Die Festung Europa

Escritos, Seguridad y Vigilancia — By on diciembre 20, 2011 at 06:38

Por Dante Bravo

Die  Festung  Europa (La Fortaleza Europa) es un concepto creado por Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, a partir de la directiva N° 40 del 23 de Marzo de 1942. Hitler, que ya había conquistado una gran parte de los países europeos, consideraba que Alemania debía constituir un solo territorio: “La Europa del III Reich”. Esta Europa que Hitler trataba de consolidar era considerada militarmente como “vulnerable” por los generales de la Wehrmacht[1] ante un ataque aliado. La única solución viable para el III Reich era la construcción de una defensa sólida que pudiese detener los ejércitos aliados comandados por Eisenhower. Es a partir de esa fecha que se da comienzo a la construcción del Muro del Atlántico que sería bautizado más tarde como La Fortaleza Europa.

Si bien ya en 1941 la organización “Todt”[2] había comenzado a fortificar los grandes puertos del frente Atlántico para transformarlos en lugares al abrigo de bombardeos y ataques terrestres, es en 1942 que la construcción de esta línea defensiva, que iba del Norte de Europa hasta el Sur de Francia, se intensificó de manera regular y sistemática. Esta línea de fortalezas que bordeaba el mar atlántico tenía por misión disuadir e impedir que los aliados pusieran pie en los territorios europeos conquistados por el III Reich.

Este concepto fue dejado de lado después de la Segunda Guerra Mundial, pero con la creación de la Comunidad Económica Europea en 1951, y de la Unión Europea más tarde,  La Fortaleza Europa volvió a ser fuente de discusiones.

¿Por qué?

Porque una de las características de la U.E. era la libre circulación de bienes, capitales y  ciudadanos europeos por los distintos países de la Comunidad. Pero esa circulación de seres humanos debía ser regulada de manera sistemática. Europa, antes de los años 80, era un verdadero “colador” por donde circulaban sin mayores problemas todos aquéllos que lo deseasen.

La “libre circulación” fue fuente de discusiones,  de problemas y de disensiones en el seno de la Unión. Choques y disputas empañaron esta problemática durante muchos años. El problema no lo constituía tanto el ciudadano europeo, sino más bien aquéllos que “no eran europeos”. Europa no podía permitirse que los “no europeos” (subterfugio utilizado para designar a los africanos y otros ciudadanos del tercer mundo) circularan libremente por su territorio. Países como Inglaterra o Austria, deploraban el poco control ejercido por Italia y España, cuyas fronteras, según los decires de la época, eran verdaderos “pasadizos” de “indeseables, delincuentes y terroristas”.[3] Un país sin control eficaz en sus fronteras era un eslabón débil dentro de la cadena de seguridad de la Comunidad.

Nadie sabía muy bien hasta dónde se quería llegar, pero era evidente que detrás de términos como “control y seguridad” se escondían otros como racismo, y exclusión.

Después de mucho discutir, los países europeos logran ponerse de acuerdo en una norma única llamada el “El Acuerdo de Schengen” firmado en 1985 y aplicado en 1995.[4] Este acuerdo tenía como objetivo finalizar con los controles fronterizos internos  y armonizar los controles fronterizos externos.

¿Qué significaba esto?

Que cada país europeo firmante del tratado de “Schengen” hacía desaparecer sus fronteras internas y se comprometía a aplicar un protocolo único de vigilancia de las fronteras externas para que nadie pudiese penetrar en Europa si no contaba con un permiso oficial de las autoridades competentes. Si una persona, en situación ilegal, lograba entrar al espacio europeo, era muy difícil seguirle la traza más tarde puesto que las fronteras internas habían sido eliminadas.

Armonizar y fortalecer las fronteras externas sonaba muy bien, en el papel. Pero ¿cómo controlar cientos de puntos fronterizos en cada país de la Unión Europea? La respuesta era simple, había que construir una Fortaleza. Esta vez no para impedir que invadieran “los aliados”,  sino para paralizar e imposibilitar la penetración de la ola migratoria africana que intentaba día a día horadar los muros de las fronteras europeas.

Nadie quería utilizar el concepto acuñado por Hitler en 1942, pero lentamente el término de Fortaleza se fue imponiendo. La Fortaleza comenzó a construirse. Se decía en los “medios autorizados” que ella sería erigida con otras artes y con objetivos diferentes.

Efectivamente, Hitler quería una Fortaleza material con casamatas y blockhaus[5]. La U.E. se sirve de la nueva tecnología, (pasaportes biométricos, control de la población, cámaras, muros infrarrojos, detección digital, inspección en el país de origen, etc.) para poder ejercer este control.

Pero, en los puntos más sensibles, en los confines de la Unión Europea, allí donde llegan las olas migratorias día a día, allí se usa la misma táctica que Hitler. Muros, alambres de púas, miradores, perros, cámaras de control y casamatas con soldados armados.

El Muro físico que separa Estados Unidos del resto del continente latinoamericano es “el Rio Bravo”[6]. El muro físico que separa Europa de África es Ceuta y Melilla.

Es a estos dos enclaves europeos (en territorio Marroquí) que afluyen por millares día a día los pueblos hambrientos del sur del continente africano.  Muchos han hecho miles de kilómetros para llegar a tocar las puertas de la fortaleza. Algunos han muerto antes de llegar a la “valla de la muerte”.

El empuje de la pobreza del continente africano hacia el norte rico, hacia ese “El Dorado” llamado Europa, aterroriza a los blancos. Esos mismos blancos que siglos atrás invadieron el espacio vital de los africanos y vaciaron este continente de sus riquezas usando como “argumento” la religión y la civilización, son los mismos que generaron una de las empresas criminales más grande que el hombre haya creado hasta hoy: el transporte forzado de  más de 50 millones de seres humanos hacia sus dominios en América. Esos mismos blancos, en esa empresa demoníaca, lograron establecer que negro sería sinónimo de esclavo y esclavo sinónimo de negro.

Esos blancos que aterrorizaron el continente negro hoy día tienen miedo. ¡Los señores tienen miedo! El miedo genera comportamientos difíciles de explicar. Cada ser humano y cada cuerpo social adopta conductas diferentes frente a este fenómeno: entre resignarse, huir, encerrarse o atacar, Europa decidió encerrarse entre 4 muros. Yo no sé si la maniobra de los dirigentes europeos de encerrarse en una fortaleza pensando que se puede vivir alejado del mundo, es creíble y viable.  Por el momento es la estrategia perseguida. Algunos están convencidos que “Europa no puede acoger toda la miseria del mundo”[7]. Y que erigir una fortaleza es la única manera de proteger un “cierto modo de vida”, generalmente asociado a lo que comúnmente se designa como “la cultura occidental”.

Julio César, para protegerse de las invasiones bárbaras que amenazaban las fronteras del imperio romano (fronteras muy similares a las actuales), utilizó otra estrategia. Negoció con tribus extranjeras amigas para proteger los límites del imperio y generar un muro de contención entre “la civilización y la barbarie”.  Eso duró algunos siglos, pero al final, los bárbaros se apropiaron de Europa.

Lo paradójico es que esos bárbaros, que los romanos querían detener; vale decir: los francos (Francia), los alamanes (Alemania), los ostrogodos (Austria), los hunos (Hungría) y los sajones (Gran Bretaña), son esos mismos que hoy día quieren detener a los bárbaros del continente africano y del tercer mundo.

Ese flujo migratorio incesante de parias y desamparados hacia los países ricos del  norte, es un flujo hormiga, cotidiano, rutinario, repetido, incesante. Todos los días la policía detiene a miles de entre ellos, pero siempre pasa uno, o dos… o más.

Precisamente es esa rica Europa, ahora convertida en una suma metafórica, real e invertida de todas esas fortalezas que sus ancestros fueron regando por el Mediterráneo y el Atlántico, que miles de personas de toda África y de otras partes del mundo quieren emigrar.

El 2009, cruzando el mediterráneo, entre Ceuta y Gibraltar, en un velero privado, no podía sacarme de la cabeza la canción “Clandestino” de Manu Chao. No tenía ni idea lo que el destino me iba a deparar algunos minutos más tarde, pero esta canción se me quedaría grabada para siempre, como una fotografía de un joven nadando al medio de los delfines. Quizás ese día tan sólo pude comprobar, de manera terrible, lo que la Fortaleza Europa podía significar para tanto inmigrado clandestino.

Iba yo ese día, con la mirada perdida en la profundidad del mar mirando a los delfines haciendo sus piruetas, cuando de repente, ¡cuál sería mi sorpresa!  Vi al medio de los delfines, un joven africano nadando hacia las costas españolas. Mi corazón dio un salto. Acercamos el velero. El joven no quería subir, desconfiaba de nosotros, era normal, él pensaba que podríamos entregarlo a la policía. Insistimos, pero el joven no subió a bordo. Siguió nadando hacia la costa. Mis amigos no comprendían el porqué de su negativa. Yo sí lo entendía, él ya tenía un plan y no iba a renunciar a tanto sacrificio tan cerca del objetivo. Le tiré un chaleco salvavidas y dos botellas de agua en una bolsa plástica. Cuando empezó a alejarse…y no sabiendo qué hacer ni qué decir le grité “Allah ouakbar”[8], tuvo como una sonrisa hacia mí y levantó su dedo pulgar como diciéndome “choukrane”[9]. Le quedaba poco (2/3 kilómetros). Al parecer había calculado todo para llegar de noche. Mi única alegría frente a eso, posiblemente sea un pensamiento estúpido, pero sentía que los delfines lo iban acompañando. Quizás logró penetrar en la Fortaleza, quizás, se ahogó, quizás fue detenido, quizás algún día me cruce con él en Paris.

“Pa’ una ciudad del norte / yo me fui a trabajar / mi vida la dejé entre Ceuta y Gibraltar / soy una raya en el mar / fantasma en la ciudad / mi vida va prohibida / dice la autoridad”. 

Manu Chao – Clandestino por nakatashiro

En todo caso podríamos decir que él tuvo suerte porque por lo menos logró pasar Ceuta y Melilla. Pero para los miles que llegan día a día de los confines más recónditos de África y que se amontonan a los pies de la Fortaleza, el hambre, la desesperanza y la angustia a veces los hace adoptar gestos desesperados, colindando con  el suicidio.

Luis Advis decía en la “Cantata Santa María” “Siete días esperaron, pero qué infierno se vuelven cuando el pan se está jugando con la muerte”.

Un día de octubre del 2005, la población que se había acumulado a lo largo de los muros de la Fortaleza era inmensa. Llevaban muchos días de espera. Algunos llevaban meses. El hambre, la impaciencia y la humillación generaron en toda esa gente un estado de psicosis generalizado y el día 7, en la noche, se produjo lo inevitable.

Miles de inmigrantes y refugiados tomaron por asalto las vallas fronterizas de los enclaves de Ceuta y Melilla, las reivindicaciones de libertad de movimiento e igualdad de derechos para todos, estaban en cada mirada en cada grito de dolor en cada cuerpo destruido por las alambradas o por las balas de los soldados.

Dos olas masivas irrumpieron esa noche. Con escaleras hechizas de ramas de árboles y amarradas con géneros, o con cualquier material, en grupos de 5 a 6 por escalera, los soldados no podían dar crédito a sus ojos. Era como un suicidio colectivo. Los que pasaban la primera valla, corrían hacia la segunda. Muchos ya iban heridos. Las carnes al rojo, pero seguían corriendo. El efecto sorpresa fue tan grande que más de 300 de entre ellos pasaron la “valla de la muerte”. Más tarde serían cercados por las tropas españolas, encarcelados y enviados de vuelta de nuevo fuera de la Fortaleza. Para todos aquellos que murieron tan cerca del objetivo, ¿sabrán algún día que el sueño europeo, al que tanto aspiraban no valía la pena?

Esa noche oficialmente murieron 15 personas (oficiosamente quizás el doble) muchos quedarían mutilados y traumatizados de por vida. Muchos de los que fueron expulsados han vuelto a intentar pasar de nuevo “la valla de la muerte”. Algunos lo han logrado.

Esa noche fue conocida por todo el mundo porque un soldado (con problemas de conciencia) dio a conocer a la prensa la masacre filmada por las cámaras de seguridad. Esa noche fue mediatizada, pero ¿cuántas otras noches las olas migratorias intentan pasar el muro en silencio, sin que nadie sepa? ¿Cuántas personas dejan la vida en el intento?

Miles de preguntas quedan dando vuelta frente a todo esto. Preguntas que no pueden, seguramente, dar cuenta de toda la complejidad de esta problemática.

¿Es tan solo el desequilibrio económico entre África y Europa que genera eso? ¿El hecho de escapar a la miseria es tan grande para arriesgar la vida en ello?

Algunos psicoanalistas llegan a expresar que la miseria no explica todo y que existe una “relación dual compleja” que aún no ha sido zanjada entre el blanco representando el poder del amo, y el negro, representando la sumisión del esclavo. Es decir que la cultura dominante no ha dejado de hacer mella en el inconsciente del ser africano. A partir de este postulado se verifica el hecho que muchos dejan de comer en la mesa de los ricos en África por venir a barrer en la casa de los Blancos en Europa.

En muchos países africanos la religión musulmana es mayoritaria. ¿Por qué muchos de ellos prefieren encontrarse en minoría en una Europa cristiana hostil y excluyente?  ¿Europa significa para algunos de ellos esta posibilidad de escapar al yugo religioso? Eso significa en definitiva, libertad sexual, libertad de beber alcohol, libertad de elegir. ¿Es esta una motivación que ningún africano puede reconocer, y por eso es que ella avanza encubierta?

¿Existe la posibilidad que muchos no deseen emigrar pero la presión familiar y social es muy grande para que busquen un destino diferente en Europa? En algunas familias o aldeas, ciertos jóvenes no eligen emigrar, son designados de oficio, por sus capacidades o por su solidez física. Para algunos jóvenes es como una “misión”. La familia deposita las esperanzas en aquel que podrá llegar a Europa y ayudarlos a vivir mejor. La presión sobre estos jóvenes adolescentes es muy fuerte. El porcentaje de este tipo de situación es reducido, pero significativamente importante.

En África están conscientes, a través de los medios de comunicación, de las ventajas que hay en Europa respecto de las condiciones de vida de los ciudadanos, sobre todo lo que concierne a la cobertura social, médica y escolar. Más que el consumo “consumerista” de bienes, el africano busca la estabilidad y el bienestar para su familia. Si sumamos a ello el efecto del “éxito” de los inmigrantes que han conseguido llegar a Europa, el sueño de alcanzar el “El Dorado” se hace más fuerte.

¿Está mitificada en África la idea de lo que supone la emigración? Yo pienso que tienen mitificado el destino más que el viaje. Piensan que se van a encontrar con muchas más facilidades que las que realmente encuentran al llegar.

Un elemento importante quizás a destacar es que en este peregrinaje hacia Europa, no hay  vuelta atrás. Atrás en sus aldeas no hay nada que los pueda retener. El camino esta abierto sólo hacia adelante.

A guisa de conclusión podría decir que, por todos los motivos precedentemente citados (y quizás por muchos otros más que se me escapan) y pese a los riesgos corridos, muchos africanos seguirán intentando llegar a la Fortaleza Europa. Porque en muchos casos no tienen mucho que perder. Están conscientes de que incluso pueden morir durante la travesía. Saben perfectamente que el viaje —al que llaman la aventura— es muy duro y que cuando emprendan el camino se encontrarán con serias y diversas dificultades. No conocen todos los riesgos, pero están conscientes  que existen.


[1] Wehrmacht = Ejercito alemán

[2] La Organización Todt.  (O.T.) era un grupo de ingeniería civil y militar de la Alemania Nazi. Ella portaba el nombre de su fundador y Director,  Fritz Todt, Ingeniero y figura Nazi importante. Durante el curso de la Segunda Guerra Mundial la O.T. contaba con un numero reducido de administradores (Consejeros, técnicos y arquitectos). Ella logra emplear en toda Europa más de 1 millón cuatrocientos mil trabajadores extranjeros en 1944.

[3] Oficialmente eran los términos utilizados en los documentos oficiales de la Comunidad. Pero detrás del subterfugio emergía la realidad dura y cruel. Indeseable = negro o árabe; delincuente = pobre; terrorista = musulmán.

[4] 10 años se demoró la aplicación del acuerdo sobre « Espacio Schengen » (1985/1995). Esta demora nos da una idea de los problemas que tuvieron que solucionar el conjunto de países firmantes antes de aplicarlo. Inglaterra e Irlanda no forman parte del tratado y dos países extracomunitarios: Islandia y Noruega, firmaron el tratado.

[5] Blockhaus=fortificaciones

[6] En Estados Unidos se le llama Rio Grande. Punto de pasaje de miles de emigrantes mexicanos (the wetbacks = los espaldas mojadas)  que tratan de encontrar mejores condiciones de vida en Estados Unidos.

[7] Se haría famosa la frase del ex primer Ministro socialista francés Michel Rocard que en 1990 decía: “La France ne peut pas accueillir toute la misère du monde = “Francia no puede acoger toda la miseria del mundo”. Esta frase fue truncada, sacada de su contexto y vaciada de su contenido. En general sirvió de slogan y argumento a la extrema derecha francesa y europea.

[8] Allah ouakbar = Dios es grande.

[9] Choukrane = Gracias

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3 Comments

  1. Carlos Bassaletti Q. dice:

    Soy emigrante y el artículo aclara cosas que un no emigrante es muy difícil que conozca.

    Gracias Dante por tu excelente artículo.

  2. dante dice:

    Carlos, Carlos
    siempre enviandome flores. que buena onda , te lo agradezco mucho.
    Quisiera aprovechar que estoy en linea para decir que cuando el muro de Berlin cayó muchos seres humanos, sobre todo la prensa europa, hicieron tanto ruido y tanta manifestacion frente a lo, que ellos llamaban “el muro de la verguenza”, que era como si Europa se despertara de su letargo y volcara todo su entusiamo espontaneo “democratico” y anticomunista (evidentemente) en las calles.
    No se si estoy muy ciego, pero no veo a los europeos manifestando por la “valla de la muerte”. Seguramente deben pensar que los negros no llegan todavia a tener el estatuto de seres humanos para prestarle las mismas intenciones y consideraciones que le prestamos a los blancos europeos.
    tampoco veo a esos democratas manifestando por el muro/ apartheid entre israel y los territorios palestinos. “Muro de la verguenza” que separa los buenos de los malos. “Los elegidos de Dios y los Parias”.
    Es increible esto de los muros, porque en Temuco hay otro muro que separa los ricos de los pobres y ningun chileno démocratico”tampoco dice nada.
    Debe ser quizas que queremos estar encerrados y protegidos y los muros forman parte de nuestra vida cotidiana. ¿Quizas no los vemos?
    Chao Carloncho.
    Mes bonjours aux québequois “tabarnac”

  3. Marisol dice:

    Leo el artículo y me llegan estas imágenes: periferia/centro; incluido/excluido;deseado/ indeseado. El mundo de las dicotomías, el eterno deambular de los que no tienen en busca del lugar donde encontrar el pan, la miel y la mesa. Mi país que recibió oleadas de inmigrantes de la que yo soy descendiente (en parte porque los uruguayos somos trihíbridos) no fuimos ajenos tampoco a ese desprecio del que llegaba de la periferia, excluido, indeseado.Fuimos maestros de la crueldad con los esclavos africanos. Aprendimos la crueldad.
    Europa ¿retoma principios que siguen latentes, de los ismos del siglo XIX, de los limes romanos, del mundo cerrado de la época medieval?. Mi pregunta es ¿ésto es coyuntural o estructural? Ese odio aprendido hacia el desvalido, centro de todas las desgracias creadas por los que “apalean” al “hermano” (para algunos).Ese odio se derrama como lava de un volcán sobre gitanos, musulmanes, sucadas. Y ahora en este hemisferio se comienza a decir “nordacas” a los que llegan del hemisferio norte. ¿Entonces? ¿Es solo patrimonio del Norte? ¿ Del color? ¿De la religión? ¿Del ser humano?

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