El Festival de Viña del Mar, y los modelos incorregibles…

7 thoughts on “El Festival de Viña del Mar, y los modelos incorregibles…”

  1. Excelente artículo y vale la pena que mucha gente lo lea, pues el Festival de Viña se ha transformado defintivamente en Farándula.

  2. Muchas gracias por el comentario Carlos.
    Ahora, diría que el Festival siempre ha sido Pan y Circo. Show y aplausos.
    La pregunta sería, actualmente ¿qué es lo que no se ha transformado en farándula?

    Saludos.

  3. Es cierto lo de los aplausos, pan y circo. Pero es cierto tambien que en algunas imagenes se ve a algunos artistas chilenos en su actitud de ciudadanos. Pidiendo fin a la represión del pueblo mapuche y la posibilidad de soñar con una educacion al alcance de todos los bolsillos y de calidad. Aqui y asi, tambien se visualiza que si podemos ser tambien los primeros en salir de aquel viejo experimento neoliberal. Lo creo por el aplauso espontaneo y los vítores que indican que de esto ya ha sido suficiente. Vamos Chile.

    1. Sí definitivamente ha sido suficiente, pero no es suficiente leer una carta o poner frases de sentido, en un programa como el Festival, precisamente, porque los vítores a lo políticamente correcto (mov.estudiantil etc…) siempre existirán. Lo radical, lo confrontacional, más allá de la soberana complicidad con los espacios (y aplaudo a Los Bunkers y a García por no hacerse los wns), es clausurado. García pasó un golazo, pero le sirvió mucho más a él, para posicionarse como artista “conciente” que efectivamente a los niños mapuches. Bien por él tb. Mi pregunta es hasta cuándo un programa de televisión y los programas de televisión, sirven de plataforma para discursos vacuos. Me da la impresión que cuando aparecen estas manifestaciones en tv, a la gente le produce lo mismo que les genera poner el dedito pa arriba en Facebook; una actitud de rebeldía acomodaticia y pasiva que no interpela a nadie, porque se critica lo que todos saben. Pero aquello que se mantiene invisibilizado, como la abulia y estupidez de la audiencia, es radicalmente clausurado.
      Morrisey puso un video e hizo una performance muy abyecta sobre maltrato animal, y el único puto comentario en televisión, fue el de Ítalo Pasalaqcua, diciendo que puso unos videitos del tema animal, y que era demasiado alternativo. Nadie piensa. Nadie reflexiona. Todos en televisión reproducen. Se cuidan las espaldas, y a pesar de los mensajitos que pasan colados, NADA se transforma, porque el espectador sigue viendo estas reivindicaciones como un show. Como parte del show.

  4. No es fácil proponer que lo que han hecho algunos artistas puede resultar un acto político transformador. Recuerdo la frase célebre del Puma Rodriguez diciendo: “hay que escuchar al PUEBLO!!”

    Es divertido, es parte del show… lo extraño sería que estos personajes no lo hicieran, porque resulta políticamente correcto. Si no dijeran nada estaríamos hablando de ellos como unos cerdos vendidos al sistema. Pues bien, lo hacen; bien por las personas que lo escuchan y aplauden, bien por ellos porque quedarán en la retina del espectador, serán conocidos y podrán seguir divulgando su música… pero los efectos no los conocemos por ahora.

    Lo que claramente no considero es que sea un acto de valentía… no es un acto subversivo. Ya que, por ejemplo, la carta de Manuel García fue visada por los organizado. Y créanme que si los dueños de este evento no consideraran que podría ser atractivo para vender no lo hubiesen autorizado. Es como Pan y Circo con chistes políticos

    1. Una cosa que me llamó la atención es la rutina de Bombo Fica, que la crítica”aplaudió” por ser contingente, y política. Y es verdad, la risa sirve para expiar culpas, responsabilidades y ocultar el miedo. La analogía que Fica hizo de la tarjetas bancarias con su Master Plop, fue satírica, muy real y ridículamente ridícula. Daba la sensación que tras cada chiste sobre cómo nos cagaban a los chilenos, la gente movía su cabeza como diciendo: “jajaja, sí sí, así nos cagan, qué observador es el bombo wn, igualito a como me cagan día a día, qué buen humorista”…y eso es fundamentalmente triste. Reírse de uno mismo está bien, creo yo, pero la complacencia con la derrota, o con el sometimiento, es otra cosa. Más Pan y Circo. Kundera (y permítanme referirlo) hablaba de la risa como un mecanismo de defensa. Lo mismo con el carnaval. Bailamos de espaldas al rey, y es nuestro baile, y nos reímos de sus coronas, entre nosotros, pero cuando se trata de enfrentarlo preferimos reproducir, porque es mucho más complejo transformar lo que ya comprendemos. Es cierto q la cosa está cambiando. Se mueve…y ojalá no sólo sigamos riéndonos de nuestra tragedia.

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