Estado Chileno : la inagotable acción criminalizante del pueblo Mapuche y sus luchas presente y pasadas.

Breves, Seguridad y Vigilancia — By on diciembre 10, 2011 at 03:26

Marco Silva Cornejo

El testimonio de la periferia perturba siempre el relato de la formalidad y el orden, el relato de la periferia y sus habitantes se enquista en el odio nacional y tiñe las páginas rojas de una prensa que padece de complicidad inagotable con los dueños del capital, las forestales y el wallmapu.

Habitar en calidad de Huinca (chileno) un territorio que pertenece al Mapuche es sin duda una paradoja que murmura en el oído un melodioso sentido colonialista. Somos una mayoría, cultural, institucional, económica y política extranjera, en un territorio que hemos

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usurpado sistemáticamente, reduciendo a la minoría que ha habitado desde siempre este espacio a condiciones de infra humanidad, domesticando su cultura, institucionalizando su vida, capitalizando su existencia, reclamando alarmados frente al grito desesperado de este pueblo de luchar por su autodeterminación y la reparación del daño histórico.

La focalización de los medios de comunicación y de la acción política del Estado Chileno ha estado siempre vinculada a la domesticación del pueblo Mapuche, a la subordinación cultural de esta minoría que nos precede en el territorio, al uso capitalista de sus recursos naturales desde la acciones de las transnacionales forestales y la criminalización constante de sus luchas reivindicativas y territoriales.

El discurso de nuestra cultura sobre el Mapuche es contradictorio, y ambivalente, lo situamos desde la historiografía como un valiente guerrero y glorificamos desde ahí su resistencia frente al invasor español. Sin embargo frente a la resistencia de 200 años que los mapuches han emprendido contra el invasor chileno, declaramos estado de alerta y ley de Seguridad Interior del Estado, proyectando y promoviendo la generación de una subjetividad criminalizante de la acción política que legítimamente activan las comunidades de la VII y IX región frente a lo que ellos consideran legítimo y que está referido esencialmente a la autodeterminación y la autonomía política y territorial.

La emergencia de la actividad política y de acciones de agitación y protesta callejera impulsada por organizaciones Mapuche, es un fenómeno complejo, que requiere una comprensión pertinente, donde las ciencias sociales deben asumir una posición ofensiva en la defensa de una minoría que se ha levantado una vez más para decir que no quieren que les demos una mano, sino más bien que se la quitemos de encima de una buena vez.

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9 Comments

  1. carlos villaon cifuentes dice:

    ESTAMOS CAYENDO EN UNA SITUACION DE BARBARIE, ANARQUISTA,
    RACISTA, UN ETNOFOBIA FORMADO POR NUESTROS COMPATRIOTAS MAPUCHES, SEPARANDO A LOS QUE CRECIERON JUNTOS
    COMO VA A SER UNA LUCHA LIMPIA ENMACARADOS, QUEMANDO TRASPORTES, BODEGAS Y AHORA QUEMANDO UN HELICOPTERO PREPARADO PARA APAGAR INCENDIOS,
    QUE PASARA CUANDO ORO INCENDIO CONSUMA LA CASA DE UNO DE ESTOS LUCHADORES, PIDIENDO DESESPERADO QUE ALGUIEN LE APAGUE LAS LLAMAS DE SU CASA.
    NO TIENEN CONCIENCIA,
    QUE PASAREIA SI LOS DEL OTRO BANDO LLEVAN UNOS CAMIOMES CON NEO NAZIS U OTRA ORGANIZACION A QUEMARLES LAS RUCAS CON BUEYES Y TODO,
    SERIA UNA REACCION NORMAL AL ESTADO QUE ALGUNOS HERMANOS MAPUCHES ESTAN LLEVANDO A TODO CHILE, HACIENDOSE LAS POBRES VICTIMAS, QUE NO SON OIDAS PIDIENDO BOSQUES PARA IR A RECOGUER PIÑONES.
    ENTREN EN RACIOCINIO Y NO HAGAN MAS MALDADES POR SOLO HACERLAS.
    HEMOS ESTADO JUNTOS Y ASI DEVIERAMOS SEGUIR.

    • Carlos, la verdad es que no entendí muy bien tu comentario. Hablas de estar unidos, y desconoces la historia que amablemente Marcos y Dante te contaron. A nadie le gusta la violencia, pero no puedes desconocer que hay una diferencia giante entre quemar una micro, o una casa, a asesinar, maltratar, exiliar, expropiar, torturar y condenar bajo leyes terroristas al pueblo originario, dueño por respeto de las tierras que les usurparon. Lamento mucho que sigas leyendo en la superficie…gracias por el comentario.

  2. marco dice:

    gracias totales por los comentarios, reflexiones… afinar la punteria es tarea de todos y creo que estamos avanzando con esta dialogicidad encantada

  3. Yo me había detenido en el mismo argumento. El relato paradójico que resulta hasta majadero para explicar la esclavitud y el sometimiento físico y simbólico de la cultura Mapuche. Lo peor, es que esos conceptos (sometimeintos, dominación etc…), en la Historia de Chile no son utilizados. A propósito de lo que dice Dante, uno termina aprendiendo su propia historia sin conocer la raíz íntima y compleja de sus orígenes. Hoy la gente está aburrida de las reivindicaciones Mapuche, los medios se encargan de obviar las invasiones a Temu Cui Cui, mientras en los eventos del Bicentenario, ponían a todas luces, el rostro iconico de una mujer Mapuche para tener un espacio representativo en la pirotecnia nacional. El dolor de este pueblo ya no es conmovedor, el Huinca ya naturalizó la lógica del arrebatamiento, y distinguiéndose de la cultura anterior, se inventa a sí misma una cultura fundada en verdades convenientes para mantener a raya la culpa. Porque si algún problema tiene Chile con su propia historia, es que no sabe hacerse cargo de ella, portarla, comprenderla, y decantarla, para en caso de repudiarla, no volver a repetirla. Así con sus dictaduras internas. Así con sus represiones históricas a movilizaciones sociales. Así con sus torturadores. Sus desaparecidos. Chile más que tener mala memoria, tiene un estado de amnesia autoinflingida que es vergozosa.

  4. Dante dice:

    Se me olvidaba decirles que la pictografía “Chilena” trató de ponerse a los mapuches (durante una época) del lado de los patriotas independentistas. Un símbolo raro puesto que fué ese mismo ejército (el ejército chileno) que los destruyó completamente hacia 1881. Pero como pueden ver en el cuadro de Subercaseaux (que aparece en el artículo y que se encuentra actualmente en las oficinas de la Comandancia en Jefe del Ejército de Chile) Las tres plumitas, blanco azul y rojo, representando la bandera chilena. Ni de eso son capaces los chilenos. Por respeto debería haberse puesto un cuadro mapuche de Lev Traru. Pero la representación de ese gran guerrero solo puede mostrarse bajo el pincel de la cultura dominante, para ser expuesto allí donde están los jefes que ayudaron a la casi total destrucción de su pueblo.

  5. Dante dice:

    Para terminar quería decirte que los culpables de esta criminalización somos todos nosotros. Unos mas otros menos, pero en definitiva aceptamos la situación del mapuche y aparte de conmovernos con dos o tres cositas, estructuralmente no hacemos nada.
    El pueblo mapuche vive en territorio chileno, pero ellos son mapuches. Ellos habitaban esta casa llamada Chile antes que nosotros y nosotros somos muy desgraciados, no solo porque le ocupamos su casa, sino también porque los echamos de la casa y más encima hoy día si alguno llegara a protestar le imponemos la ley antiterrorista. Los únicos terroristas desalmados somos nosotros.
    Entre el Bio Bio y el Toltén hay una especie en vías de extinción. No podemos seguir haciéndonos los huevones.
    Gracias Marco por tu articulo. (disculpa por mi comentario tan largo)

  6. Dante dice:

    Yo quisiera algún día (espero lograrlo) no prestar oído a esos cantos de sirenas y despojarme de todas esas patrañas que yo llamo « lenguaje del engaño». Lenguaje que bajo un envoltorio pseudo académico, neutral e investigativo, nos da siempre la misma visión de nuestra historia. La visión del dominador blanco.
    Pero basta de bla, bla y vamos a lo concreto ¿ok?
    Santiago fué fundado a orillas del rio Mapocho por allá por 1541 por un tal Pedro…que de haber llevado el apellido del padre se llamaría Oncas de Melo y de haber llevado el primer apellido de la madre se llamaría Gutiérrez. Pero él se puso el segundo apellido de la madre: Valdivia. Porque seguramente para la época ser originario del Valle de Ibia (provincia de Palencia, entre Valladolid y Burgos) tenía un carácter más glorioso y más gallardo, que llamarse Pedro Oncas de Melo Gutiérrez.
    Todos aquellos que no agarraron nada (o que agarraron muy poco) en el Perú se fueron a tentar fortuna a los territorios más recónditos del continente. Uno de esos territorios fué Chile. En realidad en esa época no sabían mucho lo que les esperaba en esas inhóspitas latitudes, pero la codicia y la fiebre de oro y gloria enceguecían a cualquiera. Uno de ellos, fue este oscuro capitán de Pizarro llamado Pedro de Valdivia, soñaba con hacerse famoso y rico.
    Lo mapuches, que no veían de muy buen ojo a todos esos usurpadores, demoraron bastante tiempo en organizarse. Es importante señalar que las formas organizacionales y la concepción del poder y del Estado que tenía el invasor europeo no eran las mismas que tenían los mapuches.
    Una vez que los mapuches supieron adaptar una respuesta bélica a la altura de sus contrincantes, el invasor español no tuvo respiro. La lucha fué larga. Los mapuches fueron y son aún un pueblo rebelde a los cuales las armas españolas no lograron doblegar.
    En 1553 en una sangrienta batalla cerca del fuerte de Tucapel (a 650 kilómetros aproximadamente al sur de Santiago) Pedro de Valdivia fué apresado por las fuerzas patriotas de Lev Traru. La leyenda, contada por gente más próxima a los huincas, quiere hacernos creer que Valdivia fué apresado combatiendo y luchando hasta el último aliento. La leyenda mapuche dice que se rindió cuando vio que las fuerzas de Lev Traru eran 10 veces superiores a las huestes españolas. Una vez hecho prisionero por los mapuches, trató de negociar su libertad. El tiempo pasaba y los mapuches no se ponían de acuerdo sobre la suerte que debía correr el usurpador. En principio Lev Traru no pensaba matarlo. Con esa agudeza política que hizo de él un fino estratega, Lev Traru quería obtener beneficios de la captura del usurpador, pero Leucoton al parecer excedido por el trámite burocrático que tomaba el proceso de Valdivia, unilateralmente tomo la decisión de ejecutarlo. Así hizo. Le dio un mazazo en la cabeza y hasta ahí no más llego el usurpador extremeño. Leucotón no es muy conocido en Chile y debería serlo puesto que eliminó a uno de los más grandes ladrones y asesinos que haya conocido la historia colonial de América Latina: Don Pedro de Valdivia.
    No sé si los chilenos se cuestionaran en su quehacer cotidiano. ¿Porque Leucotón no tiene ninguna estatua en alguna plaza pública? ¿Porque Pedro de Valdivia tiene estatuas en muchas plazas de Chile? ¿Cuál es la significación profunda de este hecho en apariencia anodino?
    En mucha gente que escuchó hablar de esta época (sobre todo cuando se es niño) queda el recuerdo de esa imagen violenta de los mapuches arrancándole en corazón a Pedro de Valdivia y comiéndoselo (como una jauría de hienas) para poder obtener el mismo espíritu guerrero. Esta imagen ha quedado en el subconsciente colectivo, ya que muchos libros y muchas personas evocan este suceso.
    Jamás los mapuches se comieron el corazón de los españoles. Ninguna leyenda mapuche reivindica este hecho. Pero ya el mal estaba consumado. Lo que se deja a entender en nuestros “libros de historia” que los mapuches son barbaros, simples, ignorantes, caníbales y sedientos de sangre.
    En Wikipedia tenemos el mismo relato clásico. Y la falta de seriedad histórica es tan grande que Góngora y Marmolejo (capitán en el ejército de Valdivia y que no combatió en esta batalla) sin citar ninguna fuente le ha encaramado diálogos a la batalla de Tucapel.
    “En un momento del combate, viendo que se les iba la vida, Valdivia se dirige a quienes aún le rodean y les dice:
    —”¿Caballeros qué hacemos?”—
    El capitán Altamirano, tan valeroso como arrebatado, responde como conquistador español:
    —”¡Qué quiere vuestra señoría que hagamos sino que peleemos y muramos!”—
    (…) Valdivia fue llevado al campo mapuche donde le dieron muerte después de tres días de atroces torturas (…)El martirio continuó con la amputación de sus músculos en vida, usando afiladas conchas de almeja, y comiéndolos ligeramente asados delante de sus ojos. Finalmente extrajeron a carne viva su corazón para devorarlo entre los victoriosos toquis, mientras bebían chicha en su cráneo, que fue conservado como trofeo”.

    Así empezaba lo que se ha dado a llamar la Historia de Chile. Historia sangrienta y de expoliación. Nada lindo tuvo ese momento. No hubo hazañas militares ni arrojo ni nada, solo robo, masacres despojo violaciones y más robo.
    Es de muy buen tono llamarle a esta época. La Conquista. Es políticamente correcto, llamar a la época siguiente La Colonia. Yo hablaba así cuando era estudiante y seguí hablando así cuando era profesor de historia en Chile. Yo también fui modelado por ese rodillo compresor del cual hablaba anteriormente.
    Los habitantes de esa tierra que hoy se llama América entraron en la Historia Universal cuando los europeos invadieron su espacio físico y cultural. Como si antes ellos no hubiesen existido. Como si los españoles con una varita mágica los tocaron, les dieron vida y los hicieron humanos por lo tanto historiables y dentro del mundo donde se cuenta la historia.
    Espero no utilizar los términos de la ideología dominante como La Conquista o el conquistador, El Descubrimiento de América o La Historia patria. Pero por sobre todo no hablaré de Independencia cuando evoque la creación de la famosa junta de gobierno del 18 de Septiembre de 1810.
    A propósito de Primera junta de Gobierno. Siempre me da un pequeño escozor cuando pienso que muchos chilenos consideran a esa pantomima procedurienta y falsa como el evento que marca la ruptura entre Chile y la Corona española. Efectivamente. El día que representa la fiesta nacional chilena (el 18 de Septiembre) es una construcción “artificial” y tardía de un símbolo. Las raíces de este evento simbólico son profundas y traducen el espíritu de desinformación histórica del cual hablaba anteriormente.

  7. Dante dice:

    Marco.
    Lamentablemente en la prensa digital no se puede escribir muy largo y a mí con tu artículo sobre la “criminalización del pueblo mapuche” me queda en la boca como un sabor amargo. Siento que hay que decir más. Hay que desmenuzar punto por punto mucho de lo que tú dices y ver en que medida, nosotros, los simples mortales, el Estado, la educación chilena, los profes, los sociólogos, los periodistas somos culpables hoy día de todo lo que sucede.
    Sobretodo en esa parte donde dices “La focalización de los medios de comunicación y de la acción política del Estado Chileno ha estado siempre vinculada a la domesticación del pueblo Mapuche, a la subordinación cultural de esta minoría”
    Yo se que es imposible analizar aquí las raíces de todo esto pero me atreveré a decir algo muy puntual sobre nosotros mismos. Como nos cuentan y como contamos la historia de Chile.
    Yo creo que es evidente que existe una carga ideológica manifiesta en el estudio y la divulgación de la Historia de Chile. El control de esta manipulación ha estado en las manos de las clases dominantes con el beneplácito de ciertos intelectuales acólitos.
    Que es evidente (y explicable) que esta carga ideológica tenga implicaciones profundas en la forma como nuestra estructura mental fué moldeada por años y como nos fuimos adaptando a comprender, escuchar y a divulgar una Historia Oficial mentirosa, tergiversada y patriotera al paño, que ha servido siempre a los intereses de la misma clase que gobierna el país hace ya muchos lustros.
    Yo comencé a interrogarme porque el pueblo chileno tenía una visión tan parcelada y tan desinformada de su propia historia. ¿Era porque los profesores eran malos?, ¿Porque el estudio de la historia no es importante en Chile?, ¿Porque el pueblo chileno no se interesa en lo más mínimo a esta disciplina?, ¿O simplemente porque existe una política clara y formal de desinformación histórica? Quizás muchas cosas entren en línea de cuentas, pero la desinformación histórica lleva la parte gorda, a tal punto que leyendo los textos actuales de la escuela primaria y el liceo podríamos decir que la Historia Chilena es una « impostura », una mentira total.
    ¿De dónde viene todo esto?
    Hay que remontar hasta el punto de ruptura social y etno-cultural que se produce con la llegada de los españoles a Chile.
    La invasión española provoca drásticas modificaciones en las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales de la población autóctona de aquellos territorios. Todo lo que se encontraba al sur del Perú (y que más tarde se llamaría La Capitanía de Chile), se ve sometido a una presión inmensa generada por la sed de riqueza de los invasores.
    Entre las tantas transformaciones se produce una muy profunda, cuya implicación solo será percibida algunos siglos más tarde (y percibida tan solo por aquellos que lograron una ruptura epistemológica) y que podríamos resumir de la manera siguiente: a partir del día que las huestes españolas pusieron pie en los territorios que se encontraban al sur del Tahuantinsuyo, la Historia será contada solamente por los blancos europeos.
    Ellos introducirían la forma de contar esta historia, con sus parámetros, sus valores, su cosmovisión y su lenguaje. Dentro de esta lógica, los españoles ignorarían, inhibirían, tergiversarían o simplemente destruirían la historia de los pueblos que habitaban esas tierras antes de la invasión.
    Lo que viene después de todo esto es un proceso casi « normal ». Los españoles asumen, adoptan y adaptan su estrategia de poder frente a los pueblos dominados. Las nuevas generaciones de españoles nacidos en Chile, a pesar que aceptan y se acomodan al sistema imperial peninsular, siempre están manifestando deseos de ensanchar los horizontes del conocimiento y también los horizontes económicos del imperio y sus colonias.
    Muchos de ellos (aquellos que disponían de tierras y medios de producción y que por consecuencia promovían la libertad de comercio) se asfixiaban dentro de los márgenes estrechos impuestos por el monopolio económico controlado por la Corona. Ellos deseaban agarrar migas más grandes dentro de la repartición del pastel. Querían destruir el monopolio español y establecer el libre comercio. Por consecuencia la separación de la Corona era solo cosa de tiempo. El arresto de Fernando VII en 1808 por las tropas de Napoleón, fué el pretexto indicado para la emancipación. Este evento es capital para comprender el comienzo de esta separación. Separación si… pero dentro de una continuidad histórica.
    Jamás las clases dominantes criollas que se separaron de la Corona renegarían de la condición de ser descendientes de los conquistadores. No hubo ruptura con España. Como iban a renegar del europeo si eran los hijos y nietos de aquellos mismos. Tenían los mismos intereses, hablaban la misma lengua, compartían la misma religión y tenían como estructura mental la superioridad del europeo por encima del autóctono.
    La Historia de Chile, como la Historia de África nunca pudo descolonizarse y seguimos utilizando los mismos conceptos de antaño sin percibir muchas veces que son los conceptos del dominador, de aquel que masacró y destruyó un sinnúmero de culturas a lo largo y ancho de ese continente. A tal punto que seguimos cometiendo aberraciones de lenguaje como llamar al 12 de Octubre « Día de la raza ». ¿De qué raza estamos hablando? ¿Esto es un error conceptual, ¿una demostración de fuerza de la cultura dominante ante los dominados? ¿O forma parte del oscurantismo ambiente al cual siempre somos sometidos?

  8. Miguel Salas dice:

    Hola Marco, claro que comparto tu opinión, sin embargo creo que llamarnos extranjeros a secas es un poco tajante. No cabe duda que históricamente lo somos, sin embargo también habría que aceptar que hoy en día “compartimos” o “convivimos” en un mismo espacio. Uso las comillas porque, como bien sabes, poco hay de compartir por parte de la cultura chilena.
    Por supuesto que queda mucho por combatir/avanzar/cambiar con respecto a la relación de estas dos culturas, pero creo que ambos debemos aceptar este aspecto, repito, vivimos juntos… Ahora una relación armoniosa pasa, por supuesto, por las más diversas reinvindicaciones del pueblo mapuche, a las cuales el Estado como garante del bien común de todos aquellos que comparten este territorio debiera acceder, no continuando así las políticas etnocidas y las violaciones a los derechos humanos cometidas sistemáticamente contra quienes estaban acá desde antes que nosotros.

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