Alternativas para la primavera árabe. ¿Verano colonialista o invierno islamista?

Escritos, Seguridad y Vigilancia — By on diciembre 14, 2011 at 05:08

Por Dante Bravo

La revolución, el despertar o “la primavera de los países árabes[1], causó una gran admiración y una enorme agitación en todos los puntos del planeta. Muchos vieron en esas multitudes protestando por las calles de Túnez, Alger, Rabat, Trípoli, el Cairo o Damasco, un símbolo de esperanza. Millones de seres humanos en el mundo imaginaron que un viento de libertad flotaba por sobre la región del Magreb[2] y que transformaciones profundas se perfilaban al horizonte.

Este proceso, que comienza en Túnez y se propaga como un reguero de pólvora hacia otros países, ha significado hasta hoy la caída de regímenes dictatoriales y la desestabilización política y religiosa de toda la zona del contorno mediterráneo de África del Norte. Esta propagación conocida como la teoría de Dominó, sigue desarrollándose y este despertar no termina de evolucionar. Los caminos seguidos por la primavera árabe son tan complejos que quizás para muchos este despertar tan anhelado podría tener un gusto amargo…muy amargo.

Efectivamente. Complejas e invisibles variables se tejían (se tejieron y siguen tejiéndose), en torno a estas transformaciones. Nuestras visiones ingenuas y etéreas sobre el despertar de los pueblos  se trastocarían muy rápidamente en amargura y decepción. Sobretodo si observamos “la otra cara” (la cara tenebrosa) de este proceso.

Así es. Este lado oculto, o mejor dicho, lo que se conoce menos de esta primavera árabe, es que muchos Estados, sobretodo los europeos, jugaron (y siguen jugando) un rol preponderante en estos álgidos procesos. Cual expertos jugadores de Póker, meten, sacan, cambian o marcan las cartas a su antojo y conveniencia, y este despertar árabe que nos parecía a la distancia como un renacer romántico, popular y revolucionario no es más que un proceso teledirigido por las grandes potencias, donde los testaferros locales acechan, luchan y se desangran por tratar de conservar o conseguir aunque sea una pequeña porción del pastel que se está distribuyendo.

Cómo explicar, por ejemplo, que el antagonismo Occidente cristiano / Oriente Islámico (levantado como causa legítima por muchos países imperialistas), llegue a conformar hoy día un “frente unido” en oposición a regímenes considerados despóticos como Siria, Irán o Libia. Un frente que agrupa bajo el mismo estandarte de libertad, democracia y justicia, al imperialismo norteamericano, al neo colonialismo europeo, al islamismo califal turco, y al despotismo oscurantista de los emiratos y sultanatos árabes.

Cómo explicar la desinformación mediática y la manipulación propagandística de los países “occidentales” que trataban (y tratan) de ocultar “cueste lo que cueste” sus complicadas incursiones transgresoras y sus aventuras “amorosas” por esos territorios. Por ejemplo, cómo ocultar el apoyo del gobierno francés al régimen despótico de Ben Alí en Túnez[3]. Cómo desviar la visión de la opinión pública internacional frente a la presión ejercida por los Estados Unidos e Inglaterra a las fuerzas armadas egipcias para que éstas se deshagan del Presidente Mubarak[4]. Cómo ocultar la preparación “acelerada” y convenida de la intervención francesa (y de la OTAN) en Libia[5]. Cómo disimular el bochorno y la desazón de la prensa “occidental” cuando quiere hacernos creer que Arabia Saudita, monarquía absoluta y régimen despótico, que tiene derecho de vida o de muerte sobre sus sujetos, puede permitirse dar lecciones de “justicia y democracia” a Siria, bajo el parapeto de la Liga Árabe.

Cómo explicar que la “Liga Árabe” se haya convertido en subcontratista del neocolonialismo europeo y del imperialismo norteamericano, en su reconquista por las riquezas energéticas del mundo árabe. A partir de esta enunciación vale la pena preguntarse, ¿por qué bando juega la Liga Árabe? ¿Qué ha hecho la Liga desde hace mas de 65 años por el pueblo palestino?, ¿por el pueblo somalí?, ¿por el pueblo saharaui? ¡Nada!, se ha quedado muda. Pero frente a las agresiones imperialistas de sus propios países hermanos: Irak, Irán, Libia y Siria, La Liga no sólo se ha alineado detrás de los nuevos gendarmes mundiales, sino que más encima los aplaude.

En esta primavera árabe muchos países se vieron de golpe invadidos por ideas, manifestaciones y formas de lucha que habían sido proscritas por años. Todo parecía nuevo y espontáneo, a tal punto que muchos de esos pueblos no podían creer que se habían acostumbrado y resignado a agachar la cabeza y a masticar su profunda pena frente al juego de los poderosos.

Muchos de estos pueblos saltaron a la historia sin darse cuenta y en esos eufóricos días, se encontraron bajo el fuego nutrido del poder establecido que no quería perder sus privilegios. Sin querer se vieron confrontados, estos últimos meses, a muchas vidas confiscadas, a muchas ilusiones perdidas, a muchas ambiciones desplegadas y a mucha rabia contenida.

Intentaremos examinar y profundizar sobre estos fenómenos con el objetivo  de obtener una mínima enseñanza de la experiencia que nos han dejado. He aquí cuatro países afectados por estos vaivenes insurreccionales.

LA CHISPA TUNECINA.

Todo arranca en Túnez. La revolución en este país es la consecuencia de una serie de manifestaciones insurreccionales acaecidas entre diciembre del 2010 y enero del 2011. El estallido se produce con la inmolación de un vendedor ambulante de 26 años, Mohamed Bouazizi. Este suicidio desencadenó una ola de indignación en la zona de Sidi Bouzid, región agrícola muy pobre. La cólera popular se propagó a otras ciudades hasta ganar la capital Túnez.

El Presidente Zine el-Abidine Ben Alí, en función desde hace 23 años y sostenido políticamente y militarmente por Francia, interviene violentamente contra su pueblo. Los primeros días dejaron un saldo de muertos impresionante para ese país, que era unos de los países más “tranquilos” de la zona Magrebí. La política de “mano dura” instaurada por Ben Alí no sólo no apagó los vientos revolucionarios, sino que les imprimió aún más vitalidad.

El 14 de Enero 2011, solo y sin el apoyo francés, el dictador huye y se refugia en Arabia Saudita. La policía y las milicias del dictador dejaron en un mes la trágica cifra de 230 muertos. Todas las víctimas eran manifestantes desarmados.

LA REVOLUCION DE LOS PAPIROS[6].

No parece nada de extraño que la onda de choque provocada por la revolución tunecina llegue en primer lugar a Egipto. A pesar de las diferencias demográficas y geopolíticas, estos dos países presentan un cuadro social más o menos similar. Los dos fueron dirigidos por dictaduras despóticas, nepotistas y sostenidas por el “occidente”, los dos tienen una alta tasa de cesantía (entre 12% y 15%), en los dos países los niños entre 0 a 14 años representan un tercio de la población, en los dos las diferencias de clases sociales son abismantes, en los dos la policía y la represión están sobrerrepresentadas, en los dos la juventud aspira a una vida mejor, a la de emancipación, a la  libertad. En los dos países se usó el mismo slogan para barrer a los dictadores: “¡Erhal!”(Lárgate)

Inspirados por la revolución de los Jazmines[7], una gran mayoría de jóvenes cairotas se dan cita en la plaza Tahrir (Liberación) el 25 de Enero del 2011…y comienza la vigilia.

Esta vigilia que tomó visos de rebelión abierta cuando los manifestantes comenzaron a pedir la dimisión del Presidente Hosni Mubarak, se convertiría en pocos días en una represión violenta con las mismas características que la represión de Túnez. Pero mientras más violeta era la represión, más la ciudadanía se sumaba a la protesta.

En muy pocos días el poder popular, y las presiones norteamericanas, obligaron al dictador a dejar el poder. El 11 febrero del 2011 Mubarak “transfiere” el poder al ejército y se retira a su residencia privada de Charm el-Cheikh.

Bajo la presión popular se disuelve el Partido Nacional Democrático (PND), creado por Mubarak, se pide juicio contra personalidades corrompidas del régimen en el poder, así como sanciones contra los responsables de masacres. Se exige la liberación de los presos políticos. Las mismas transformaciones  exigidas por los tunecinos son reclamadas por el pueblo egipcio. Se insiste sobre: el urbanismo, la cesantía, la falta de viviendas, el precio de los productos de primera necesidad, la falta de libertad de expresión, el fin del Estado policial y el retorno a la democracia. La revolución de los papiros es uno de los más grandes movimientos populares que haya conocido Egipto.

LA GUERRA CIVIL EN LIBIA.

Lejos del romanticismo de los dos países antes mencionados, la guerra civil libia es de una configuración completamente diferente. Estamos frente a una guerra de intervención. Estas tentativas no son nuevas. Los primeros ensayos norteamericanos datan de 1986. Yo recuerdo haber escrito un artículo en esa época titulado “El Imperio contraataca”[8] donde, sin imaginarme siquiera, yo comentaba, “en avant première », lo que serían las premisas de intervención de la OTAN en febrero del 2011.

La onda de choque de la primavera árabe generó una conmoción y una agitación importante en los pueblos de la zona magrebí. Muchos de éstos se sintieron atraídos por el ardor revolucionario. Libia, enclavada geográficamente entre Túnez y Egipto, también recibió los ecos de los pueblos hermanos sublevados. Pero Libia no se encontraba dentro del mismo tablero de ajedrez, ni jugaba el mismo juego político que sus vecinos. El contexto socio económico, étnico y geopolítico era diferente. Libia tenía petróleo, reservas de agua importantes, y arrastraba litigios históricos con los países de la OTAN.

Por el hecho de haber jugado un rol significativo dentro de la organización de los países no alineados y haber apoyado a los movimientos revolucionarios del tercer mundo, Estados Unidos había puesto un precio sobre la cabeza de Kadhafi. Libia, aparte de ser un país de riquezas energéticas incalculables, gozaba de mucha Influencia política dentro del ámbito de los países africanos. Este elemento (importante, pero no el único) explicaría quizás las enormes expectativas engendradas en muchos países europeos que soñaban con apropiarse de esas riquezas.

Kadhafi había logrado estos últimos 3 años el reconocimiento internacional y fue invitado por los grandes de Europa para realizar “business” de armas por petróleo. Todos querían beneficiarse de los petrodólares libios. Los “oscuros acuerdos” de dinero, pasados entre Kadhafi y Sarkozy 2010[9] (y que salieron a la luz durante la guerra), iban a envenenar ostensiblemente el ambiente  bélico de la zona y acelerarían aún más el delirio intervencionista del gobierno francés y de la OTAN.

La oportunidad que se ofrecía a la OTAN de apoyarse en el descontento de una parte del pueblo, era única y no la desaprovecharon. Con una rapidez increíble, la OTAN decide “apoyar” a los insurrectos (la decisión de intervención sólo se demoró algunos días)[10] y despliega una flota considerable de navíos y aviones de guerra en el golfo de Syrta. La OTAN llevó a cabo, en los pocos meses de intervención, más de 35 mil misiones de bombardeo. Cifra impresionante cuando sabemos que el ejército de Kadhafi no cuenta con más de 30 mil hombres de los cuales un gran porcentaje desertó durante la guerra civil.

Los combates duraron hasta Noviembre del 2011 y terminaron con la ejecución de Kadhafi en la ciudad de Trípoli. El CNT asume provisoriamente el poder con la idea de llamar a elecciones.

SIRIA… EL ACOSO PERMANENTE.

El Caso de Siria es también muy diferente de los 3 países antes mencionados. El gobierno Sirio cuenta con el apoyo de su pueblo. Las únicas manifestaciones constatadas contra el Presidente Bachar el-Assad son aquéllas realizadas por predicadores sauditas y egipcios. Ellos no reclaman más libertad, ellos reclaman la instauración de un régimen islámico. Estas manifestaciones “exigirían la salida del Presidente el-Assad, no a causa de su política, sino más bien porque esos manifestantes se reclaman de una corriente sectaria de los sunitas  (el takfirismo) y acusan a Bachar el-Assad de ser un herético (él pertenece a la minoría alauita), usurpador de poder en un país musulmán”[11].

Independientemente de saber si Bachar el-Assad es un dictador despótico, antipático o que su pueblo sufre un “martirio” represivo monstruoso, el régimen sirio ya fue acusado y sentenciado por la Liga Árabe, la OTAN (principalmente Francia e Inglaterra) y Los Estados Unidos. Siria recibe presiones permanentes de bloqueo económico, de aislamiento político en el seno de la comunidad internacional, de injerencia política europea en los asuntos internos sirios[12], así como incursiones repetidas de tropas mercenarias desde la frontera turca. Esto, sin contar con la manipulación mediática permanente de Al Jazeera y de periódicos occidentales que crean un ambiente anxiógeno en el seno de la comunidad siria y preparan lentamente a la opinión publica mundial a una ofensiva bélica.

Como que flota en el aire una repetición de lo que fue la intervención en Libia. Todos los ingredientes están reunidos.

¿Qué es lo que impide ese ataque inminente de la OTAN al pueblo sirio?

  • La oposición de dos miembros del consejo de seguridad de la ONU. Rusia y China.
  • El apoyo de algunos países árabes como Argelia, Irak, Líbano.
  • Los lazos entre Siria e Irán.[13]
  • La tecnicidad, la preparación del ejército sirio, y el apoyo técnico y material de dos superpotencias.
  • La posibilidad que una intervención en Siria podría crear una onda de choque contraria a los intereses de los países de la OTAN. Se teme la creación de un “Vietnam árabe”.
  • La dificultad de demostrar que el Estado sirio es una amenaza para los países de la OTAN. A pesar de que Siria, representa una riqueza energética importante, la OTAN sabe que este país no tiene planes expansionistas.

En su comparecencia ante la Comisión de Derechos Humanos, el embajador de Siria en la ONU Bashar Ja’afari ha considerado que el borrador que ha sido presentado a la Asamblea General, en el marco de la guerra política y mediática declarada contra Siria, es como una declaración de guerra. «Esto es una declaración de guerra que pretende afectar a la independencia de nuestras decisiones políticas y frenar nuestro avance en la agenda política nacional”, denunció el embajador sirio en la organización internacional.

El 28 de noviembre, hace muy pocos días, el pueblo salió masivamente a las calles a respaldar al gobierno de Bachar el Assad tal como lo menciona el diario El País. “Miles de sirios salieron a las calles para manifestar su apoyo al presidente Bashar al Assad contra el pronóstico francés de que el gobierno de Damasco tiene “los días contados” y tras las sanciones económicas impuestas por la Liga Árabe, que incluyen el congelamiento de activos, la ruptura de las relaciones con el Banco Central de Siria y la paralización de las inversiones árabes en el país.[14]

¿Qué se esconde detrás de todo esto? ¿Esta primavera árabe es una realidad o una creación artificial?

       A la luz de los últimos eventos, se perciben 2 grandes líneas gruesas interconectadas.

  • La primera línea que se distingue es la voluntad política manifiesta de Francia, Inglaterra, Alemania, y Los Estados Unidos de apropiarse de las riquezas energéticas de los países Árabes, sin preocuparse (como era costumbre en el pasado) de buscar pretextos o justificaciones jurídicas o políticas. Como que de un golpe volvemos a la época de la política del Big Stick[15] que tan bien conocieron los pueblos latinoamericanos a principios del siglo 20.

       Es extraño ver a una Europa “campeona de los derechos humanos”, demostrar un espíritu tan guerrero y belicoso. Ver por primera vez y en primera línea los ejércitos de Francia e Inglaterra, en una actitud agresiva e intervencionista, nos resulta, en un principio, algo insólito. Estábamos “educados” a verlos, como perritos falderos, ir siempre detrás de los Estados Unidos.

       Los actuales gobiernos europeos al parecer quieren “educarnos” de manera distinta. Se siente que detrás de todo esto hay una voluntad política clara y líneas estratégicas definidas. Siento que si no estamos alerta y si no ponemos cuidado, esta manipulación podría confundirnos y lograr desorientarnos.

  • O es bluf propagandístico. Se trata de mostrar el poderío, la organización y la tecnicidad de los ejércitos (y gobiernos) europeos en la realización de operaciones militares por la “paz, la justicia y la democracia en el mundo”, argumento muy vendedor a la víspera de elecciones presidenciales.
  • O la guerra cuesta muy cara a los contribuyentes norteamericanos. El gobierno usaico trata de implicar, cueste lo que cueste, en sus operaciones militares a los europeos. No porque quiera compartir el “botín” sino más bien porque quiere compartir los gastos de tanta “expedición humanitaria” por el mundo. La paz y la democracia son carísimas y los Estados Unidos piensan que todos sus aliados deben meter la mano al bolsillo.
  • O se trata de una nueva lógica de intervención. Dentro de esta lógica observamos un fuerte deseo “neocolonialista” de ingleses y franceses que opacados por los Estados Unidos en su política medio oriental, tratan de retomar una estatura internacional muy a mal traer. Volver  a retomar la mano y recuperar la influencia sobre sus antiguas colonias de África del Norte, es también para estos dos países, disfrutar del pastel que se está brindando.
  • O “primero hacemos la guerra… y ya veremos cómo la justificamos”. Este desparpajo increíble de no molestarse a buscar excusas, como lo decíamos precedentemente, es una lógica nueva. Los gobiernos imperialistas saben muy bien que “las justificaciones” de protección de pueblos, las ayudas humanitarias, las guerras preventivas, o el derecho a la injerencia humanitaria (tal fue el slogan aplicado a Libia) son largas y sinuosas. La mayoría de los pueblos del mundo acepta o se resigna a creer en los argumentos de sus respectivos gobiernos cuando éstos han ganado la guerra[16]. Sobretodo si la manipulación no es grosera.
  • O esconde la crisis europea con guerras en el medio oriente. Llama la atención que en plena crisis económica europea, exista este comportamiento guerrero tan fuerte. Como si se tratara de esconder los tropezones y las injusticias llevadas a cabo por los poderosos en estos últimos años. Es bien sabido que las guerras escamotean los verdaderos problemas y hacen fijar la atención en otras cosas.
  • La otra idea importante es, ¿con qué aliados locales contarían los países imperialistas en caso de intervención? Sabiendo que en estos 4 países (llamados países de partido único), los partidos políticos de oposición eran inexistentes. Los únicos grupos o corrientes políticas organizadas capaces de mover, encuadrar y darle sentido a la movilización de los pueblos, eran los partidos políticos musulmanes perseguidos fuertemente y durante muchos años por los poderes establecidos.

Es justamente por el hecho de haber vivido en la clandestinidad durante muchos años en Túnez, Egipto, Siria y Libia, que estos partidos desarrollarían una gran capacidad organizativa. Sus estructuras pudieron sobrevivir y su fe les procuraba un crecimiento subterráneo importante y un militantismo que podríamos calificar de ejemplar.

La organización de los hermanos musulmanes en Egipto (y que tiene ramificaciones en  todos los países del Magreb y también en Europa) tiene un peso político importantísimo[17].

La estrategia del imperialismo fue apoyarse sobre musulmanes organizados para intervenir en los países del Magreb. Ya lo había hecho en 1970/1980, para desestabilizar el creciente nacionalismo y antiimperialismo de las antiguas colonias francesas. Los resultados no estuvieron a la altura de lo deseado puesto que los musulmanes pusieron en peligro no sólo a los países árabes sino también a los “cruzados” europeos.

Los resultados de estos “aprendices de brujos” no se dejaron esperar. En todos los países afectados por la onda de la primavera árabe, los partidos musulmanes se impusieron. En Libia el CNT (apoyado y aconsejado por Francia) toma como primera medida aplicar la ley islámica de la “Charia”. Los partidos musulmanes ganan las elecciones en Túnez en Marruecos, en Egipto.

¿Les salió el tiro por la culata a los países imperialistas? O ¿piensan que tratar con los islamistas es más fácil que con los dictadores “laicos”?


[1]La primavera de los países árabes. Este término hace referencia al año 1848 donde los pueblos europeos se rebelan contra las oligarquías dominantes. Las revoluciones se multiplican en Europa y, al igual que en África del Norte, los países van siendo impregnados, uno a uno, por este nuevo fuego revolucionario.

[2]El Magreb viene de la palabra árabe « el magrib » que significa “el Oeste”. Vistos desde la Meca, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, eran los territorios del Oeste.

[3]La Ministro de relaciones extranjeras de Francia, Michelle Alliot-Marie, fue removida de su cargo por haber propuesto delante del parlamento francés, en plena “Revolución de Jazmines”, la cooperación y el apoyo de Francia al Dictador Ben Ali.

[4]Dos mil millones  de dólares son otorgados por Estados Unidos al ejército Egipcio, dentro de un acuerdo de “cooperación” para la modernización de su material militar. Este acuerdo está condicionado a un objetivo mayor: impedir que Egipto ataque o apoye una agresión contra Israel.

[5]“La guerra fue buscada y deseada por Nicolas Sarkozy a partir del mes de febrero. Antes incluso de la constitución del CNT, cuatro submarinos nucleares franceses patrullaban cerca de las costas libias. El 25 de Febrero Nicolás Sarkozy declaraba: «Kadhafi tiene que irse». Nunca se había visto que un jefe de Estado decrete, después de una semana de incidentes en un país, que otro jefe de Estado, por muy antipático que él sea, deba dejar el poder. La invocación de atrocidades, horrorosas y enormes cada día, es un montaje propagandístico (…) es en Francia, en Europa o en Qatar, que hay que buscar los orígenes de la guerra de Libia”. Rony Brauman antiguo Presidente de Médicos sin Fronteras

http://www.lemonde.fr/idees/article/2011/11/24/l-operation-libyenne-etait-elle-une-guerre-juste-ou-juste-une-guerre_1608874_3232.html

[6] Nombre dado a la revolución egipcia. Los papiros, antiguo soporte comunicacional egipcio, fueron nuevamente utilizados, pero esta vez en su versión moderna (Google, Facebook, Twitter). Ellos jugaron un rol preponderante en la movilización popular.

[7]Revolución de los Jazmines.  Nombre dado a la revolución tunecina.

[8] Revista universitaria « Le Diable »  Paris 8. Saint Denis. En 1986 los norteamericanos bombardean Libia asesinando alrededor de 60 personas. El objetivo de la misión era eliminar al Coronel Kadhafi.

[9]Saïf Al-Islam Kadhafi, uno de los hijos de Gadafi, afirma en una entrevista acordada al canal  Euronews que Libia había financiado la campaña electoral del Presidente Francés  Nicolas Sarkozy. “Sarkozy tiene que devolver el dinero que aceptó de Libia para financiar su campaña electoral. Somos nosotros los que financiamos su campaña y tenemos la prueba. Estamos resueltos a revelar todo”.

[10]El gobierno francés es acusado, en la prensa francesa,  de haber preparado la acción de intervención en Libia sin haberse dado el tiempo de justificar esta acción en el seno de la sociedad francesa.

[11]Thierry Meyssan. Mensonges et vérités sur la Syrie. http://www.voltairenet.org/Mensonges-et-verites-sur-la-Syrie

[12]Con la creación de un consejo nacional sirio, bajo la férula del gobierno francés, se percibe la abierta provocación de derribar al actual presidente sirio.

[13] ¿Y si para los detractores de Siria, la verdadera cuestión es la invasión de Irán? http://www.rebelion.org/noticia.php?id=139886

[14]El País. Periódico español, 28 de Noviembre 2011. Pagina 14.

[15]Big Stick. El Gran Garrote. Política Norteamérica de principios del siglo 20 atribuida a Theodore Roosevelt.  « Negociar al máximo pero siempre mostrando la posibilidad de una actuación violenta como modo de presión”.

[16]Hoy día, todo el mundo sabe que las «armas de destrucción masivas » (que fue el argumento utilizado por los Estados unidos para invadir Irak) nunca existieron y que la guerra de intervención fue una vulgar e infantil manipulación. Lo importante de todo esto es que el petróleo es norteamericano y eso… es ya un hecho consumado.

[17] Fueron los militares del ejército egipcio, militantes de la organización de los “Hermanos musulmanes” que asesinaron al presidente egipcio Anwar el Sadat durante la parada militar en 1981.

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2 Comments

  1. Carlos Bassaletti Q. dice:

    Gracias Dante por aclararnos tantas cosas de la demasiado enmarañada política internacional. ¡Excelente visión geopolítica de esta geografía del planeta!

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