Depredadores depredados.

Breves, Residuos — By on febrero 23, 2012 at 08:07

Por Leo Gutiérrez* 

Chile no solo se caracteriza por ser uno de los países más sísmicos del planeta, además presenta a lo largo de todo el territorio, mar que baña, no solo sus costas. De vez en cuando, se adentra en los territorios para recuperar lo que el ser humano algún día le quitó.

Por mucho tiempo, los chilenos nos vimos favorecidos con los productos que nuestro mar nos regalaba, variedad de peces y mariscos. La pesca artesanal generaba circuitos locales de desarrollo, surtiendo de productos no solo a las marisquerías y mercados, si no que directamente a las personas que visitaban las distintas caletas existentes en nuestro país.

A partir de la instalación de la sangrienta dictadura chilena y su afanada revolución neoliberal, el mar chileno se privatiza y las políticas implementadas por los economistas de Chicago, poco a poco atomizan la pesca artesanal.

El Gran empresariado chileno, dueño del capital y sostén de la dictadura, se apropia del mar  y,  obviamente de sus recursos, cual depredador marítimo. A través de sus artes de pesca (cerco, media agua y arrastre), exterminan todo lo existente en las profundidades de las aguas.

Durante mucho tiempo otro depredador, esta vez natural, visitaba nuestras costas arrasando con la fauna existente. Una diferencia entre este depredador (natural) y el depredador artificial, es que el primero fue duramente combatido por los distintos trabajadores de nuestro mar, artesanales o industriales. El segundo, en cambio, fue defendido por los distintos gobiernos, desde la dictadura, pasando por los gobiernos de la Concertación, hasta el actual gobierno de derecha.

La jibia, molusco marino de la clase Cefalópodos, de cuerpo ovalado y color blanquecino. Parecido al calamar pero con la cabeza más grande. De ésta salen ocho brazos y dos tentáculos más largos. Está provisto de una concha caliza en el dorso y cubierta por la piel. La jibia, depredador natural de nuestras costas, por mucho tiempo fue visto como una plaga, dañina para los recursos del mar y duramente combatida.

Pero como la vida tiene muchas vueltas (o la necesidad tiene cara de hereje), resulta que hoy, en el actual contexto de crisis de la pesquería chilena, la jibia ha suplido la falta de pescada y jurel (depredado por el sector industrial). Ha permitido suplir los ingresos de los pescadores  artesanales, quienes han sido los principales afectados por la depredación del recurso y ha  permitido absorber mano de obra cesante, debido a la crisis de la pesquería, principalmente del sector industrial.

Actualmente, la jibia es un producto alimentario de gran aceptabilidad entre los consumidores, esto principalmente por ser un producto de bajo costo y ALTO NIVEL NUTRICIONAL, RICO EN PROTEINAS Y BAJO EN CALORIAS.

Lo anterior ha llevado a que los pescadores artesanales, principalmente del puerto de Talcahuano, estén proponiendo dar sustentabilidad al recurso. Para esto han solicitado al Estado que realice un estudio del ciclo de vida de la jibia (conocer tiempo de crecimiento, desove y tiempos de pesca); reconocer la  pesca del producto jibia como pesquería, asignando cuotas de captura, elaboración de un nuevo memorándum y  que reconozca la pesca de la jibia, como exclusiva para el consumo humano.  Esto con el fin de proteger el último recurso del mar que los artesanales poseen, ya que lo industriales depredan la merluza y el jurel para la producción de su tan siniestra harina… de depredador a depredado.

* Licenciado en Sociología. Director, Centro de investigación social Actúa.

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10 Comments

  1. charol dice:

    Si la Jibia era el depredador y terminamos comiéndola. ¿No debemos terminar comiéndonos las industrias ahora?

  2. dante dice:

    Leo.
    excelente articulo.
    Muy rara vez tengo la ocasion de leer (en un lenguaje simple, que hace honor a su autor)a un colega sociologo que mezcla elementos altamente tecnicos, con parametros politicos y sociales.
    Eso de depredador artificial, de depredador natural y de depredador depradado es una formula genial.

    Suerte…y bienvenido a este espacio de la comunicación, de la transformación y del intercambio en el mundo real.

  3. Muy buen artículo. Es importante destacar no sólo la desidia (o complicidad) de las autoridades ante la pesca industrial y su depredación, sino además, el absoluto desinterés por la vida marina más allá de su consideración como recurso para la alimentación humana. La distribución de cuotas para proteger el “recurso” Jibia, debe considerarse dentro de un parámetro ético, que nos permita avanzar en una reflexión que integre además el factor cultural de cuáles son los niveles de explotación de seres los vivos que habitan las costas chilenas. Una cosa es proteger los “recursos” del mercado pesquero, y la otra es no pensar en lo absoluto que se trata de la vida marina, más allá del valor que pueda tener para una industria, y para un sector específico. Me da la impresión que se considera a todo “animal” como simples elementos de consumo, que deben ser protegidos para resguardar la estabilidad del mercado, tanto macro como micro…Ahí hay un tema de paradigma. Y una discusión pendiente.

  4. Véase la foto inicial: felices pescadores, y Jibias muertas como trofeo. No es una argumento animalista el mío, sino reflexivo, tratando de “picanear”, como decie mi tía, todas las aristas del problema. Uno de ellos, es el absoluto olvido por el sufrimiento animal inflingido por la explotación pesquera.

  5. dante dice:

    Carreta Charol
    ¿Si los animales sufren?
    Quieres ¿decir si lloran? , si se enamoran y cuando pelean ¿tienen ganas de suicidarse? Si los papas que no dejan ir al carrete del sábado a un tiburoncito adolescente, ¿este grita de rabia y desesperación y su corazón está en pedacitos?
    Por el momento el comportamentalismo animal no nos ha dado grandes luces sobre este tema.
    Lo que sí sabemos es que los animales resienten el dolor.
    En realidad todo ser viviente que tenga sistema nervioso central resiente el dolor.
    ¿Qué es el dolor?
    Es difícil definirlo puesto que es personal y subjetivo. Todos los seres vivientes poseen los mismos mecanismos de arranque del dolor, sin embargo cada uno lo resiente de manera diferente.

    El dolor permite llamar la atención sobre algo anormal que le sucede a nuestro cuerpo. Es como una señal de alarma. Esa señal de dolor es diferente según la causa del dolor. Por ejemplo una quemadura no provoca la misma sensación que una fractura.
    El dolor varía, inclusive, en función de los seres vivientes. Para los humanos eso varía en función del físico de las personas, de sus emociones, de sus stress, de su educación y de su cultura.
    El dolor (o el sufrimiento) es por lo tanto algo complejo donde se mezcla lo físico y lo emocional.
    Lo del tiburoncito y el carrete es chiste. No puede haber carrete en el fondo del mar. Las únicas que podrían hacer la pega de DJ son las focas aunque no sé si les resulte bien el “scratch” (y sus maridos –los focos– estarían ocupadísimos en iluminar la pista) Y si llega una banda de Tiburones yo creo que quedaría la mortandad.

  6. charol dice:

    Devuelvo el guante. Alguien debería escribir sobre el “sufrimiento animal”… no sobre la biología del dolor… si no que sobre el sufrimiento. Esto si alguien realmente cree en eso…
    Me parece que este articulo trata sobre el sufrimiento humano.
    Abrazos.

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