Creo en la libertad…

Breves, Seguridad y Vigilancia — By on abril 16, 2012 at 11:45

Por Luisa De Rokha

Creo en la libertad, en la integridad, creo en la realidad de las personas.
No creo en leyes, en naciones, fronteras.
Creo tan solo en la gente anónima, que está sola frente a sí misma y a un destino transparente, inasible.
En quienes están solos, buscando y se pierden, callan, gritan, tienen, están, llegan y preparan todas las partidas, esperan, se ponen de pie frente a ti y te miran a los ojos, hablan, abrazan, te sienten, sufren, llaman, te saben lejano, indiferente, incapaz de escuchar, incapaz de ayudar, incapaz de mirar, ciego por propia voluntad.

No hay otra verdad que la realidad de las personas.

Leyes, papeles, naciones, historia, cultura, poemas, plegarias, iglesias, progreso, descanso, mentiras, encantos, sueños y despertares, todo sentido lo otorga el ser humano.
Toda dignidad, belleza, multitudes de rostros desdibujados por su enormidad, con sus vidas plenas o tormentosas, contenidos por naciones, religiones, mandatos, clasismos, machismos, modernidades, llantos.
En el momento en que leyes, naciones, conflictos, grupos, políticas, familias, partidos políticos, asumen su rodaje en el mundo con su génesis en nosotros mismos, y desencantan, atrofian, asfixian, arrasan con la gente que grita y no sabe recuperar su lugar en el engranaje monstruoso y solo deseamos echarlos al viento para respirar profundo y sentirnos dueños de nuestro espacio.
Un pie a cada costado y las manos abiertas hacia adelante.
La mirada.
De pie, ojos atentos, buenos y generosos, altivos y cerrados.
Alertas y amorosos.
Cuando el orden y la economía y el Estado obvian a la poesía del estar vivos, que somos personas reflejando como en un sueño a todas las banderas que se asume nos sostienen y otorgan identidad.
No hay otra referencia, ni otra verdad, ni otro punto válido de apoyo que el atávico propósito de reunirnos para el bien común.
Nación, Producto Interno Bruto , Patria, aquella en la que cada uno sabe y siente, paso a paso.
Tanta verdad de la realidad que se disuelve, inevitablemente en medio de todos estos conceptos inabarcables: abriendo los ojos, tal vez, la vida la pueda contener en mis manos y mis sueños deseados.

Soy de aquéllas que ha elegido el mundo como residencia, esta tierra como país, este espacio como lugar para mi existencia, y todas mis límites, como puertas para todas mis propias rutas y senderos para recorrer.
Y entonces, un sordo murmullo se deja caer con velocidad mortal: la calle y sus semáforos, las tiendas, la ley, los escenarios del Estado: los impuestos, el tránsito, las banderas, el dinero, el tiempo regido por horarios, y sin pánico ni temor, es imposible dejar de notar en un segundo, lo que somos en esta rueda sin punto de partida ni de un final previsible.

Pinturas

1. Zheng Hong Xiang
2. Leonard Aitken

 

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4 Comments

  1. charol dice:

    Hermosa reflexión Luisa. Saludos

  2. Zulema Garay dice:

    Interesante: rutas y senderos para recorrer…

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