde bonito y cristalino, o hasta paraguayo. Por otro lado, hay quienes postulan que hay que abolir definitivamente el consumo, y que no hay alternativa. La droga es mala, hace mal, y quienes consumen están mal y hay que salvarlo. Eso es CONACE. Eso es abolicionismo. Abolir el consumo, la distribución de drogas etc…Conservadores otra vez.
          Por otro lado, es precisamente lo que dices acerca de la imposibilidad de quitarles el negocio a los narcos aquello que impide que la legalización sea un norte efectivo. Aunque creo que con dinero no es inviable la instalación de un laboratorio en cualquier parte. El problema sería legitimar el consumo, y crear a un monstruo consumidor. Legitimar la construcción de monstruos. Te aseguro q hay varios q comprarían acciones al narcotráfico si se tranzaran en la bolsa.
          Sobre la solución que dice Burroughs, voy a revisar el prólogo y te contesto, pero es un medicamento si no me equivoco. Algo así como otra droga.
          Por otra parte, la voluntad de los adictos al crack o a la pasta, sólo se hace manifiesta al entrar al juego. Luego, el deseo es circular. Individual. La búsqueda del placer.

          1. Legitimar qué consumo? el consumo es EL acto legítimo por excelencia en las sociedades contemporáneas.
            Sobre instalar un laboratorio, G!, nuevamente asumo, presumo que no existe algo así como el consumidor recreacional de crack, crystal, heorína o pasta “hola, soy un fumador social de pasta base”. No tego datos, me da paja buscarlos ahora la verdad, pero creo que la persistencia de la pasta es harto más alta. Plus, nuevamente mi prejuicio, sospecho que no son precisamente los usuarios más acomodados quienes consumen pasta. Tengo la impresión que hay sustancias de clase, uso de las drogas ligadas a la clase (o el status) que explican diferentes trayectorias. A lo que voy con esto es que el pendejo dorgodependiente de pasta no tiene lucas pa’armarse un laboratorio. Además, un joven drogodependiente está en posibilidad de operar un mini laboratorio?
            Efectivamente creo que la entrada al negocio de la droga de nuevos productores y distribuidores sería la opción. Es decir, verdaderos empresarios capitalistas, en el sentido weberiano del término.
            Tenemos solución. Hay que transformala en política. Organizemos un seminario.

  4. Huy si, el liberalismo es tan pulento, tan racional, tan civilizado, es un encanto. Si ha trascendido en la historia debe ser por que es a todo cachete: un triunfo evolutivo. Como se me aparece a mí la cosa, confrontado con el enriquecimiento ilegal, con el robo, las mafias, el liberalismo (o neoliberalismo para acomodarse a la jerga actual) es lo mismo, solo que para este último, el enriquecimiento legal es mucho más efectivo y, a demás, está protegido por la ley. ¿Qué es un robo a un banco comparado con la fundación de un nuevo banco? Lobistas/abogados y sicarios, cada uno con sus particularidades, son dos caras de la misma moneda.
    “Me parece que es un avance cuando los intereses se defienden argumentativamente y no a balazos.” Este tipo de argumentos tiende a olvidad que en el principio de la ley no hay más que arbitrariedad y artificiosidad, la verdad de la usurpación, la violencia sin justificación. Quizás no estamos en épocas de la conquista, el far west, ahora existen instituciones solidas que con sus deficiencias preservan la paz, pero que a un así, no dejan de dar muestra de la violencia tras su institución. Los pacos, con su sola existencia recuerdan la violencia extralegal sobre la que se basa el orden legal.

    Y respecto a las drogas, despenalizar, y “educar” (ojala sin prejuicios). Gran parte de los problemas –si es que no es “el” problema- de las drogas tienen que ver con su prohibición. La legalización igual trae muchos otros maleficios que pueden ser igual de perjudiciales que los que hay ahora respecto a las sustancias ilegales, sobre todo en contextos como Chile, donde la industria medico-farmacéutica es tan oscura como el ojete de Dios.

    1. “Los pacos, con su sola existencia recuerdan la violencia extralegal sobre la que se basa el orden legal”
      He aquí alguien que no ha comprendido los conceptos de violencia legítima ni órganos para-judiciales. Recomiendo la re-lectura del bueno de Hobbes(violencia fundacional) y algún otro contractualista. Marcilio de Padua inclusive, para leer algo un poquito distinto. Por cierto que a Lakar le vendría bien el bueno de Weber y el calvo Foucault

  5. Hola, les habla un liberal sin religión. A continuación responderé algunas cosas.

    “Y friedman probablemente , era favorable a un legalizacion y comercializacion de las drogas ¿crei que sería mejor? ¿HAS VISTO LA MIERDA QUE SON LAS TABAQUERAS?”

    Por cierto que sería mejor: las empresas que venden tabaco contratan lobistas y abogados para defender sus intereses, no sicarios. Me parece que es un avance cuando los intereses se defienden argumentativamente y no a balazos. No descarto que las tabacaleras hayan mandado pegar un par de balazos alguna vez, pero que yo sepa nunca han desatado guerras sangrientas con miles de muertos como los narcos.

    A esto se suma el beneficio de poder regularlos (exigirles estándares de calidad, rotulación, lugares de venta) y cobrarles impuestos altos, cosa que hoy es completamente imposible (mándale un inspector del SII a un narco y te lo devuelven cortado en pedacitos o embalsamado).

    “Hay que tener extremo cuidado con las palabras de los fachos sin religion, o con una llamada neoliberalismo, por que son gente o ”superhombre” que no tiene valores sociales.”

    No sé qué serán los ‘valores sociales’, pero intuyo que este comentario es una nueva expresión de la caricatura que insiste en pintar al liberalismo como una ideología que destruye la sociedad al poner tanto énfasis en los derechos individuales.

    Pienso que eso es un error.

    Defender los derechos individuales es profundamente social, pues implica imponerle tanto al Estado como a los ciudadanos la obligación de respetar los derechos de otros, a quienes se considera como sujetos dotados de autonomía, iguales en derechos. Respetar al otro y considerarlo como par: ¿habrá algo más ‘social’ que eso?

    Sobre lo de los fachos, lo siento, nada menos facho que el liberalismo. Los fachos de verdad siempre han sentido antipatía por los liberales, es cosa de leer al primer Jaime Guzmán.

    Respecto de la insinuación de que no tener religión significa ser un desalmado sin valores, paso. Mejor ni contestar afirmaciones sin pies ni cabeza, porque uno termina metido en líos cuando le responde a la gente confusa.

    “Ahora no te van a llevar preso por fumar un pito en la calle, pero le vas a tener que comprar a narcos legales. La despenalización impide que caigas preso en las garras del sistema penal, pero caes preso del sistema hospitalario. Dejas de ser delincuente para ser enfermo.”

    Portugal despenalizó el consumo de drogas (TODAS) el año 2001, pero nadie cae preso del sistema hospitalario. A quien consume le sugieren presentarse frente a una comisión formada por profesionales del área social y de la salud, pero no se obliga a nadie a tratamiento alguno.

    Un informe sobre cómo ha funcionado esta politica se puede encontrar en el Cato Institute (Individual Liberry, Free Markets and Peace, maravilloso):

    http://www.cato.org/pub_display.php?pub_id=10080

    Por si a alguien le interesan los curriculums, el autor es un reconocido defensor de las libertades civiles, crítico de las guerras gringas, de Guantánamo, de la ‘guerra contra el terrorismo’, etc. Su blog es este:

    http://www.salon.com/news/opinion/glenn_greenwald/

  6. Federico, entiendo que las tabaqueras puedan ser consideradas como una mierda y quizá, frente a eso, como dice Herr, la despenalización sea más conveniente (o controlable) que la legalización; como primer paso, la primera me parece una excelente alternativa. Mi problema con la despenalización es que me sigue sonando a mero control social cuando no encuentro otra razón lo suficientemente poderosa como para que la marihuana sea ilegal, desde que lo es. En un escenario de legalización, hay espacio para el autocultivo, los dispensadores medicinales y la pastelería verde de la señora Juanita, entre otros; también hay espacio para las grandes industrias, pero uno siempre podría elegir entre comprar la mierda que venderían los “narcos legales” o tener de lo bueno en casa.

    1. No estoy seguor que la legalización de espacio para el autocultivo. Según entiendo, en Holanda, sólo tienen derecho a cultivar, aquellos que posee permiso legal y comercial para hacerlo. El problema de fondo sigue siendo el que plantea X; por qué carajo la weed debería se ilegal?
      Uno de los argumentos más sólidos que leído lo entrega Thmas Szasz, en “nuestro derecho a las drogas”. Ahí el hombre plantea que bajo la apariencia de estar velando por los vulnerables miembros de la sociedad y salvaguardando el interés común, la guerra que el Estado ha declarado a las drogas coloca al individuo bajo una tutela médica permanente y le obliga a renunciar a unos derechos inalienables, esto es, el derecho a disponer de sí mismo, y el derecho a la propiedad.
      Caemos, entonces, en el mismo dilema de siempre; libertades individuales controladas bajo discursos tutelares.

      1. En Holanda, según entiendo, sigue siendo ilegal. Está despenalizada y aplican una política de tolerancia- o de hacer la vista gorda en varios casos- que cada vez parece ser menos tolerante.

        Dejo algunos links de interés:

        En este link aparece el status legal de la marihuana por país:
        http://en.wikipedia.org/wiki/Legality_of_cannabis_by_country

        En éste la política de drogas de Holanda:
        http://en.wikipedia.org/wiki/Drug_policy_of_the_Netherlands

        Y acá aparecen las estrategias nacionales de drogas de los países de la Unión Europea:
        http://www.emcdda.europa.eu/policy-and-law/national/strategies

  7. Aunque no estoy en contra de la legalizacion de la marihuana.
    Hay que tener extremo cuidado con las palabras de los fachos sin religion, o con una llamada neoliberalismo, por que son gente o ”superhombre” que no tiene valores sociales.
    Cuidado con los liberales , Neoliberales.. tiene propuestas tetricas que aveces llaman la atencion como anarquia.. pero capitalista.. derecho individuales.. pero economicos.
    Y friedman probablemente , era favorable a un legalizacion y comercializacion de las drogas ¿crei que sería mejor? ¿HAS VISTO LA MIERDA QUE SON LAS TABAQUERAS?

    1. Uno termina siendo apóstol de libertades que al final redundan en más mercado y control de estupefacientes pero a nivel económico. Ahora no te van a llevar preso por fumar un pito en la calle, pero le vas a tener que comprar a narcos legales.
      La despenalización impide que caigas preso en las garras del sistema penal, pero caes preso del sistema hospitalario. Dejas de ser delincuente para ser enfermo.
      Si se trata de María Juana, voy por el autocultivo y la despenalización (como último recursos; prefiero ser enfermo a delincuente).

      La legalización es un mito.

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