Entre dos Mundos Opuestos

Breves, Residuos — By on marzo 8, 2012 at 04:53

Por Dante Bravo

Imagínense un país pequeñito, prisionero en avatares del

presente, encerrado en sí mismo, (pero boquiabierto a lo que viene de afuera, más aún si viene del norte del planeta), que no ve más allá de su nariz, inmune a las minorías, racista, cobarde, homofóbico, machista, que habla siempre en diminutivo, que dice poh a cada final de frase, que muchos de sus componentes están orgullosos de ser parte de él, que adoran una bandera, que bailan una danza extraña, llamado “baile nacional por decreto” – del que sólo se acuerdan para los 18 de septiembres-, etc.

Imagínense un país donde sus componentes son los campeones del “más o menos”, donde llegar atrasado es casi una regla, donde se enorgullecen de poseer la aristocracia más vendida (y más perra) del continente. Incluso se vanaglorian de tener la televisión más cretina y la etnia más golpeada y más ignorada de todos los pueblos latinoamericanos.

Imagínense un país donde la gente me pregunta si el festival de Viña pasa en los canales europeos, si la Kenita Larraín es conocida en Francia, – como si las maracas de lujo fuesen producto de exportación -. Si se habla de Piñera, si existe la tolerancia cero y pregunta “¿porqué toda Europa está en crisis y este país pequeñito no?”.

Es en este país pequeñito donde hace unos pocos días atrás se me preguntó qué pensaba de “Mundos Opuestos”. Yo, ignorante de lo que se tejía en fríos y sórdidos canales católicos, pensé inmediatamente en la oposición de países pobres y países ricos, o en la famosa y marxista teoría de la lucha de clases.

Yo estaba lejos de pensar que Mundos Opuestos era un “reality show” donde un equipo de personas “conocidas” se enfrenta a otro equipo de personas “desconocidas”, o más o menos así. Más lejos estaba de pensar que muchos amigos (a los cuales yo les tenía mucha confianza intelectual) se mordían las uñas frente al televisor para saber quién se iba o quién se quedaba en tan épico show. Pero lo que no me imaginaba era que la alta sintonía de Mundos Opuestos provocaría un tal remezón en los otros canales.

Según Time Ibope, ha sido el programa más visto del día en todas sus emisiones. A pocos días de comenzar llegó a un peak de 38 unidades, cifra que en verano sólo logra el Festival de Viña. “Los resultados superaron nuestras expectativas. Estábamos optimistas, pero superó lo que nos imaginábamos”, dice Sergio Nakasone, productor ejecutivo del “reality”. Una fuente ejecutiva de TVN lo secunda desde la vereda del frente: “Efectivamente, fue un golpe que nadie se esperaba”. Al interior de Canal 13, de hecho, la apuesta era que el programa iría de menos a más en términos de audiencia.

Así, el resto de los canales han sufrido un remezón, con bajas en las audiencias en distintos programas. Por ejemplo, en el capítulo del jueves 16 de febrero, Mundos opuestos promedió 25,3 puntos de rating, entre las 22.30 y la 1.05 hora. En ese horario, CHV obtuvo 12,4 unidades; Mega, 10,6, y TVN, 9,3. Las diferencias se empinan más a la hora de analizar el minuto a minuto. Por ejemplo, a las 00.41, cuando el reality llegó a su peak, de 30,1, Mega marcaba 7,9; Chilevisión, 7,1; TVN, 5,2, y La Red, 4,5.[1]

No me detendré aquí para comentar los pormenores y todos los comentarios vertidos en páginas web respecto a los personajes participantes a este show televisivo. Aunque el caso de Francisco Huaquipán requiere un tratamiento aparte.

En efecto, Francisco Huaquipán que generó en el público espectador (durante toda su estadía en dicho show) todo tipo de animosidad que iba desde “flaite de mierda”, “piteca”, “flaite culiao”, “torrante”, “roteque”, hasta “mapuche culiao,” sirvió como elemento caricaturesco movilizador y generador de audiencia. Todos los días se esperaba de él que metiera las patas o que dijera alguna frase para reír. Se generó un “huaquipedia” de este controvertido personaje.[2]

En realidad si quisiéramos hablar de Mundos Opuestos en este extraño, pequeñito e ingenuo país con vista al mar, deberíamos hablar de varios mundos opuestos.

  1. El primero, situado entre una mayoría de gente que ve televisión y una minoría ínfima que no ve televisión o que elige minuciosamente lo que le gustaría mirar en la televisión (sabiendo que los márgenes de elección se sitúan entre malo y muy malo).
  2. El segundo, se sitúa entre una gran parte de la población que cree (a pie junto) que los “reality” son producto de la espontaneidad de sus personajes y una minoría que cree que es un casting con libreto, como una teleserie.
  3. El tercero, se sitúa entre gente que piensa que un reality es un momento de sana entretención y la gente que piensa que se busca a adormecer, e incluso a modificar la visión de la realidad, de la gran mayoría.
  4. El cuarto “mundos opuestos” se encuentra entre aquéllos que piensan que la televisión propone y el telespectador dispone, y otros que piensan que la presión de los M.C.M[3] no deja alternativa alguna. No existe elección posible, y los productores de televisión lo saben.
  5. El quinto, es aquél que busca desatar lo más reptil y arcaico que posee el ser humano en su interior (cuando está frente televisión), y aquél que no se da cuenta que es ése el efecto que se busca.
  6. El sexto que piensa que hay gente que sólo busca hacer billete y otros que piensan que lo artístico prima por sobre las ganancias y el rating.
  7. Otro mundo opuesto es aquél que reúne los que piensan que el fin de un programa de ese tipo no es el lucro sino debilitar el cerebro para generar animales de consumo inmediato, y el resto que no llega a darse cuenta de que son solicitados para ese efecto.
  8. La televisión ayuda a definir otros mundos opuestos. La dependencia y su cura. La televisión actúa como la pasta base, salvo que aquí no es el dealeur[4] quien nos la vende sino es el médico (aquél que debería prohibirla).
  9. El más importante de esos mundos opuestos es el Lobby que maneja los M.C.M. que tiene la bota encima de los desposeídos y les da espectáculo virtual, para que no vean otro tipo de espectáculo real, y los fármacos dependientes que (bien lobotomisados) piensan que el mundo real es aquel mundo virtual que ven cotidianamente en la televisión.

He llegado a veces a pensar que el estúpido y fuera de foco soy yo. Quizás soy yo el que vive en un mundo virtual. De repente me digo “hay que comer caca, 100 millones de moscas no pueden equivocarse tanto”.

El 14 de febrero pasé por San Diego y vi un afiche pintado en la sede central de la U de Chile que decía: “si quieres vivir apaga la televisión…”

Y de La Nación digital rescaté esta frase de Antonio Cortés Rojas que siendo muy corta y sucinta, me dio ganas de creer de nuevo en ese pequeñito país de loca geografía.

La escoria misma de la sociedad, y los medios lo ensalzan porque así se aturde a la “gallada»… para que no piense, para que no saque ciertas conclusiones. Y mientras la energía del futuro (el litio) pasa a manos de los compinches del Truhán, sin que se diga nada. Y mientras tanto en Isla Riesco, en Hidroaysén, y el festival de la ignominia que montarán en Dichato… Pero no, el pueblo seguirá viendo Pungas Opuestos…”

De verdad que esta frase me dio ganas de seguir creyendo…

Tags:

6 Comments

  1. Dante dice:

    Daniel
    Yo no participo de tus ideas.
    Si todo hay que construirlo a partir de lo que existe, y lo que existe está completamente impregnado “ex profeso «por el sistema neo-liberal y por los M.C.M. –que pertenecen (en su mas amplia mayoría) a aquellos que impusieron el neoliberalismo y aquellos que quieren que continúe– Entonces tu construyes a partir de ¿lo que ellos quieren que tu construyas?; es decir, a partir de una imagen completamente distorsionada de la realidad. De una manipulación ¿convenida, pautada, criptada?
    No se trata de discutir contigo si hay que ver o no televisión. No se trata de un debate sobre la “democracia” o el libre albedrio.. Primero porque no existe la democracia (existen tan sólo gobiernos civiles, aplicando la herencia pinochetista) y segundo porque el libre albedrio existe cuando tu puedes elegir. Cuando se te hace creer que tu eliges algo que los otros ya decidieron por ti, eso se llama manipulación, dictadura, “big brother”, etc.
    Yo creo que el debate que se impone aquí es darse cuenta que el combate es desigual y el Slogan de apaga la tele y vive tu vida es solo una imagen que resume la “bronca” de miles de jóvenes que no se sienten interpretados por el mundo adulto-céntrico ni por la manipulación de las conciencias. No hay democracia en esto. O yo sé que me están manipulando y me quedo callado, o no me doy cuenta de nada y, como se dice en Chile, le compro ropa a la tele, al diario, a las revistas, a los gurús, etc.
    Muchos emplean este slogan de impotencia ante el bombardeo constante de referentes que te hacen desviarte de la realidad.
    Espero que te hayas dado cuenta que se privilegia todo aquello superfluo, vanidoso, envidioso, “decorativo”, para hacernos pasar “cuchufletas” como “el racismo” (hay muy pocos morenitos en la televisión y el modelo estético vehiculado es el europeo). El sexismo, la homofobia, la aceptación resignada del esquema dominante. Eso nos abre caminos hacia universos complejos que no podré desarrollar aquí como: Culturas dominantes o culturas dominadas, o el neo liberalismo o la nada.
    A propósito de esto debe decirte que el sistema neo liberal impuesto en nuestro país (que nadie critica y que además nadie imagina otro tipo de gestión para nuestras sociedades), no mas que una teoría tutelar. Una pura ficción matemática fundada, desde su origen, en una formidable abstracción. Esta, en nombre de una concepción tan estrecha como como estricta de la racionalidad identificada a la racionalidad individual, consiste a meter entre paréntesis las condiciones económicas y sociales de disposiciones racionales y de estructuras económicas y sociales que son la condición de su ejercicio.
    Eso es todo. Y para poder tragarnos eso. Hay que crear un elemento de diversión global. Esa es la pega de los M.C.M. “Mundos opuestos” es solo un botón de muestra. Un ápice pequeñísimo del iceberg que se esconde bajo la superficie.
    Para ser bien concreto. ¿Crees tú que las cosas suceden por azar? La pelea entre el chispa y el Huaquipan estaba más arreglada que “cabeza de chancho” es un scripto, todo esta hecho, no para mostrarte la “reality” sino para esconderte o transformarte «la reality”.
    No todos los seres humanos reaccionan de la misma manera frente a los mismos estímulos.
    Si tu puedes ver “Mundos opuesto” y después salir a la calle completamente despejado y hacer la “revolución”, yo diría que sería magnifico. Incluso diría que “buena onda”, este tipo sabe donde está lo real y lo virtual. Este tipo sabe separar la paja del trigo.
    ¿Todo el mundo esta en esa parada?
    No. En mi fuero interno pienso que la gran mayoría del público que seguía (o sigue) esta teleserie, vivía (o vive) este programa de otra manera. Deberías leer los miles y miles de comentarios, algunos “muy serios” sobre elementos cosméticos y superfluos de la vida cotidiana de los actores y de aquel que hace el comentario.
    Chile fue acusado en el concierto de naciones a partir del año 1976 por ser el país donde “el apagón cultural” generado por la Dictadura fue profundo y notorio. En encuestas realizas en esa época jóvenes chilenos pensaban que “Uganda” era una discoteca y nuestro Dictador pensaba que Portales (un politiquillo culebrero y asesino) era el modelo a seguir.
    Acordémonos que, según este mismo dictador, nosotros vivíamos en “Dictablanda” y no en “Dictadura”. Por uno de esos grandes azares de nuestra sociedad, más la farándula ganaba terreno, mas el apagón cultural se acentuaba. Eran dos variables directamente proporcionales.
    Sobre manipulación, M.C.M. y combates desiguales te invito a leer los artículos “The great pretender”, Echelon y los spin doctors.

  2. daniel veloso dice:

    Hay una minoría que cree que pagando la tele cambian el mundo, y otra minoría aún más infima que no se persiguen tanto con que ven en la tele, sino que se urgen con qué hacer para cambiar el mundo.

    La crítica puede ser acertada, pero siempre en estos temas hay un dejo de iluminismo del tipo “a mi no me engañan, soy especial (o un bicho raro)”. Cuando se pone en ejercicio práctica la crítica, estar tan alejado del mundo es una complicacion a la hora de desarrollar conciencia desde abajo. Estamos todos viviendo en la misma sociedad, y el cambio social sólo vendra de esa misma sociedad. Incluso puede ser más util ver un poquito el programa, no quedar fuera de la conversacion de la gente, y aprovechar ese momento pa plantear posiciones respecto a valores o formas de comportarse. Asi las grandes ideas criticas de la primera minoría que describo, no queda atrapada en un par de iluminados, sino que se comparte, se debate y se construye. Al final, da lo mismo lo que veamos o contemplemos en la tele o en la vida, sino que lo que hacemos en la vida (y allí, solo veo a esa segunda minoría, más chica que la otra)

    La gente no ve estos programas por ser tontas, es el peso ideologico y la falta de alternativas. Dos problemas que tienen todos, incluso los que ‘solo’ apagan la tele

    • Hoy lo hablaba con un amigo. Precisamente eso. Ver Mundos Opuestos no significa ser un tarado. Es necesario tomar distancia, pero no apartarse. El tránsito de las miradas al respecto de lo que observamos es lo que debe ser conservado, y debe proliferar.

      • Ahora claro, este tipo de análisis te pone en relación directa al objeto con nos relacionamos. Hay posiciones. La pregunta sería, en una primera lectura, más allá del análisis, con qué grupo de todos los que menciona Dante, te identificas?…o con ninguno, porque a ti no te engañan?

  3. Valentina Beroiz dice:

    Apaga la tele y vive tu vida o apaga la tele y enciende tu neurona…

  4. Willy Parra Medina dice:

    Es que es bien sencillito. El programa no pudo encontrar un mejor título. Es el reflejo de aquel pais pequeñito, con un nombre cortito, con una baile nacional a saltitos, que solo insinúa y nunca pasa nada. Donde mejor se baila el reggaetoncito y la Kenita se llena los bolsillitos, total ella no figura en los registros de Dicomcito.

Leave a Comment