Ah, no, yo estaba hablando de la otra

Breves — By on julio 3, 2010 at 08:41

 

Por Nico

Algo entrete que se derivó de las protestas pingüinas del 2006, fue que se revivió la discusión respecto a quiénes deben financiar qué en el sistema universitario chileno.

Hace unos días, Gonza Rojas gatilló nuevamente las reacciones de los niños de la Universidad de Chile al señalar que, bajo un título emparentado con el Manifiesto Comunista, en realidad todas las universidades en Chilito son Públicas. Como puede leer la columna acá, déjeme presentarle las respuestas que un artishta, shuper comprometido con la Shile, entregó. Lea la columna aquí, y permítame sólo resumir lo que importa.

Para el artishta, Gonzalito se equivoca de manera infantil al decir que las universidades privadas son también públicas. Primero, porque sería un contrasentido tratar como equivalentes realidades diferentes. En segundo lugar, porque cuestiona que se exija mayor financiamiento para las Universidades como la Shile por parte del estado.

Oiga, no me va a creer, pero le encuentro toda la razón a Gonzalito. Y es que lo que está proponiendo este UltraD es tan habermasiano que da miedo. Si, si, habermasiano, ha-ber-ma-sia-no. Cuando Rojas señala que las universidades en Chile son públicas está utilizando ese concepto en el sentido que Habermas acuñó, y que tanto la sociología como la filosofía han redefinido considerablemente. Es la publicness de las instituciones lo que se está poniendo en juego, y aquello va más allá (mejor aún, se debe alejar) de la propiedad de una institución. Es claro que el artishta en cuestión utiliza el concepto de público en su acepción legal, algo francamente triste. Igual, entiendo que la estrategia de movilización empleada utilice ese tipo de frame, pero es altamente poco reflexivo.

Y aquí está lo bonito del asunto, fíjese. Porque nuestro UltraD criollo es, en este respecto, como no sé, 8 o 10 veces más demócrata que el niño que anda defendiendo (no sé de quién) a la Shile. La pregunta que ronda esta disputa, y sospecho que Rojas eso tenía en mente, es cuál o cuáles son los criterios por los que decidiremos en Chile la asignación de recursos por parte del estado a las diferentes universidades. Acaso por su desempeño en los aspectos considerados como relevantes a realizar por parte de una Universidad, o si por el contrario, dependerá más bien de a qué Dios de la guerra responde la institución. Tomar como propuesta programática de una sociedad democrática la discusión en la esfera pública de este tipo de asuntos, implica que posturas que dan por sentado demasiadas cosas, como la sostenida por el artishta, anuncien su retirada. Y es que aún no ha existido un debate en la esfera pública de qué sistema universitario es el que en verdad nos queremos dar.

¿Ah?, ¿qué? ¿necesitamos una sociedad civil sólida para sostener una esfera pública? Pucha…eh, no sabía, disculpa. ¿Lo dejamos para la otra entonces?

7 Comments

  1. Andres dice:

    Sin tener ningún interés en leer ninguno de los dos comentarios en el decano de la prensa chilena, me gustaría que pensemos cual es el sentido de la universidad en nuestro país. Sin intentar repetir lo que se reproducido hasta el cansancio sobre el sistema de educación chileno o definir quienes es mas o menos “democrático” en la “discusión” de esta esfera publica (que termino manoseado por los liberales me reconcilio con Schmitt), el verdadero punto es lo que llama Alain Rouquie “democracias reconstituidas” que son legados de la dictadura, ejemplo claro de ello la nuestra. Como pensar seriamente toda esta discusión sin remontarnos al legado más llamativo: la constitución del 1980 que define esta plaza publica del encuentro y la confrontación que es la política, de forma que la sombra de la dictadura continúa en el eje de lo que pensamos como democracia y lo que podemos pensar entorno a la discusión. El legado desde el aspecto orgánico – constitucional a lo construido durante los 20 años de esta transición ¿sin fin o con fin? El consenso como la muerte de la política, la policía (Ranciere) domina la situación actual, discusión sobre el sistema que queremos educacional, no existe tal en tanto la imposibilidad del cuestionamiento a la idea principal del dogma de concepción liberal en el núcleo de la idea de educación como elemento de mero consumo, demasiado parecido al de los infomerciales a mi parecer: Ven ganar ven a triunfar, una carrera te espera. Ja.

  2. Nico Soto dice:

    1. Si, Esfera Pública aparece hasta en la sopa, el mayor parte del tiempo o no aporta nada de sabor al caldo, o el cocinero es poco conocedor del ingrediente que, al final, el plato es desastrozo.
    2. No por ello renuncio a la categoría como instrumento explicativo y representación del mundo.
    3. Si entiendo bien tu punto, creo que estoy de acuerdo como en el 90% de él, si es que no en todo. El quiebre de la democracia en Chile, en el cono sur la verdad de las cosas, trajo reformas neoliberales impulsadas por la acción del estado. Se introdujo una concepción de la sociedad que, acéptenlo, dista mucho de lo que vez tras vez la evidencia ha mostrado que el mundo opera, sobre todo en LA. Uno de los tantos resultados (iba a decir logro, pero como que se asocia al éxito, no?) de la dictadura en Chile fue introducir lógicas de operación que apelan a algo así como el mérito, en una versión libre de la UltraD Shilensis.
    La democracia formal que se inagura en los 90’s lo único que hizo fue cirtalizar los procesos iniciados 17 años antes. De ahí en más, es mi tesis, lo que se podría denominar como discusión en la Esfera Pública Chilena gira en torno al papel del estado en la vida de los individuos. Y es que como el bueno de Martuccelli nos dice, es en los noventas que se empieza a construir una narrativa del individuo aquí en el Sur.
    Tengo mis hipótesis del porqué sucede algo así, pero soy miedoso y no quiero compartirlas hasta que me haga famoso y millonario.

  3. Nico Soto dice:

    1 No tengo muchas mediciones en el tiempo, pero tiendo a pensar que los mecanismos de distinción no han cambiado, aun cuando el contenido de la distinción ha cambiado, y bastante. Sospecho, a pesar de Garretón, que los principios de legitimación de los mecanismos de distinción en Chile, han al menos mutado desde el quiebre de la democracia. Tengo la sospecha que en verdad las acciones emprendidas por el estado en dictadura reorientaron los criterios de legitimación de, por ejemplo, la institucionalidad educacional. No sólo cambiaron la institucionalidad, introdujeron discursos de legitimación que se masificaron. Son hipótesis, algunos las creemos harto. Vea relacionado con esto la investigación de R. Camargo.

    La clase media es un artefacto precioso, el concepto de clase es un artefacto hermoso. Vea a la M.L. Méndez, ella ha mostrado, al menos parcialmente, los imaginarios de eso que llamamos clase media.

    2 La Esfera Pública, como siempre se la ha entendido, implica el acceso a ella de manera institucional. No existen individuos solitos participando en la Esfera Pública. Tampoco es cierto que eso que Habermas denomina como la esfera pública política, diferenciándola de la literaria, esté conformada por el sistema de representación político. Lo mismo que la institucionalidad del mercado, partidos políticos no sustentan por si sólos la Esfera Pública. Participan de ella, pero la única forma en que exista Esfera Pública es que existan instituciones de la sociedad civil. Las familias, por ejemplo, no son parte de la sociedad civil. La asociación de abuelitas contra el aborto terapéutico, son sociedad civil. Ellas participan de la EP. Dicho esto, y por esta misma razón, la tesis de la privatización de la Esfera Pública pierde sentido. No hay forma que el Mall sea la nueva EP, porque el Mall es una institución del mercado que opera con el código precio. La EP no reconoce ese código como suyo. Sólo si se tematiza como un asunto público podría entrar.

    3 Le Nouvel Observateur?, tenemos que vestirnos como académico formado en Francia en los 60-70?…

  4. Andres dice:

    Interesante… la nueva la ley orgánica del 80 (esto es caer en tecnicismos) discrepo de lo que planteas no reoriento los criterios de legitimación, si no que simplemente transformo el campo, amplio el espectro de universidades e institutos, ahora este proceso cobra su verdadero cariz en los 90 con la explosión de terciarios y universidades de dudosa calidad, que convengamos, los hechos son innegables, son las que captan a la mayoría de la matricula de la tan mentada primera generación en la universidad. Los criterios de distinción y legitimación han cambiado sin lugar a dudas, mas bien digamos mutado, existió un cambio en el capitalismos y en el entramado de las significaciones que son la cultura como diría el gran abogado, la relación con la matrices de percepción en el caso de las clases medias, sobre todo emergentes se muestra coincido contigo un mundo increíble por analizar pero dado a la incorporación y el accionar de matrices de visión cargadas de violencia simbólica, ejemplo el cuerpo carga la historia e incomoda, es el espejo de lo social el tipo legitimado de cuerpo la correcta forma de hablar, etc…

    Pero detrás de todo estos se oculta que los criterios de visión y división, así como la desigual distribución del capital tanto simbólico como cultural no ha cambiado sustancialmente, un puñado de instituciones (tanto seudo publicas como privadas) de “calidad” en contraposición con una vasta cantidad de instituciones con mero afán de lucro (incluyo en esto las “publicas”) no creo que sostengan un cambio en la distribución desigual del capital cultural y del capital simbólico, como ya lo decía Bourdieu. En relación con el ejemplo del mall si fue desafortunado, hacia referencia a un sentido mucho más literal que metafórico, pero la esfera publica en relación con los conceptos de policía y política como los plantea Ranciere en “El desacuerdo” la mera acción corporativa si lo comparamos con Gramsci no es política no es accionar en lo publico entendido este como la irrupción de la igualdad y de un logos que plantea un discurso que retotaliza los con códigos oposicionales los mensajes y matrices de percepción dominantes y de la distribución dada como natural de los cuerpos. Llamémosle policía, la mera administración de los problemas no de las cuestiones políticas (en este sentido si creo en la política como milagro o excepcionalidad). Bueno un abrazo interesante discusión, tome nota de los autores que mencionaste. Con respecto a la vestimenta: Pero claro que si, ycon pose y mirada grave son fundamentales para el autobombo.

  5. juan dice:

    Propongo un fenómeno a investigar: la pretendida sofisticación del discurso muchos actores del campo de las humanidades y las ciencias sociales, sumada a la mala (pésima) redacción y a un cierto rechazo al uso de prendas tan nobles como las chaquetas de tweed, las bufandas de alpaca, los abrigos de lana, los sweaters de cachemira, etc.

  6. Nico Soto dice:

    Debo reconocer que tengo una pequeña fascinación por las chaquetas de tweed.

    Juan, gran tema de inv. Podrías operacionalizar sofisticación del discurso? Ah!, qué indicador piensas que sería el más adecuado para medir la calidad de la redacción?

    Preguntas que me parecen apremiantes!

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