El odio sociológico, o la incontinencia reflexiva…

Breves — By on febrero 14, 2011 at 07:01

Por Herr Direktor

Hace varios años, en una clase de sociología urbana, un profesor nos mostró el fragmento de una película que hasta hace pocos días atrás había olvidado. Me refiero a La Hora 25 de Spike Lee, con la actuación del siempre notable Edward Norton.

En el fragmento citado (un célebre monólogo de un narcotraficante condenado a la cárcel), aflora el odio. La incontinencia reflexiva. Esas cosas que uno ve y no dice, pero que entiende con el alma en foco. Con el desespero, y por supuesto, convirtiendo la mirada en una lectura descarnada del Estados Unidos post torres gemelas, cargado del juicio irremediable contra cada espécimen de ser humano que pisa Manhattan.

Y sí, la ciudad es cosmopolita hasta no poder más. Chinos, coreanos almanceneros, taxistas árabes, latinos violentados, mafiosos rusos, gente, judíos comerciantes y ortodoxos…todas caricaturas enfrascadas en la lucha por sobrevivir en el centro del mundo. Una apariencia extraña y seductora donde todo es posible, y nada es completamente verdadero. Como la vida misma.

En el video, el odio como bastión. Un paisaje urbano rayano en lo surreal que bien puede entenderse como manifestación única del sincretismo más yanquizado del planeta.

Una amalgama de posibilidades cotidianas que a su vez, es reflejo feroz de un mundo globalizado por el consumo y las expectativas de éxito. El que no quiere ser famoso quiere ser millonario. Y los que no quieren nada son parásitos del sistema. ¿La sociología podría odiar a alguien cuando descubre la evidencia que sostiene a las sociedades del ser humano? Quizás sólo puede mirar, y para odios está Spike Lee…

Pero es una buena pregunta; porque acá no hay moralina. Norton escupe por rabia. Y la sociología sólo puede observar y escapar

de los lugares en que puede ser rotulada, porque es ella la que rotula.

No se trata ni de cosas buenas ni de cosas malas. Simplemente hay cosas. Mucho de todo, mucho de nada. Luces, luces, y gente. Comerciales y putas. Dinero y Wall Street. Una muchedumbre luchando por 1/4 de pieza para vivir en New York, y los mundos de la vida enfrentados al mayor de los contrastes; en el país de la libertad hay una ciudad presa de sí misma, pasajera de un destino tan corroído como esplendoroso.

Bienvenidos a New York!!

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7 Comments

  1. El odio puede quemarnos por dentro e incluso destruirnos, es un sentimiento que debemos eliminar ya que no trae nada bueno, debemos recordar los valores humanos y hacernos nosotros mismos una reflexion acerca de esto.

  2. Doroty dice:

    Interesante tu comentario, sobre todo entendiendo el hecho de que cuao alguien esta frustrado, estresado y furioso por una traicion por parte de alguien que posiblemente sea un amigo, todo el mundo parece tener la culpa.

    Viejo el comentario o no, tenia que dejarlo.

  3. charol dice:

    El Odio nos hace estar vivo, como un pequeño agujero en nuesta alienación que permit darnos cuenta que las cosas no andan tan bien como lo pintan.
    Es el odio el que hace pensar en otras cosas y las preguntas se levantan cuando hablamos, escribimos y conversamos.
    Algo me molesta, hay una espina en mi dedo chico del pie…. Fuck you

  4. ANDRES dice:

    Buena escena. Creo que tal neutralidad no existe, en tanto nuestros odios están presentes en nuestros esquemas de interpretación del mundo, otra cosa es el movimiento mediante el cual los procesamos por medio de la objetivización reflexiva. Nuestra posición en el espacio social, es decir el conjunto de aprehensiones de capitales, aptitudes y códigos con las cuales cargamos tienen mucho que ver con nuestros odios, desprecios y vergüenzas.

  5. Indiferencia dice:

    En el odio hay consideración, atención por lo que se odia. Cada detalle. Prefiero la indiferencia. La indiferencia sociológica…

    • Precisamente eso es el odio. Consideración. La connotación negativa hace emerger aspectos invisibilizados en algunos fenómenos. La mentada objetividad a veces no nos permite dar rienda al sentimiento de guata.
      “Ódiame por piedad yo te lo pido, ódiame sin medida ni clemencia, odio quiero más que indiferencia, porque el dolor, duele menos que el olvido”…

      Se agradece el comentario, qué bueno q no te fue indiferente! 😉

  6. Quizás en cada país llevamos un pequeño New York dentro…

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