Chile y Canadá. Una comparación entre sus realidades políticas.

Escritos, Residuos — By on marzo 27, 2012 at 07:36

Chile y Canadá: comparación de sus realidades políticas1.

Por Carlos Bassaletti Q./Canadá

             Se me ha solicitado escribir un artículo respecto a las realidades políticas de Canadá (donde resido desde hace ya casi catorce años) y Chile y que, además este escrito tenga la tónica de una comparación.

Previo a entrar en materia, debo reconocer que con ambos países poseo una deuda grande y cariños, especialmente con la tierra que me vio nacer, que me regaló mis amigos de barrio, de liceo y universidad y, que afortunadamente con varios de ellos, todavía mantengo vínculos de amistad.  Además, Chile es la tierra en que descansan mis padres y otros familiares ya dormidos en la muerte.  Pero bueno como todo eso es parte de la vida y la vida continúa, es que en el caso de este escrito, me inspiraré de la sentencia de Séneca que dijo : “prefiero molestar con la verdad que complacer con la mentira”…He aquí el resultado de lo que produjo mi cabeza.

             Primero es imprescindible subrayar que, constitucionalmente, son dos proyectos diferentes de país. Mientras Canadá es un Estado federal, basado en un régimen parlamentario y cuyo jefe de Estado es la reina Isabel II; Chile obedece a un régimen de carácter presidencialista. Eso por un lado. Otras diferencias notables vienen dadas por la extensión del país del norte (alrededor de catorce veces Chile continental), su baja densidad poblacional (posee a 2012, tan sólo 34 millones de habitantes), la fuerte presencia de la emigración, asunto que en Chile se comienza a notar desde hace solamente dos décadas, y su clima (¡en invierno hace más frío que en las películas!), sus límites más tranquilos (en la práctica, sólo con Estados Unidos) y, obviamente su mayor desarrollo industrial.

            Pese a la información proporcionada, también existen similitudes no menores. Veamos: ambos países se consideran como parte de la geopolítica occidental, siendo la presencia de Estados Unidos, tanto en su comercio internacional como en sus lazos diplomático-militares, bastante fuerte. Sí, mucho más fuerte en el caso de Canadá, en donde desde que asumió el gobierno de orientación conservadora, la gran mayoría de sus políticas internacionales siguen las pisadas del poderoso e intrusivo Departamento de Estado de USA. Ejemplos al vuelo son la presencia de fuerzas armadas canadienses en Afganistán, el retiro de Canadá de los Acuerdos de Kyoto, sus votaciones en la ONU, etc., además, ambos Estados, Chile y Canadá, son abiertos a la inversión extranjera, prima el Estado de Derecho y por último, son realidades diferentes, pero ser diferentes es algo común.

             A través de los años se nos ha enseñado y/o inculcado que Canadá es un país soberano, pacífico y que permanentemente ha cooperado con ayuda a los países más pobres o del eufemísticamente denominado “Tercer Mundo”.  Mas ello es una verdad a medias. Canadá es pacífico (o más pacífico), al interior de sus fronteras, pero en belicosidades en donde ha estado involucrado el binomio guerrero de USA-Inglaterra, Canadá ha participado en “casi” todos estos conflictos.  Léase ese casi con letra bastante chica. Antes de efectuar una breve enumeración de la intromisión del Estado canadiense en otros países, debe decirse que Canadá es mundialmente  importante exportador de carnes rojas, trigo, petróleo y armas (en ese orden).  Bien, esos conflictos en que ha participado el poder militar canadiense, han sido -entre otros-, la 1ª y 2ª G, Mundial, la Guerra de Corea, Bosnia-Herzegovina, la invasión de Afganistán, la agresión de Libia para derrocar a Kadhafy. También ha cooperado bajo cuerda con las pretensiones estadounidenses en Vietnam e Irak y estuvo preparada en colaborar con todos su medios con el Pentágono en el bloqueo aéreonaval en contra de Cuba en octubre de 1962. Esta breve reseña refleja que en lo internacional, su pacifismo es por decir lo menos: ¡relativo!

            Otras similitudes con Chile, es el hecho de que la prensa y medios de comunicación están controladas en alrededor de un 80-85% por sólo cuatro grupos económicos (en Chile la concentración es todavía mayor).  Al igual que en Chile -aunque de manera más moderada-, parte importante del PIB, se concentra en una veintena de familias. Sin embargo, existen diferencias en su cultura política interna las que pasaré a describir de inmediato.

            Grosso modo, la cultura política interna de Canadá es menos violenta que en Chile, tanto de parte de quienes se manifiestan en contra de determinadas decisiones gubernamentales, tanto de sus policías y de sus servicio de inteligencias. Ello, según sociólogos políticos canadienses, se puede explicar por la variables siguientes:  1) En Canadá la masividad de la clase media es bastante más significativa que la de los países en desarrollo;  2) En Canadá, la sociedad no ha sufrido durante el último, siglo ningún Golpe de Estado, por tanto no existe la dolorosa huella para las familias canadienses, de detenidos desaparecidos, ejecutados políticos, ni torturados; tampoco despidos laborales ni universitarios por motivos políticos como es lo que ha ocurrido en Chile  3) El Estado ha sabido crear una extensa red económico-social que hasta el presente, ha efectivamente ayudado a paliar las necesidades del 20% a 30% más pobre de su población. Este punto 3, merita de algo de desarrollo. En Canadá2 cualquier persona que esté cesante tiene una ayuda estatal (de último recurso), equivalente a unos 600 dólares mensuales, monto que se incrementa proporcionalmente al número de hijos bajo 18 años. También si un trabajador pierde su empleo, en la mayoría de las situaciones, automáticamente tiene derecho legal a percibir el 55% de su último salario promedio mensual de los últimos seis meses, ello  durante un tiempo de 7 a 12 meses…. si no se reubica laboralmente en este período, pasa a la ayuda social antes mencionada. Pero cualquiera sea la circunstancia, siempre el Estado le otorga a cada persona mayor de 18 años, un ingreso mínimo mensual de subsistencia que lo podemos equiparar a entre $300.000 a $450.00 en moneda nacional de Chile. Sigamos: 4) Para los ciudadanos más pobres la salud, ej. lentes, dentistas y otros servicios, son totalmente gratuitos, al igual que -en general- son gratuitos los estudios primarios y secundarios, mientras que los postsecundarios son de un costo equivalente a entre un tercio y un 50% de los de Chile. En esta misma sintonía, existen préstamos blandos para los estudiantes postsecundarios y numerosos tipos de bolsas de estudios, dineros estos últimos que los estudiantes deben reembolsar.

            Podría continuar enumerando ciertas ventajas de vivir en Canadá con respecto a Chile, pero me limitaré a otras pocas más: acá existen piscinas públicas de buena calidad y servicios de bibliotecas de alto nivel y un sinnúmero de canchas de tenis, de fúlbol, parques y pistas ciclables, y todo ello esencialmente gratuito. No obstante, en este país del norte también existen problemas.  Algunos de ellos graves; entre estos últimos, puedo citar la deserción escolar, particularmente muy fuerte a nivel secundario, el acceso a la droga  (especialmente cocaína) y pornografía, y una falta de interés de la juventud por la actividad política; de modo que es raro que en una votación, cualesquiera sea ésta, sufrage más del 35% de los menores de 30 años. En general, su gente es menos politizada que en Chile, siendo raro que vote más del 50% de sus habitantes en los procesos eleccionarios. En Canadá si la persona no vota, no recibe ningún tipo de castigo y el servicio militar es voluntario.

            En lo estrictamente político: en Canadá también existe un similar de “Ley de Seguridad Interior del Estado”, pero esta severa Ley se ha aplicado sólo una vez en los últimos 60 años (en octubre de 1970 frente al auge revolucionario nacionalista de la provincia francófona de Québec) y, pese a esporádicos abusos policiales y militares, se registraron sólo muy, muy excepcionalmente  casos de tortura, siendo ellos en lo sustancial, sancionados por la autoridad de Justicia.  Mas no se crea que  todo  es color de rosa en este inmenso y bellísimo país. Canadá hace frente a grandes dilemas, uno de éstos es cómo preservar su riquísima y variada ecología ante la presión y lobby cada vez mas insistente de las grandes trasnacionales que se disputan el apetito de explotar sus colosales recursos mineros, energéticos (gas, petróleo, sables betuminosos, agua-electricidad) y forestales. Hasta el presente, esta batalla la está perdiendo la naturaleza y con esta derrota las futuras generaciones. Lo paradójico, es que en este país existe una mayor conciencia ecológica camparado a lo de la ciudadanía chilena, pero ocurre que las autoridades gubernativas y el grueso de la abusadora clase política, están demasiado comprometidas y mezcladas con el gran capital.  Felizmente la fuerza del ecologismo, pese a todas las trabas legales y represivas (no tan desmesuradas como en Chile), aún conserva sólido sustento y se proyecta que en estos momentos con la huelga nacional de estudiantes en paro para protestar por el alza de aranceles de estudios postsecundarios, se reunifique y aumente y, con ello, la calidad de vida del presente y futuro se vea menos deteriorada. Fenómeno que se puede meridianamente comparar a lo que en estos momentos difíciles viven los habitantes Aysén en Chile.

            Como se dijo anteriormente, Canadá en su política interna es más pacífica (la delincuencia no es ni la mitad del país del sur y es menos violenta), pero ocurre que acá, existen menos motivos para protestar y salir legitimamente a las calles, pues por ejemplo: existen un salario (aproximadamente mismo nivel de precios y mismo Poder de Paridad de Compra/ver nota 2) mínimo legal mensual equivalente a $600.000 que en rigor no admite semejanza con la miseria que paga la clase patronal-gubernativa chilena.  Otro sí: los profesores son mejor pagados que en Chile, siendo superior sus remuneraciones en aproximadamente un 50% a 60%, cuestión válida para la gran mayoría de profesiones y oficios. ¿Cómo se logra financiar todo esto?… La respuesta es simple:  con una media de un 25% a 40% más de impuestos que en Chile, con menos corrupción (¡que también los hay Garay!), con una menor incidencia de la evasión de impuestos3 y con una cultura que gracias a educación, deportes y salud  masivos y accesibles, han ido consolidando la mentalidad de pagar los impuestos, cuidar los lugares ciudadanos como paraderos de locomoción, teléfonos públicos, parques, montañas, bosques, escuelas, barrios, etc…

            Otros factores que hacen que las realidades políticas de Canadá y Chile sean diferentes, es que en Canadá las organizaciones sindicales son más fuertes y mejor organizadas; el Estado destina ayuda financiera-profesional a los organismos comunitarios (algo similares a las Juntas de vecinos de Chile), la ciudadanía tiene una conciencia de anti-violencia más desarrollada (en lo que atañe al interior de sus fronteras) que en Chile. A modo de muestra (entre varias), acá se celebra anualmente “El Día en Contra de la Brutalidad Policial”, ya que está archidemostrado que la policía y servicios de inteligencia son discriminatorios en contra de los emigrantes, sobre todo, si estos son negros o árabes… Afortunadamente, los latinos les somos más simpáticos (y todavía más a las buenamozas mujeres canadienses). Esta insana discriminación es particularmente dura en la búsqueda de empleo.  En todo caso, esta discriminación es menos visible que la de su vecino USA, pues allá, cuando se detiene a un negro es mejor que éste ni mire feo, pues le pueden “pegar palos hasta en el carnet”.

            Por último este gran país apegado al Polo Norte, es poseedor de bastante respeto y solidaridad hacia las personas discapacitadas, fauna y gente de la tercera edad. Claro que en cuanto a humor, picardía y tallas, el chileno “los gana de aquí a Penco”, también en el sabor de la comidas y en la unidad de familia. Ambos países poseen recursos naturales en abundancia y una geografía de paisajes idílicos, pero quizás la diferencia fundamental es que acá el patrón gringo es menos traguilla que su símil criollo y, como se dijo, Chile debiera ser copión de modo de imitar lo mucho de bueno que tiene Canadá y, por supuesto, no sólo lo tecnológico de los países desarrollados.

Si los chilenos se quejan que la policía es dura, les puedo decir que en Canadá es sólo un poco menos y que en Estados Unidos, la prepotencia y agresividad policial es quizás más dura que lo que se padece en Chile.

Chile, posee la gran mayoría de atributos para ser en el mediano plazo un país desarrollado, pero para ello faltan recursos a los gobiernos y a la ciudadanía. ¿De dónde obtener esos vitales ingresos?… Mi propuesta: renacionalizar el cobre, que ha sido hasta el presente la más importante reforma ética-económica de la historia de la nación; implementar urgentemente una reforma tributaria de fondo (no de maquillaje); disminuir considerablemente la adquisición de armamentos; propender a un salario ético (como en todos los países desarrollados), abolir el nefasto sistema político binomial; rebajar las remuneracione$ y privilegios escandalosos de los políticos chilenos (así es muy fácil ser hombre público) … y no sigo. No obstante, no nos amarguemos con las comparaciones, “la vida vale la pena ser vivida, siempre hay algo o alguien por qué luchar”.

Una última y necesaria acotación: Hoy los partidos de la Concertación en Chile practican una demagogia grosera, pues muchos de los problemas que hoy se sufren son en buena parte responsabilidad de ellos. Dichos partidos se apoderaron del Estado como si éste fuera un botín.  Nepotismo y corrupción crecieron a niveles pocas veces visto en el desarrollo político de Chile.

            Ahora los chilenos tienen la palabra y no sólo los piedrazos (y churrazos y lagrimógenas), sino la conciencia y la organización cívico-política, si de veras deseamos cambiar lo malo por lo bueno. ¡Que Dios nos escuche y el Diablo se haga el sordo!


1  Como manera de ser más objetivo (tarea muy difícil en  el terreno de las ideas), leyeron este artículo dos personas canadienses que manejan el español y estuvieron de acuerdo con lo que aquí expreso en cuanto a lo que se refiere a Canadá. En lo que no hubo criterios de consenso lo quité del artículo.

2  El costo de la vida en Canadá (a paridad de poder de compra/PPC) con respecto a Chile es en la gran mayoría de items similar.  Sólo son más baratos en Chile las frutas, verduras, algunos cereales, el pan, la locomoción colectiva e interurbana y muy pocos otros productos.  A la inversa, en Chile son mucho más caros el acceso a la educación, salud, deportes, viajes, recreación, teléfono e Internet.  Idem los libros y material informático es de mayor costo de adquisición en Chile, como también repuestos de automóviles y el precio de la bencina que en Chile es demasiado caro.

3  Esto lo subrayo con mucho conocimiento de causa, pues lo conocí en terreno en mi trabajo como contador y auditor. En Chile, la evasión de impuestos es descomunal. Fenómeno que afecta a todos los gobiernos para financiar planes sociales.  Por ej. constate Ud. en el comercio, cuántos profesionales liberales otorgan la boleta de servicio y ni hablar de las grandes empresas mineras.

Fotografías

1.
2. Being Diabetic
3. NorthShoreWoman
4.
5. Canada”s Capital
6. Allianz
7. Kinderville
8. The Marxist-Leninist Daily
9. ValerieGuillaume
10. El Observatorio Político 

Tags: ,

7 Comments

  1. Willy Parra Medina dice:

    Es también curioso, lo que es barato en Chile nos cuesta caro. Se ve en las últimas cifras sobre obesidad infantil, la falta de hábitos deportivos (en Chile se corre para adelgazar y no para disfrutar. Los mejores lugares para la práctica de algun deporte son lugares privados. Sobre el placer de leer un libro nuevo, ni hablar. Tal vez en Chile necesitamos otro gobierno de derecha. Así, una vez sin pan ni verduras baratas continuamos en el afán de despertar.
    Gracias por el articulo puesto que en Chile nos encanta y nos duele comparar.

  2. Violeta Rodriguez dice:

    Completamente de acuerdo con la propuesta de cambios necesarios para nuestro país. Anoto ahora solo uno más: cambio de Constitución. No podemos seguir siendo “constituidos” por el padre muerto. Simbólicamente requerimos una nueva que pueda marcar en el tiempo una real transición.

  3. lakar dice:

    Yo preferiría, para acabar con la transición, avanzar en la desintegración de las coaliciones políticas, ni izquierdas ni derechas. Una especie de exodo de las instituciones del estado, desobediencia civil, o un exilio voluntario y positivo.Preferiría mas bien pensar mecanismos que posibiliten formas de “democracia directa”, repensar el federalismo, o incluso abogar por una especie de municipalización libertaria, como forma de redistribución del poder. ¿O es muy “utópico”, para estos tiempos tan practicos, donde está todo hecho, el fin de la historia, donde las soluciones las da la tecnocracia?

  4. Miguel Salas dice:

    Hola Carlos!
    Harta razón con respecto a la “futura movilización de estudiantes”. Acá vimos en las noticias que en Montreal, Quebec ya estallaron las protestas ante la subida de un 75% (creo) de los aranceles (o matrículas) universitarias.
    Tenemos ahora un punto más de comparación: cómo Canadá resolverá las demandas estudiantiles en contraposición a cómo lo hizo el estado chileno: no ceder nada de fondo (sólo rebajó el crédito con aval del estado, CAE, de un 6 a un 2%) y esta baja del crédito viene con publicidad incluida en todos los canales de t.v. jaja Qué más? ah! también Chile creó la superintendencia de educación que vendría fiscalizar (y en el fondo a legitimar) la educación como un bien de consumo.
    ojalá el estado de Canadá logre resolver de mejor manera las demandas estudiantiles.
    Muy bueno y claro el artículo!

  5. Sequio dice:

    ey que tal, muy buen artículo, les felicito

    [WORDPRESS HASHCASH] The poster sent us ‘0 which is not a hashcash value.

Leave a Comment