10 Comments

  1. Salinger
    24/09/2012 @ 17:34

    Notable ejercicio. Pero hay algo que no me cierra. La cantidad de librerías versus farmacias no dice nada respecto de la calidad de las librerías, ni menos de lo que se lee. Convengamos que en este punto se podría decir que hay libros tan estupidizantes como el peor de los fármacos, por lo que también habría que preguntarse por aquello que se lee. Porque con todo el respeto que se merece, prefiero resolver mi malestar con un vicodin que con un libro de Pilar Sordo.

    • Herr Direktor
      24/09/2012 @ 18:17

      Uff, eso es un golpe bajo. Y tan certero que da susto. Y tienes toda la razón sabes? Hay librerías, y creo que han proliferado con el tiempo, que tienen desde The Secret, hasta las mejores recetas de cocina del American Way of Life. Ese modo de vida estupidizado, como dices, en donde sólo importa obtener tu beneficio, repitiendo y pensando como tarado que “todo lo que quieras” (obviamente hablamos del auto y el buen trabajo) vendrá a ti porque el Universo premiará tu mantra. Podemos discutir acerca de ello, laaargamente, pero Salinger tiene razón. De librerías, en santiago, y de su proliferación (poca, por lo demás) tenemos de todo…

      • Salinger
        25/09/2012 @ 00:18

        Que no se malentienda. No es mi intención desviar el punto que expone el amigo Cristian, porque concuerdo con su diagnóstico sobre las sociedades. Sino darle una vuelta al asunto de la pertinencia de los indicadores de “calidad de vida” porque, a mí, no me dicen nada. De hecho, en general, son tan permeables que permiten críticas como la que hice.

        • Herr Direktor
          28/09/2012 @ 10:12

          No se mal entiende amigo mío. Es como hablar de la felicidad. Indicadores de felicidad. Vacuo, si quieres. Lo importante, y creo “aquello que asusta” es develar que los libros, que fueron patrimonio de la sabiduría, la reflexión, y todo aquello, hoy es un elemento más de la publicidad y la educación mercantilizada del capital. Era inevitable, pero el argumento de Cristian, aún cuando yo tb concuerdo con la base, y valoro el excelente ejercicio, puede relativizarse, porque como él mismo plantea aca abajo, hay libro alienantes, y como bien pregunta Charol, todos los fármacos son desubjetivantes? Siempre existirán multiples respuestas al malestra de la cultura, y stos indicadores para contraponerlos, de manera brillante, resultan ilustrativos de una dicotomía. El cine, que fue arte documental por excelencia, hoy puede ser considerado uno más de los mecanismos de alienación del mercado, y a la vez, situarse como instancia cómoda para responder al malestar de la cultura que nombra Cristian. Tú lo decías en el artículo sobre El disfrz democrático de la sociedad postindustrial, “¿Cómo puede alguien que ha sido objeto de una dominación productiva y efectiva, crear por su cuenta condiciones reales de libertad?”. El libro de autoayuda en este caso, resulta ser más conveniente que leer a Feud, o a Bolaño. O a LaPala. Porque Da cuenta de tu malestar, pero no lo pone en contradicción con las condiciones sociales, sino que pone al sujeto como responsable de su propia penuria. De su propio malestra. Sólo a él le compete. Empowerment!!, resiliencia!!…Conceptos neoliberales que buscan poner al individuo en sintonía con sus “oportunidades”. Y Cristian tiene razón, aún así hay reflexión, pero no sé, al menos en el caso de la autoayuda, si muy distinta a la analgesia de los fármacos.

          • Salinger
            28/09/2012 @ 19:02

            Concuerdo. No sería tan rotundo, pero concuerdo. Estaba implícita esa constatación sobre los libros. Pero como “adecuadamente leí” por ahí, a veces no se trata de la técnica en sí, si no del uso que se hace de ella. Y en nuestro ejemplo no es el libro en sí, si no “quién” lo escribe (que en el caso de Pilar Sordo no es nunca “Pilar Sordo”, así como el libro de auto-ayuda no lo escribió el autor X, si no el Capital). Y aún cuando toda producción de la industria cultural es una herramienta del capital, no todas son producciones del “Capital”. Pero ese es otro tema me parece.

  2. Cristián Busta
    26/09/2012 @ 11:30

    Salinger, totalmente de acuerdo. Me parece que hay libros que podrían pensarse como absolutamente alienantes respecto de cierto tipo de discursos (ejemplo de eso me parece que es el genero tan popular en Estados Unidos de la “Auto-Ayuda”). Quizás el punto que me interesaba enfatizar es que incluso considerando ese tipo de lectura, hay un cierto ejercicio, una cierta tendencia, en la lectura en sí misma que no se encuentra en otro tipo de respuestas que la sociedad entrega respecto de un malestar, de algo que a uno lo confronta con una pregunta; en otros términos, aún en el libro de Pilar Sordo hay un sujeto supuesto, hay algo de la subjetividad del lector que se pone en juego, cosa que queda totalmente excluida por ejemplo, en el fármaco. Y me parece que ya eso, hace una tremeda diferencia respecto de cómo una sociedad se piensa a sí misma, y qué lugar otorga a la responsabilidad de cada uno en la construcción de dicha sociedad.

    • Salinger
      26/09/2012 @ 21:32

      Esta muy claro el punto Cristián. Comparto contigo que hay una diferencia sustantiva en el hacerse cargo del malestar mediante la lectura o el fármaco. Hasta ahí, bien. Pero, si nos ponemos puntillosos, también dice mucho de una sociedad que ese malestar lo pretenda confrontar leyendo a la Pilar Sordo o a Paulo Coelho (pa dejar tranquila un rato a la Pili). Porque me parece que, hoy mucho más que ayer, la lectura dejó de ser un fin en sí mismo.

  3. charol
    27/09/2012 @ 14:10

    ¿Y los fármacos siempre son des-subjetivizantes?

  4. cristian
    28/09/2012 @ 12:09

    en relación a los libros ya sean electrónicos o en papel) y la herramienta que estos pueden otorgar mediante la adquisición de conocimientos o de adquisición de significantes que ayuden a resignificar el entorno y las propias vivencias y de esa forma hacer frente a este malestar; no así con los medicamentos, con lo cual se obtiene una respuesta inmediata a un estimulo aversivo, lo cual tiene mas concordancia con el perpetuar un estilo de vida asociado a la satisfacción de necesidades de forma inmediata no mediatizado por la reflexión o el significar malestares del índole que sea.

  5. charol
    28/09/2012 @ 14:52

    Insisto.. ¿estamos seguros que siempre en los medicamentos hay una des-subjetivación, una no reflexión o significación del malestar?…Pienso interesante pensar cómo se consumen los medicamentos, quién los entregan, cómo se adquieren, frente a qué palabras aparecen… No es lo mismo la palabra de un vecino que te dice “tomate un alprazolam para dormir”, que la palabra de un psiquiatra que te dice: “tómate un al aprazolam para dormir”… que la palabra de una vendedor de farmacias que te dice: “tómate un armonil para dormir…”…
    La palabra es la misma, es otro el que siempre habla… la pregunta es cómo y bajo qué forma…

    ¿El consumo de medicamentos será una decisión personal de des-subjetivizarse?…

    Creo que lo mismo sucede con los libros, a propósito de la discusión que tenían anteriormente.

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