10 Comments

  1. charol
    23/02/2012 @ 19:13

    Si la Jibia era el depredador y terminamos comiéndola. ¿No debemos terminar comiéndonos las industrias ahora?

  2. dante
    24/02/2012 @ 16:51

    Leo.
    excelente articulo.
    Muy rara vez tengo la ocasion de leer (en un lenguaje simple, que hace honor a su autor)a un colega sociologo que mezcla elementos altamente tecnicos, con parametros politicos y sociales.
    Eso de depredador artificial, de depredador natural y de depredador depradado es una formula genial.

    Suerte…y bienvenido a este espacio de la comunicación, de la transformación y del intercambio en el mundo real.

  3. Herr Direktor
    25/02/2012 @ 14:16

    Muy buen artículo. Es importante destacar no sólo la desidia (o complicidad) de las autoridades ante la pesca industrial y su depredación, sino además, el absoluto desinterés por la vida marina más allá de su consideración como recurso para la alimentación humana. La distribución de cuotas para proteger el “recurso” Jibia, debe considerarse dentro de un parámetro ético, que nos permita avanzar en una reflexión que integre además el factor cultural de cuáles son los niveles de explotación de seres los vivos que habitan las costas chilenas. Una cosa es proteger los “recursos” del mercado pesquero, y la otra es no pensar en lo absoluto que se trata de la vida marina, más allá del valor que pueda tener para una industria, y para un sector específico. Me da la impresión que se considera a todo “animal” como simples elementos de consumo, que deben ser protegidos para resguardar la estabilidad del mercado, tanto macro como micro…Ahí hay un tema de paradigma. Y una discusión pendiente.

  4. Herr Direktor
    25/02/2012 @ 14:19

    Véase la foto inicial: felices pescadores, y Jibias muertas como trofeo. No es una argumento animalista el mío, sino reflexivo, tratando de “picanear”, como decie mi tía, todas las aristas del problema. Uno de ellos, es el absoluto olvido por el sufrimiento animal inflingido por la explotación pesquera.

    • Miguel Salas
      25/02/2012 @ 19:15

      con respecto a la foto: es igualita a la de los cazadores de un par de siglos -y de hoy-… las pieles, los animales muertos, y la pose bakán del cazador…
      que bueno que los mismo pescadores piensen en regular y dar sustento a esta actividad económica y no simplemente engordar la billetera sin pensar en la sustentabilidad del “recurso”.
      otra cosa, efectivamente las profundidades del mar puede esconder nuestros peores comportamientos. ¿quién sabe como se “solucionó” el último derrame de la BP? con no sé qué químico, “diluyeron” el petróleo que flotaba, este se hundió y llegó a parar al fondo marino… total, ¿quién lo ve?

    • charol
      26/02/2012 @ 13:38

      ¿Los animales sufren?

  5. dante
    26/02/2012 @ 19:34

    Carreta Charol
    ¿Si los animales sufren?
    Quieres ¿decir si lloran? , si se enamoran y cuando pelean ¿tienen ganas de suicidarse? Si los papas que no dejan ir al carrete del sábado a un tiburoncito adolescente, ¿este grita de rabia y desesperación y su corazón está en pedacitos?
    Por el momento el comportamentalismo animal no nos ha dado grandes luces sobre este tema.
    Lo que sí sabemos es que los animales resienten el dolor.
    En realidad todo ser viviente que tenga sistema nervioso central resiente el dolor.
    ¿Qué es el dolor?
    Es difícil definirlo puesto que es personal y subjetivo. Todos los seres vivientes poseen los mismos mecanismos de arranque del dolor, sin embargo cada uno lo resiente de manera diferente.

    El dolor permite llamar la atención sobre algo anormal que le sucede a nuestro cuerpo. Es como una señal de alarma. Esa señal de dolor es diferente según la causa del dolor. Por ejemplo una quemadura no provoca la misma sensación que una fractura.
    El dolor varía, inclusive, en función de los seres vivientes. Para los humanos eso varía en función del físico de las personas, de sus emociones, de sus stress, de su educación y de su cultura.
    El dolor (o el sufrimiento) es por lo tanto algo complejo donde se mezcla lo físico y lo emocional.
    Lo del tiburoncito y el carrete es chiste. No puede haber carrete en el fondo del mar. Las únicas que podrían hacer la pega de DJ son las focas aunque no sé si les resulte bien el “scratch” (y sus maridos –los focos– estarían ocupadísimos en iluminar la pista) Y si llega una banda de Tiburones yo creo que quedaría la mortandad.

    • Herr Direktor
      27/02/2012 @ 08:23

      Compadre, es como el dilema de si el animal acoje la rabia, o mejor, si la siente. En un capítulo de los Simpsons, recuerdo, los Delfines atacaron a la gente del pueblo por los abusos contra su especie. Lo divertido, es que era algo así como de reivindicación de los cetáceos contra la humanidad. Se choreraron. A qué va todo esto?, a que seguramente la comunidad de Springfield no contaba con la rabia de los delfines, por lo que actuó en consecuencia a una creencia (o a la ignorancia). El tema es si al no tener la “certeza” del dolor animal (aunque la tengamos), esperaremos hasta que la ciencia nos alerte, para elaborar una ética que nos permita relacionarnos con ellos más allá de las fronteras del beneficio (monetario, alimenticio, estético) que pueda tener para nosotros. Puede parecer una analogía burda, pero ayuda a ilustrar…por lo pronto, me interesaría saber qué piensa el autor del texto.

    • charol
      27/02/2012 @ 13:20

      de igual forma sería bueno un carrete en el mar.. me gustaría bailar con la manta raya

  6. charol
    27/02/2012 @ 13:19

    Devuelvo el guante. Alguien debería escribir sobre el “sufrimiento animal”… no sobre la biología del dolor… si no que sobre el sufrimiento. Esto si alguien realmente cree en eso…
    Me parece que este articulo trata sobre el sufrimiento humano.
    Abrazos.

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