Crónica de un Conversatorio sobre la niñez, el Estado, SENAME, y uno mismo en la vorágine adultocentrista.

Breves — By on junio 26, 2014 at 13:12

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Por Herr Direktor

El pasado Jueves 19 de Junio, invitamos a todo quien estuviera interesado, a compartir una conversación que nos permitiera avanzar en las preguntas que nos hemos hecho como equipo desde hace algún tiempo. La pertinencia de esas preguntas casi nos obligó a organizar esto. La premisa era la del autodidacta que entusiasta ante el camino con que se encontró al recorrer senderos tupidos de confusión y secretos, llega a un punto en que las preguntas que se hacía, debían ser contrastadas con quienes vivían a las orillas de la ruta. En este caso, trabajadoras y trabajadores del área social, específicamente con inquietud por la infancia y la juventud, que se han preguntado por cómo estamos pensando a los niñxs y jóvenes, al mismo tiempo en que observamos cómo la propia institucionalidad encargada de protegerlos, es una de la “vulneradoras” fundamentales de los derechos que dice defender.

Con esta inquietud en la cabeza y el corazón, invitamos a conversar a Francisco Estrada y la Jueza Mónica Jeldres, como “representantes”, aunque no vinieran representando sino a sí mismos, de quienes han estado en el juego político y técnico del trabajo de SENAME y el Poder Judicial. Los acompañó, Rodrigo Robles, Psicólogo y Director Ejecutivo de La Casa de Las Palabras. Su particularidad es haber realizado una tesis de Magíster donde analizó las Bases Técnicas de los Hogares de SENAME. Pero la idea no era invitarlos como protagonistas del egótico juego de discursos en que caen los “especialistas”, más bien queríamos propiciar una conversación desinteresada. Mushotoku dicen en Japón. No provecho. No meta. Teníamos a nuestro haber, una pauta de 59 preguntas. Todas ellas, muy generales. Muy generales. Hipótesis algunas que nos ayudaban a intuir el rol de la institucionalidad en la formación de condiciones para la vulneración de derechos. También, hipótesis sobre el peso de los paradigmas en las prácticas del trabajo social con Infancia en Chile.

¿La herencia de la dictadura, dejó instituciones que propician condiciones para la perversión? ¿Cómo se escucha a lxs niñxs? y fundamentalmente, ¿cuál es el paradigma ético político que opera hoy sobre la niñez? O más aterrizado aún: ¿cómo la sociedad y el Estado piensa a los niñxs? y bueno, ¿qué consecuencia ha traído ese paradigma?

¿Serviría de algo este desorden? Me decía…Parecen preguntas de tesis doctoral!!

Pues bien, veamos, nos dijimos…

Francisco Estrada fue Director de SENAME durante el 2010. Con Piñera. Algunas personas nos preguntaban ¿cómo podíamos, con nuestro “prontuario” crítico, invitar a alguien que haya trabajado con el neoliberal más neoliberal de los neoliberales? Pues bien, la respuesta tenía que ver con cierta confianza en la intuición, y con la destrucción de prejuicios en torno a las vidas. Nuestra idea siempre ha sido entender cómo opera el poder en la vida de las personas, y Estrada, despedido de la Administración Piñera, era alguien que había vivido desde dentro la experiencia del poder en SENAME. No importaba su ideario. Importaba lo que podía decir en torno a lo que vio y vivió. Más allá del discurso. Con nuestra guía, creíamos que podíamos conseguir una reflexión sin resentimientos, que nos ayudara a comprender. Con la Jueza Jeldres, pensábamos algo parecido. Dos personajes que vivieron el poder, y que padecieron el poder. Que controlaron poder, y que han perdido, o les han quitado el poder. Personas, comunes y corrientes que ocuparon estos espacios, y que nos permitieron con generosidad incuestionable, leer un poco más al centro del trabajo con la Infancia en Chile.  Queriéndolo, o no.

Cuando contábamos esto, la gente esperaba ver si el experimento funcionaba, y creo que así fue…

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El lleno del auditorio fue una sorpresa. Más de 70 personas en una sala para 50 seres humanos sentados. En las escaleras, algunos escuchaban absortos. En el fondo de la sala, otros miraban curiosos, de pié, la extraña conversación que ahí se daba. ¿Infantilización de la milicia? ¿Militarización de la Infancia? ¿Qué están hablando estos locos?

Hablábamos de obediencia. De silenciar. De uniformar. De eso hablábamos. De los infantes. Los militares formados, y los niñxs formados en el colegio. Hablábamos de los uniformes militares y del uniforme escolar…

El sonido de las voces estaba bajo. Amplificación fiscal. Pero eso le dio intimidad al asunto. El silencio era compañero cómodo.

¿Por qué trabajan con niñxs? fue la primera pregunta a los panelistas que Claudia Hernández, Coordinadora de la Línea de Investigación de Infancia, Niñez, Adolescencia y Juventud de LaPala, deslizó como jugando. Todos quedaron en silencio un minuto. Miraban el techo. Miraban sus manos. Estrada dijo que él quería salirse de esto. Que no ha podido. Que sus compañeros de Universidad hablan de literatura, y otras cosas bellas, y que él hablaba puras cosas desastrosas. Terribles. Que eso era cansador, pero que no podía dejarlo, aunque quisiera. Eso me hizo pensar en un vicio que había detectado pero no confirmado en el trabajo social con niñxs; a veces, ver lo que se ve cuando la curiosidad nos trae ante niñxs “vulnerables”, violentados, criminalizados, y estamos cerca de las historias de encierro y desarraigo, la responsabilidad a algunos los obliga. Apego se dirá. Imposibilidad de salir del torbellino. Fuerza centrífuga. Enajenación. Revolución! ¿Qué será? Más hipótesis. Más preguntas.

La jueza nos dio una mirada desde su experiencia. Nos relató cómo entró al poder judicial. La nula preparación con que fue enviada “a los leones”. La sorpresa y el pavor de enfrentarse a casos de maltrato grave. Fotografías. Imágenes que nunca se borrarán de la memoria. ¿Cómo algo así cala en el corazón de quienes trabajan con niñxs y se enfrentan a la injusticia institucional? ¿Qué fuerte la vida del trabajo con niñxs cierto? Lejos del imaginario en que el trabajo con la niñez tiene un parentesco con la experiencia plena de “ayudar a los necesitados”. “Qué lindo tu trabajo, dicen, me encantaría, pero me da pena, yo no podría, te felicito”…

¿Podremos resolver algo con este tránsito por las experiencias?, pensaba desde mi puesto. ¿Se tratará de resolver algo?, me dije inmediatamente después. Recordé una frase de Mafalda: “y si antes de hacer lo que tenemos que hacer, partimos por lo que tendríamos que haber hecho? Genial Quino.

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Rodrigo Robles, colaborador continuo del Centro de Estudios Abierto LaPala, insistía en que el “adulto”, tiene una responsabilidad política ante cómo se piensa la niñez, y cómo se piensa a sí mismo en esa historia particular que es su vida y su infancia. Insistía en eso. Hablábamos de las bases técnicas. Estrada decía que habían asimetrías impresionantes, pero que al final, el trabajador de trato directo, nunca se ciñe a las bases técnicas. Claudia leyó una cita en que se decía, por base técnica que los niñxs menores de 7 años, no podrían conocer su historia. Disposición de trabajo con ellos. En cambio se les capacitaba para controlar el estrés provocado, muchas veces, por la propia institucionalidad que desarraiga a los niñxs de sus familias, invocando la Inhabilidad Parental como excusa.

Una mujer mejicana tomó el micrófono, sorprendida por cómo la sociedad chilena evitaba hacerse cargo de lo que veía. Claudia se colgó de esas palabras y recordó, paradójicamente, nuestra desmemoria. ¿Recuerdan 3 y 4 álamos, el Centro de tortura y exterminio de la dictadura militar? Pues bien, remató, hoy es una cárcel de “menores”. Centro de Internación Provisoria (CIP) San Joaquín”. Ahí se tortura, como se hacía antes. Eso es real. Ahí están los niñxs encerrados entre fantasmas. Encerrados en la historia, pensé en silencio. Una periodista sentada en la primera fila se tomó la cabeza sin poder creerlo. Otros miraban el techo. ¿Qué tiene el techo que funciona como bálsamo ante las impresiones fuertes? me pregunte…

Al iniciar la jornada, cuando cada uno de los asistentes llegó a su puesto, al inicio del conversatorio, se encontró con un regalo. Ofrecimos con cariño unos juguetes. Queríamos ver las caras. Los gestos. Las sonrisas al encontrarse con el yoyó que intentábamos subir y bajar cuando cada uno no medía ni un metro de alto. Un trompo. Pelotas saltarinas. El agradecimiento fue espontáneo. El juego, también.

Hubo quienes dijeron que no había tiempo para conversar y jugar. Que era hora de actuar. Pero pienso que actuar es lo mismo que jugar, y que recordar cómo pensábamos el juego, y la vida misma cuando éramos niñxs, es el primer paso para una revolución. Ahí, en la infancia, era cuando cantábamos a la vida sin intereses añadidos. El presente era el tesoro. Las miradas se vivían de principio a fin. Sobredosis de sentido que nos engañaba, a veces, como si no supiéramos vivir. Luego, nos engañamos pensando que ya lo resolvimos. Que ya aprendimos a vivir la vida. Que ya no somos “vulnerables”, que nosotros debemos decir cómo debería ser la niñez. Uff. No sé si consigamos algo si no reímos. No sé si consigamos algo si no nos escuchamos…

La historia no ha terminado, pero les comento esto para que entiendan por qué tendría sentido volver a vernos las caras. Las preguntas quizás traen más preguntas que respuestas. Pero es más sencillo traer respuestas a las preguntas en un afán de “avanzar” sin quedarnos en el discurso, a tener el coraje de mirarnos para adentro, y sentir qué nos pasa cuando en cada segundo, vemos que la realidad que interpretamos y categorizamos para reducir la complejidad que nos presenta, no es más que otro intento desesperado por entender algo que cambia y cambia, como la vida misma. Ser adulto es perder la memoria de niñx. Es ignorarnos como niñxs. Es ignorar al niño en la ficción del saber. Como dicen los psicoanalistas, a quienes les encanta revolcarse en el lenguaje; un lugar de supuesto saber.

Collage Kuczynski

Pero ¿cómo entendemos, hoy adultos, esa construcción social moderna que es la niñez, cuando olvidamos jugar? ¿Cuándo se nos ocurrió dejar la curiosidad para los tiempos de ocio, y abandonamos la idea de ser felices prefiriendo la seguridad laboral e institucional?

No respondimos a nada en particular en este conversatorio, creo que simplemente conversamos abiertamente y permitimos que las ideas pasaran como nubes influyentes. Además, nos miramos a los ojos, y abrimos una discusión que pretendemos ayudar a sostener el tiempo. Preguntas que intentaremos abrir. Intentos serios por pensar esto.

Ojalá que los yoyós y las pelotas saltarinas no dejen de cumplir su función. Nosotros seguiremos haciendo invitaciones.

Pronto, el video del Conversatorio.

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7 Comments

  1. Gordo dice:

    Me sorprenden muchas cosas. Hoy, si, justo hoy, con una mirada distinta sobre el “ser niño”. Tratando de entender mi nuevo rol, frente al valor inalienable de enfrentarse a un niño. De volver a ser niño, para educar… A la sangre de tu sangre. Suena paradójico. Pues es justamente (lo que se cree) lo contrario, lo que uno debe hacer para “criar”… debe madurar y no ser niño. No es juego de niños decían… Ya es tardemente inconexo mi pensar… Pese a eso. Me sorprenden varias cosas; 1) El concepto “conversatorio”, una desfachatez para una sociedad que hoy “conversa con sus dedos”. 2) El “juego de jugar” y estimular a la audiencia de una manera distinta… Me hubiese gustado ver la cara de los asistentes jugando con un yoyo. 3) (Quizás por deformación profesional) y que incluso distrajo mi cabeza todo el rato… El xq del “Niñxs”… Miré el artículo hasta el final (Si, lo miré, pues el estímulo “Niñxs” no me permitió leerlo) esperando un mensaje que me explicara el estímulo… Pensé varias cosas, entre ellas, un problema de teclado, (pero que deseché al darme cuenta de la intencionalidad)… Siento mucho, que mi comentario haya migrado hacia otro hemisferio (menos relevante)… Pero señor director… Qué quiso provocar? Lo puedo tomar como algo personal? O simplemente es un cazabxbxs? Buenas nxches. Ps: mis faltas de xrtxgrafía en este textx (si las hay) sxn deliberadas y prxductx de un par de dedxs gxrdxs y un tecladx muy pequeñx.

  2. rodrigo sepulveda dice:

    Los felicito por darse la oportunidad de romper prejuicio e incluir las miradas oficialista e invitar incluso a promotores de la penalización de los niños en nuestro país.
    Respecto a Estrada, sólo aclarar que fue encargado del Lobby del ministerio de justicia para promulgar la ley penal, en tiempos de concertación, en un cargo político. Luego aceptó ser director del sename en la administración Piñera, otro cargo político. Su sentido de oportunidad le ganó el desprecio de sus camaradas, sobre todo cuando comenzaron los despidos de profesionales de la concertación. Luego, por un sumario administrativo y el consiguiente escándalo el “gobierno de excelencia” lo despidió.
    Igualmente creo que todos merecemos la oportunidad de aprender de nuestros errores y fracaso. A Francisco lo conocí cuando era un procurador (mosca en leche en Derecho UC) y trabajaba para el hogar de cristo. Me lo encontraba en el 1er Juzgado de Menores de Santiago, fundado por Samuel Gajardo, ese gran intelectual olvidado. Francisco se destacaba por su trato cordial con las poderosas actuarias, que solían tenerlo de “regalón”. Lamenté su trayectoria en los gobiernos neoliberales y cuestioné su ética y compromiso con los DDHH. Pero, todos merecen ser escuchados. Felicitaciones!

  3. increible documento dice:

    Vengo trabajando con matrato y abuso con unicef desde hace tiempo siento no haber sabido

  4. superjuancho dice:

    Excelente de cómo se desarrollo el Conversatorio. Me gustaría ver el video. Saludos!

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