4 Comments

  1. Ana Ormeño Maldonado
    05/02/2011 @ 13:09

    Posteado en facebook el 4/02/11, a las 12:35 pm por Ana Ormeño Maldonado y recopiado acá:

    No me siento animal vendiendo mi tiempo. Con respecto a ” la producción que produces y no te pertenece” tampoco estoy de acuerdo…que sentido tiene concebir el trabajo como algo que no te pertenece y le produce ganancias a otros…todo depende del trabajo. El trabajo nutre, fortalece, hasta es saludable. Lo crítico aquí son las condiciones labores respecto a tiempos, sueldos yresponsabilidades que son distintas de acuerdo a los nichos o áreas de productividad…un ingeniero en computación e informática pueden hacer una análisis distinto a un trabajador social respecto a la relación sueldo-trabajo-usuario-producto final. Y eso da para una conversación amplia.

    Reply

  2. Herr Direktor
    05/02/2011 @ 13:11

    Respuesta en facebook el 4/02/11, a las 23:00 pm por Herr Direktor y recopiado acá:

    y todo trabajo es digno etc… Hay una consigna que postula Marx, que asume que el hombre alienado, en su trabajo se siente animal (trabajando horarios duros, largos etc…) y cuando sale de él siente la convicción de la humanidad. De ahí el título. Eso le pasa a la mayoría; ¿dónde realmente está la cuestión?. El trabajo es malo? No. Coincido contigo en que depende del tipo de trabajo, y que las lecturas son diferentes. Siempre es así. Mi punto se reduce a la pregunta que ronda en cada humano que regresa a su hogar con la sospecha de haber entregado el tiempo a cambio de recursos que asegurarán su permanencia y subsistencia, aún cuando las condiciones en que trabaja, a pesar del gusto por el trabajo, reducen la vida a él.
    Qué celebramos al salir de vacaciones?
    Qué lamentamos al volver?
    Y sobre “la producción que produces etc…”, me refiero a cuando el producto de tu trabajo se hace ajeno, y deja de pertenecerte. En el trabajo social tb sucede, ´porque aún cuando veamos los frutos de intervenciones sociales y el crecimiento de los intervenidos, muchos de los procesos van en directo beneficio del control social, o prudetemente, de la rotulación delictiva y la generación de condiciones de dependencia estatal. Lo hemos hablado en algunas oportunidades. El tema no es el trabajo, es, como dices, y como digo en el post, la naturalización de las condiciones laborales precarias.
    Gracias por comentar compañera!

    Reply

  3. Ingeniero_37
    29/12/2011 @ 18:56

    El Chileno no disfruta el trabajo: trabajamos más horas que el resto del mundo, pero en forma ineficiente, o sea nuestro tiempo no se convierte en dinero o calidad de vida.
    Muchos viven 6-8 horas durmiendo, 8-10 horas trabajando y de 1 a 4 horas moviéndose entre la casa y el trabajo. O sea viven en promedio el 10% de su día y de su vida para si mismos, y el resto es para otros. Con una vida de gallinas ponedoras, embutidas en jaulas ¡Cómo no van a ser (algunos) flojos, sacadores de vuelta o pasarse el día pensando en feriados o la hora de salida!

    Esto es en parte culpa del sistema, pero también es un defecto cultural de Latinoamérica. Nuestra herencia hispana católica/indígena colectivista, nos ha hecho vivir como siervos por siglos, de Virreyes españoles o del Estado.

    Chile es una de las sociedades más colectivistas del mundo, casi comparable con China, y muy lejos de culturas que fomentan la individualidad como USA o Canadá. En pocas palabras, el Chileno necesita la aprobación y apoyo del grupo, las espigas que crecen mucho o tienen pensamiento independiente, son víctimas de chaqueteo, envidiados y estigmatizados, porque violan las reglas de la tribu, de la sociedad.

    En Chile los conceptos anglosajones del valor del tiempo, de la autosuperación, la identidad personal, y el sentido de la competencia sana y deportiva, son tan marcianos como celebrar el Día de Acción de Gracias o el Halloween.
    El chileno no lucha, “aperra”, o sea prefiere resistir cosas en lugar de cambiarlas. Y eso es visto como algo digno.

    No sabe administrar el tiempo, y lo derrocha con una ingenuidad típica en muchos países latinos y africanos. No tiene el concepto anglosajón de que el tiempo se administra para que se puedan cumplir todas las metas y sueños, como un sueldo se administra para poder pagar cuentas y financiar las vacaciones o estudios.
    El Chileno no planifica, pedalea en círculos creyendo que avanza, e incluso cree que pasar 11 horas trabajando en un escritorio es esfuerzo suficiente para pedir un aumento, sin importar si cumplió alguna meta demostrable y útil para la empresa.
    El Chileno hace las cosas a medias, no porque sea chanta, sino porque no se siente comprometido con su trabajo. “¿De qué me sirve apurarme un poco y trabajar un poco más, si al final no voy a recibir bonos por eso? Pff, mejor contar los días para el próximo fin de semana largo”

    En el mundo anglosajón, el mercado laboral es un universo de 3 dimensiones: tiempo, dinero y calidad. Los empleados dan su tiempo y trabajo de calidad a cambio de un sueldo y una mejor calidad de vida.
    En Chile, país con herencia de indios-siervos sin tradición de emprendimiento, el concepto es bidimensional: sólo tiempo por dinero. Da lo mismo cuánto tiempo derroche, da lo mismo qué calidad tenga mi trabajo ni qué calidad de vida esté logrando con mi trabajo.

    Las empresas quieren pagar el mínimo, aunque los empleados, productos o servicios sean chantas. Los trabajadores quieren más plata, pero no les interesa si su trabajo realmente hizo una diferencia que justifique el aumento.

    En los países desarrollados, el tiempo propio y ajeno es respetado, la ética permite hacer tratos millonarios, en términos que en Chile serían impensables, y por eso siempre salen de todas sus crisis.
    A Chile le falta. No le echemos la culpa a los Piñeras, Lagos o Bachellets, porque eso es como echarle la culpa al auto, de los baches del camino.

    Reply

  4. Andrea Roa Barrera
    08/01/2013 @ 19:16

    estando en el Liceo un profesor me dijo: “cuando decidas que quieres estudiar, debes tener en cuenta que eso es lo que harás por, por lo menos, 30 años de tu vida”.
    Otra persona sabia me dijo: “para decidir en que quieres trabajar en el futuro, piensa en que harías gratis”.
    ¿Es posible que un factor que alimenta ese descontento generalizado con el trabajo, esa baja productividad y eficiencia, esa reticencia a volver a trabajar, sea el que estamos haciendo algo que no nos gusta?

    Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.