El Chile de hoy y la idea del futuro…

Breves, Residuos — By on enero 19, 2012 at 01:37

Willy Parra Medina
Sociólogo

Cuando me escriben mis amigos en Chile me piden que envíe novedades, que les cuente en detalle cómo funciona todo aquí en Francia.
Mis amigos se declaran viajeros del tiempo. Cada vez que nos encontramos, repetimos el ritual de revisar las fotos « souvenir ». Las que muestran viajes del sur, con los paisajes de abundante vegetación autóctona. También otras del norte, de largas caminatas frente al mar. Este ritual es como volver a Chile y sentir los recuerdos, situarse en ellos. Tal vez, así es siempre el ejercicio de mirar fotos, tal vez ése sea el viaje que a ellos más les gusta. Para fijar la memoria hacia atrás y lograr revivir un instante en ese recuerdo.

Al pensar en Chile, me acuerdo de familiares y de amigos, todos ellos muy buena gente. Ocupados y preocupados en trabajar, por ellos o bien para sus hijos. Pensando siempre en que cuenten con un mejor futuro. De hecho se vive casi siempre en la mejor idea del futuro. Pensando en que sus hijos logren acceso a la educación, luego a la casa propia, y a todo lo que viene con el paso del tiempo. Así se observa a Chile.

Sólo para intrigar un poco a mis amigos les cuento que aquí, en este país hay cosas bien curiosas. Que todo el mundo se disculpa hasta la saciedad. Que se enfilan en el metro casi con organizacion militar para no detener a los más acelerados y ocupados. Que si trabajas te ayudan y que si no, tambien te ayudan. Aquí se vive en el presente. Y que si te decides a estudiar, en cualquier edad, sólo debes elegir y comenzar. No hay contradicciones vitales entre ser adulto y estudiante al mismo tiempo. Algo ocurre, pero a mis amigos les cuesta creer.

Los nuevos amigos de aquí, me invaden con preguntas y me piden que les cuente algo de ese país lejano y de esas fotografías y los paisajes que tanto comento. La verdad es que comenzar a hablar de Chile desde afuera, por algún motivo, se vuelve un ejercicio no tan sencillo. Rememorar, describir, volver a dibujar de nuevo el paisaje.
Les cuento lo que ahora la distancia provoca y voy improvisando mi relato; que en los mismos paisajes del sur, hoy día se construyen hidroeléctricas que inundarán y alterarán el antiguo paisaje, que muchas familias serán removidas de los lugares en que habitan. Es el costo del progreso dicen, para alimentar a la gran industria minera del norte.
Aquí también se realizan grandes transformaciones del entorno. Provocando fisuras hacia el interior de glaciaries subterráneos, un experimento total. A los amigos de aquí, también les cuesta creer.

Voy sintiendo extrañamente el compromiso de describir lo que incomoda. Con la impaciencia de tener que desdibujar un antiguo paisaje. Mirar desde afuera. Mirar un país simplemente distinto. Con sus formas propias de organizar, funcionar y planificar. Cuando observas a la distancia atiendes detalles que aparecen con claridad abismante.

Me detengo en dos esferas que intento entender en el Chile de hoy. Por una parte el sentido del tiempo y la idea del futuro. Te posicionas en él porque es depositario de toda tu confianza. Ahí están concentradas las mejores ideas y expectativas. Ocurre que al mismo tiempo, de tanto pensar, se transforma en el enfoque que llevas de forma permanente. Se habla como estando en él. Vives entonces en la permanente esperanza de un tiempo al que aún no llegas. En el imaginario social chileno, la idea del futuro, es la idea de lo que es siempre mejor que el ahora.

Esto parece ser una especie de desdoblamiento obligado y acostumbrado. Lo encuentras indistintamente en los más diversos ámbitos y grupos de la escena nacional. Lo curioso de este síntoma es que desde aquí parte la reflexión social. El futuro se vuelve la medida de las cosas. Entonces todo cabe en el futuro. La educacion será mejor, la vivienda será mejor y de la salud ni hablar. Al parecer se alberga aquí una no resuelta idea del presente, por tanto, es mejor evadirlo con una esperanzadora idea del futuro. Pero, ¿qué hay del presente?. Es el aquí y el ahora. Es aquí donde el futuro encuentra su soporte. Es aquí donde se construyen las posibilides futuras. De tanto en tanto cuando la ciudadanía se hace conciente y toma contacto con su realidad inmediata, ésta se revela. Albergados en la figura de los más jóvenes, la sociedad en Chile se moviliza. Así se vuelven por un tiempo los más lúcidos y concientes ciudadanos del presente.

Por otra parte, esta misma idea del tiempo, nos construye y sitúa en otra. La generacional. Cobra fuerza aquí la idea del deber ser. Se transforma también en una inquitud que te obliga y paraliza. Por todos los frentes te aborda la idea de lo que corresponde a tu edad, o lo que corresponderá generacionalmente. Por tanto, se crea la segunda artificialidad sobre el tiempo. Haz lo que corresponde, sitúate en lo que se debe.
En el actual estado de las cosas en el Chile de hoy, los logros se representan manifiestamente como logros materiales. Por tanto, si no ganas mucho dinero, puedes ganar tiempo y rápidamente alcanzar lo que ciertamente a tu grupo generacional corresponde. La carrera por el futuro comienza de nuevo. Obtenlo ahora y págalo después. Deberás apostar por lo que es hoy día tu valor más preciado, tu futuro. Hipotecado ya de esta manera, vives en alcanzar la ilusión permanente de lo que obtendrás algún día. Así, convives de la mañana a la tarde con la idea permanente de que todo tiempo futuro será mejor. Si aún eres muy joven, prepárate y programa tu futuro. Pero si ya cuentas con otros años en tu carrera personal entonces, es simple, sólo debes confiar en que más que ahora, mañana todo irá mejor.

Sigo pensando, y ahora soy yo al que le cuesta creer. Después de apenas dos meses. Al mirar desde afuera, constato con mayor fuerza y nitidez lo que ha sido por años la forma de convivir en el Chile del presente con la idea del futuro.

*Cronica escrita en París, después de 60 días fuera de Chile.

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5 Comments

  1. cristian moreno dice:

    Trabajando en barrios marginales debo entrevistar a sus familias y preguntar enre otras cosas por sus niveles de deuda. Lo divertido es que muchos de ellos manifestaban no tener mas deudas que las de los serivicios bàsicos, omitiendo deudas comerciales con las que habian adquirido moviliario y equipos de ultima moda. y es que mucha adquiere tajetas de credito y las revientan un poco sabiendo que no seràn capaces de pagarlas, cayendo en morosidad, en una latencia por algo asi como 5 años (o eso creen). Siguiendo tu idea cronista, se trata de gente sin credito y sin futuro, que se queda al margen en su afan de hacerse de una imagen o una fachada que te ponga en circulación. Quizá lo unico que es realmente profundo y da consuelo cuando vives en el borde.

  2. La artificialidad del tiempo. Idea clave. Pensamos de manera que todo sucede y se pierde. Pasa. Y así, se nos pasa la vida pensando en un futuro que no podemos atrapar porque siempre está lejos. Allá en el horizonte. No le pertenece a nadie. Con la educación lo mismo. Con la revolución, emancipación, qué sé yo, otro tanto. Gracias Willy por el artículo.

  3. Aunque hoy día, momentos después de escribir el comentario, leí que sólo era posible generar transformaciones, en la medida que creíamos en ella. Y luego pensé en que si el futuro siempre es promisorio o se modifica en la conciencia, mientras ésta no sea una ilusión incrédula, y sin sentido, hasta puede contribuir a la esperanza.El problema es cuando la visión de futuro se sitúa abúlicamente como lejana y se queda ahí, desplazándose…

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