3 Comments

  1. Lakar
    09/09/2010 @ 12:06

    Concuerdo con todo, pero no con su inocencia. Ni por parte de la misma ciencia ni por los que la divulgan. Por ejemplo, durante gran parte del s. XIX hasta bien entrado el s. XX estuvo bien de moda el determinismo biológico de la diferencia sexual propugnado por la biología, que afirmaba los roles masculinos en nuestras sociedades. La biología, en este caso, más que develarnos los misterios del mundo con el recato de su método, se encargó de legitimar una relación de dominación inscribiéndola en una naturaleza biológica que es en sí misma una construcción social naturalizada. Por parte de las ciencias sociales el discurso antropológico, por ejemplo, sobre las otras sociedades –primitivos, barbaros, salvajes, etc. –está lleno etnocentrismo, el cual legitimó –o ayudo a legitimar –por años el accionar de las empresas colonizadoras, muchas de las cuales califican dentro del genocidio.

    La ciencia en esto no tiene ninguna inocencia, no creo que sea solo un método neutral para llegar a la verdad. Así como tampoco creo que todas sus conclusiones necesariamente caigan en los extremos antes presentados, porque por esencia es corrupta. De todas las formas de conocimientos practicadas por el hombre si es la única que se auto define como universal y absoluta; que a través del tiempo, con toda la violencia que esto implica, a logrado posicionarse como la forma de aprehender el mundo en toda su verdad. Sí sirve para sustentar diversar posiciones, como tu afirmas, o como algunos dicen, producir efectos de verdad que favorecen ciertos intereses, que legitiman ciertas prácticas. Aprehender los usos sociales de la ciencia, así como su comprensión como práctica histórica y socialmente situada, es tarea de máxima importancia que las ciencias sociales deberían constantemente llevar a cabo, tanto como foco-objeto de investigación, así como marco de reflexión permanente para guiar sus prácticas.

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    • Herr Direktor
      09/09/2010 @ 16:52

      Sí, estás en lo correcto. La Ciencia, y tb algunos otros mecanismos de legitimación de saberes no son inocentes ni pretenden serlo. Los maniqueísmos y toda práctica que supone un sesgo de verdad, porta tb la innegable perversión de la certeza. Yo me refería eso sí, a la inocencia del periodismo. O a su inocente reproducción. La práctica, de pronto, de este grupo de profesionales, es sólo la de engullir y mostrar, no la de digerir y reflexionar. Son la epítome del momento que vivimos como sociedad. El periodista (no todos por supuesto), es una herramienta de los sesgos ideológicos o de los intereses de quienes detentan sostienen su práctica. Ahí, en ellos, no hay ninguna inocencia. Hoy en un seminario hablábamos del bando 15 de la dictadura que manifestaba la determinación (en los 70) de que sólo existirían dos medios de comunicación; La Tercera, y El Mercurio. Hoy pasa lo mismo, y a pesar del optimismo de quienes piensan en las redes sociales y la proliferación de medios alternativos, “la masa”, “la gente” sigue legitimando y buscando la información en los mismos medios.

      La ciencia ha servido, nadie puede negarlo. A mí me gusta la ciencia. De hecho la mentada secularización es producto de la razón naturalizada. Y me parece bien hasta que comienzan a convertirse las verdades de la ciencia definitivamente en LAS verdades, otra vez, ante la necesidad de certezas, que a su vez, pueden ser individuales y absolutamente desesperadas.

      Buen aporte compañero…Gracias.

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  2. Herr Direktor
    09/09/2010 @ 16:55

    Qué diría Freud a todo esto?

    aquí te dejo lo que diría Marx…

    http://www.lapala.cl/2010/marx-en-el-soho

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