El juego de las bolitas. O ¿cómo entender la crisis de la zona Euro? Parte 2

Escritos, Seguridad y Vigilancia — By on diciembre 1, 2011 at 09:12

Por Dante Bravo

(viene de Parte 1)

España y Portugal, que habían vivido bajo dictaduras horribles, no fabricaban muchas bolitas (los militares no son muy duchos en este tipo de juego, prefieren jugar a la guerra). Cuando llegaron a golpear las puertas de la U.E. hicieron todo lo posible para que los otros los dejaran entrar. El problema que se planteaba en ese momento era que el grupo inicial estaba dudando de la admisión de Grecia y cuando se presentaron España y Portugal se dieron cuenta que estos dos países más que venir a jugar bolitas, venían más bien a pedir bolitas para poder jugar. A los más grandes se le iluminó la lamparita y se dijeron,

 ▬ A  éstos les vamos a prestar bolitas con altos intereses y no los vamos a dejar jugar mucho. Vamos a tratar por todos los medios que vivan endeudados, es la única manera que jueguen menos, y que de esta manera tengan todo el tiempo del mundo para fabricar más bolitas (para nosotros jajajaja).

                  Alemania, como siempre muy calculadora, le dice a su amiga francesa,

▬ Que sería buena onda que en un futuro cercano nunca más fabriquemos bolitas y que nos dediquemos a ganar bolitas prestándole a los que juegan, en vez de producir o jugar nosotras mismas. ¡Putas que sería buena onda!

Fue con esta condición que los dejaron entrar en 1986. Estos dos países eran súper tímidos y acataban todo lo que le decían los más grandotes. Se comportaban de manera humilde y tosca. Era como ver a dos “huasitos” al medio de un carrete en lo Barnechea.  Los “macucos” les prestaron todas las bolitas que ellos pidieron y de esta manera se volvió a reiniciar el juego.

Esto duró hasta 1995. En esos años las cosas en Europa habían empezado a cambiar radicalmente. Efectivamente, ese gran vecino del Este, llamado La Unión  Soviética, había dejado de existir y el muro de Berlín, suerte de frontera entre “los buenos y los malos”, se había derrumbado.

Ese gran vecino del Este ya había manifestado el deseo de jugar a las bolitas con los europeos, pero  el gran primo de América del Norte se había opuesto y amenazó con Boicot o intervención si alguien jugaba con la Unión Soviética. En algunos círculos se rumoreaba que el gran vecino del Este no solo robaba bolitas sino que se “comía a las guaguas”[1].

A ese período se le llamo la “guerra fría”. El gran primo del Norte convenció (con malas artes) a los europeos que la única intención del gran vecino del Este era hacer desaparecer el juego de las bolitas de la U.E.

Hizo de pies y de manos para organizar militarmente a los europeos con el fin de defender sus bolitas y los terrenos de juego (en realidad las intenciones eran otras pero eso por el momento es harina de otro costal). Así nació la OTAN. [2] Casi al mismo tiempo que nacía la U.E. Francia en principio entró a la OTAN, pero luego se salió  porque se dijo que ella tenía capacidad militar y la  “arma atómica” para disuadir a cualquier ladrón de bolitas. Ahora hace 4 años atrás, con el Presidente Sarkozy, volvió a entrar.

El crecimiento del volumen de juego había aumentado. Pero la capacidad organizativa, reglamentaria y logística se había quedado muy atrás. En 1995 se reúnen todos y trataron de organizar mejor el terrible despelote que tenían. Como todos, lo único que querían era jugar para ganar bolitas, la organización andaba como el orto. Más encima la “Rubia Albión” estaba atornillando al revés, le ponía veto a todo y tenía casi todo bloqueado. Hubo mucha discusión violenta en esa época, “volaron plumas”. Se dictaron nuevas reglas ante el incremento del juego, la cantidad de países jugadores  y la cantidad de bolitas que se jugaban.

Francia le dice un día a su teutona amiga.

▬Sabes que estaba pensando que los protestantes del Norte son más trabajadores que los católicos del Sur. Sería como buena onda que le hincáramos el diente a ese tema. Porque si bien actualmente estamos ganando hartas bolitas, quizás con los protestantes del Norte ganemos más ¿no?

 “Die Deutsche[3] sorprendida por el análisis profundo de Francia

▬ Siii, deberíamos aceptar a los postulantes protestantes. No perdemos nada y éstos van a aportar sangre nueva. Los católicos son medios flojazos y más lentos que el “only you”.

La rubia “tedesca”[4] insiste,

▬ Son medio duros de cabeza y más encima medios rústicos, debe ser por el clima seguramente.  ¡Pero puta qué son empeñosos!

 ▬ ¡Y no es pa menos! ▬ Le responde Marianne[5], ▬te imaginas que estos locos tienen que trabajar con menos 60 grados bajo cero. Hace muy poquitos siglos que tienen calefacción, antes vivían en rucas y en cavernas, incluso yo creo que se agarraron a combos hasta con los dinosaurios. ¡Con razón son tan empeñosos!, ahora entiendo por qué son protestantes jajajaja.

Los dos países líderes, ejerciendo influencia sobre los más pequeñitos y sobre los dos nuevos “huasitos”, insisten, en 1995, para que entren tres nuevos países a jugar bolitas.  Todos aceptan y así fue como la U.E se extendió aún más con Austria, Suecia y Finlandia.

Con la entrada de estos tres, el juego de bolitas crece aún más y la situación empieza a ponerse color de hormiga. Tan grande es el espacio geográfico cubierto, tales las necesidades de los países y tan ingentes y enormes los intercambios de bolitas entre los países, que  “los macucos” empiezan a perder el control total de la estructura del juego de bolitas. Los “chaqueteos”, las presiones, las influencias comienzan  a pesar sobre esta estructura y los países miembros no están a la altura de poder dirigir este barco llamado Europa, que se convierte poco a poco en un barco a la deriva, pero aún así  todos quieren abórdalo porque es un barco que aún tiene muchas bolitas.

Comienza la especulación. Se crea una bolsa de valores de las bolitas. (En realidad se creó antes, pero para que mi cuento sea coherente yo la voy a crear en esta parte del relato).

Además el famoso rito de jugar a las bolitas empieza a desaparecer. Como iba Francia o Alemania o Inglaterra a jugar en 1 segundo, mil millones de bolitas de un solo pencazo. Eso era técnicamente imposible[6]. Entonces se inventaron las bolitas virtuales. El juego casi desapareció y ya casi no se veían las bolitas. Todo era virtual. Ya nadie anda con bolitas en los bolsillos. Todo eso fue remplazado por tarjetas magnéticas y terminales electrónicos.  Hoy día todos tienen la misma tarjetita cuadradita y chiquitita, pero no todos tienen la misma cantidad de bolitas en sus tarjetitas. En tan pocos años las cosas han evolucionado a una velocidad terrible… Hoy día cualquier pelagato del living de su casa, vende, compra, arrienda, subasta, o invierte en bolitas. Ya casi nadie juega a las bolitas como se jugaba antes. Hay tipos que tienen millones y millones de bolitas y jamás han fabricado ni han jugado a las bolitas. Todo lo hacen sin salir de sus casas.  ¡Puchas qué ha cambiado el mundo!

Entre las tantas cosas importantes que cambiaron en Europa, estos últimos años,  fue  que los países que integraban la  U.E fueron delegando cada vez más la complejidad del juego en sus respectivos gobiernos y los gobiernos fueron traspasando gradualmente esta pesada y terrible carga a grupos de técnicos especializados en el juego. Estos últimos, con el tiempo, se hicieron indispensables y actualmente casi imprescindibles. Ellos se apropiaron de todo. Cambiaron completamente las reglas del juego, llegando en algunos casos a tomar de asalto el juego de las bolitas y las instituciones que lo regulaban. Estos encargados de las bolitas y del intercambio, terminaron por apropiarse de las bolitas, del intercambio y de las reglas que regían  este intercambio. Ahora son ellos los que regulan todo y los gobiernos, los pueblos y el planeta están sometidos a la complejidad inextricable de este juego, y ni los pueblos ni los gobiernos tienen los medios de parar esta hecatombe sin que ocurra un drama mayor en algún punto del planeta.

El 2002, bajo la presión de la eficacidad y la fluidez del intercambio, estos nuevos brujos logran lo que nadie había logrado. La bolita única. Ya nadie más fabricaba bolitas por su lado. Todas las bolitas eran fabricadas por la .U.E.[7]  Inglaterra (como siempre) se opuso y prefirió seguir fabricando sus bolitas por su lado. Dinamarca y otros tampoco adhirieron. Hoy día la bolita única solo existe en 17 países de la U.E.

Bueno pero no nos pongamos tristes y sigamos.

Nos daremos cuenta que el simple acuerdo de jugar a las bolitas instituido por allá por 1951, (algunos años después de la Segunda Guerra Mundial), llegó a ser a fines del siglo 20 un fenómeno tan recontra complejo que según ellos, la única manera de poder “gestionarlo” es meter más gente al baile, sabiendo que quedarían más cagadas, pero era la única forma de ganar tiempo, para ver cómo podían solucionar la terrible pat’e pollo que tenían. Se genera un comportamiento extraño con esto. Como si la U.E. tratara por todos los medios de correr, correr y correr, presintiendo que al instante que se va a detener, ¡se va a sacar la cresta!

Así fue como entre el año 2004 y 2007, Europa deja entrar a todo el mundo. A los pequeños, a los grandes, a los pobres, a los re-pobres, a los giles, a los pillos, a los tontos a los perversos. Todos querían forman parte de Europa, y bueno pues, en ese vuelito un tanto “nihilista” la U.E. les daría cabida a todos. Así entraron Chipre, République checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malte, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, Bulgaria, Rumania (2004 et 2007).

Rumania, el último país aceptado por la U.E., era casi un país del tercer mundo. No tenía bolitas, no producía bolitas y si pedía prestado no tenía como pagarlas. De repente todos se preguntaban hasta dónde ha ido y hasta dónde llegará  esta locura del juego de bolitas.

En esta misma locura trataron de embarcar a Turquía y a Israel. La U.E. perdió casi todas sus referencias y sus parámetros. Arthur Rimbaud hubiese dicho que la antigua Europa divagaba y que  semejaba a un “Barco ebrio”.

Entre el 2001 y el 2008.  Los técnicos especialistas del intercambio y juego de bolitas,  ya se habían apropiado de todo. No solo de Europa sino que del planeta entero.  Parecía como si la historia del ser humano nos hubiese llevado inexorablemente hacia eso.  El derrumbe de las torres en Nueva York, la segunda guerra del golfo y la invasión a Afganistán eran como los “condimentos del plato principal”; vale decir: “la apropiación de todas las bolitas y de todos los juegos de bolitas del mundo”. Se produjo técnicamente lo que aún no se produce políticamente…No hay una agrupación mundial del juego de bolitas, pero ya el juego es mundial.

Los dueños de todo, se volvieron eufóricos y a algunos se le empezaron a pelar los cables. Con esto de las bolitas virtuales, empezaron a vender bolitas que no existían al interior de paquetes de bolitas virtuales, que tampoco existían. A los que se los cagaron con las bolitas inexistentes, trataron de venderla en la bolsa de bolitas. Empezaron a “especular” con las bolitas inexistentes y millones de bolitas, que jamás existieron, fueron vendidas. La papa caliente cambiaba de mano en mano y a una rapidez increíble. Los más pillos se deshicieron como pudieron de las bolitas virtuales (llamadas en lenguaje docto, “obligaciones”). De ahí en adelante empezó una espiral rara. Todos trataban de deshacerse lo más rápido posible de esas “obligaciones (que sólo existían en el papel), sabiendo muy bien que el que quedara “acachao” con bolitas truchas, le iba a quedar la mansa cagaíta.

De repente en el 2008, cuando se destapó la olla, “los giles” que compraron esas bolitas inexistentes, no pudieron responder a sus obligaciones y quebraron. Y produjeron una caída en bloque de bolitas, del juego de bolitas y de la fabricación de bolitas en el mundo. Es tal la paranoia que ya la gente casi paró de jugar, no vendía, no subastaba y casi no jugaba a las  bolitas, lo que hacia aumentar aún más la crisis.

Los grandes grupos de juegos de bolitas mundiales se vieron con la mierda hasta el cogote y, con la desfachatez que los caracteriza, les pidieron a los representantes de sus 27 países que trataran de cubrir el “terrible hoyo” que ellos habían dejado por jugar a los “aprendices de brujos”.

Los representantes de los países de la U.E. cacharon muy bien que si no cubrían con bolitas rápidamente el “feroz hoyito” que se había creado, se iban a ir a las pailas. Para cubrir el déficit sacaron bolitas del fondo de bolitas del pueblo. El fondo estatal ya casi no existía. Los técnicos y los grandes grupos de juego de bolitas del mundo habían creado hace algún tiempo atrás un sistema que les permitiera hacer más fluido el juego de las bolitas. A ese sistema lo llamaron “neoliberalismo”. “El neoliberalismo” se caracterizaba fundamentalmente por traspasar todo el patrimonio de bolitas de los pueblos a lo grandes grupos gestionarios de los juegos de bolitas. Por esta razón los representantes de los países ya no tenían fondos estatales para responder, sólo podían cubrir las perdidas de bolitas con el patrimonio de bolitas del pueblo.

El “neoliberalismo” fue implementado por primera vez en un laboratorio a cielo abierto llamado Chile. En realidad es una versión con “lifting”  de otro sistema más antiguo del siglo 16/17, llamado el “capitalismo”.

Los representantes de los países de la U.E. presintieron que el terremoto iba a ser tan grande que no iba a quedar pájaro con cabeza. Incluso peligraban sus propias plazas como representantes de los países jugadores de bolitas.

 El Gran primo del Norte y su prima la “Rubia Albión” principales actores en la edificación de esta crisis, elaboraron una nueva teoría.  Pensaron que la única manera de poder superarla era generar un movimiento positivo dentro del juego de bolitas. Los países necesitaban consumir. Es decir, mientras el juego no se pare, todo está bien y para eso hay que redistribuir las bolitas a los países que no tienen o que le quedan muy pocas.

Inglaterra, que al principio no cachaba mucho lo que le decía su primo, abrió unos ojos enormes y con una voz de aterrada le dice.

▬ ¿Qué?, ¿Tenemos que regalar una parte de nuestras bolitas  a los que perdieron casi todas las bolitas?

▬ ¡No tontita! No he dicho regalar. Hay que prestarles bolitas a todos, en la “prestada” se les pide intereses y así renovamos el juego. Tenemos que crear un clima de confianza sino la gallada se va a dar cuenta de la maniobra y de ésta no salimos parados.

▬Pero no podrán pagar ni las bolitas ni los intereses, ▬ se cuestiona la prima un poco descolocada.

▬ Exacto, nadie podrá pagar. La política actual debe ser la de vivir endeudado. ▬ reitera con mucha firmeza el primo. ▬ El país que no vive endeudado no podrá volver a jugar a las bolitas. Hay que consumir más de lo que se puede pagar, ésa es la única manera de relanzar el juego de las bolitas.

▬ ¿Pero esa deuda hasta dónde llegará? Insiste la prima.

▬ No sé, no sé. ▬ responde el primo cavilando y rascándose una ceja ▬ lo que si sé, es que si no reactivamos el juego de las bolitas, nos vamos todo al hoyo.

▬ Y si nos endeudamos al punto que nadie pueda pagar más, igual se acaba el juego de las bolitas. O sea igual cagamos todos.  Esa tampoco es una solución viable.

▬ Ya lo sé, ya lo sé▬ responde excedido su primo, ▬ pero  Pase lo que pase hay que reactivar el juego, ésa es la prioridad del momento. La crisis actual está bloqueando todo. Los pueblos no consumen, unos porque no tienen nada y otros, los que pueden,  están tan angustiados con una hecatombe mundial que están guardando todas las economías, “por si las moscas”. ¡Jugar! y ¡jugar! eso es lo único que cuenta, el resto es paja molida. Ya veremos cómo salimos de esta cagada.

Europa quedó desplazada y es el grupo de los 8 (G 8). Los pescados más grandes del mundo. Son los que tienen más bolitas (y más armas también). Que tomaron las riendas del juego. Ellos crearon esta organización transnacional que tiene muy poca legitimidad, pero que manda por todos lados. Ellos tomaron la gran decisión mundial de estos últimos años; es decir: La única manera de poder vivir en este infierno de juego de bolitas es vivir endeudado.

Como ya se produce muy poca bolita y nadie quiere fabricar, puesto que todos quieren ganar bolitas de manera rápida y simple, se ha generado un ambiente de desconfianza terrible. Todos andan recelando y dudando de todos. Sabiendo, los unos y los otros, que todos se quieren cagar entre ellos, la U.E. parece una guarida de gánsteres.

Qué puede hacer el simple habitante de este planeta que ve que las batallas se libran en un olimpo lejano.  Que esas batallas son virtuales e invisibles, pero paralelamente tienen repercusión inmediata en toda su vida cotidiana. ¿Qué hacer?

Alemania, ya más serena, más arrugada también y con voz pausada, como aceptando la derrota,  le comenta a su amiga Francia.

▬ Qué terrible como las cosas cambiaron en tan poco tiempo. Me gustaba más la otra época, la de los años 50. ¿Te acuerdas como jugábamos bolitas en esa época? Todo era tan simple… y ahora, nadie nos da pelota. Aunque gritemos y echemos la “choreá” nadie nos pesca. Los especialistas del juego de bolita nos dejaron un poco afuera de todo ¿no te parece?

▬ Es verdad▬ le responde Marianne, ▬ Jugamos un poco a “los aprendices de brujo” y se nos disparó la máquina… y ahora no creo que la podemos volver atrás. Y si pudiéramos volver atrás, no sé cómo mierda podríamos hacerlo.

▬ Imagínate ▬, le dice Alemania, poniéndose la mano en la boca como en gesto de vergüenza, ▬ quién puede entender a todos estos locos fuera de foco. Cáchate como se ensañaron con la Helena[8] Le están prestando bolitas con intereses de 33%… ¡Imagínate! esa huevá es robo a mano armada. Ni en 1000 años podrán pagar. Y los pobres griegos que cuando entraron a la antigua. CEE, ¿te acuerdas?, pensaron llenarse los bolsillos con bolitas. Quién podría haber imaginado que las puertas del paraíso se iban a trastocar en las puertas del infierno.

▬ Sí ▬ Le responde Francia ▬ e Italia y España van por las mismas. Yo veo a los italianos peor que los griegos. Te imaginas… un juego de bolitas que empezó casi de manera inocente está destruyendo casi la vida en el planeta.

▬ Te acuerdas cuando inventamos el famoso “In Vielfalt geeint[9] por allá por los años 50. O éramos muy inocentes o éramos muy huevones. Pero ya de eso queda ¿muy poco cierto?

Francia un poco temblorosa le pregunta angustiada a Alemania.

▬ Crees tú que habrá un vuelco grande en el mundo?

▬ ¿A qué te refieres con eso? ▬pregunta Alemania,

▬ Bahh, no sé… ¿una nueva toma de la bastilla como en 1789?

Alemania levantando los hombros y esbozando una leve sonrisa le responde.

▬ Como dicen Uds. los franchutes,   ¡Peut-être ¡


[1] En esa época se le creía mucho a los medios de comunicación. La CIA (organismo creado por el Gran primo de América del Norte y destinado a manipular y confundir la opinión publica mundial), creó una serie de referentes semiológicos para destruir la imagen del molesto y ateo vecino del Este. Uno de ellos fue que “los comunistas se comían las guaguas”. En Chile, los viejos aún le llaman a los comunistas “comeguaguas”. La CIA era extraordinaria.

[2] OTAN= Organización del Tratado del Atlántico Norte. En inglés NATO.

[3] Die Deutsche = La Alemana.

[4] Tedesca= Gentilicio de Alemana, para los italianos.

[5] Marianne= Otro de los tantos nombres que tiene Francia.

[6] Hoy día se realizan en el mundo mas de  4 mil millones de intercambio financieros  en 24 horas.

[7] La bolita única = creación del Euro en enero del 2002.

[8] Helena. Otro de los tantos nombres con los cuales se denomina Grecia.

[9] In Vielfalt geeint = Unidos en la diversidad. Lema de la Unión Europea.

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1 comentario

  1. Miguel Salas dice:

    Gracias Dante por tu claridad! que penca que cuando pidamos nuestras bolitas a los bancos ya se van a haber esfumado todas… y cada uno que formaba un engranaje, tan particular de este juego tampoco sabremos donde “encajar”.
    Mejor me voy a plantar lechugas…

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