5 minutitos más por favor!!: sobre dormir en la sociedades humanas y sobre el dormir animal.

Breves — By on enero 8, 2013 at 05:18

Por Andrea Roa Barrera.

Médico Veterinario.

 Tiempo aproximado de lectura: 4 minutos de tu vida.

Yo odio levantarme temprano.

Y no depende de qué tan tarde me haya acostado, o de qué tan temprano estemos hablando; es simplemente la resistencia intrínseca en mí a salir de la cama, a poner el pie en el piso (derecho o izquierdo) y enfrentar el nuevo día.

¿Por qué será que en éste, nuestro mundo de cada día, estamos todos obligados a funcionar desde temprano?

Ante esta pregunta una respuesta recurrente es que esta acción responde a “lo natural”. Se argumenta que está determinado por la naturaleza, que la noche es para dormir y que el día es para realizar las labores, dejándonos a muchos fuera del rango de lo “normal”. 

Sin embargo y por deformación profesional, quiero detenerme en este punto, en la parte de “lo natural” y observar lo que efectivamente sucede en la naturaleza, en donde existen muchas especies que poseen distintos ritmos de actividad, algunos mucho más complejos que la simple dualidad día/noche.

Entre los animales existen los crepusculares, que prefieren iniciar sus actividades al ponerse el sol, como los grillos, caracoles o zorros; también los nocturnos, que viven la noche como si fuera día, como las lechuzas, murciélagos y chinchillas; están además los madrugadores, atentos a los primeros rayos de luz (entre ellos se cuentan muchas especies deaves). Por supuesto que están también los diurnos, que laboran de sol a sol, en donde se encuentran gran parte de los animales domésticos. Todo esto obedece a cambios evolutivos que les han permitido a estas especies adaptarse a su entorno natural, sacando el máximo provecho de él.

Este ritmo interno, denominado ritmo circadiano, está mediado por la luz, la cual al ser captada por el organismo, estimula la producción de hormonas por parte del eje hipotálamo – hipófisis (1) ubicados en el centro del cerebro (conocidos también como pineal-pituitaria o “tercer ojo” en algunas culturas). Estas hormonas regulan funciones básicas del organismo, tales como la actividad motriz, la adecuada mantención de la temperatura corporal y el comportamiento alimentario.

Entonces, me pregunto: ¿no será posible que entre nosotros, los seres humanos, exista también esa variabilidad? ¿Que algunos estemos predeterminados genética, biológica, energética y/o conductualmente a funcionar a tiempos distintos? ¿Que nuestros patrones hormonales sean diferentes y por ende nuestros ritmos internos también?

Alguien puede argumentar que esas diferencias se presentan “entre especies” y no “intra-especie” y que, por lo tanto, siendo la raza humana una sola especie, ésta debería regirse por un solo ritmo, gatillado por los ciclos hormonales descritos para ella, y que dicen, en palabras simples, que debemos despertar al amanecer y dormir al ponerse el sol…como las gallinas.

Esto, dicho sea de paso, es bastante funcional a un sistema económico interesado en estandarizar conductas para hacerlas manejables y explotables. Sin embargo, resulta muy poco eficiente si consideramos que la capacidad de concentración y productividad asociada a un individuo con sueño es bastante limitada.

Pero, ¿no somos nosotros la (o una de las) especie(s) más diversa(s) sobre la tierra? ¿Acaso no es posible que nuestra “complejidad” haya sobrepasado la dictadura de lo meramente biológico sobreponiéndose energética, cultural y/o conductualmente a ella, generando individuos con ritmos circadianos distintos?, ¿quién sabe si con fines evolutivos (o también involutivos)?

Existe una disciplina científica, la cronobiología, que ha dado respuesta a estas preguntas, definiendo para la especie humana a individuos “Alondras” (madrugadores) y a individuos “Búhos” (nocturnos), reconociendo, de alguna manera, que es posible que existan diferencias intra-especie en los ritmos circadianos, fundamentalmente en la especie humana.

 

Culturalmente, entiendo que hemos heredado la tradición de madrugar del campo y la vida rural, por cuanto esto era necesario para poder cumplir con las labores propias del trabajo en la tierra y con animales, adaptándose a la disponibilidad de luz natural (los animales despiertan temprano y era necesario adaptarse a sus tiempos; por otro lado en primavera-verano resulta imposible trabajar la tierra a pleno sol desde el medio día).

Esta necesidad desaparece en la sociedad moderna urbana, que ha convertido la noche en día y cuyas diversas labores no necesariamente dependen de la disponibilidad de luz natural. 

Sin embargo, desde temprana edad y hasta la vejez nos son impuestos ciertos horarios, los que pueden ser demasiado exigentes en algunos casos; ¿o no le parece terrible pensar que un bebé de 6 meses deba ser sacado de la cama a las 6, 7 u 8 de la mañana (incluso en invierno) para ser llevado a una sala cuna, pues la madre debe presentarse a trabajar a las 8:00 AM?.No puedo dejar de pensar en esto como un verdadero entrenamiento a nuestro ritmo circadiano para que se adapte a las exigencias madrugadoras de la futura vida laboral.

¿Y qué sucede si ese bebe resulta ser un individuo Búho?. Lo más probable es que, tal como me ha sucedido a mí, deba soportar el estigma de ser considerado/a “flojo/a” o “poco productivo/a” por no poder cumplir adecuadamente con la exigencia impuesta por el capitalismo…”madrugar para producir”.

Por otro lado, es muy importante que para que cada individuo se libere de estas imposiciones, se tome el tiempo de conocer sus propios ritmos, que se detenga a observar cuáles son sus tiempos, sus períodos de concentración máxima, de actividad, de hambre, de sueño, etc. aceptándolos y procurando funcionar con ellos y no “contra” ellos, de tal manera de evitar el desgaste que implica luchar contra la propia naturaleza; esto permitirá reducir el stress que puede llevar a una depresión o enfermedad.

En tanto planteo que, por un asunto de libertad, de respeto a mis ritmos internos y a mi salud física y mental, yo seguiré defendiendo mi derecho a dormir hasta que mi cuerpo me despierte solo…¡y no la alarma del reloj!

Referencias: 

(1) El Hipotálamo tiene una función nerviosa relacionada al sueño y con sensaciones como la sed y el hambre, además de  otra función endocrina; elabora hormonas que están relacionadas con la función de la Hipófisis. Los compuestos liberados por el hipotálamo activan o inhiben la producción de las hormonas de la hipófisis.

La Hipófisis

es un pequeña glándula endocrina que cuelga del hipotálamo. Está divida en varios lóbulos, los cuales secretan hormonas que van a ejercer efectos (positivos y negativos), sobre varios órganos que regulan el metabolismo, crecimiento, función reproductiva, comportamiento alimentario y de consumo de agua, etc. como por ejemplo, la glándula tiroides, adrenales, riñones, gónadas, tejido mamario, útero, etc.

 

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27 Comments

  1. pamela dice:

    Excelente articulo….completamente de acuerdo con lo que se plantea…yo me considero mas una alondra eso si, prefiero el olor del aire fresco, los primeros trinos de las aves y la tierra húmeda cuando estoy en la naturaleza. saludos°°°

  2. Ricardo Torres dice:

    Es dificil comparar la especie humana con cualquier otra, dada la gran diversidad y plasticidad de esta.
    Quizas en épocas donde la economía se basaba solamente en lo cazado o colectado era muy distinto a ahora, pero desde la masificación de la luz eléctrica han cambiado los patrones y las costumbres. Un Chileno urbano promedio llega a las 8 0 9 AM al trabajo, independiente de que lo disfrute o no, se enajena hasta las 17:00 a 18:00 todos los días, llegando segun el medio de transporte utilizado en promedio 1 a 2 horas en llegar a su casa, al llegar saluda, come ve algo de televisión y se acuesta agotado a las 22:00 a 23:00, si todavía sigue enamorado le hace el amor a su pareja y sino simplemente tiene sexo. Su mente divaga permanentemente en solución de problemas, los cuales son en su mayoría de índole económico, el resto millones de pequeños problemillas que el individuo guarda en su mochila y de vez en cuando saca alguno de ellos durante el día y se lo resfriega en el rostro. Los estados de ánimo y el stress determinan un mal dormir, independiente de cuantas horas este horizontalmente sobre un colchón, el descanso real es bastante menor, el cual se acumula volviéndose crónico. Si consideramos que los animales sin presión de depredadores (silvestres no domésticos) realmente funcionan segun sus ritmos circadianos y solo fluyen segun cada especies, pero tambien hay especies nerviosillas que no pueden descansar 100% sino son cena, una gacela en la sabana africana no puede darse el lujo de dormir a “pata suelta” cuando se le plasca. Quizas el tema es tratar buscar el equilibrio en función de nuestras propias necesidades individuales, no todas las soluciones funcionan para todos, no todos sienten necesidad de máxima libertad, curiosidad por saber continuamente, necesidad espiritual, etc. Mares libres y cada loco con su tema. Quizas el primer paso para disfrutar la forma de vivir tu vida es que no necesites la aprobación del resto, ni las ideas más geniales y obvias han tenido nunca el respaldo de todos

  3. sole molina dice:

    Muy interesante la mezcla científica-blogger.. y me siento plenamente identificada con todas las especies, las nocturnas y las diurnas 🙂 podrá ser esto? Además..el ritmo circadiano podría variar dependiendo de la época? supongo que sí, pues la luz ahora en el hemisferio norte no es la misma que el en hemisferio sur.. la bipolaridad es más de una enfermedad!

  4. sole molina dice:

    Y QUIERO LEER MÁS artículos como este! …además me encanta el hipotálamo y sus redes…

  5. sole molina dice:

    Perdón por postear por separado pero es que se me quedan cosas en el tintero.
    CITO:
    “Por otro lado, es muy importante que para que cada individuo se libere de estas imposiciones, se tome el tiempo de conocer sus propios ritmos, que se detenga a observar cuáles son sus tiempos, sus períodos de concentración máxima, de actividad, de hambre, de sueño, etc. aceptándolos y procurando funcionar con ellos y no “contra” ellos, de tal manera de evitar el desgaste que implica luchar contra la propia naturaleza; esto permitirá reducir el stress que puede llevar a una depresión o enfermedad.”

    He aquí un tema muy interesante, a todo nivel, pues hablamos de aceptación, de la diferencia y de como encuadrar o encajar estas diferencias en las sociedades modernas que fugan siempre hacia la normalización de las conductas; y de como el desvío, puede ocasionar graves daños – físicos y sicológicos – además de una preocupante segregación y ruptura con las normas. Hay que ahondar siempre, siempre!

  6. Valeria Roa dice:

    interezante comparación, me ayuda a entender en profundidad el porque de ese estado “sombi” en el me encuentro cuando debo levantarme a las 6:00 am y que solo se desvanece como a las nueve. Durante esas dos horas, no hablo, el humor es inexistente y los pensamientos son… como explicarlo, de vibracion baja.
    Seria genial, que pudiera organizarse el funcionamiento de la sociedad en horas diferenciadas, tal vez, con eso subiríamos los porcentajes de atención satisfactoria en centros públicos,comencio por nombrar algunos. O los estudiantes y profes podrían comenzar el día con más alegría y mejor disposición.
    ¿será posible un cambio de esa índole?

  7. Me alienta mucho la recepción de este artículo. Hablar de animales, más allá de la antropormofización, es decir, más allá de la comparación humana o la humanización del animal,me parece esencial considerar los ritmos, candencias, respiraciones, ciclos, y por supuesto la propia cultura, si podemos llamarla así, de los animales. Fundamentalmente porque dolemos mirar a los animales como entidades inferiores, y al igual que a los niños, los sometemos a la invisivilización y al sometimiento. Este ejercicio me conecta mucho conmigo. Me conecta con esa búsqueda eterna del equilibrio. La búsqueda del pulso. De ese pulso que sigue el ritmo musical propio de la respiración calma, tranquila y serena, tan difícil, y tan compleja de obtener en la ciudad. En la sociedad contemporánea y en la lógica del capital. La enajenación del trabajo es algo muy importante de atender. Felicidades Andrea! súper aporte a laPala…

  8. Naty dice:

    Wenazo artículo, ahora puedo comprender mucho más porqué he tenido que lidiar con miles de retos durante mi vida….”despierta cabra floja¡¡”… “eres tan lenta en la mañana”.. “no se duerme en clases, no se bosteza en clases”, y mil etceteras¡¡…soy una de aquellas que no funcionan durante la mañana, creo que mi mejor horario es como desde las 6 de la tarde, por ello siempre estudié mejor de noche que de día, y tomo también las mejores decisiones¡¡¡….Buen articulo, miles de aplausos entre la oscuridad de la noche 😉

  9. Clara a secas dice:

    Quedó fino y elegante al artículo, mis felicitaciones a la autora. Considero relevante este artículo a propósito de la aprobación de los otros, como comentaba Ricardo Torres. Pienso que es pertinente pensar en los ritmos circadianos, nuestros ritmos internos, para enfrentar a los otros y no caer en el juego de la aprobación. Considerar esto nos ayuda enfrentar discursos o figuras que no nos pertenecen o de los cuales no nos identificamos, como por ejemplo intentar cumplir con modelos de genero estereotipados reconosibles en el mundo publicitario. En este sentido pienso pertinente considerar el ritmo interno para enfrentar los discursos que buscan homogeneizar y obstaculizar nuestro proceso de constituirnos como individuos. Un abrazo Andrea!!

  10. Gustavo dice:

    Andrea, muchas gracias por esta reflexión. Me gustó ese tema de la ‘cronobiología’.
    Perdón por postear tan temprano en la mañana.

  11. Ramiro dice:

    Andrea, con gran interés he leído este artículo, me parece un tema muy bien tratado, al hacer una analogía en el estilo autorreferencial imperante en algunos comentarios, me gustaría compartir, que en mi caso en la mañana me siento muy dispuesto ha hacer mi trabajo de adiestramiento canino, al mediodía me gusta analizar y en la tarde me siento mas cómodo charlando y riendo, en la noche duermo como cadáver(no he de referirme a mi actividad sexual), me gustaría compartir que estas diferencias de ánimo también las he observado en perros de la misma raza y sexo, en un acto de fe diría que entre hermanos de la misma camada, se puede notar diversidad en el ritmo circadiano, me resta felicitar a mi querida Andrea por su “manifiesto”.

  12. jm dice:

    mi conserje trabaja de noche. no parece feliz con esa situación.

    en todo caso me llama la atención (positivamente) que un blog de sociología hable de biología. la gente de las ciencias sociales que se dedica a los “estudios de género” habla y habla sobre sexo y roles de género “construidos socialmente” sin hacer referencia alguna a la biología, como si no importara o si fuera un asunto controvertible (v. gr beatriz preciado).

  13. sergio dice:

    soy y seré siempre un búho; desde que empece a trabajar lo hice de noche creo que finalmente me acostumbre sin embargo siempre fue mas fácil en la noche, para mi se entra el sol, me activo y soy mucho mas productivo.
    A pasado tanto tiempo y hoy me encuentro aquí escribiendo en este sitio al que llegue buscando saber en que estas y como has estado.
    grande como siempre
    un abrazo

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