Más preguntas que respuestas sobre el medio ambiente. Y un poco de historia.

Breves — By on agosto 25, 2011 at 19:24

Por Carolina Quiroga (*).


Cuidado del medio ambiente, conflictos ambientales, desafíos para un desarrollo sustentable, entre otros, son algunos de los conceptos que en el último tiempo han llegado a la discusión en la agenda pública. En lo personal me surgen mil y una pregunta sobre estos temas ej: ¿Qué es el desarrollo sustentable o sostenible? ¿Cuál es la relevancia que se le debe dar a los temas ambientales en una sociedad como la chilena? ¿Cuál es la prioridad de los problemas y conflictos ambientales en una sociedad donde el 13% de la población es pobre y un 60% de la población pertenece a deshiles denominados como vulnerables? En este contexto ¿es realmente pertinente destinar esfuerzos, presupuesto, normativa y discusión al tema ambiental?, ¿es sólo el tema ambiental el problema o cabe acoger la propuesta de sustentabilidad?, ¿cuál es rol de la sociología frente a estos desafíos? ¿cuál es el rol que “debieran” tomar las ciencias sociales en estas discusiones? Si bien podría seguir infinitamente con más preguntas creo que por alguna parte he de comenzar, y esa parte es la historia  (o aquello que los libros y las convenciones nos indican como tal).

Los temas ambientales son bastante nuevos, ya que comenzaron a ser parte de la discusión recién a principios de siglo XX, convertidos más bien en desafíos temáticos; entre la conformación de la vida social, el entorno de las personas y las sociedades en su conjunto.

No fue hasta finales de los años 60´ y principios de los años 70´ en donde se puede fechar su real incorporación, principalmente, a la agenda de desafíos internacionales. En estos años, la población de los países desarrollados de la época, o sea, Estados Unidos  y Europa, comenzaron a sentir las consecuencias que había arrastrado hasta entonces la fuerte arremetida del periodo de industrialización, que recordemos, para esos años vivía aún su época de gloria. Uno de los hitos que suele relatarse cuando se quiere hablar sobre estos temas es el accidente sufrido en las costas de Inglaterra por el buque petrolero “Torrey Canyon”, el que derramó toneladas de petróleo en las costas del país. Este acontecimiento llevó, para muchos, a hablar por primera vez de un “desastre ecológico” y de alguna manera se transformó en un símbolo de que las cosas no andaban bien.

De manera paralela, en Europa y principalmente en Estados Unidos, se comenzaban a gestar los primeros movimientos verdes, en parte al alero del hippismo, quienes por esos años eran los encargados de visibilizar en el entorno ciudadano, las consecuencias del desenfreno de la época industrial, bajo argumentos políticos que llevaban a muchos a moverse por la causa.

Conjuntamente, y como antecedente importante, para esa época los países desarrollados comenzaron a verse afectados por bajas en los suministros energéticos, principalmente de petróleo, motor de las economías desarrolladas para ese entonces, cuestión que se tradujo en la gran crisis del petróleo en 1973 (1).

En este candente escenario, las Naciones Unidas llaman a la primera Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano (2), o Conferencia de Estocolmo, realizada en el año 1972 en Estocolmo Suecia, la cual tuvo como logro, si es que realmente se le quiere considerar como un logro, consensuar que la contaminación es un fenómeno transnacional, por tanto mundial, frente al cual se deben desarrollar políticas a nivel internacional. Dicha conferencia  fue seguida por el primer intento de Cumbre de la Tierra realizado en Nairobi Kenya, en el año 1982. Esta cumbre es poco reconocida a nivel internacional porque para esa época, en plena guerra fría, fue un encuentro de más discrepancias que acuerdos, por lo que fue poco y nada lo que se logró sacar en limpio. Luego le siguió el año 1987 la poco conocida “Comisión Brundtland” desde la cual nació el concepto y la noción tan utilizada de “desarrollo sustentable”. Luego fue Río de Janeiro Brasil en 1992, Johannesburgo Sudáfrica el 2002 y actualmente nos encontramos ad portas de la próxima cumbre el año 2012 a realizarse nuevamente en Río, tras un intenso lobby del ex presidente Lula da Silva.

Si bien estas cumbres han impulsado en diferentes niveles la promoción de políticas ambientales en los diferentes gobiernos, existen factores internos de cada nación que han creado los momentos propicios para abrazar la causa ambiental. Desde mi punto de vista, el gran fenómeno recurrente como causa y promotor de la generación de medidas relativamente “verdes” son los temas energéticos, dado que este tema en particular suele ser muy sensible para la clase política y los grupos de poder (3). Aún así, ello no quiere decir que de buenas a primeras acepten la causa. De hecho, la energía, suele ser una de las principales puertas de entrada a las políticas ambientales, como queda reflejado en la historia de la regulación ambiental de los países de la OCDE (4) en donde las primeras iniciativas en esta línea fueron la masiva implementación de instrumentos económicos para la regulación de la generación energética y el sector transporte en la década del 70´.

En consecuencia, si algo busco plantear en estas primeras líneas, es que para comprender las temáticas ambientales en la actualidad, por muy locales que sean, es necesario recoger los antecedentes básicos que han permitido visibilizar el fenómeno a nivel mundial, sin desconocer que esto se ha realizado bajo un paradigma muy influenciado por nociones economicistas.

Es en estas circunstancias en que nos interrogamos: ¿qué rol le atañe a la sociología a los sociólogos en este primer escenario?


(*) Socióloga. Candidata Magister en Políticas Públicas.
Universidad de Chile – Escuela de Economía y Negocios

Referencias:

(1) Graciela Moreno Arellano, Paola Mendoza Sánchez y Sara Ávila Forcada (comp.) (2002)  “Impuestos Ambientales Lecciones en países de la OCDE y experiencias en México”. Instituto Nacional de Ecología: México.

(2) “La Vina, Antonio G. M.; Hoff, Gretchen y De Rose, Anne Marie (2002). “Éxitos y fracasos de Johanesburgo: una historia de muchas cumbres”. Informe para instituciones donantes y organizaciones de la sociedad civil respecto a la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible. World Resources Institute.

(3)- CEPAL-PNUD (2002). “Desafíos y propuestas para una implementación más efectiva de instrumentos económicos en la gestión ambiental de América Latina y el Caribe”. Documento preparado por el Comité Técnico Interagencial con base en los mandatos de la XI Reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe (Lima, Perú, marzo de 1998). Ha sido realizado bajo la coordinación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

-Acquatella, Jean (2001). “Aplicación de instrumentos económicos en la gestión ambiental en América Latina y el Caribe: desafíos y factores condicionantes”. División de Medio Ambiente y Asentamientos Humanos. CEPAL-PNUD. Santiago de Chile.

(4) Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. http://www.oecd.org

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4 comentarios

  1. Maite dice:

    Carolina, interesante artículo. Justamente ahora me encuentro desarrollando mi tesis de magíster en desarrollo rural, cuyo título es: ENERGÍA, DESARROLLO Y CAMBIO CLIMÁTICO: ELEMENTOS PARA EL DEBATE EN TORNO A LAS ENERGÍAS RENOVABLES NO CONVENCIONALES Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA AGENDA POLÍTICA SOBRE ENERGÍA EN CHILE A PARTIR DEL CASO DE RUKATAYO ALTO, REGIÓN DE LOS RÍOS.
    Los escenarios internacionales, y las pruebas evidentes en torno al Cambio Climático, han acrecentado la demanda por diversificar la matriz energética chilena en base a ERNC. Lamentablemente, es muy poca la información que tenemos al respecto, y así como está diseñada la Ley 20.051, es muy poco probable que éste tipo de energía se plantee como una alternativa real para las centrales de embalse, termoeléctricas, etc.Un problema neurálgico asociado a la generación de energía y que ha sido invisibilizado constantemente consiste en la localización de los proyectos, los impactos territoriales y el hecho de que al igual como nuestra política, la energía está profundamente centralizada en dos sistemas (SIC Y SING) sin mirar alternativas de bajo impacto como el desarrollo a escala territorial. Sobre eso ya ha escrito bastante Max-Neef.
    Si no nos detenemos a mirar el territorio como una unidad compleja, que debe desarrollarse a su propia escala, ingresar a la OCDE, o generar programas de educación con temas inabordables no nos llevará a buen puerto. Creo que a la sociología le atañe el rol de reivindicar territorios, analizar la escala desde un aspecto social y desde ahí proponer alternativas viables a este voraz modelo de desarrollo.

    Saludos

    Maite Hernando
    Socióloga
    Magister (c) Desarrollo Rural

    • Carolina Quiroga dice:

      Maite, agradezco tu comentario. Efectivamente comparto contigo el diagnostico de la diversificación de la matriz (tanto hacia ERNC como a políticas de eficiencia energética) y por sobre todo el diseño de una política íntegra en materia de energía, que en teoría actualmente se está trabajando a partir de un comité asesor de política energética (que sería algo así como un replanteamiento a lo señalado por la antigua política). Lamentablemente en ambos casos y como es habitual en estas materias predominan las estrategias técnicas y no un modelo de trabajo interdisciplinario. Algo similar sucede con los temas ambientales, desde los organismos públicos pertinente. Aún así me parece que nos encontramos en un contexto social e histórico en donde preguntarse ¿Qué tipo de desarrollo queremos? ¿Qué relación con el medio ambiente queremos? (¿Qué educación queremos?) es un derecho y una responsabilidad de todos, pero sospecho que en esa marco como sociólogos tenemos mayor responsabilidad respecto a visibilizar lo invisibilizado.
      Saludos

  2. Mauricio Utreras dice:

    Carolina
    Concordando contigo y continuando con la discusión en cuanto a tu emplazamiento a políticas integras en materia de energía y en contrapunto al citado CADE “Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico” que debe aclararse solo ataca la problemática eléctrica del país representante del 18% del consumo total de energía, es que se creó en el mes de Agosto la “Comisión Técnica, Ciudadana y Parlamentaria de Energía”. Iniciativa que reúne a diferentes representantes tanto del Congreso Nacional (senadores y diputados del más amplio espectro ideológico), profesionales expertos en materia de energía, y Organismos No Gubernamentales (ONGs) preocupados de la estructuración de una política nacional de energía para el país.
    Considero que esta instancia es una buena forma de visibilizar por parte de la sociedad las preguntas que planteas ¿Qué tipo de desarrollo queremos?,¿Qué relación con el medio ambiente queremos? , más aún estoy convencido que el CADE por su limitada área de trabajo (solo sector eléctrico, dejando fuera energéticos como la leña, diesel, gas natural etc, que son la base de la matriz de consumo energético de Chile para sectores como el transporte, industria, minería, residencial, etc ), no puede cumplir con el objetivo para el que fue nominado que es el de “establecer las bases de una política energética de largo plazo”.
    Se afirma de esta manera tu teoría, debido a que en su composición, no se ha respetado la más mínima consideración de participación ciudadana y de diversidad de visiones del desarrollo en materia energética y eléctrica para Chile teniendo que crearse como contrapunto la “Comisión Técnica, Ciudadana y Parlamentaria de Energía”, en vez de haber sido parte importante del CADE.

    Saludos.

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